sábado, 24 de mayo de 2014

¿Qué hay en un beso?

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 26-02-2014)

No fueron mis labios lo que besaste, sino mi alma
-Judy Garland

Sobre el origen evolucionista del beso -que ocurre en más del 90% de las culturas- hay varias hipótesis, pero Robin Dunbar opina que besar es probablemente una manera de evaluar la salud y la constitución genética de una futura pareja. La saliva de los mamíferos está llena de productos químicos. Uno de ellos son unas proteínas llamadas proteinas urinarias mayores (MUP, por sus siglas en inglés: major urinary proteins), porque fueron identificadas primero en la orina de roedores. Las hembras pueden discriminar entre machos basándose simplemente en estas proteinas, pero una de estas proteinas en particular es común a todos los machos y todas las hembras la encuentran muy atractiva, es una especie de feromona roedora que atrae al sexo opuesto. Los investigadores dieron el nombre de darcina a esta proteína, obviamente en honor de Mr Darcy, el héroe de Orgullo y Prejuicio,  de Jane Austen. 

Una hipótesis diferente es que el beso proviene de la llamada alimentación de cortejo, es decir, una comida que los machos ofrecen a las hembras, en especies como insectos o pájaros, y que a veces consiste en alimento regurgitado. Pero este tipo de alimentación es cosa de los machos y no explicaría el beso por ambas partes. También se ha propuesto el llamado beso alimenticio como origen del beso. Según algunos antropólogos, el beso se originó como una manera de transferir comida las madres a sus crías. En muchas sociedades tradicionales esta pre-masticación es todavía muy frecuente.

Otras teorías proponen que besarse empezó como un gesto de fusión o de unión de las almas. En este sentido es curioso que , según refiere Dunbar, la idea que tenemos de cómo se besan los esquimales -eso de que cuando se encuentran se frotan la nariz en vez de darse la mano- parece que no es correcta. En realidad los esquimales no se frotan la nariz, sino que acercan sus narices muy cerca de las caras y respiran profundamente. Esta misma conducta se da entre los maoríes de Nueva Zelanda, con el nombre de hongi. En este caso, ocurre una leve presión de una nariz sobre la otra en una simbólica unión, y el origen de esta costumbre es, efectivamente, respirar el espíritu de la otra persona. Pero esto no está reñido con la hipótesis más aceptada de que besar es una manera de evaluar; a fin de cuentas en animales como los perros  vemos que acercan sus narices (también el otro extremo del cuerpo) para conseguir información del otro individuo. Al respirar el olor del otro, se están identificando. Esto es muy parecido a nuestra costumbre actual de “besar al aire”, algunos todavía tratan de besar cuando en realidad solo deberíamos respirar profundamente. 

En realidad, el olor provee uno de los mejores marcadores de quién eres en realidad. Esto es así porque el olor viene determinado por el mismo conjunto de genes, el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (MHC), que tu sistema inmune. Es parte de lo que eres, de tu firma química. Hay pruebas de que las mujeres y sus hijos se pueden identificar mutuamente por el olor y también hay datos de que preferimos como pareja personas con una composición de antígenos MHC diferente a la nuestra. Por otro lado, los problemas de salud se reflejan en un mal aliento o en un sabor amargo en la boca, y esto es fácilmente detectable al besar. Por lo tanto, un buen beso ayudaría a medir la salud y el grado de relación genética de una pareja.

Volviendo a las MUPs, ahora sabemos que, aunque se detectaron inicialmente en orina, aparecen también en la saliva en muchos mamíferos. Aunque los humanos no tenemos los genes de las MUPs exactamente, sí tenemos en la saliva unas proteinas muy similares (1.116 se han identificado hasta la fecha). La mayoría de ellas nos protegen de toxinas y bacterias, carcinógenos y venenos, o intervienen en la digestión ayudando a descomponer la comida que ingerimos. Un cuarto de ellas aparecen también en las lágrimas. Los individuos parecen diferir mucho en la colección de proteínas que producen y, aunque no se ha estudiado el tema, está claro que las MUP podrían jugar un papel en la elección de pareja.

Otra sustancia que se ha encontrado en la saliva es la testosterona, y se ha propuesto que los hombres tienen una preferencia por los besos húmedos para introducir la testosterona (y otras proteínas ) en la boca de la mujer e influenciar así su psicología, en definitiva para aumentar su deseo y su receptividad sexual. Diversos estudios han confirmado que, efectivamente, la mucosa de la boca es permeable a hormonas como la testosterona y la administración bucal de estas sustancias evita el paso hepático y la degradación digestiva de las mismas, ofreciendo una vía de entrada directa a la sangre. Aunque los hombres son menos sensibles a los olores, también podrían detectar los estrógenos en la saliva y también cambios en el olor del aliento femenino que ocurren hacia el período menstrual. Los cambios en los estrógenos pueden dar lugar a elevaciones de compuestos sulfurados que tienen un olor desagradable. En conjunto, el hombre podría conocer así el estado de fertilidad de la mujer.

Otra hipótesis sobre la función del beso es que sirve para promover el vínculo de pareja. Aceptar un beso es indicador del grado de compromiso, porque uno acepta que puede contraer una enfermedad (no hay que olvidar que una de las cosas que hay en la saliva son gérmenes, y en gran cantidad). El beso puede desencadenar hasta respuestas alérgicas a ciertos alimentos (alguien que es alérgico a los cacahuetes no debería besar a una pareja que acaba de comer cacahuetes). Besarse aumenta también los niveles de oxitocina en los dos sexos, y es sabido su papel en el vínculo interpersonal. 

Un estudio famoso (tampoco hay muchos sobre besos) que ha intentado evaluar todas estas hipótesis es el de Hughes y cols. Es una investigación realizada en estudiantes, de los de papel y bolígrafo, es decir que se basa en testimonios personales recogido en cuestionarios, sin comprobaciones en laboratorio, pero , a pesar de ello, creo  que tiene su interés y nos permite saber algunas cosas sobre las diferencias a la hora de besar entre hombres y mujeres. Resumo sus principales hallazgos de manera telegráfica:

Las mujeres valoran el aliento de una persona como más importante a la hora de besar, o continuar besando, que los hombres
Las mujeres valoran el sabor de la boca de alguien como más importante para continuar besando
El 52,8 de los hombres dijeron que tendrían sexo sin besarse previamente. Las mujeres sólo el 14,6%
Las mujeres valoraron como más importante el beso antes, durante y después del sexo. 
Los hombres consideraban con más frecuencia que las mujeres que besarse debería llevar al sexo en todas las situaciones. Las mujeres pensaban que debería llevar al sexo más con una pareja establecida que casual.
Para los hombres, la importancia del beso disminuye a medida que avanza la relación de la pareja. Para las mujeres, no. 
Los hombres utilizan más el beso como forma de reconciliación que las mujeres
Los hombres prefieren los besos húmedos y con lengua.
Antes del sexo tanto hombres como mujeres inician los besos con la misma frecuencia. Después del sexo son las mujeres las que besan con más frecuencia que los hombres
Los hombres eran más capaces que las mujeres de besar, o tener sexo, con alguien que no les atrae. Pero ambos sexos son más capaces de besar que de tener sexo con alguien que no les atrae.
Los hombres eran más capaces de tener sexo con alguien que besa mal, o con alguien con quien no quieren tener una relación. 
Las mujeres eran más celosas de que su pareja besara a otra persona, y dan más celos los besos con lengua que sin lengua.
Un 59% de los hombres y un 66% de las mujeres dijeron haber dejado de estar interesados en una persona que les atraía después de un primer mal beso.
Tanto hombres como mujeres dijeron que no empezarían una relación simplemente porque la otra persona besara bien

La conclusión de este estudio es que el beso sirve para evaluar a la pareja, para crear un vínculo y para estimular sexualmente y conducir al sexo. Las mujeres, en conjunto, emplean el beso para valorar a la pareja y para monitorizar su nivel de compromiso. Los hombres, por contra, emplean el beso para aumentar la receptividad de la mujer y conseguir acceso sexual a la misma, para resolver conflictos y, tal vez para monitorizar la fertilidad de la mujer. Resumiendo todo lo anterior y volviendo a la pregunta inicial, parece que en un beso hay mucha y muy variada información.

@pitiklinov

Referencias



miércoles, 21 de mayo de 2014

¿Son tan locas las masas como las pintan?

La opinión prevalente sobre la conducta de masas, desde la Revolución Francesa y la toma de la Bastilla por lo menos, es que el ser humano pierde toda racionalidad cuando se integra en una masa y que las masas se comportan de forma loca. El individuo se convierte en un esclavo de sus impulsos inconscientes, ya no es él mismo sino un autómata sin cerebro, un bárbaro.

Pero varios autores, como el psicólogo social Stephen Reicher, están planteando que esta visión es errónea; cuando forma parte de una masa la gente se define de acuerdo con los que están alrededor en ese momento y su identidad social determina su conducta. Según Reicher, este modelo explica los disturbios de las tres últimas décadas que él ha estudiado y el informe de la Comisión Kerner sobre los disturbios raciales de Los Angeles, Chicago y otras ciudades de los años 1965-67 también encaja con estas ideas. La causa de estos disturbios, según el informe, es la situación de deprivación de las comunidades negras. Los negros sufrían el doble de desempleo que los blancos y cuatro veces más riesgo de vivir en la pobreza. Los manifestantes buscaban una participación mayor en el orden social y disfrutar de los beneficios del sistema más que rechazarlo. Lo que querían era un lugar en él.

Pero la teoría de Reicher no es solamente que las masas no se comportan locamente, sino que la gente en ellas coopera con los que están a su lado. Los individuos no pierden la cabeza sino que actúan de forma totalmente racional. En Londres mucha gente estaba harta de que se detuviera a jóvenes negros en la calle, para cachearles, sin ninguna razón. Cuando estallaron las protestas mucha gente de grupos insatisfechos tenían razones legítimas para unirse a la causa.

Este nuevo entendimiento de la dinámica de masas se está aplicando por las autoridades europeas al manejo de las masas. Se está entrenando a la policía a tomar un enfoque más sensible y comunicativo con las grandes masas. Si la conducta de masas se debe a normas sociales de la mayoría y no a las acciones de unos pocos criminales, un enfoque autoritario y centrado en los antidisturbios empeorará las cosas, porque es tratar a todos como agresores. Estos cambios han sido causados sobre todo por Clifford Stott. Stott empezó estudiando los aficionados al fútbol metiéndose entre ellos con grabadora en mano, en acontecimientos como las finales de la Copa del Mundo de Italia de 1990 y Francia de 1998. Está convencido de que la violencia en el fútbol se entiende mejor en términos de identidades de grupo que de seguir a una minoría de hooligans descerebrados. Stott y sus colaboradores presentaron su investigación a la policía portuguesa en 2004 antes de los campeonatos europeos de fútbol y las cosas salieron bastante bien.

Este esquema, el modelo de identidad social de la conducta de masas, es el esquema que utiliza la UEFA en Europa en las actuaciones policiales en los partidos. Pero una parte interesante es la de la cooperación y el altruismo en estos grupos. Los ejemplos de ese tipo de comportamientos en muchas emergencias son abundantes y son frecuentes las conductas de ayuda en medio del caos. El psicólogo John Drury ha acuñado el término “Resiliencia Colectiva” para referirse a esta actitud de ayuda mutua en medio del peligro. En muchos casos que ha estudiado, los entrevistados cuentan un fuerte sentimiento de unión y de inclinación a ayudar  a extraños. Sin esta actitud las víctimas habrían sido muchas más.

Es muy interesante, explica Drury, cómo una crisis, incluso un problema pequeño como una avería de un tren en un túnel, crea automáticamente una “masa psicológica” a partir de un agregado de extraños. De repente compartes un destino común y tu esfera de intereses pasa de lo personal al grupo. Este sentimiento de comunión y de superación de barreras es uno de los más referenciados en las experiencias de masas. Esas masas psicológicas son lugares atractivos para estar. Muchos participantes en la revolución de El Cairo de 2011 dicen que son los mejores momentos de su vida, lo más grande que han vivido: “nadie pensaba si eras cristiano, musulmán, pobre o rico”. “La gente se sentía fantásticamente viendo que eran parte de un grupo tan grande. El miedo se evapora, porque hay mucha gente contigo, aquellos 18 días sacaron lo mejor de la gente”.

Estas nueva teoría sobre la conducta de masas, el modelo de identidad social, creo que encaja perfectamente con las ideas de Jonathan Haidt de que el ser humano tiene una tecla que cambia su funcionamiento de modo chimpancé a modo abeja (de egoísta/individual a altruista/grupal). En esta entrada hablábamos de ello y puedes ver ejemplos de conductas grupales, en la guerra y en otras situaciones, muy similares a las que estamos comentando. Creo que ese momento de la avería del tren en el que un grupo de extraños se convierte en una masa psicológica es justamente el momento en que se activa ese interruptor y el individuo deja de funcionar en modo egoísta (chimpancé) para pensar en el bien del grupo (abeja). Según cómo lo analicemos, igual es porque no queda otro remedio y la conducta sigue siendo egoísta en el fondo, porque la vida del sujeto depende del éxito del grupo. En muchas de estas situaciones de emergencia (no en todas) es necesario actuar en grupo, la solución tiene que ser conjunta. Tal vez por eso tenemos esa tecla para pasar del modo chimpancé en el que actuamos el 90% de nuestro tiempo, según Haidt, al modo abeja. 

También es seguro que esa tecla no funciona igual en todas las personas, habrá personas que pasen con más facilidad de un modo a otro, pero también es muy probable que una vez que varios de esos interruptores se activan se produce un contagio al resto del grupo. En cualquier caso, un tema muy interesante con repercusiones prácticas evidentes.

@pitiklinov

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sábado, 17 de mayo de 2014

Tratamientos Anti-Amor

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 22-02-2014)


El amor es una locura temporal curable por el matrimonio
-Ambrose Pierce

Que el amor es una locura, un estado de enajenación mental transitorio, o que funciona como una droga o una adicción, es algo que forma parte de la sabiduría popular desde hace siglos, y estas ideas las podemos encontrar en poesías, canciones y leyendas populares. También es muy vieja la idea de un remedio o cura para el amor, el intento de manipular el amor por medio de pócimas y filtros (tanto para producirlo, como para  borrarlo o eliminarlo). Pero, ¿Por qué íbamos a querer borrar el amor? ¿Es perjudicial el amor? ¿Existen amores que son perjudiciales y sería mejor tratar? ¿Qué problemas éticos tendrían la intervenciones o tratamientos dirigidos a hacer desaparecer el amor?

Este es el tema del artículo de Brian D. Earp y cols. en la revista The American Journal of Bioethics, que voy a comentar. George Bernard Shaw decía que el amor es la “más violenta, loca, delirante y transitoria de las pasiones” y se mofaba de la idea moderna de que los matrimonios deberían estar basados en una emoción tan volátil y etérea (como en Occidente estamos muy orgullosos de este concepto irracional del matrimonio por amor, no es políticamente correcto discutirlo así que no lo haré)

Dejando a un lado el peligro del matrimonio y todo lo que conlleva, ¿existen amores peligrosos? Una primera situación que viene a la cabeza es la de las mujeres maltratadas que continúan en la relación por amor a su maltratador. En el artículo lo ilustran con el caso clínico real de Bonnie, pero hay muchos casos similares. El psicólogo Joseph Carver ha usado incluso el término “Síndrome de Estocolmo” para referirse a este vínculo que las víctimas crean con sus maltratadores lo que hace que no quieran cortar la relación, y que defiendan incluso al agresor cuando otras personas quieren intervenir. Hay casos de mujeres que han dejado la relación pero el enganche es tal que vuelven a ella, u otros ejemplos donde, después incluso de meses, las mujeres tienen que seguir luchando contra la atracción que ejerce en ellas el abusador para no volver. Este parece un caso claro de amor que interesaría tratar. Otros podrían ser:
Un amor romántico por una persona que no es nuestro esposo/esposa
Un amor no correspondido que lleva a pensamientos y conductas suicidas
Un amor delirante, como la Erotomanía
Un amor rechazado que lleva ala violencia, como el abuso de niños durante una separación matrimonial
La atracción sexual de una persona adulta por un niño/a
El amor incestuoso
El amor por el líder de una secta

Apoyándose en estos casos los autores defienden que utilizar “tecnología antiamor” (como ellos lo llaman) de manera voluntaria está justificado moralmente. Es más, sería inhumano, en algunos casos, denegar su uso. Así que, concedido que existen casos de amor peligroso y que es moral utilizar tecnología (vacunas, tratamientos, etc) que pueda combatir esos casos de amor peligrosos vamos a ver ahora qué tipos de tratamientos tenemos contra el amor. Earp y cols. agrupan las intervenciones antiamor en tres categorías, siguiendo a Helen Fisher: intervenciones contra la lujuria o deseo sexual, contra la atracción y contra el vínculo.

Intervenciones anti-deseo

Esta “tecnología” ya está disponible y se está utilizando así que no hablaré mucho de ella. En esta categoría tenemos, por ejemplo, los antidepresivos, especialmente del tipo inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que producen una disminución de la libido e incluso un pasotismo o aplanamiento emocional que puede dificultar caer enamorado. Están los antiandrógenos “castración química” e incluso la naltrexona oral, usada para tratar dependencias. El problema de estas intervenciones, desde el punto de vista de lo que nos interesa ahora, que es borrar un amor por una determinada persona, es que son inespecíficos, disminuyen el deseo sexual en general, pero no por una persona en particular.

Intervenciones anti-atracción

Estas intervenciones son más hipotéticas, podrían llegar en el futuro, pero, de momento, son experimentales. Por ejemplo, Marazziti y cols. han demostrado que el amor tiene muchas características similares al Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Por lo tanto, las intervenciones para el tratamiento del TOC podrían servir contra el amor. En el TOC se usan también los ISRS que acabamos de comentar.

Otro enfoque teórico que abre vías de posibles intervenciones en el futuro es el efecto Westermarck, que consiste en que los individuos no se sienten atraídos sexualmente ni emocionalmente por personas con las que se han criado en los primeros años de vida. Parece que se produce un fenómeno de “imprinting” aunque el mecanismo biológico exacto de este efecto no se conoce. Pero, si se descubriera la neurobiología subyacente a este fenómeno, podría ser utilizada contra el amor.

Intervenciones anti-vínculo

En este apartado tampoco disponemos de momento de intervenciones que puedan romper un vínculo ya formado, pero existen estudios en animales que son prometedores. Me refiero a las investigaciones en los perros de las praderas (prairie vole y mountain vole) que demuestran la implicación de oxitocina, vasopresina y dopamina en la formación de un vínculo monogámico o duradero. En uno de estos estudios se administraba fármacos antioxitocínicos y antidopaminérgicos a las hembras y entonces no formaban vínculo después de la copulación. A pesar de la insistencia del macho, no forman vínculo, tienen relaciones sexuales y a otra cosa mariposa. De la misma manera administrando antidopaminérgicos en machos, directamente en el núcleo accumbens, hacía que estos no mostraran la conducta de vigilancia de la pareja y se seguían sintiendo interesados por otras hembras. No existen de momento estudios midiendo el efecto de los bloqueantes de dopamina, oxitocina y vasopresina en el vínculo romántico humano pero la evidencia disponible sugiere que podrían funcionar.

Por otro lado, existen muchas líneas de investigación ( ananatómica, neuroquímica, fenomenológica y conductual) que destacan el paralelismo entre las adicciones y el amor. Por tanto, los tratamientos utilizados en el tratamiento de las adicciones podrían ser dirigidos contra el amor también. Para muchos autores el vínculo social es una clara conducta de adicción en la que el sujeto se vuelve “adicto” a otro individuo, y los mecanismos anatómicos y funcionales del amor, la implicación del centro de recompensa, etc., se solapan con los mecanismos de las adicciones a drogas. Según Burkett y Young los tratamientos para el craving por drogas podrían ser eficaces en una ruptura amorosa.

Una última tecnología que podría ser relevante para nuestro tema es la de borrar memorias. Podría borrarse el recuerdo de una persona tras romper con ella, o intervenciones similares. Aquí también nos movemos todavía en el terreno de lo hipotético.

Consideraciones éticas

Tomado en su  conjunto vemos que tal vez en un futuro cercano dispongamos de tecnologías antiamor, pero, ¿sería ético utilizarlas? Los ejemplos de la violencia doméstica, pedofilia, adulterio, suicidio, asesinato,amor por el líder de una secta, etc., comentados anteriormente, sugieren que una intervención estaría justificada. Pero existe el peligro de que otros tipos de amor , el amor homosexual, el amor entre castas, o el amor interracial, quisieran ser tratados en determinados países o culturas. ¿Está justificado que alguien tome un medicamento para apagar un sentimiento de amor, deseo, o atracción, que es “natural”? Imaginemos el caso de los malos tratos: ¿Quién administraría la medicación? Porque lo más probable es que la propia persona no quiera hacerlo…¿la familia o grupo estarían autorizados a utilizar el tratamiento, supuestamente por el propio bien del sujeto? Vemos que empezamos a pisar terreno resbaladizo…¿Podemos decir que una persona enamorada ha perdido el juicio, que está fuera de la realidad? ¿Tenemos derecho a intervenir en contra de su voluntad a ignorar sus propios deseos? ¿Sería un amor perjudicial motivo de incapacitación legal? ¿No es esto paternalismo rancio?

Ante todas estas dificultades Earp y cols. proponen una serie de condiciones para utilizar la tecnología antiamor:
que el amor en cuestión sea claramente perjudicial ( claro que en este tema habría que aclarar perjudicial para quién…)
que la persona quiera utilizarla, y, en caso de que no quiera, que no haya problemas de violación de consentimiento.
que la tecnología antiamor ayude a la persona a conseguir sus propios fines elevados
que no sea posible vencer los peligrosos sentimientos amorosos por otras vías

Como veis, el tema está muy verde, pero tal vez esta tecnología está ya a la vuelta de la esquina.

@pitiklinov

Referencias



¿Podemos superar las diferencias de raza?

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 17-02-2014)

Un gran número de estudios ha demostrado que la gente codifica y registra la raza de los individuos que se encuentra, y que lo hace de una manera automática e inevitable. De hecho hay tres dimensiones “primarias” o “primitivas” que la gente codifica cuando encuentra nuevos individuos: el sexo, la edad y la raza (de una nueva vecina recordamos que es una mujer blanca joven, y tal vez no recordamos más de ella). Unido a ello tenemos que la categorización o división del mundo en Ellos/Nosotros es un universal antropológico: en todas las culturas hay un favoritismo por el endogrupo y una indiferencia u hostilidad hacia el exogrupo. Esta conducta es tremendamente fácil de evidenciar y para ello basta con dividir a la gente por colores, o cualquier otra diferencia banal. Si la raza puede servir para separar a las personas en estos dos grupos está sembrado el terreno para la existencia de un discriminación por la raza. Se han buscado durante décadas condiciones en las que la gente no codifique a los demás según su raza, pero no se han  encontrado.

Sin embargo, en el año 2001, Robert Kurzban, John Tooby y Leda Cosmides publicaron un artículo (ver referencias) donde explicaban que  habían conseguido precisamente esto, crear unas condiciones en las que la codificación por raza disminuía de forma importante. El punto de partida de estos autores es que les parecía muy probable que la selección natural hubiera favorecido mecanismos de computación que codificaran el sexo de un individuo y su edad, pero no les parecía plausible que la selección natural favoreciera codificar la raza. En nuestra historia evolucionista codificar sexo y edad de un individuo les permitía hacer un gran número de deducciones acerca de ese sujeto. Por contra, en un mundo de cazadores-recolectores, que viajan a pie principalmente, moverse más allá de unas 40 millas sería raro. Dadas las condiciones ancestrales de reproducción y crianza, encontrar gente genéticamente tan distinta como para considerarlos de otra raza sería raro (eso asumiendo el concepto de raza en la especie humana, tema desde luego controvertido donde los haya, pero no es ese el tema que nos interesa ahora). Si los individuos no se encontraban típicamente con miembros de otra raza, no tiene sentido  codificar a la gente por raza. 

De acuerdo con este razonamiento Kurzban y cols. proponen que no hay arquitectura cognitiva en el ser humano para codificar la raza. Proponen, por contra, que la categorización por raza es un subproducto de adaptaciones que evolucionaron  para otra cosa que sí formaba parte de forma regular de la vida de los cazadores-recolectores: detectar coaliciones y alianzas. Los cazadores-recolectores vivían en bandas, y sí era habitual la colaboración y alianzas entre bandas, así como los conflictos entre ellas. La maquinaria cognitiva diseñada par detectar coaliciones y alianzas sería sensible a dos cosas: 1) patrones de acción coordinada, cooperación y competición 2) pistas que predigan las alianzas políticas de un individuo determinado. Las acciones o conductas que denotan disposición a colaborar son pasajeras y no pueden ser observadas directamente. Por ello la maquinaria de detección de alianzas debería detectarlas cuando ocurren y también ser capaz de asociarlas con otras características visibles: ropa, dialecto, manera de andar, parecidos familiares y marcas étnicas o raciales. Por otro lado, las otras dos características (sexo y edad) son permanentes, pero las alianzas cambian. Por ello, claves exteriores, como el color de la piel no serían invariables o definitivas porque hoy podrían ser nuestros aliados los de una etnia determinada y mañana los de otra. Es decir, la raza tiene importancia en cuanto tiene valor productivo de la pertenencia a una coalición del sujeto.

Basados en estas premisas Kurzban y cols diseñan una metodología, que no voy a detallar, donde utilizan un protocolo de confusión de memoria creado por Taylor y presentan una serie de fotografías  a los sujetos experimentales y luego les preguntan a ver quién dijo qué. Cuando los sujetos se confunden denotan si han clasificado a las personas por su raza o no. La característica diferencial que introducen Kurzban y cols. es que en uno de los experimentos la pertenencia a una coalición  es una característica importante de los individuos presentados en las fotos. El resultado es que cuando la pertenencia una alianza es importante, los sujetos experimentales no codifican de forma importante la raza, mientras que en situaciones que no implican alianzas sí la codifican. 

Lo importante de este trabajo es que por primera vez se ha encontrado algo que consigue que no clasifiquemos a los demás por su raza y , además, que esto se consigue de una manera fácil, con una exposición de 4 minutos  a un mundo en el que lo importante son las alianzas, y la raza es irrelevante. Todo esto implica que la codificación por raza es cognitivamente volátil y puede ser sobrescrita por nuevas circunstancias, es decir, que se puede reducir, y tal vez borrar por completo.

El caso es que este mismo grupo acaba de publicar un nuevo trabajo con 6 estudios que replica los resultados del artículo anterior. Insisten en proponer un Sistema de Detección de Alianzas y que la categorización por raza es importante en entornos donde predice las alianzas y divisiones sociales. Cuando la raza no predice la estructura de alianzas deja de detectarse. Un dato importante que se repite en los dos estudios es que un mundo donde las coaliciones son importantes hace que desaparezca la categorización por raza, pero no hace que desaparezca la categorización por sexo (lo que da fuerza a los resultados). De nuevo, estos resultados apoyan la hipótesis de que categorizar a la gente por raza es un subproducto reversible de un sistema cognitivo especializado en detectar alianzas y regular su uso. 

La moraleja de estos trabajos es que unos enemigos comunes no son la única manera de conseguir que la gente se una, la colaboración pacífica tiene el mismo efecto. Cuanto más proyectos en común tengamos, cuantos más objetivos y estilo de vida compartamos, más irrelevante se irá haciendo la categorización de la gente por raza. Esos proyectos compartidos, colaboraciones y alianzas nos dirán quién es uno de los nuestros, y no el color de la piel. Habrá que ver si otros investigadores son capaces de replicar estos resultados.

@pitiklinov

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viernes, 16 de mayo de 2014

Freud y la Psicología Evolucionista

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 08-02-2014)

Freud intentó siempre dotar de bases biológicas al psicoanálisis y, lógicamente y dados los años en los que escribió, estuvo influenciado por la teoría de la Evolución. Lo que ocurre es que se apoyó en dos teorías, la de la recapitulación y las teorías de Lamarck que han quedado desacreditadas por el avance de la ciencia.
La teoría de la recapitulación, formulada en su forma definitiva por Haeckel, sostiene que la ontogenia recapitula la filogenia pero de manera que igualaba al individuo joven de una especie avanzada con los antepasados adultos de las especies precursoras. Por ejemplo, el embrión humano con sus hendiduras braquiales representa a los peces ancestrales y a los peces actuales. Freud hacía también el paralelismo de que el neurótico actual representa a un adulto primitivo o a un adulto actual de culturas primitivas. En sus conferencias de introducción al Psicoanálisis dice: “Con los neuróticos es como si nos encontráramos en un paisaje prehistórico, por ejemplo en el Jurásico. Los grandes saurios todavía están corriendo por aquí; los equisetos crecen tan altos como palmeras”.

La teoría de la recapitulación - en la que estuvo muy influenciado por Ferenczi- ocupó un lugar central en todo el pensamiento de Freud y en una carta a  Wilhem Fliess de 1897 le dice que la represión sexual de los estímulos olfativos representaba nuestra transición filogenética a la postura erecta: “Se adoptó el porte erecto, la nariz se elevó del suelo y, al mismo tiempo, varias sensaciones conectadas con la tierra que anteriormente habían resultado interesantes se volvieron repelentes”. Posteriormente Freud basó en la recapitulación sus teorías de las fases psicosexuales: los estadios anal y oral representan nuestro pasado de cuadrúpedos, cuando los sentidos del tacto, el gusto y el olfato predominaban. Cuando adoptamos la bipedestación la vista se convirtió en nuestro sentido predominante y reorientó los estímulos sexuales a la fase genital.
La teoría de la recapitulación es un tema central en libros posteriores de Freud como “Moisés y la religión monoteísta” y “Tótem y Tabú”. En este último describe una sociedad primitiva de hordas patriarcales con una organización similar a la de los gorilas donde el macho dominante acapara a todas las hembras y expulsa a los hijos los cuales se rebelan y matan al padre, pero por su sentimiento de culpa no podían poseer a las mujeres (tabú del incesto). Para vencer este remordimiento identifican al padre con un animal totémico y celebran su triunfo durante la fiesta totémica anual.
Pero hay un escrito de Freud en el que se acerca extraordinariamente al enfoque de la Psicología Evolucionista. Se trata de la Fantasía Filogenética que tiene una historia muy curiosa. En 1983, Ilse Grubrich-Simitis, psicoanalista dedicada al estudio de la obra de Freud, encontró en Londres un escrito hasta entonces perdido, pero de cuya existencia se sabía por la correspondencia de Freud. El texto —un borrador manuscrito de poco más de 20 carillas— fue hallado en un baúl, anteriormente propiedad de Anna la hija de Freud, que estaba lleno de artículos de Sandor Ferenczi, a quien Freud había seguramente enviado el borrador durante los años de la primera Gran Guerra de 1914–18. El propio Ferenczi había entregado la maleta con sus papeles a su compatriota Michael Ballint, quien la había a su vez trasladado a Londres consigo. Una carta de Freud escrita en el reverso de la última página (con fecha 28 de julio de 1915) acompaña el texto y allí se dice que es copia fiel de uno de los 12 ensayos metapsicológicos que el maestro vienés escribiera entre 1914 y 1915 y de los cuales publicaría solamente 5 (“Las pulsiones y sus destinos”, “Lo inconsciente”, “La Represión”, “Adición metapsicológica a la doctrina de los sueños” y “Duelo y melancolía”). La serie completa iba a ser un libro, “La Metapsicología”, que resumiría los fundamentos teóricos de su obra. 
La idea central de este escrito es precisamente una explicación evolucionista de los trastornos mentales, o de las neurosis, en terminología freudiana. Según este punto de vista, los acontecimientos evolutivos de la especie humana establecieron las neurosis porque las personas neuróticas quedan fijadas en un estadio del crecimiento que las personas normales superan. Dado que el crecimiento individual recapitula el desarrollo evolutivo de la especie cada neurosis se fija en un periodo evolutivo de nuestra especie. Según Freud, estos comportamientos fueron apropiados y adaptativos entonces pero ahora producen neurosis en nuestro mundo moderno. “Lo que ahora son neurosis fueron antaño fases de las condiciones humanas”, dice. 
Podemos ver aquí la gran semejanza con las teorías de la Psicología Evolucionista acerca del Ambiente Evolutivo Ancestral (AEA) y sus propuestas de que existe un desajuste entre nuestros mecanismos psicológicos adaptativos y el mundo moderno. Pero el Ambiente Evolutivo Ancestral que imagina Freud es un poco diferente al que imagina la Psicología Evolucionista. El de Freud tiene tres etapas o épocas: Primero existió una época dorada en la que todas las necesidades estaban satisfechas. Después vinieron las penurias y dificultades, que Freud sitúa en la época de las glaciaciones. La tercera etapa es cuando se conforma la horda patriarcal y el padre pasa a ser el objeto a temer en vez de la naturaleza. A partir de ahí  hace una clasificación de las neurosis según su aparición en el individuo y las va situando en ese contexto ancestral. En el individuo la aparición de las neurosis sería primero las transferenciales (neurosis de ansiedad, histeria, trastorno obsesivo, en ese orden) seguidas de las tres neurosis narcisistas (demencia precoz, paranoia y melancolía-manía) y en este orden las sitúa Freud con las más leves (las de transferencia) siendo las más arcaicas. Para observar hasta qué punto se acerca Freud al lenguaje evolucionista vamos a ver lo que dice de las neurosis de transferencia: “Es muy grande la tentación de reconocer en las tres disposiciones a la histeria de ansiedad, la histeria de conversión y la neurosis obsesiva regresiones a fases a través de las cuales tuvo que pasar toda la raza humana en algún momento desde el principio al final de la Edad del Hielo, de modo que en aquel tiempo todos los seres humanos eran de la manera que en la actualidad son sólo algunos de ellos." La histeria de ansiedad es la primera en aparecer al llegar los problemas: "La humanidad, bajo la influencia de las privaciones que la Edad de Hielo que iba acercándose le imponía, se ha convertido generalmente en ansiosa. El mundo exterior, que hasta entonces era predominantemente amigable y que concedía todas las satisfacciones, se transformó en una masa de peligros amenazadores".

Para un recorrido por las diferentes hipótesis que explican la aparición de cada trastorno,  leed la referencia, el libro de Stephen Jay Gould  “Acabo de llegar”, donde podéis encontrar más detalles. Solamente comentar que las explicaciones de Freud necesitan que los acontecimientos vividos por nuestros antepasados (ansiedad ante la aproximación de los casquetes de hielo, la castración de los hijos y asesinato del padre, etc.) se conviertan en hereditarios y para ello sigue las ideas de Lamarck que consideraba que se podían heredar los caracteres adquiridos. El ejemplo clásico es el de las jirafas que a base de esforzarse y estirar los cuellos para llegar a las hojas más altas habrían pasado un cuello cada vez más largo a las generaciones posteriores. Esta visión de la evolución no se puede sostener con los conocimientos actuales.
Pero aparte de esta fantasía evolucionista de Freud hay que decir que Darwin tuvo una gran influencia en Freud como él mismo señala en su estudio autobiográfico: “las teorías de Charles Darwin me atrajeron fuertemente porque contenían la esperanza de un avance extraordinario en nuestro entendimiento del mundo”. Al contrario que el resto de la psicología del siglo XX, que ignoró a Darwin, Freud aplicó los principios de Darwin –por ejemplo los de su libro La Expresión de las Emociones- al tratamiento de la histeria, donde Breuer y Freud citan varias veces a Darwin y su obra. 
Como dato curioso concluyo con una cita del libro de Badcock donde Freud se apunta a la idea del gen egoísta y anticipa la visión moderna del sexo según la psicología evolucionista: “ El individuo contempla la sexualidad como uno de sus propios fines; mientras que desde otro punto de visto no es más que un apéndice de su plasma germinal, al servicio de la cual pone sus energías a cambio de una prima de placer. El individuo es el vehículo mortal de una sustancia (posiblemente) inmortal –como el heredero que disfruta en usufructo de una propiedad que le sobrevivirá”. (Freud 1957). Es curioso que en la traducción inglesa de este texto se utiliza la palabra “vehículo” que es la misma que Dawkins utilizaría 60 años después en El Gen Egoista. Freud está siguiendo aquí, sin embargo, a August Weismann  que fue quien distinguió entre la línea germinal y la línea somática, señalando la inmortalidad del plasma germinal.
No es de extrañar por todo lo anterior que haya quien proponga que Freud es el padre fundador de la Psicología Evolucionista (Stevens y Price, McGuire y Troisi), pero creo que ese honor le corresponde a Darwin, el psicólogo más grande que ha existido.

@pitiklinov

Referencias


Gould SJ (2002/2007).  Acabo de llegar. Barcelona: Crítica

Badcock C (2000). Evolutionary Psychology. A critical introduction. Polity Press.
El autor defiende a Freud y realiza una lectura de muchas de sus ideas (inconsciente, importancia del sexo, la fase oral, el conflicto de Edipo…) desde una óptica evolucionista, relacionando por ejemplo la fase oral con las teorías de Trivers (conflicto padres-hijos). Esta síntesis de Freud y Darwin es la que desarrolla en su libro:  
Badcock C ( 1998) PsychoDarwinism: The new synthesis of Darwin and Freud. In Handbook  of evolutionary psychology:Ideas,issues and applications, ed. C. Crawford and D. Krebs, Hillsdale, N.J.: Lawrence Earlbaum

Tribus Morales

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 02-02-2014)


Joshua Greene
Como decía Frans de Waal en la entrevista que le hicimos, encontrar una moral universal para todo el mundo es el reto de nuestro tiempo. De este problema trata el libro Moral Tribes, de Joshua Greene, donde Greene no sólo plantea el problema sino que ofrece una solución. Greene es científico y filósofo - le entrevistamos aquí , donde puedes conocer algunas de sus ideas- experto en una cosa llamada en inglés Trolleyology, que podríamos traducir por Tranviología. Se trata de una serie de problemas morales planteados con la ayuda de tranvías que van a atropellar a personas. Seguro que los dos problemas más famosos os los habéis encontrado porque son muy conocidos, pero los resumo brevemente. En un caso se trata de un tranvía que va a atropellar a 5 personas y nosotros estamos en un lugar desde el que podemos cambiar una aguja para que el tranvía pase a otra vía donde sólo hay una persona. La pregunta es si cambiarías la aguja provocando que el tranvía atropelle a una persona en lugar de a cinco. Si eres como todo el mundo sí lo harías. En el otro caso, estás en un puente encima de la vía y el tranvía va a atropellar de nuevo a 5 personas. A tu lado hay una persona con un mochila (en otras versiones es un gordo) y puedes empujarla a la vía y que pare el tranvía salvando así a las 5 personas. La pregunta es si le empujarías y, si eres como todo el mundo, en este caso no lo harías. Greene no es el descubridor de estos problemas (es la filósofa Judith Jarvis Thomson) pero es el que más partido les ha sacado y los ha estudiado con neuroimagen cerebral para averiguar qué estructuras se activan mientras tomamos estas decisiones.

El problema moral al que nos enfrentamos lo resume Greene de la siguiente manera. Nosotros tenemos una moral que ha sido diseñada por la evolución para tratar con el problema YO/ NOSOTROS, a fin de cuentas la moral va de sujetar al individuo por medio de normas para que pueda funcionar el grupo, es decir, de poner la colectividad por encima del individuo. Pero el problema con el que nos enfrentamos en los tiempos modernos es el de grupos con morales diferentes conviviendo en el mismo mundo. Esto no había ocurrido nunca antes y por eso no tenemos una solución diseñada por la evolución. Tradicionalmente, la moral ha llegado hasta los límites de nuestro grupo y no era aplicable a los demás. No tenemos “instintos morales” para guiarnos en este problema que es el ELLOS/NOSOTROS y, según Greene, aquí necesitamos una Metamoral, algo que permita que diferentes moralidades “locales” puedan convivir.

Para explicar el problema Greene recurre a una metáfora que es la de la cámara de fotos. Una cámara de fotos tiene un modo automático, en el que la propia cámara decide los parámetros según programas precargados (paisaje, retrato…) y un modo manual para que nosotros decidamos la exposición que queremos, etc. Según Greene en el problema YO/NOSOTROS podemos seguir funcionando en automático porque los programas que nos ha cargado la evolución funcionan razonablemente bien. Pero para abordar el problema ELLOS/ NOSOTROS tenemos que pasar a modo manual, es decir, a usar la razón.

A continuación, Greene revisa las posibles soluciones al problema, antes de proponer la suya, que es el Utilitarismo de Bentham y Mill. Descarta que Dios pueda ser una solución, al igual que descarta las soluciones de tipo matemático o lógico, en las que a partir de unas premisas podamos ir deduciendo una serie de normas y enunciados; descarta asímismo la posibilidad de que la ciencia pueda solucionarnos el problema y llega así a su propuesta.

El parámetro o divisa común que Greene propone para guiar nuestros cálculos es la felicidad. Debemos promover aquello que genere más felicidad al mayor número de gente, y otra condición es la imparcialidad, es decir, la felicidad de todas las personas cuenta igual. El Utilitarismo, dado que ya nos acompaña desde hace un par de siglos, ha sido criticado por otros filósofos (en especial por John Rawls), y Greene dedica algún capítulo a rebatir esas críticas. Y a partir de aquí es donde las propuestas de Greene dejan de convencerme. Algunas críticas que se han formulado al Utilitarismo las voy a comentar a continuación, se trata de dilemas morales o experimentos mentales. 

Un ejemplo sería el dilema del transplante. Tenemos a cinco personas a la espera de un riñón, un hígado, un corazón, etc. Llega un accidentado al hospital del que podemos tomar esos 5 órganos y salvar 5 vidas en lugar de una…¿debemos hacerlo? Según una visión utilitarista el bien de cinco es mejor que el de uno… Otro caso sería el de unos hipotéticos disturbios callejeros o raciales. Se han producido unos asesinatos en unos conflictos étnicos y si no aparece el culpable se van a producir unas manifestaciones y altercados donde va a morir mucha gente. La policía y los jueces pueden coger un inocente e inculparle, de esa manera no morirían miles de personas…¿estaría bien hacer esto? Uno más propuesto por Rawls: dado que el bien de la mayoría es lo que cuenta imaginemos una sociedad donde volviéramos al esclavismo. Pongamos que hay 10% de esclavos y 90% de dueños. El 90% de la población viviría mejor porque se aprovecharían del trabajo de los esclavos y tendrían que trabajar menos y sería más felices, aunque el 10 % fuera menos feliz. ¿Debemos apoyar esta vuelta al esclavismo?

A mi modo de ver, Greene no sale airoso cuando trata de rebatir estos y otros problemas del Utilitarismo. En el mismo problema del puente viene a apoyar que se debe tirar al señor de la mochila, no dice que él lo haría pero sí que lo aprobaría aunque no se fiaría mucho de una persona que fuera capaz de hacer algo así. El Utilitarismo plantea además unas exigencias morales muy altas. Por ejemplo, Peter Singer, otro filósofo utilitarista plantea que si no damos todo el dinero que podamos a las personas necesitadas no estamos actuando bien moralmente. No podemos gastarnos 500 euros en un portátil si con esos 500 euros podemos salvar la vida de un niño en Africa, prácticamente viene a decir que debemos amar a todo el mundo por igual. Es decir, no deberíamos hacer distinciones entre familiares y no familiares, nuestros hijos y los de los demás, por ejemplo (todo ello es, por supuesto, mi entendimiento de los planteamientos de Greene y puedo haber entendido mal, obviamente). A la hora de la verdad recula, y él mismo reniega de aplicar el utilitarismo en la vida real recurriendo a una filosofía que él llama pragmatismo profundo, que viene a ser hacer cualquier cosa que funcione en una situación, con lo que nos quedamos verdaderamente sin una guía o unos principios que nos orienten en esta selva moral. 

El utilitarismo, llevado a sus últimas consecuencias, me parece una moral ideal para robots, no para personas, podría estar muy bien, pero no para la especie humana. Tiene muchos problemas de definición y de valoración , empezando por el propio hecho de que valoremos más el número: ¿por qué es mejor la felicidad de más personas que la de menos? Pongamos que en el caso del tranvía las 5 personas son mafiosos y la persona de la otra vía es Albert Einstein, ¿deberíamos salvar a los mafiosos porque son más?… En definitiva, un libro que no nos saca del atolladero pero que es lectura obligada si te interesa el problema de la moral universal.

@pitiklinov

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domingo, 11 de mayo de 2014

Las Leyes de la Emoción

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 01-02-2014)

Nico Frijda es un psicólogo holandés, ya retirado, que dedicó su carrera al estudio de las emociones humanas. En esta entrada voy a resumir un artículo suyo donde  describe Las leyes de la Emoción. Igual es un poco pretencioso hablar de leyes en biología, y en el campo de las emociones en particular, pero básicamente se trata de una serie de hechos y conocimientos acerca de las emociones que se han observado repetidamente en la investigación de las mismas. Muchas de estas leyes las hemos podido comprobar todos nosotros en nuestra vida diaria. Serían las siguientes:

1- Ley del Significado Situacional: Las emociones aparecen como respuesta al significado de ciertas situaciones; diferentes emociones aparecen en respuesta a diferentes significados estructurales. Es decir, las emociones aparecen en respuesta a determinados eventos: la pena aparece por una pérdida personal, la ira por insultos y frustraciones, y así sucesivamente. Se trata de sucesos que son importantes para el individuo. Acontecimientos que satisfacen los objetivos del individuo dan lugar a emociones positivas, y sucesos que dañan o amenazan esos objetivos originan emociones negativas. Si tenemos un input con un determinado significado obtendremos un output con una determinada emoción, eso es lo que dice esta ley. Si entra pérdida, sale pena; si entra frustración u ofensas, sale ira. Y es importante tener en cuenta que es el significado subjetivo, la interpretación que da el sujeto lo que cuenta, y no el suceso en sí. Es decir, entra una pérdida personal que el sujeto vive como irremediable y sale pena.

2-Ley del interés: Las emociones aparecen en respuesta a eventos que son importantes para los objetivos, motivos o preocupaciones del individuo. Las emociones apuntan a la presencia de alguna preocupación. ¿Por qué nos preocupa la enfermedad de una persona? pues porque amamos a esa persona. ¿Por qué nos ponemos terriblemente celosos? pues porque queremos la presencia continua y proximidad de esa persona. Las emociones son un material de primera mano para explorar las preocupaciones del individuo.

3-Ley de la Realidad Aparente: Las emociones son originadas por eventos interpretados como reales, y su intensidad corresponde con el grado en que esto es así. Como decíamos en la primera ley del significado de la situación, las emociones están dictadas por la forma en que una persona percibe la situación. Un aspecto importante de esta situación es lo que Frijda llama “realidad aparente”. Lo que es tomado por real dispara emociones. Lo que no nos impresiona como real e inevitable no desata emociones. Puede haber cosas reales que no nos tomamos en serio. Lo que cuenta es lo presente; lo que acecha en el futuro puede no ser tenido en cuenta por muy malo que sea. Las advertencias acerca del futuro no las solemos tener en cuenta. Está pasando esto con el cambio climático. De la misma manera, una fotografía de un niño muerto en Vietnam tiene más impacto que noticias acerca de miles de muertos. La información simbólica tiene un impacto más débil. Por ejemplo, la emoción del duelo no aparece cuando nos informan de la pérdida, y la pérdida es simplemente “conocida”. Se desata cuando la ausencia de la persona es duramente experimentada, cuando la mano intenta alcanzarla en vano, cuando el deseo de comunicar encuentra que la diana está ausente. Esta ley explica la debilidad de la razón y la fuerza de la pasión: Conocer importa menos que ver. Sentir importa más que conocer.

4-Ley del Cambio, Habituación y sentimiento de comparación. Son tres leyes muy relacionadas. Ley del Cambio: Las emociones son originadas no tanto por la presencia de condiciones favorables o desfavorables sino por los cambios esperados en esas condiciones. Es el cambio lo que cuenta, el cambio con respecto al actual nivel de adaptación. Los ejemplos en la vida diario son muchísimos. Por ejemplo, se disfruta más una victoria en un partido cuando el resultado es incierto que cuando la posibilidad de victoria era muy clara. Ley de la Habituación: un placer continuado se va desvaneciendo; una dificultad continuada va perdiendo su dureza. La pena por la pérdida de un amor va disminuyendo con el tiempo, y el mismo amor gradualmente va perdiendo su magia. La exposición continua a inhumanidades amortigua tanto el sufrimiento como el discernimiento moral. La ley del cambio tiene muchas variantes, una de ellas es la Ley del Contraste Afectivo: la pérdida de una satisfacción no da lugar a un sentimiento neutro, sino a una gran miseria; la desaparición de una miseria no da lugar a una situación neutra sino a una gran felicidad. La ley del cambio expresa un fenómeno más general que es la Ley del Sentimiento Comparativo: la intensidad de un emoción depende de la relación entre el evento y algún esquema de referencia contra el que el suceso es evaluado. La envidia y el Schadenfreude son emociones que tienen su raíces en comparaciones de este tipo.

5- Ley de la Asimetría Hedónica, o ley de la adaptación asimétrica al placer y al dolor: el placer es contingente con el cambio y desaparece con la satisfacción continuada. El dolor puede persistir cuando persisten las condiciones adversas. Las leyes de la habituación y comparación que acabamos de mencionar operan dentro de ciertos límites. Parece haber miseria a la que uno no se acostumbra nunca y deprivaciones a las que no nos adaptamos. Este hecho, sin embargo, no ocurre con las emociones positivas: la alegría, la fascinación, la dicha, van remitiendo a un estado más neutral. Nos acostumbramos a acontecimientos que antes nos deleitaban y nos daban gran alegría. No nos solemos acostumbrar, por contra al abuso y la humillación. El miedo puede mantenerse indefinidamente, las esperanzas tienen fecha de caducidad. Esta ley, tristemente, predice un balance negativo para nuestra calidad de vida, a menos que el autoengaño entre en acción. La opresión la experimentamos todos los días, la libertad, por contra, es un suceso que ocurre el día de la liberación. Lo malo tiene más fuerza que lo bueno.

Esta ley es muy amarga pero es necesaria considerando las raíces evolucionistas de las emociones. Las emociones existen para señalar estados del mundo a los que hay que responder. Por lo tanto, si ya tenemos un amor o somos felices, no tenemos que responder y  la emoción se va extinguiendo. Una vez de que suena la señal “ya no se necesita más acción”, el sistema de señalar (la emoción) se apaga. Que nuestra calidad de vida tienda a ser negativa es un desafortunado resultado, pero esto nos enseña que la mente humana no ha sido diseñada para la felicidad, sino para ejecutar las ciegas leyes biológicas de la supervivencia.

Por otro lado, los resultados de esta ley no son inevitables. La adaptación a la satisfacción puede ser contrarrestada recordándonos continuamente lo afortunados que somos, y lo desafortunados que habríamos sido de otra manera. Podemos disparar de nuevo la emoción de la alegría con la imaginación o el recuerdo. Pero el punto importante es que esto no es lo que ocurre de forma natural, por sí mismo, sino que requiere un esfuerzo.

6-Ley de la Conservación del Momento Emocional: los sucesos emocionales retienen su poder de producir emociones indefinidamente a no ser que los contrarrestemos con exposiciones repetidas que permiten la extinción o habituación, en la medida en que esto sea posible. Se suele decir que el tiempo cura las heridas. Frijda piensa que no, que lo que cuenta es la exposición y la repetición al suceso emocional, para él es la repetición y no el tiempo lo que ablanda las emociones. En los trastornos post-traumáticos se observa también esto, que no se desvanecen, sino que hay que sobreescribirlos, grabar encima para borrarlos. El miedo se dispara de nuevo (palpitaciones, pelo en punta, pánico) al oler a quemado en una víctima de un incendio, por ejemplo.

7-Ley del cierre o clausura: Las emociones están cerradas a juicios de la relatividad del impacto y a otros objetivos que no sean los suyos. Tienden a ser absolutas y a tomar el control de la acción del sujeto. Para alguien que está verdaderamente airado lo que le han hecho se vive como absolutamente malo. No sólo es una desgracia sino que procede de la propia naturaleza y disposición del autor, que es malo sin paliativos, y siempre lo será. En el duelo la persona siente que su vida ya no tiene sentido, que no puede continuar sin la persona perdida. Cada vez  que nos enamoramos uno vive que no ha sentido así nunca. Esto se observa también en las depresiones. Cuando un depresivo vuelve a sufrir un episodio depresivo -aunque haya sufrido otros episodios de los que se ha recuperado- piensa que este es el peor de todos y que no se va a poner bien. Las emociones tienden a ser absolutas y no saben de probabilidades: lo que sabemos y experimentamos lo sabemos seguro. Y esto se nota en lo que hacemos. La emoción controla nuestros actos, nuestra atención y toma el escenario. Para Frijda esta característica es la esencial de las emociones, su naturaleza involuntaria y urgente. Cree que este dato apoya la naturaleza modular de las emociones, aisladas relativamente de otras funciones mentales.

8-Ley del cuidado por las consecuencias: todo impulso emocional origina un segundo impulso emocional que tiende a modificarlo a la vista de sus posibles consecuencias. Esta ley parece entrar en contradicción con la anterior, pero Frijda no lo ve así. Según esta ley, las emociones no son absolutas como acabamos de decir, la ira, la pasión, la furia, etc., suelen ser controladas, no son ciegas del todo. Esto también tiene su lógica evolucionista. Si el que me ha hecho una faena es un armario de 2 x 2, mucho más fuerte que yo, no tiene sentido que me deje llevar por la ira y le ataque porque corre peligro mi vida y mi éxito reproductivo. Lo que Frijda plantea de forma un tanto sorprendente es que este control es también una emoción. El estímulo para este control son señales de que las consecuencias de una respuesta desinhibida podrían ser graves. Pero no podemos producir ese control a voluntad lo mismo que no podemos producir timidez o ansiedad voluntariamente. Si esta emoción involuntaria de control es una respuesta emocional sigue las mismas leyes de las emociones que estamos comentando.

9-Leyes de la Carga más Ligera y de la Mayor Ganancia. Son también leyes relacionadas. Ley de la Carga más ligera: siempre que una situación pueda ser vista de formas diferentes, existe una tendencia a verla de manera que minimice su “carga emocional negativa”. La carga emocional negativa se refiere al grado en que la situación es dura o difícil de soportar. La negación defensiva, la evitación, las esperanzas ilusorias son mecanismos conocidos. Incluso la despersonalización ante sobrecargas emocionales que nos sobrepasan. Ley de la Mayor Ganancia: siempre que una situación pueda ser vista de formas diferentes, hay una tendencia a verla de forma que maximice nuestra ganancia emocional. Esto es también evidente. Echaremos la culpa de algo a otros en vez de a nosotros mismos, etc., y tenderemos a interpretar la situación de forma que más nos convenga.

Pues esas son las leyes de las emociones de Nico Frijda. No todas ellas están bien demostradas o tienen la misma evidencia que las apoya, y él las propone también como un programa de investigación, para ser estudiadas. Según su visión, estas leyes de las emociones se basan en mecanismos subyacentes involuntarios que solamente están parcialmente bajo control voluntario. No sólo las emociones obedecen leyes, sino que nosotros las obedecemos a ellas.

@pitiklinov

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