sábado, 8 de diciembre de 2012

Crecimiento Post-traumático


La palabra trauma, referida a un trauma psicológico, se suele asociar al Trastorno Por Estrés Post-traumático y, desde luego, a algo negativo que genera depresión, ansiedad, e incluso enfermedades orgánicas. También se ha estudiado durante décadas la llamada resiliencia, la capacidad de superar la adversidad y volver a un funcionamiento normal. Pero lo que es relativamente más nuevo, en la Psicología oficial ( no así en la psicología popular), es el concepto de que el trauma pueda conducir a un crecimiento, a una maduración como persona. El crecimiento post-traumático se refiere a los posibles beneficios de un estrés grave. La llamada “hipótesis de la adversidad” dice que la gente necesita adversidades, problemas, o incluso traumas, para llegar a los máximos niveles de fortaleza y desarrollo personal ( un poco lo que decía Nietzsche de que lo que no nos mata nos hace más fuertes). Aunque esto es una exageración, y no es así la mayoría de las veces, puede que esta hipótesis tenga algo de verdad.

Los investigadores han estudiado a gente que se ha enfrentado a muchos tipos de adversidad incluyendo cáncer, enfermedad cardíaca, VIH, violación, asalto, parálisis, infertilidad, incendios de la casa, accidentes de avión y terremotos. También han investigado cómo se enfrenta la gente a la pérdida de los vínculos más fuertes: los hijos, los esposos/as, y los padres. Este corpus de investigación muestra que, aunque las desgracias, traumas, crisis y tragedias vienen en miles de variantes, las personas se benefician de ellas de tres maneras.

El primer beneficio es que enfrentarse a un desafío puede revelar capacidades ocultas  que la persona desconocía que tenía y ver estas habilidades puede cambiar el concepto de uno mismo.. Ninguno de nosotros sabe lo que es capaz de soportar. Puede que nos digamos, “me moriría si pierdo a X”, o “no podría soportar lo que está pasando Y”, pero estas son afirmaciones vacías y no vamos a saber  de lo que somos capaces ( para bien o para mal) hasta que estemos de verdad en esa situación. Si perdiéramos a X, o nos encontráramos en la misma difícil situación que Y, nuestro corazón no pararía de latir, probablemente, y nos enfrentaríamos al mundo según viniera, y la mayoría de esas respuestas serían automáticas. Una de las lecciones que la gente suele sacar del duelo o del trauma es que son mucho más fuertes de lo que ellos creían, y la nueva apreciación de esa fuerza les da confianza para enfrentar futuros desafíos. Y existen datos de que estas personas no confabulan y de que es verdad lo que dicen: las personas que han sufrido violaciones, campos de concentración o pérdidas, parecen estar vacunados contra futuros traumas. Se recuperan más rápidamente, en parte porque saben que pueden hacerlo. Los líderes religiosos han hablado siempre de este beneficio del sufrimiento, desde el antiguo testamento, pasando por San Pablo en su carta a los romanos: “ el sufrimiento produce resistencia, la resistencia produce carácter, y el carácter produce esperanza”, hasta el Dalai Lama: “la persona que ha vivido experiencias más duras puede soportar con más firmeza los problemas que la persona que nunca ha experimentado el sufrimiento. Desde este ángulo, algo de sufrimiento puede ser una buena lección para la vida”.

La segunda clase de beneficio se refiere  a las relaciones personales. La adversidad es un filtro. Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, o pierde un hijo, algunos familiares y amigos están a la altura de las circunstancias y buscan maneras de expresar su apoyo y de ayudar. Otros se alejan, tal vez inseguros de qué hacer o qué decir, o incapaces de soportar su propio malestar por la situación. Pero la adversidad no solo separa el polvo de la paja, sino que fortalece las relaciones y abre los corazones a los demás. Normalmente amamos a aquellos que cuidamos y sentimos amor y gratitud por aquellos que nos cuidan cuando más lo necesitamos. En algunos estudios de duelo se ha visto que la persona afectada se muestra más tolerante y dispuesto hacia otra gente de su vida. En palabras de una mujer que había perdido a su marido: “ la pérdida fortaleció mis relaciones con otras personas porque comprendí que  el tiempo es muy importante y que no debes perderlo en cosas pequeñas e insignificantes”. El trauma parece disminuir la motivación para esas pequeñas peleas y luchas diarias, para esas competiciones por hacer prevalecer nuestro ego.

El tercer beneficio es que el trauma cambia las prioridades y filosofías hacia el presente y las otras personas. Todos hemos oído historias de personas que han sufrido transformaciones profundas después de sufrir algún trauma grave. También es verdad que los cambios filosóficos, y de valores, desaparecen muchas veces cuando las cosas vuelven a la normalidad, pero muchas de esas transformaciones han sido duraderas. Mucha gente describe a veces un diagnóstico de cáncer como una llamada, como un punto de inflexión, y muchos realizan cambios en sus carreras, o en el tiempo que dedican al trabajo. La realidad a la que mucha gente despierta es que la vida es un regalo que damos por sentado, y que las personas importan más que el dinero.

Yo he observado este cambio en algunas personas después de sufrir una depresión, aunque es verdad que no es lo más frecuente. Lo mismo que el dolor físico es un aviso para que retiremos la mano del fuego, o de algo ciertamente perjudicial, la depresión -el dolor psicológico- es también muchas veces un aviso del organismo de que algo va mal, de que hagamos cambios en nuestra vida. Y la persona que es capaz de entender el mensaje puede salir reforzada. Ante las adversidades, ante situaciones de atrapamiento, conviene pararse a pensar, a reflexionar, a reconsiderar las cosas,a valorar los recursos que tenemos y el rumbo que llevamos. La depresión nos avisaría de que estamos haciendo una inversión enorme en algo ( sea un un trabajo, una relación de pareja, un negocio...) que no va bien, o que no es lo que realmente queremos o nos conviene. Nos estaría diciendo que hay que salir de esa situación, que estamos en una pelea que no vamos a ganar, o que no merece la pena, y que debemos tomar otro camino. Las personas que han sabido escuchar ese mensaje han reconducido muchas veces su vida, y han sido más felices.

Los psicólogos que hablan de estas cosas no proponen que haya que celebrar ni buscar el sufrimiento, por supuesto. No hay que minimizar el dolor y el miedo que un diagnóstico de cáncer, una pérdida, o cualquier otro trauma puede generar. Lo que dicen es que el sufrimiento no es siempre malo, o únicamente malo, que puede haber algo bueno mezclado con lo malo, y que aquellos que lo encuentran hallan algo muy valioso: una llave al desarrollo moral y espiritual.

Referencia

The Happiness Hypothesis. Jonathan Haidt.(pp 136-141) Arrow Books 2006

jueves, 6 de diciembre de 2012

Avispas Parásitas. Historias para no dormir


Las avispas parásitas son un antídoto contra las ideas sentimentales acerca de Dios y de la Naturaleza, por su crueldad. Se trata de especies que ponen los huevos dentro de una oruga viva, después de paralizarla, de manera que las crías se van alimentando de los órganos de la oruga, y la comen por dentro mientras esta sigue viva. El mismo Darwin habló de ellas: “ No puedo convencerme a mí mismo de que Dios omnipotente y benefactor creara las Ichneumonidae ( un grupo de avispas parásitas) con la intención expresa de que se alimentaran de los cuerpos vivientes de las orugas”. Si hacéis una búsqueda en Google encontraréis bastante información, hay muchas especies, e incluso vídeos. Yo voy a comentar el caso de una especie concreta, por su sofisticación, así como alguna otra curiosidad sobre el mundo de estas criaturas.

La avispa en cuestión se llama Ampulex compressa y cuando la hembra está lista para poner sus huevos busca una cucaracha. Aterriza sobre ella y le aplica dos picotazos muy precisos. El primero en la sección central del cuerpo hace que las patas delanteras se paralicen y se doblen. Esta parálisis temporal es nada más una manera de ganar tiempo para darle otro picotazo más preciso en la cabeza. La avispa desliza su aguijón a través del exoesqueleto de la cucaracha y serpentea como un cirujano hasta que encuentra un grupo concreto de neuronas que son las que producen las señales que preparan a la cucaracha para empezar a andar. La avispa inyecta aquí un segundo veneno que hace que la cucaracha no pueda moverse por sí misma. Pero la avispa no paraliza la cucaracha. Si la asustamos, la cucaracha salta, pero no huye. Entonces, la avispa coge a la cucaracha de una de las antenas y la conduce ( como si lleváramos a un perro de la correa) a su perdición: a la madriguera de la avispa. La cucaracha se arrastra obedientemente dentro y se sienta tranquilamente y entonces la avispa deposita sus huevos en su interior. La avispa se marcha entonces no sin antes cerrar la madriguera dejando a la cucaracha enterrada viva. Cuando rompen los huevos, las larvas se comen una parte de la cucaracha creando un agujero donde van creciendo devorando los órganos del huésped durante unos ocho días. Luego se convierte en un capullo y unas cuatro semanas después ya es adulta. Entonces sale del capullo y de la cucaracha.

Lo que fascina a los científicos es el pinchazo. Ampulex no quiere matar las cucarachas, ni siquiera quiere paralizarlas como hacen las serpientes o las arañas, porque es muy pequeña para arrastrar a la cucaracha a la madriguera por sus propias fuerzas. En lugar de eso, lo que hace es reconfigurar la red neuronal de la cucaracha para quitar su motivación ( igual lo que hace es afectar a neuronas dopaminérgicas, según veíamos en el post anterior, si es verdad que la motivación depende de la dopamina). El veneno consigue algo más que convertir en zombie a la cucaracha: altera su metabolismo de manera que el consumo de oxígeno cae un tercio. Un científico israelí, Frederic Libersat, de la Universidad de Ben Gurion es el que más ha estudiado esta especie y ha descubierto que se puede reducir el consumo de oxígeno en la cucaracha inyectando drogas paralizantes o extirpando las neuronas que las avispas desactivan con su pinchazo. Pero lo que estos investigadores consiguen es una brusca imitación de la sofisticada intervención neuroquirúrgica que hacen las avispas, porque las cucarachas se deshidratan rápidamente y se mueren en unos seis días. El veneno de las avispas pone a las cucarachas en una especie de animación suspendida, pero manteniéndolas en buena salud, incluso mientras las larvas la devoran desde dentro. Los científicos no saben todavía cómo consiguen todo esto las avispas y la razón es que todavía tienen mucho que aprender acerca de los sistemas nerviosos y los metabolismos. Pero millones de años de selección natural han permitido a la Ampulex realizar ingeniería inversa en su huésped. Todavía tenemos mucho que aprender de los parásitos.

Pero ocurren muchas otras cosas maravillosas ( algo menos  truculentas) en este mundo de las avispas parásitas. Cuando una planta es atacada por un depredador, se defiende segregando sustancias químicas venenosas que actúan contra ellos, pero también se defiende pidiendo ayuda, y esto es casi increíble. Cuando una oruga muerde una hoja, la planta lo siente ( una sensación que no es transportada por nervios pero sensación a fin de cuentas), y, como respuesta, elabora un tipo de molécula que flota en el aire. El olor es como un perfume para las avispas parásitas. Mientras vuelan buscando un huésped se sienten atraídas por el olor de la sustancia segregada por las plantas. La siguen hasta la hoja herida,y encuentran  a la oruga allí y la inyectan sus huevos. Estas conversaciones entre plantas y avispas son muy oportunas y precisas. De alguna manera desconocida, la planta puede saber el tipo de especie de oruga que la está comiendo, y dispersa la sustancia apropiada en el aire. Una avispa no responderá a no ser que la planta le informe de que la especie que está atacando su hoja es precisamente su huésped adecuado.

Verdaderamente hay otros mundos, pero están en este. Y la ciencia tiene mucho que aprender de todas estas especies y sus interacciones para aplicarlo en nuestro mundo.

Referencia






miércoles, 5 de diciembre de 2012

Dopamina, Placer y Motivación


En Ciencia cuesta mucho cambiar algunas ideas. Con mucha frecuencia, determinados resultados de experimentos se consolidan en el saber popular y científico y se dan por definitivos, obstaculizando la aparición de nuevos avances. Pero en ciencia pocas cosas son definitivas. Me ha parecido interesante comentar este artículo donde se habla del trabajo de John Salamone, un psicólogo que lleva muchos años peleando contra la idea de que los niveles altos de dopamina se relacionan con el placer. Según él, y suena muy convincente, un número creciente de estudios apuntan a que la dopamina no es responsable del placer sino de la motivación.

En los años 80 del siglo pasado el National Institute on Drug Abuse patrocinó una serie de investigaciones sobre abuso de drogas y adicciones que sugerían que cuando el cerebro producía niveles elevados de dopamina, ello se acompañaba de la percepción de placer. La dopamina, que previamente se pensaba que tenía que ver con el movimiento, se hizo famosa por esta relación y aparecieron cantidad de libros y webs hablando de su papel en la felicidad y en los circuitos de recompensa del cerebro. Pero, con el paso del tiempo fueron apareciendo resultados que no encajaban con esta hipótesis. En animales, la dopamina aumenta tras el estrés, por ejemplo, tras perder una pelea con otro animal. También los soldados con Trastorno por Estrés Postraumático muestran actividad en áreas ricas en dopamina cuando escuchan ruidos de combate o disparos grabados. Si la dopamina fuera el neurotransmisor del placer, ¿por qué se asocia con emociones negativas?
John Salamone

Salamone lleva 15 años buscando una respuesta a esta cuestión. Su trabajo consiste en subir y bajar los niveles de dopamina en animales y ofrecerles entonces elegir entre dos recompensas de valor diferente, que pueden ser conseguidas por medio de cantidades diferentes de trabajo. Por ejemplo, ¿qué hará una rata cuando al final de un pasillo hay un montón de comida y al otro lado hay más cantidad de comida, pero hace falta saltar una valla para acceder a ella? Los animales con niveles bajos de dopamina casi siempre eligen el camino fácil, la recompensa de menos valor ( porque exige menos esfuerzo), mientras que a las ratas que tienen niveles altos de dopamina no les importa hacer el esfuerzo de saltar la valla. Resumiendo: niveles bajos de dopamina hacen que las personas y los animales trabajen menos por conseguir las cosas, y la dopamina tiene más que ver con la motivación y el análisis coste-beneficio, más que con el placer en sí.


En apoyo de su tesis, Salamone pone el caso de los enfermos depresivos. Dice que  los depresivos no tienen ganas de salir con sus amigos pero que no muestran imposibilidad de sentir placer y que disfrutarían si sus amigos vinieran a casa. No estoy muy de acuerdo con esta interpretación, pero sí que es verdad que lo que más suele costar a los depresivos es arrancar, activarse, y que si consiguen ponerse en marcha, muchas veces se lo pasan mejor de lo que esperaban. Otro argumento de Salamone es el efecto de las anfetaminas, que aumentan los niveles de dopamina y hace que la gente se centre mucho más en las tareas que está realizando. Según él, cuando das anfetaminas a la gente ves que ponen más esfuerzo en las cosas.

Las implicaciones de este cambio tendrían que ver con nuestra forma de entender la depresión, la esquizofrenia y otras enfermedades. Muchas de las cosas que sabemos en Psiquiatría encajan con las ideas de Salamone. Los antidepresivos de perfil dopaminérgico, como el Bupropion, o el Aripiprazol a dosis bajas, son claramente activadores y consiguen que el paciente se levante temprano y se ponga a hacer cosas. Los antipsicóticos que bloquean los receptores de dopamina tienen como efecto secundario estados de apatía y desmotivación. También los síntomas negativos de la esquizofrenia ( apatía, falta de voluntad, disminución de la capacidad de esfuerzo, etc.), se han relacionado con disminución de dopamina en regiones frontales. Por otro lado, otras investigaciones hablan de que la dopamina tiene más que ver con la anticipación del placer que con el placer mismo.

Esta baja energía o disminución de la capacidad de esfuerzo, la podemos interpretar desde el punto de vista evolucionista como algo maladaptativo, pero también podría ser un intento  de organismo de ahorrar energía en situaciones de crisis. 

En cualquier caso, es simplista pensar que un neurotransmisor sólo realice una función. Lo más probable es que se encuentre implicado en diversos procesos ( movimiento, percepción, motivación...). Pero lo que tenemos que recordar es que los datos científicos no son tablas de la ley grabadas en piedra, sino un saber provisional sujeto a modificaciones. Sin embargo, nos agarramos a los hechos conocidos y nos cuesta dejar hueco para las nuevas aportaciones.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Regla de la Reciprocidad



El que regala bien vende si el que recibe lo entiende
- refrán popular

La Psicología Social conoce desde hace mucho la llamada “Regla de la Reciprocidad”: la gente se siente obligada a devolver los favores que ha recibido y se siente en deuda si no lo hacen. Esta tendencia está muy extendida culturalmente, se puede decir que es prácticamente universal, y para entender su existencia tenemos que recurrir a la Evolución, probablemente evolucionó a partir del mecanismo básico del altruismo recíproco. Desde luego, la conocida teoría de Trivers da cuenta elegantemente de él.

Un hombre que ha estudiado este fenómeno en profundidad es Robert Cialdini, que ha investigado durante años cómo nos influyen y nos manipulan. Cialdini respondía regularmente a todos los anuncios en los que se pedían personas para trabajar como vendedores puerta a puerta, o como televendedores, y se hacía todos los programas de entrenamiento y todos los cursos que les daban a estos vendedores, para aprender sus técnicas. Después escribió un manual ( ver referencia) para todos aquellos que quieran resistirse a esta técnicas.

Cialdini describe seis principios que los vendedores utilizan contra nosotros, pero el más básico de todos es la reciprocidad. La gente que quiere algo de nosotros trata de darnos primero algo, desde tarjetitas, pegatinas, bolígrafos o lo que sea. Un grupo que recaudó mucho dinero porque fueron de los primeros en usar y prefeccionar esta técnica fueron los Hare Krishna. Los Hare Krishna regalaban flores o copias baratas del Bhagavad Gita a los peatones, y les pedían una donación. Cuando Cialdini estudió a los Hare Krishna en el aeropuerto O´Hare de Chicago, observó que recogían sistemáticamente las flores de los cubos de basura -para reciclarlas- porque sabían que la gente no quería las flores y que las tirarían. Poca gente quería las flores, pero pocos eran capaces de recibirlas y largarse caminando sin dar nada a cambio. Los Harre Krishna explotaban este reflejo psicológico de la reciprocidad, e hicieron mucho dinero al principio hasta que la gente aprendió  que lo que había que hacer era no recibir el “regalo”, no dejarse regalar nada en primera instancia.

Pero este truco se sigue usando en cantidad de circunstancias y situaciones: supermercados, Amway, camareros...Por ejemplo, se ha comprobado que si cuando pides un café te regalan una chocolatina con el mismo, las propinas son luego más elevadas. En un estudio que nos da una idea de la fuerza de esta tecla de nuestra psicología, se les daba un cheque-regalo de 5 dólares a unos sujetos con una encuesta que tenían que rellenar y enviar a una determinada dirección. Sin embargo a otros sujetos se les daba la encuesta y se les ofrecía 50 dólares si la enviaban completada. Pues bien, fueron más los que rellenaron la encuesta si habían recibido previamente cinco dólares.

La Reciprocidad funciona también en los regateos y en las negociaciones. Cialdini iba una vez por la calle y un boy scout le pidió que le comprara unos tickets para una película que Cialdini no quería ver. Cuando Cialdini le dijo que no, el boy scout le pidió entonces que le comprara unas barritas de chocolatinas muy baratas. El caso es que Cialdini se fue para casa con tres barritas de chocolate que no quería para nada y luego pensando se dio cuenta de que el scout había hecho una concesión y, automáticamente, Cialdini había reciprocado con otra concesión por su parte. Pero en vez de enfadarse, Cialdini decidió hacer un estudió con una versión del truco del boy scout. Pedía a estudiantes que iban caminando por la Universidad a ver si querían ofrecerse como voluntarios para acompañar un día al zoo a un grupo de delincuentes juveniles. Solo el 17% aceptó la propuesta. Pero, en otras condiciones del estudio pedía primero a los estudiantes a ver si querían acompañar a un grupo de jóvenes delincuentes juveniles al zoo dos horas a la semana, durante dos años. Todos los estudiantes decían que no, lógicamente, pero a continuación el investigador les pedía a ver si les acompañaría al zoo solamente un día. Y entonces ¡ el 50% dijo que sí! Una concesión lleva a otra concesión. En las negociaciones financieras, también, la persona que empieza en una posición extrema y luego se mueve a una postura más centrada obtiene mejores resultados que la que se mantiene en una postura razonable desde el principio. Y no solamente eso, la oferta extrema seguida de una concesión consigue no solo un mejor precio, sino un cliente o negociador más satisfecho...¿por qué?...pues porque la otra parte siente que ha tenido más influencia en el resultado. Es muy interesante: este proceso de toma y daca crea un sentimiento de compañerismo, de participación, aunque al final nos hayan engañado.

Por lo tanto, la próxima vez que un vendedor te ofrezca un regalo, o realice una concesión de algún tipo, desconfía. No dejes que apriete tu botón de la reciprocidad. La mejor forma de evitar este truco, según Cialdini, se puede resumir con el refrán “ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón”. Dado que el movimiento del vendedor es un intento de explotarnos, le reciprocaremos también con explotación. Aceptamos el regalo ( estamos explotando a un explotador) y nos largamos sin pensar en obligaciones morales de compensar, ni nada por el estilo. Es decir, nos comportamos un poco al estilo de los psicópatas, como hablábamos en otro post.

Pero la reciprocidad no es solo una regla para tratar con vendedores y boy scouts sino que también se aplica a los amigos y los amantes. Las relaciones son muy sensibles al equilibrio, sobre todo en los primeros estadíos, y una gran manera de arruinarlas es dar demasiado ( puede parecer que estás un poco desesperado), o demasiado poco ( puedes parecer frío y que rechazas la relación). Las relaciones crecen con un balance adecuado de regalos, favores, atenciones y auto-exposición. Lo de los regalos y favores es más obvio, pero lo de la auto-exposición suele pasar desapercibido. Por ejemplo, cuando una parte de la pareja le habla a la otra acerca de sus relaciones románticas anteriores, existe una presión para que la otra parte haga lo mismo. Si esta carta se juega demasiado pronto, o  demasiado tarde, todo se puede ir al garete. Si es demasiado pronto porque no es el momento de contar a una persona todavía prácticamente desconocida cosas tan íntimas, y si es demasiado parte porque puedes dar la impresión de que no estás implicado, o de que te resistes a compartir esa interioridad. Pero si la carta se juega en el momento adecuado, esa charla acerca de las relaciones anteriores puede ser un momento memorable, y un punto de inflexión en la relación.

Pero también puede llegar a tener influencia la reciprocidad en la forma en que aceptamos incluso las ideas de otras personas. Y esto es también extremadamente importante. Imaginemos la siguiente situación. Se le pide a Janet que exprese su opinión sobre un tema mientras Meg escucha. A continuación Janet actúa generosamente con Meg ( la invita a tomar un café, o a comer, o se ofrece a ayudarla en cualquier cosa). Después se le pide a Meg que exprese la opinión que tiene de Janet. Lo esperable es que tenga una mejor opinión de Janet si es amable con ella que si no lo es. Si más tarde se le pide a Meg que exprese su opinión sobre el tema que ha tratado Janet...¡también es más esperable que muestre su acuerdo con Janet ( es decir, que acepte sus ideas) si le cae bien, que si le cae mal! Esta mayor probabilidad de estar de acuerdo con Janet, o por lo menos de no contradecirla, sería una manera de pagar el favor recibido.

Para finalizar, quería mencionar el tema de las relaciones de la industria farmacéutica, la Big Pharma, con los médicos, un tema que preocupa a la opinión pública. Todo lo que hemos hablado hasta ahora tiene una aplicación directa en este delicado asunto y es evidente que la Big Pharma utiliza la Regla de la Reciprocidad para influir en los médicos. Médicos sin Marca es un grupo de médicos chilenos preocupados por este asunto, y hace poco han  tuiteado este artículo donde se habla de la regla de la reciprocidad y de Cialdini. La regla de la reciprocidad no es omnipotente e irresistible. No podemos decir que los médicos estén manipulados por la Big Pharma de forma determinante, pero la regla de la reciprocidad es una regla potente, más potente de lo que muchos médicos piensan. Nuestra ilusión de libertad nos puede hacer pensar que estas cosas ( regalos, atenciones, etc...) no influyen en nuestra conducta, pero si la Big Pharma se gasta grandes cifras de dinero en marketing es por algo, a estas empresas no les gusta tirar el dinero. Cada médico puede tener la percepción de que no es influido por estas estrategias, pero las cifras de ventas de los productos dicen muchas veces ( no siempre) otra cosa. Y no sólo las ventas, sino que, como hemos comentado más arriba, son ideas lo que nos introducen en nuestro cerebro. Los eslóganes y mensajes que la Big Pharma intenta transmitir llegan, apretando el  botón de la reciprocidad, a los cerebros de los médicos. Y si llegan las ideas, detrás llegarán las ventas. Esperemos que conocer los botones y teclas que forman parte de nuestra naturaleza humana( como  hablábamos en el post anterior sobre los estímulos supernormales) nos pueda ayudar a resistir y combatir las manipulaciones de todo tipo a las que estamos sometidos.

Referencia


Pitilinov en Twitter: @pitiklinov

Médicos sin Marca en Internet: www.medicossinmarca.cl

Médicos sin Marca en Twitter: @MedicosSinMarca

martes, 27 de noviembre de 2012

Estímulos Supernormales


El concepto de Estímulo Supernormal es una de esas ideas que es interesante conocer porque nos ayuda a entender algunos aspectos de nuestro comportamiento. Los primeros estudios de los estímulos supernormales, así como el propio nombre en sí, se lo debemos al etólogo premio Nobel de Fisiologia o Medicina, Niko Tinbergen (por cierto perteneciente a la única familia con dos premios Nobel en sus filas ya que su hermano Jan Tinbergen fue ganador del primer premio Nobel de Economía en 1969, con Ragnar Frisch). 

Tinbergen realizó experimentos de muchos tipos, por ejemplo, con peces espinosos. El macho tiene un vientre de color rojo y defiende su territorio, donde construye un nido en el centro, y si otros machos entran en él les ataca, mientras que a las hembras las guía al nido para que pongan sus huevos. Tinbergen y sus alumnos construyeron peces falsos de madera pintada y fueron variando los modelos hasta descubrir que es el color rojo de la parte inferior  del cuerpo lo que constituía la señal para que el pez ataque. Sin embargo, el color no era lo determinante para detectar a las hembras. Los machos escoltaban a hembras falsas de madera al nido si tenían la tripa redonda, una característica  de las hembras cuando van cargadas de huevos. Pero lo más interesante de los descubrimientos de Tinbergen es que los peces falsos podían sobrepasar el poder de los estímulos naturales: los machos ignoraban a otros machos reales para atacar a peces falsos de madera que tenían un vientre pintado de un color rojo más brillante y llamativo que el natural. O escoltaban a una hembra falsa de madera con una tripa más abombada de lo normal en lugar de a una hembra real.

También realizaron experimentos con huevos de gansos y de pájaros. Por ejemplo, pintaron huevos falsos de un calor azul mucho más llamativo que los huevos reales de la especie y los pájaros dejaban de lado sus propios huevos y quería incubar los falsos. Algunos eran tan exageradamente grandes que el pájaro resbalaba por él y se caía pero continuamente volvía a intentar subirse encima. Tinbergen llamó a este fenómeno “estímulo supernormal” y publicó algunos trabajos explicando el concepto de que los instintos estaban codificados para responder a ciertos estímulos, o rasgos, y que la amplificación de estos rasgos podía engañar al animal. Por lo tanto, un estímulo supernormal es una versión exagerada de un estímulo al cual hay una tendencia a responder, o, dicho de otro modo, cualquier estímulo que desata una respuesta más fuerte que el estímulo para el cual evolucionó esa respuesta. Es interesante señalar que unas especies se sirven de este truco para atacar  a otras. Por ejemplo, el cuco pone unos huevos que a los padres adoptivos les resultan más llamativos y atractivos de incubar que los suyos propios; y las bocas de las crías de cuco cuando nacen, tienen también un color más llamativo lo que hace que los padres adoptivos las alimenten con preferencia a sus propios hijos.

El caso es que en la civilización moderna en la que vivimos, los humanos estamos expuestos a cantidad de estímulos supernormales sin que seamos conscientes de ello. Yo voy a mencionar algunos pero dejo a la imaginación del lector buscar muchos más:

-Alimentos artificiales: Un bollo de chocolate relleno de chocolate y con chocolate caliente por encima, es un estímulo supernormal. La Coca-Cola es otro...la comida basura...Todos estos productos se aprovechan de una característica humana que es la apetencia por los dulces que se ha desarrollado tras millones de años de evolución. Los alimentos dulces, como las frutas, indicaban un alto valor calórico y por lo tanto hemos desarrollado una preferencia por ellos. La industria alimentaria diseña, apoyándose en este instinto, productos, como las bebidas dulces hipercalóricas, que gustan más a los niños y adultos que el agua.

-Pornografía. El varón humano está diseñado para responder a los estímulos procedentes de una hembra humana real,  pero no para excitarse ante pixels en una pantalla, o manchas de tinta en una revista pornográfica. Sin embargo, como el macho humano está diseñado para responder ante claves visuales principalmente, es fácil engañarle con imágenes de una película o una revista.
 
-Los implantes mamarios de silicona, son un estímulo supernormal

-La novela romántica, es un estímulo supernormal. April Gorry realizó un estudio en 1999 de 45 best-sellers de novela romántica en los que observó lo siguiente:
  • El punto de vista es el de la heroína y el argumento tratar de conseguir el hombre adecuado.
  • El héroe era siempre más viejo que la heroína ( de media 7 años, en la vida real los hombres suelen ser 3 años mayores de media que sus parejas)
  • Los héroes son altos ( 6 pies o más)
  • Adjetivos para describir al héroe: muscular, fuerte, grande, bronceado, guapo, masculino, activo, lleno de energía...
  • Rasgos de personalidad del héroe: audaz, tranquilo, seguro de sí mismo, inteligente.
  • Respuesta del héroe: declararle su amor, quererla más que a ninguna otra mujer de su vida, desearla sexualmente, considerarla única y desear protegerla.Si contrastamos todas estas observaciones con lo que dicen los estudios de la psicología amorosa femenina, por ejemplo los trabajos de David Buss, vemos que coinciden punto por punto con todo lo que buscan las mujeres en un hombre. Nos encontramos de nuevo ante la explotación de un instinto, de una tecla, en este caso de la naturaleza femenina.
-Los programas de cotilleo son un estímulo supernormal. El ser humano es un animal social y para su supervivencia el mundo social es mucho más importante que el físico. Saber quién es aliado de quién, quién se acuesta con quién, quién odia a quién, de quién te puedes fiar y de quién no, es algo fundamental. Aquellos que tenían una buena información social la podía utilizar en su propio beneficio ( para buscar aliados, parejas, para vencer a enemigos...), y el que navegaba mejor el mundo social dejaría más copias de sus genes. Como las interrelaciones  sociales son complejas y variadas es imposible estar presente cuando ocurren y absorber la información directamente. Por eso la gente se muestra ansiosa por obtener esa información social indirectamente. El cotilleo es universal y esa avidez por la información social podemos considerarlo un instinto. Las televisiones lo que están haciendo con programas como los que tenemos a la tarde en todas las cadenas, o con Gran Hermano, es lo mismo que les hacía Tinbergen a los peces espinosos poniéndoles llamativos peces de madera de colores para que entraran al trapo: tenemos una avidez por conocer la vida de la gente y entonces ellos nos ponen a unas personas viviendo en un medio cerrado y encima una cámara en medio de la vida de esa gente...irresistible! un éxito absoluto.

Creo que con estos ejemplos es suficiente para que os hagáis una idea del juego que da este concepto de los estímulos supernormales. El hecho clave es que todos estos estímulos artificiales de la vida moderna tocan una tecla de la naturaleza humana. Nada puede tener el éxito que tiene la pornografía, el cotilleo, los móviles, la novela romántica, o el fútbol, que mueven todos ellos miles de millones de euros, si no se dirigen a un instinto previo del ser humano. No creo que una televisión que se dedicara a retransmitir partidas de ajedrez pueda tener un éxito comparable, y todos sabemos la audiencia que tienen los documentales sobre evolución de la 2. Las teclas que tocan no son tan potentes.

Referencia:





sábado, 24 de noviembre de 2012

Esencialismo y Evolución


Tenemos una manera especial de pensar acerca de los objetos por la que les adscribimos  una naturaleza que trasciende su apariencia. Fue John Locke el que describió esta manera de pensar denominada esencialismo: “Lo interno verdadero...la constitución desconocida de las cosas de la que dependen sus cualidades observables, puede ser llamado su esencia”. Aunque la gente no sepa cuáles son las esencias, cree que existen. Algunos antropólogos creen que la existencia de esencias- el esencialismo- es un producto de la cultura occidental y que es consecuencia de la ciencia moderna, pero los psicólogos del desarrollo argumentan que el modo esencialista de pensar es un universal humano, presente incluso en los niños. Los niños son esencialistas y existen datos que apoyan esta afirmación.

Incluso niños de nueve meses de edad entienden que los objetos  de la misma categoría comparten propiedades ocultas. Si descubren que una caja produce un sonido cuando se la toca en determinado lugar, esperan que otras cajas parecidas produzcan el mismo sonido. Niños más mayores sacan conclusiones acerca de propiedades compartidas incluso si los objetos tienen una apariencia diferente. En un estudio se les mostraba a unos niños de tres años una fotografía de un animal -un petirrojo- y se les decía que tenía una propiedad oculta como una determinada sustancia química en la sangre. Entonces tenían que decidir si esta cualidad era compartida por un animal que tenía un aspecto parecido pero que pertenece a una categoría diferente -como un murciélago- , o por un animal de aspecto diferentes pero que pertenece a la misma categoría, como un pelícano. Los niños escogían correctamente, para ellos, igual que para los adultos, pertenecer a la misma categoría es más importante que la similitud en la apariencia.


Al igual que los adultos, los niños  creen que si quitamos el interior de un perro ( su sangre y huesos) deja de ser realmente un perro y no  puede hacer las cosas que hace un perro, como ladrar o comer, mientras que si se le quita el exterior ( la piel) sigue manteniendo las propiedades típicas de un perro. También tienden a darle el mismo nombre a los objetos que tienen las mismas propiedades internas y no a los que comparten propiedades externas. En general, cuando se trata de categorías, los niños dan más valor a las propiedades internas escondidas que a las características externas observables.

En otro estudio, a los niños se les enseñaba fotografías de una serie de transformaciones en las que unos animales eran modificados gradualmente en su apariencia, por ejemplo un puercoespin se transformaba hasta que parecía un cactus. Pues bien, los niños seguían diciendo que era un puercoespin. Para la mente infantil, ser un animal específico es algo más que tener una cierta apariencia, es tener una estructura interna concreta. Solamente cuando las transformaciones cambian el interior del animal -presumiblemente su esencia- es cuando los niños, al igual que los adultos, aceptan que hay un cambio en el tipo de animal.

¿Por qué creen los niños en esencias? No es el resultado de la educación ( estos estudios están hechos en niños en edad preescolar) ni es algo aprendido ( ni siquiera padres muy cultos hablan a sus hijos de interioridades y de esencias). Además, este sesgo esencialista parece ser universal: el esencialismo se ha observado en toda sociedad en la que ha sido estudiado. Otra cosa es que las diferencias culturales se manifiestan en la forma en que la esencia es entendida, y los americanos hablan de genes y los yoruba hablan de “estructura interna procedente del cielo”, pero parece claro que el esencialismo es un componente básico de la manera en que pensamos acerca del mundo. Un ejemplo de esta tendencia a buscar lo interno lo podemos ver en la Medicina. El diagnóstico de una enfermedad consiste en alejarse de la descripción superficial para ir a buscar clasificaciones basadas en propiedades internas. Si tienes una erupción no te gustaría que el médico te dijera que “ se parece a una quemadura solar”. Quieres saber lo que es, por medio de análisis de sangre o biopsias. En Oncología se han clasificado los tumores según el órgano al que afectaban ( de mama, de hígado...) pero ahora se están buscando mejores clasificaciones basadas en los genes y las proteínas que son las responsables del origen del tumor. Como esta clasificación es “más profunda” conduce a un mejor pronóstico y tratamiento: profundo es mejor. Pues bien, el esencialismo es lo que nos mueve a buscar la naturaleza profunda de las cosas.

Para Ernst Mayr, el esencialismo es una de las razones principales de que la teoría de la evolución tenga tantos problemas para ser aceptada. Lo intuitivo es pensar que las especies tienen esencias inmutables, que un caballo es un caballo, un perro es un perro, un chimpancé es un chimpancé, y un hombre es un hombre. Sin embargo la teoría de la evolución nos dice que no hay esencias inmutables sino que las especies evolucionan, cambian y se convierten en otras y que hay una continuidad del chimpancé al australopiteco y de este al homo habilis. Como dice Dawkins en un documental, si cada uno de nosotros diéramos la mano a nuestra madre, en una cadena humana hacia atrás en el tiempo, estaríamos dando la mano a individuos clasificados como homo sapiens, homo erectus, homo habilis, australopiteco... y llegaríamos así hasta el ancestro común de los chimpancés y homínidos. Pero en ningún momento se rompería esa cadena y el hijo pasaría a ser de una especie diferente a la de la madre. Siempre el hijo sería de la misma especie que la madre. Sin embargo, la especie inicial y la final (y las intermedias) son diferentes. Y lo mismo ocurre en cualquier otra transición entre especies, sea entre un lagarto y una serpiente, o un lagarto y un pájaro. Esto es profundamente contraintuitivo. Intelectualmente lo podemos llegar a entender, pero intuitivamente nos sentimos incómodos con esta idea, sentimos que algo no está bien, y al menor descuido volvemos a sorprendernos a nosotros mismos pensando en esencias. Como dice Dawkins, parece que la mente humana esta específicamente diseñada para no entender el darwinismo, y para encontrarlo difícil de creer.

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miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Pilar Moral Libertad/Opresión de Haidt


Nos había quedado pendiente hablar del sexto pilar de la moralidad, el llamado Libertad/Opresión, que Jonathan Haidt ha añadido últimamente  a los cinco ya conocidos , para completar su teoría de los pilares de la moralidad. Uno de los cinco pilares ya tratados es el de la Autoridad/Sumisión que se basa en la creencia de Haidt, y de otros autores, de que somos animales equipados para vivir dentro de unas jerarquías de dominancia. Sin embargo, la evidencia arqueológica apoya el punto de vista de que nuestros ancestros vivieron durante cientos de miles de años  en bandas nómadas e igualitarias de cazadores recolectores. Tampoco hay que idealizar esta época porque es prácticamente seguro que no valdría igual la opinión de todos los individuos de la tribu , y que tampoco todos eran iguales. Existe evidencia de que los buenos cazadores , por ejemplo,  tienen en estas tribus un mayor número de hijos y de relaciones extramaritales. Sin embargo, la jerarquía se hizo más clara y se extendió tras la aparición de la agricultura y la ganadería que dieron lugar a la acumulación de propiedad privada y a grupos más grandes. También se acabó con la igualdad “política” predominante hasta ese momento. Apareció el jefe, el líder, la clase dominante...entonces , ante estos datos contradictorios...¿nuestras mentes están estructuradas “con anterioridad  a la experiencia” para la jerarquía o para la igualdad?

La respuesta según el antropólogo Christopher Boehm es que nuestras mentes están estructuradas para la jerarquía. Este antropólogo estudió culturas tribales al principio de su carrera y también a los chimpancés con Jane Goodall y reconoce las extraordinarias similitudes en las formas en que los humanos y los chimpancés muestran dominancia y sumisión. En su libro Hierarchy in the Forest, Boehm concluye que los seres humanos son jerárquicos innatamente , pero que en algún punto durante los últimos millones de años, ocurrió una “transición política” que les permitió vivir de una forma igualitaria  formando bandas en las que se castigaba o mataba al macho alfa que trataba de dominar el grupo.

Entre los chimpancés, a diferencia por ejemplo de lo que ocurre con los gorilas, el macho alfa no puede basarse solo en la fuerza para dominar el grupo sino que tiene que ser capaz de crear alianzas y de conseguir apoyos. Además, el cargo de líder implica una serie de obligaciones, como actuar de mediador en conflictos. Se han descrito casos en los que los machos alfa han sido depuestos de su trono, o incluso muertos, por alianzas de subordinados. Si nos imaginamos ahora los primeros homínidos, la situación sería probablemente parecida. Pero además, a partir de cierto momento, se inventaron y mejoraron armas como las flechas, o las lanzas, que permitían que cualquier miembro de la tribu, y evidentemente una coalición, matara a un líder abusivo. Pero además de las armas, tenemos la capacidad de comunicarse por medio del lenguaje, y es un hecho que todas las sociedades humanas utilizan el lenguaje para cotillear acerca de violaciones morales. De esta manera, podemos imaginar que los primeros humanos desarrollaron la capacidad de destronar o matar a cualquiera que amenazara o molestara al resto del grupo.

Boehm propone que en algún momento del último medio millón de años nuestros ancestros crearon las primeras comunidades verdaderamente morales. En estas comunidades la gente utilizaba el cotilleo para identificar conductas que no les gustaban, especialmente conductas agresivas de aspirantes a machos alfa. En las pocas ocasiones en las que el cotilleo no era suficiente para reconducir al matón, podían utilizar las armas para abatirlo. Boehm cita casos demostrados de comportamientos de este tipo entre los 
!Kung del desierto de Kalahari. Se ha observado a toda la comunidad dar caza a un hombre que había matado a otros tres, dispararle flechas envenenadas, e incluso, una vez muerto, ser alanceado por todos y cada uno de los miembros de la tribu como compartiendo simbólicamente la responsabilidad de su muerte. La gente, pertrechada con el cotilleo y las armas, creó lo que Boehm llama “jerarquías de dominancia inversa” en las que la banda controla y domina a los aspirantes a machos alfa. El resultado es un estado de igualdad política frágil que se consigue por medio de la cooperación, entre criaturas que están innatamente predispuestas a la jerarquía. Sería un buen ejemplo de cómo lo innato se refiere al primer borrador  de la mente y de cómo la edición final puede ser muy diferente del borrador. Según esta hipótesis de Boehm sería un error considerar que la naturaleza humana es la que observamos en los cazadores recolectores.

Los pueblos que dieron el salto al igualitarismo desarrollaron unas matrices morales. A partir de entonces vivieron en unas redes de normas, sanciones y castigos. Los que navegaban bien en este mundo y mantenían una buena reputación eran recompensados con confianza, cooperación , prestigio y apoyo por parte de los demás. Los que no respetaban las normas o que actuaban como matones fueron eliminados del pool genético, bien al ser expulsados, degradados o asesinados. El resultado final es un proceso que suele llamarse de “auto-domesticación”. Igual que un criador de perros puede seleccionar a los más dóciles, nuestros ancestros se seleccionaron a sí mismos ( involuntariamente, tampoco fue una selección consciente) según la capacidad de construir y formar parte de matrices morales y de vivir y cooperar dentro de ellas. 

Basándose en todo lo anterior, Haidt propone el pilar Libertad/Opresión que evolucionaría como respuesta al desafío adaptativo de vivir en pequeños grupos con individuos que intentarían - si se les daba la oportunidad- dominar, controlar,  o imponerse a los otros. Los desencadenantes originales incluirían signos de intentar dominar a los demás. Cualquier cosa que sugiriera agresividad, conductas de control de un macho alfa ( o hembra) podría disparar una ira que a veces se llama “reactancia” ( reactance), que consiste en  el sentimiento que tienes cuando una autoridad te dice que no puedes hacer algo que quieres hacer. Pero esta reacción no es individual, sino que los individuos oprimidos se unen con sus iguales para resistir, limitar o matar al opresor. Este pilar mantiene una tensión con el pilar Autoridad/Sumisión, en el sentido de que por una parte hay que reconocer a la autoridad legítima para que funcione una sociedad, pero, al mismo tiempo, hay que estar vigilando continuamente que esa autoridad no traspase el límite con la tiranía y el propio provecho. Este pilar es la matriz moral de los revolucionarios y de los luchadores por la libertad. El asesinato se ha considerado virtuoso por los revolucionarios, sencillamente parece la justo, pero sin embargo estos sentimientos no encajan del todo con el tit for tat, el altruismo recíproco de Trivers. Según Haidt, no se trata de justicia o equidad, sino de la dominancia inversa de Boehm.

Si los desencadenantes originales eran los tiranos y matones, los desencadenantes actuales serían cualquier cosa que impone restricciones ilegítimas a la libertad propia, incluyendo al gobierno. La acumulación y abuso del poder político o  la acumulación de riqueza dispara este pilar moral. Por otro lado, el odio a la opresión se encuentra a ambos lados del espectro político. La diferencia parece ser que para la izquierda, que es más universalista, este pilar se pone al servicio de los pobres, las víctimas y los oprimidos de todo el mundo. De ahí la petición por parte de la izquierda de mayores impuestos para los ricos, de mayores servicios para los pobres, y de garantizar unos ingresos mínimos para todo el mundo. Los conservadores son más parroquianos, en el sentido de que se preocupan más de sus grupos, y no de toda la humanidad. No quieren que el Gobierno les diga cómo tienen que llevar sus negocios, ni en sus asuntos privados con impuestos y con un estado “maternal”. Los conservadores americanos sacralizan la palabra libertad y no tanto la palabra igualdad.

Resumiendo, Haidt añade el pilar Libertad/Opresión a los cinco ya conocidos, que hace que la gente perciba y se enfrente a las señales de dominación o de intentos de dominación. Dispara una urgencia para unirse y resistir a los tiranos y matones. Este pilar soporta el igualitarismo y anti-autoritarismo de la izquierda, así como el “no abuses/no te metas en mis asuntos” de los libertarios y conservadores. 

Por cierto que, a mi modo de ver, la indignación que se percibe en nuestra sociedad a todos los niveles, desde la calle a Internet, indicaría que este pilar, o dimensión moral, se ha activado en esta situación de crisis que vivimos, y que el resentimiento y el cabreo de los ciudadanos con los políticos y banqueros encaja perfectamente con estos planteamientos de Haidt y de Boehm. Las consecuencias de esta activación son todavía una incógnita.

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