domingo, 3 de febrero de 2019

Teoría Diádica de la moral y el éxito del feminismo.

Para seguir esta entrada recomiendo leer la anterior titulada la Esencia de la Moralidad donde resumo someramente la Teoría Diádica de la Moral de Kurt Gray. Aquí voy a defender la hipótesis de que el llamado paradigma de género en el campo de la violencia de pareja y doméstica -y en general, el feminismo a un nivel más amplio en la sociedad- están utilizando (sin saberlo) nuestra predisposición a percibir la moralidad de una manera diádica para avanzar en sus objetivos. En concreto, están haciendo un uso extensivo de la díada “hombre/perpetrador- mujer/víctima”  de manera que ponen el foco en todo lo que encaja con esa narrativa y barren debajo de la alfombra todo lo que la desmiente. Creo que su estrategia está siendo exitosa en el sentido de que la teoría feminista se ha hecho ley y su discurso es el hegemónico en nuestra sociedad, pero creo que ese éxito esconde un fracaso si es que los objetivos últimos del feminismo eran la igualdad entre hombres y mujeres. 

Recuerdo brevemente de todos modos dos cosas de la Teoría diádica. La primera es que la esencia de un juicio moral es la percepción de dos mentes complementarias, una díada, compuesta por un agente moral intencional y un paciente moral que sufre (la acción del agente). La díada o pareja moral es asimétrica y está compuesta por un agente intencional (perpetrador) y un paciente que sufre (víctima) y la esencia de la inmoralidad no es simplemente el daño sino daño causado intencionalmente. Como decía, la teoría feminista promueve la díada “hombre perpetrador/mujer víctima” o en plural: “hombres perpetradores/mujeres víctimas”. 

Un segundo elemento teórico importante para entender todo lo que vamos a hablar es el concepto de “encasillamiento moral” que consiste en que la gente es catalogada o bien como agentes morales o bien como pacientes morales, y no se puede ser las dos cosas a la vez. Cuando alguien es catalogado de agente moral, automáticamente se le adjudica responsabilidad y agencia y no puede ser paciente. Cuando alguien es catalogado de paciente moral se le adjudica capacidad de sufrir y derechos y no se le adjudica agencia y responsabilidad. La categorización moral no se aplica a los actos sino a las personas y esta clasificación es permanente. Vamos ahora con las pruebas de que la estrategia del feminismo en general se basa en la plantilla moral “hombre perpetrador/mujer víctima”:

En España no tenemos datos oficiales sobre infanticidio. Estos actos violentos son cometidos frecuentemente por mujeres. Depende de las muestras pero tanto padres como madres cometen infanticidio y filicidio. En esta muestra española la mayoría de los agresores son mujeres; en este estudio del Bureau of Justice de EEUU de homicidios de 1980-2008, en los homicidios de niños de menos de 5 años el padre es el perpetrador en el 33% y la madre en el 30%; en esta revisión a nivel mundial con datos de perpetradores de 33 países, las proporciones varían por regiones pero en conjunto las madres son las perpetradoras en algo más de la mitad de los casos, el 54,7%. También depende de la edad de la víctima: el neonaticidio es cometido prácticamente en el 100% de los casos por las madres y a medida que los niños van siendo más mayores el porcentaje en el que los perpetradores son los padres aumenta. Pero dar datos  de las mujeres como perpetradoras de homicidio infantil rompería la díada “hombre perpetrador/mujer víctima”. Si una mujer entra en una díada con un niño no va a poder ser el paciente moral, necesariamente va a tener que ser el agente moral. Por definición, el niño es la inocencia, luego el perpetrador y el agente moral sería la mujer y esto la sacaría de su papel de víctima. Evidentemente, no interesa dar visibilidad a esta circunstancia.

Recientemente, Almudena Grandes escribía que “todos los asesinatos son criminales, pero sólo las mujeres mueren por el simple hecho de serlo”. Siguiendo su misma lógica -que no comparto- también se podría decir que “todos los asesinatos son criminales, pero sólo los niños mueren por el simple hecho de serlo”. Los homicidios infantiles en general no son reflejados en los medios de la misma manera que los de mujeres ni reciben la misma respuesta ni movilizaciones. Sólo lo son cuando los cometen hombres en el contexto de un homicidio de pareja. Creo que estos hechos apoyan que sólo se publicita lo que coincide con la díada que comentamos.

No hay datos y no se puede hablar de la violencia que sufren los hombres. Los hombres son también víctimas de la violencia de pareja y doméstica, y la bibliografía sobre ello no permite dudas. Con respecto a la forma más grave del homicidio, que yo sepa, no tenemos datos oficiales. En USA las mujeres son las víctimas en un 77,4% de los casos, lo que quiere decir que los hombres lo son en algo más del 20%. En el Global Study on Homicide de UNODC (Gender related killing of women and girls) a nivel mundial, el 82% de las víctimas de homicidio de pareja son mujeres y el 18% hombres (si incluimos a toda la familia y no solo a la pareja, es decir si nos referimos a las personas muertas a manos de un familiar o pareja, las mujeres son el 64% de las víctimas y los hombres el 36%). Esto quiere decir que la cifra de hombres muertos es diferente a 0 y eso debería tal vez suponer una atención diferente de 0. Pero no es así.

Recientemente se celebró una conferencia en el Parlamento Europeo en el que se habló de varias cosas y entre ellas de la violencia contra los hombres. Esto costó un linchamiento en Twitter a las personas que tomaron parte en dicho acto. El argumento era que hablar de eso cuestiona la dimensión de la violencia machista. Aquí vemos la díada de la que estamos hablando y el encasillamiento moral: no se puede hablar del hombre como víctima porque automáticamente es minimizar su rol de perpetrador y cuestionar el papel de víctima de la mujer. No se puede ser las dos cosas, agente moral unas veces y paciente moral otras, eso no es posible. Tampoco pueden ser unos hombres perpetradores y otros víctimas, todos los hombres son perpetradores, todas las mujeres son víctimas. La Teoría diádica nos ayuda a entender estas actitudes. Tema tabú.

No tenemos datos de la violencia y homicidios en parejas homosexuales. La violencia en parejas homosexuales es por lo menos tan frecuente como la violencia en parejas heterosexuales. Pero es una violencia incómoda para la teoría feminista porque rompe la díada hombre perpetrador/mujer víctima. Aquí observamos a mujeres perpetradoras frente a otras mujeres y a hombres víctimas de otros hombres y perpetradores de violencia contra hombres, y esto no encaja. Algunas voces han pedido que se registre esta violencia intragénero y dan datos de que en los últimos 10 años han muerto por lo menos 15 personas. Como refleja la noticia: la policía no tiene una herramienta para registrar esta violencia y "Sólo se recoge en la denuncia como un caso de violencia doméstica si te cuenta la víctima que la pelea es con su pareja, pero pocas lo cuentan y por tanto los casos pasan inadvertidos". Creo que esta propuesta no ha sido atendida ni parece existir intención de que lo sea.

De nuevo, el argumento vuelve a ser el de los números, es que son menos que las mujeres muertas a manos de sus maridos. Para empezar, no sabemos las cifras de esta violencia intragénero porque no hay datos pero es evidente que van a ser menores que la violencia en parejas heterosexuales porque el 95% de las personas son heterosexuales y las parejas de heterosexuales son la inmensa mayoría. Si la tasa base es mucho más baja las cifras totales serán más bajas, es evidente. Si el 95% de las personas fueran homosexuales, la violencia ocurriría principalmente en parejas homosexuales que serían la inmensa mayoría. 

Vamos a hablar algo de números. En este debate televisivo, por ejemplo, Raquel Castillejos argumenta que los números son importantes. Deberíamos hablar del bienestar, la seguridad y los derechos de todas las personas, y de abordar todo tipo de violencia pero ya que los números son importantes, vamos a hablar un poco de números.


Los homicidios de pareja son la única violencia letal en la que las principales víctimas son las mujeres. En cualquier otro tipo de homicidio los hombres son los principales perpetradores pero también las principales víctimas (80%). Los asesinatos de mujeres por sus parejas fueron aproximadamente el 15% del total de asesinatos cometidos en España en 2016. En el anteriormente citado Global Study on Homicide se recoge que de cada 8 homicidios, uno es de pareja. Es decir, estamos hablando de un subgrupo pequeño de todos los homicidios. Y eso hablando de asesinatos. Si hablamos de otra violencia letal como es el suicidio nos encontramos con 3.679 suicidios en España en el año 2017, 2718 hombres y 961 mujeres. Es decir, tanto hombres como mujeres se matan más a sí mismos que lo que matan a otras personas. Si dedicamos la atención que dedicamos a 47 mujeres muertas al año y los números son importantes, ¿cuánta atención deberíamos dedicar, por ejemplo a las 961 mujeres que se mataron a sí mismas o a los 2718 hombres que hicieron lo propio, sólo en un año? La respuesta es que hay números y números, hay números que encajan con la plantilla diádica que venimos comentando y números que no encajan y los números que reciben toda la atención son los que encajan. Y  la teoría diádica nos ayuda a entender el diferente efecto de unos números y otros.



Las discriminaciones y desventajas que sufren los hombres no son reconocidas. Es un hecho que no se puede discutir que los hombres son perjudicados en esta sociedad de diversas maneras: suicidio, accidentes laborales, servicio militar y guerras, fracaso escolar, personas sin techo, etc.  No debería ser ningún problema reconocer esto. El filósofo David Benatar, famoso por su postura antinatalista tiene un libro titulado el Segundo Sexismo donde defiende de una manera muy sólida que existe este segundo sexismo. Pero todos estos argumentos y datos no tienen ningún peso en el discurso más asumido en nuestra sociedad. De nuevo, creo que la Teoría diádica -y en concreto el encasillamiento moral- nos ayuda a entender el porqué. Si los hombres son agentes, los hombres no pueden sentir, experimentar, no pueden ser víctimas. Además, la teoría feminista del patriarcado mantiene que todos los hombres oprimen a todas las mujeres y, por lo tanto, ningún hombre puede estar oprimido o sufrir ningún tipo de desventaja en esta sociedad, sólo las mujeres. A los hombres, a todos por definición, les va de maravilla. Así que estas desventajas son suprimidas de la narrativa dominante. 

Benatar no niega el primer sexismo, para nada. No dice que las mujeres no sufran desventajas y discriminaciones. Respeta eso. Sólo dice que los hombres también sufren desventajas y discriminaciones, aunque sean menos, no se trata de una competición. Podemos decir que las desventajas de las mujeres son mayores, vale, pero es absurdo negar las que sufren los hombres. Y aunque evaluáramos que las discriminaciones de las mujeres tienen un nivel de 90 sobre 100 y las de los hombres un valor de 10 sobre 100, seguirían estando ahí y necesitando un pequeño porcentaje de atención. Pero no, el trasfondo es que hablar de las discriminaciones y desventajas que sufren los hombres es negar las que sufren las mujeres, por lo tanto, cero atención a los problemas de los hombres. 

Recientemente, apareció esta noticia sobre el fracaso escolar en Inglaterra, que es mayor en los chicos como en la mayor parte de Occidente. Las autoridades se habían propuesto hacer algo al respecto pero las feministas consideran este tema tabú y lo bloquearon. Por lo visto, hacer algo por los hombres es ayudar a los opresores, a los privilegiados, a los perpetradores de violencia. Pero, a la vez, se nos sigue diciendo que el feminismo busca la igualdad… Los chicos que son expulsados en mayor porcentaje de la escuela tienen mayor riesgo de caer en la delincuencia, en el consumo de drogas o en la violencia. Además, las mujeres van a tener menos hombres con estudios superiores a los que elegir como pareja. Es decir, el fracaso escolar perjudica a toda la sociedad, pero nadie hace nada al respecto. La Teoría diádica, de nuevo, nos ayuda a entenderlo. Esta realidad no encaja con la plantilla diádica de la agenda feminista.

Los hombres no hacen cosas buenas a las mujeres. La díada hombre “perpetrador/mujer víctima”, se refiere a actos inmorales. Pero también existen actos diádicos moralmente buenos en los que un agente hace algo bueno por un paciente moral. Y, por supuesto, existen en la díada hombre/mujer. Voy a poner un ejemplo reciente. En Noviembre del año pasado ocurrió un asesinato en masa en Thousand Oaks en un bar en el que unas chicas celebraban un cumpleaños. Pues bien, muchos hombres actuaron como escudos protegiendo con sus cuerpos a las mujeres. Es decir, en una situación de vida o muerte lo que hicieron muchos hombres de una manera instintiva fue correr el riesgo de dar su vida por la de las mujeres. No se ha hablado mucho de ello y es normal porque es algo que ocurrió en USA muy lejos de nosotros, pero del propio asesinato y de otras cosas también muy lejanas nos enteramos sin problema. Está claro que este tipo de hechos no encaja con la plantilla diádica que venimos comentando.

Bien, podría poner más ejemplos y argumentos pero creo que todo lo comentado es suficiente para apreciar el éxito de la narrativa feminista y algunas de las razones de su triunfo. La mente humana tiende  a ver los actos morales de una manera simple, diádica, con un agente y una víctima y tiende a generalizar de los actos morales a las personas y a juzgar a las personas de una manera permanente como agentes o como pacientes, como perpetradores o como víctimas. El feminismo refuerza esta plantilla presentando a la sociedad exclusivamente los datos que encajan con esa plantilla y ocultando los que no encajan. Nuestra mente moral hace el resto.

Pero quería acabar esta entrada reflejando que este éxito del feminismo es a la vez su fracaso. Al encasillar continuamente a los hombres como agentes y a las mujeres como pacientes lo que se consigue es que sea más difícil percibir a las mujeres como agentes capaces de planificar, de tener intenciones y no solo de sentir. En este sentido, el feminismo actual está de acuerdo con el llamado sexismo benevolente, que veía a las mujeres como seres necesitados de protección y que no pueden valerse por sí mismos. Y a los hombres como seres de piedra, que no lloran ni sienten ni padecen. Es lo que se llamaba la norma de caballería. Todo este planteamiento nos devuelve a un concepto de la mujer como víctima y ser desvalido que necesita la ayuda de caballeros andantes. El caballero andante ahora es el estado, pero estamos donde estábamos, muy lejos de la igualdad entre hombres y mujeres. Por supuesto, los seres humanos adultos somos agentes unas veces y pacientes otras, perpetradores en ocasiones y víctimas en otras. Tanto hombres como mujeres. Pero no hay que dejar que la realidad nos estropee una buena historia.

@pitiklinov















sábado, 19 de enero de 2019

La Esencia de la Moralidad

En esta entrada voy a comentar la Teoría diádica de la moralidad que, por simplificar, voy a atribuir a Kurt Gray, aunque la ha desarrollado trabajando con muchos otros autores. Cuando la conocí hace unos años, la verdad es que me pareció demasiado simple. Al volver sobre ella hace poco creo que tiene más miga de lo que me pareció y que nos puede ayudar a entender muchos aspectos de la moralidad que vemos a nuestro alrededor todos los días. La moralidad es compleja y es muy difícil pretender que una teoría pueda explicarla en su totalidad, pero esta teoría captura aspectos que son esenciales y puede ser complementada con otros enfoques, ya que no es incompatible con ellos.

Gray y colaboradores plantean que la mente humana hace plantillas o modelos de muchas cosas, de lo que es un perro o de lo que es un pájaro, por ejemplo. Un ave es un ser con plumas capaz de volar, aunque sabemos que hay aves que no vuelan. Pues bien, la mente humana tiene una plantilla también de las transgresiones morales, un modelo cognitivo de lo que es una transgresión moral y los elementos claves de este modelo son la intención y el dolor. La esencia de un juicio moral es la percepción de dos mentes complementarias, una díada, compuesta por un agente moral intencional y un paciente moral que sufre (la acción del agente). La díada o pareja moral es asimétrica y está compuesta por un agente intencional (perpetrador) y un paciente que sufre (víctima) y la esencia de la inmoralidad no es simplemente el daño sino daño causado intencionalmente. Hablaremos en general de que la díada está compuesta por individuos pero estas mentes percibidas pueden ser también grupos, corporaciones, robots o seres sobrenaturales.

Hay datos de que la gente percibe las mentes a lo largo de dos dimensiones complementarias. Una es la capacidad de sufrir, de tener sensaciones y sentimientos como miedo, dolor, placer, etc. La otra dimensión es agencia, la capacidad de tener intenciones y de actuar. Una entidad puede puntuar alto en ambas, como por ejemplo un ser humano adulto, otras entidades pueden tener poca capacidad de sufrir y mucha agencia (Dios, Google), otros seres pueden tener mucha capacidad de sufrir y poca agencia (niños, animales) y, por último, otros pueden puntuar bajo en ambas dimensiones (los muertos, objetos inanimados). Lo que se ha observado es que el reconocimiento de derechos correlaciona con la capacidad de sufrir y la responsabilidad (legal, moral) correlaciona con la percepción de agencia. La agencia hace que una entidad sea un agente moral y la capacidad de sufrir y de experimentar cualifica para ser paciente moral y tener derechos. La correspondencia entre los dos tipos de mente la veis en la figura.

Vamos a ver ahora dos fenómenos que fueron los que dieron origen a esta teoría. Los autores empezaron estudiándolos y eso les llevó luego a formular la teoría. Son muy interesantes:

Finalización de la díada

Dado que nuestra plantilla moral es diádica, nos vemos impelidos a completar la pareja moral cuando parece que está incompleta. Esta finalización o conclusión de la díada puede ocurrir de dos maneras:

1- Cuando vemos a un agente moral, a alguien culpable o a alguien que hace algo malo, deducimos la presencia de otra mente que sufre. Cuando alguien juzga que algo es inmoral, sea la homosexualidad, la pornografía, la masturbación o lo que sea, automáticamente tiende a pensar que produce daño y que hay alguien que sufre ese daño. Esto lo observó Jonathan Haidt cuando ponía a la gente ante situaciones hipotéticas como que alguien se come a su perro que se ha muerto por otras causas, o alguien compra un pollo en el supermercado pero antes de comerlo tiene relaciones con sexuales con él, o cuando plantea que un hermano y una hermana tienen relaciones sexuales consentidas. Las personas que consideran que estas cosas están mal moralmente tienden a fabricar un daño y unas consecuencias perjudiciales, como que comer un perro puede dar lugar a contraer enfermedades, o que los hijos de los hermanos pueden tener enfermedades, etc., aunque Haidt les explica que utilizan preservativo y no van a tener hijos.

Esto es algo instintivo o intuitivo y también inevitable. Es como el triángulo de Kanizsa, no podemos evitar percibir un triángulo en esa figura. O lo mismo pasa en esa pasarela de cristal sobre el Gran Cañón: aunque uno sepa que está seguro por el cristal no puede evitar sentirse aterrorizado y con miedo a caer al vacío.



2- Cuando vemos a alguien que sufre deducimos la presencia de otra mente, de un agente moral que es el responsable o culpable de ese dolor. Esto es tan curioso que cuando no se encuentran agentes humanos para explicar el daño, los seres humanos han recurrido históricamente a seres sobrenaturales, brujerías o dioses que serían los causantes de catástrofes naturales o enfermedades. Y esto sigue ocurriendo en la actualidad. En la imagen veis un esquema con los dos tipos de finalizaciones de la díada moral.



Encasillamiento Moral

El segundo fenómeno es el Encasillamiento Moral (Moral Typecasting) que consiste en que la gente es catalogada o bien como agentes morales o bien como pacientes morales, no se puede ser las dos cosas a la vez. El término typecasting tiene su origen en Hollywood y se refiere a cuando a un actor se le encasilla en un papel y ya no se le deja salir de ahí ni ser otra cosas, como Leonard Nimoy que fue toda su vida Mr. Spock. Cuando alguien es catalogado de agente moral automáticamente se le adjudica responsabilidad y agencia y no puede ser paciente. Cuando alguien es catalogado de paciente moral se le adjudica capacidad de sufrir y derechos y no se le adjudica agencia y responsabilidad. La categorización moral no se aplica a los actos sino a las personas y esta clasificación es permanente. 

Esto tiene implicaciones prácticas como que a alguien catalogado de víctima es muy difícil verlo como un villano cuando comete una transgresión moral. En un artículo sobre este tema, Gray y Wegner señalan que si queremos escapar de un castigo por algo malo que hemos hecho la mejor solución (y esto es importante para abogados que tengan que defender a un cliente) es presentarnos como víctimas. En este hipotético caso, una estrategia habitual sería señalar las cosas buenas que hemos hecho antes (que si hemos sido héroes de guerra, buen ciudadano, los que sea…). Eso está bien pero no impide que se nos siga viendo como agentes morales y por lo tanto como responsables y capaces de recibir culpa. Si, por el contrario, nos presentamos como víctimas (maltrato infantil, pobreza, circunstancias adversas externas, etc) esto nos convierte en pacientes morales y va a hacer que el juez o el jurado tenga más problemas para vernos como agentes morales, como villanos.



Esta percepción exclusiva de la mente moral humana es importante. Parece que, debido a esta percepción tipo “o esto o lo otro” vamos por la vida viendo agentes y pacientes morales y unos de ellos sólo son capaces de tener intención y agencia y los otros sólo sufren y sienten. Y este fenómeno se extiende más allá de los individuos ya que se puede percibir a grupos enteros (los hombres, los países…) en una parte de la díada moral o en la otra. 

A riesgo de resultar repetitivo voy a volver a exponer la idea central de esta teoría con unas imágenes por aquello de que una imagen vale más de mil palabras. Empezaríamos observando casos concretos de violaciones morales donde observamos la díada moral:



A partir de esos casos concretos se extrae un modelo, el modelo diádico:



Una vez que tenemos esa plantilla o modelo diádico la aplicamos a la hora de realizar juicios morales:



Las derivaciones y aplicaciones de esta teoría son enormes pero lo voy a dejar aquí por el momento para no resultar pesado.

@pitiklinov

Referencias:

Para los que queráis entrar a fondo en esta teoría os recomiendo el número 23 del año 2012 del Psychological Inquiry. 
Incluye el artículo diana de Gray, Waytz y Young Mind Perception is the essence of morality y 16 comentarios  de psicólogos morales de primera linea (Baumeister, Tage Rai, Kurzban, etc) y una contestación final a los comentarios.

Para el que quiera un resumen rápido recomiendo este artículo de The psychologist de 2015 de los propios autores:







sábado, 12 de enero de 2019

No es todo machismo


La ciencia está convencida de que debe buscar la verdad, la religión está convencida de que ya la tiene
-Jorge Wagensberg

“Un hombre debe ser excesivamente estúpido y poco caritativo para creer que no hay virtud más que en su propio lado, y que no hay hombres tan honestos como él mismo que pueden diferir de él en los principios políticos”
-Joseph Addison,1711

Para todo problema complejo hay una solución que es clara, simple y equivocada.
- H.L.Mencken


Esto es una locura. El tema de la violencia de pareja se nos ha ido de las manos a toda la sociedad. En los últimos tiempos estamos oyendo muchas cosas irracionales, una barbaridad detrás de otra. En esta entrada me voy a ocupar de una de ellas, de un argumento que se está usando con frecuencia en diferentes variantes y que, resumido, viene a ser algo así: “o comulgas con la ideología feminista (ver más abajo a qué feminismo me refiero) y su explicación de la violencia de pareja, o eres co-responsable de esa violencia. O aceptas nuestras creencias o eres un asesino”. Es un argumento no solamente falaz, manipulador y torticero que busca arrogarse una superioridad moral, sino que es también perjudicial para el objetivo final de reducir la violencia. La realidad es justo la contraria a la que presenta este argumento, como vamos a ver.

Antes de nada, cuando me refiero al feminismo me estoy refiriendo al feminismo hegemónico. Sé que hay, por ejemplo, un feminismos de igualdad y no victimista pero esos feminismos están marginados y se les oye poco. Todo sabemos cuál es el feminismo que habla y que lleva la voz cantante, y me refiero a ése. Creo que es por esto que cuando a la gente se le pregunta si cree que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades casi todo el mundo dice que sí pero si les preguntas si son feministas una mayoría dicen que no. En USA sólo el 38% de las mujeres se considera feminista. Para ver lo que es o no es el feminismo actualmente recomiendo esta entrada de Philippe Lemoine, traducida por Proyecto Karnayna, que es muy larga pero el problema de definiciones está al principio.

Para empezar, el argumento al que me refería al inicio mezcla valores y causas, no es un problema acerca de valores, es un problema acerca de causas. Por suerte, la realidad es que en los valores estamos la inmensa mayoría de la sociedad de acuerdo: todos rechazamos y condenamos la violencia y los homicidios, en esto no hay desacuerdo. El desacuerdo está en la valoración de las causas.

La desinformación y manipulación sobre la violencia de pareja en la sociedad española es clamorosa. Se ha impuesto como dogma absoluto que la causa de dicha violencia es el machismo, el género o el patriarcado, un modelo “todo machismo” y la mayoría de la población desconoce que hay una extensa literatura sobre esta cuestión que no corrobora esta afirmación. Nadie que estudie en serio la violencia de pareja defiende una explicación “todo machismo” de la misma. Existe un consenso entre los expertos en que la violencia de pareja es un problema multifactorial  y por ello se proponen modelos multifactoriales. La propia OMS , en su Informe sobre la Violencia y la Salud, defiende un modelo de ese tipo, el modelo ecológico, según el cual:


“Ningún factor por sí solo explica por qué algunos individuos tienen comportamientos violentos hacia otros o por qué la violencia es más prevalente en algunas comunidades que en otras. La violencia es el resultado de la acción recíproca y compleja de factores individuales, relacionales, sociales, culturales y ambientales. Comprender la forma en que estos factores están vinculados con la violencia es uno de los pasos importantes en el enfoque de salud pública para prevenir la violencia…El modelo explora la relación entre los factores individuales y contextuales y considera la violencia como el producto de muchos niveles de influencia sobre el comportamiento." 

Con respecto al primer nivel dice, por ejemplo:

“En el primer nivel se identifican los factores biológicos y de la historia personal que influyen en el comportamiento de los individuos y aumentan sus probabilidades de convertirse en víctimas o perpetradores de actos violentos. Entre los factores que pueden medirse o rastrearse se encuentran las características demográficas (edad, educación, ingresos), los trastornos psíquicos o de personalidad, las toxicomanías y los antecedentes de comportamientos agresivos o de haber sufrido maltrato.”

En las imágenes veis todos los niveles y algunos factores que corresponden a cada nivel. Y esto es muy importante, porque si no atendemos a todos los factores implicados no podremos hacer una buena prevención de la violencia y los homicidios de pareja. 


Voy a tratar de dos factores concretos que la investigación reconoce que son importantes pero que el feminismo se ha empeñado tradicionalmente en negar: el alcohol y los trastornos mentales. El primer ejemplo es el de la relación entre el alcohol y la violencia de pareja y voy a basarme también en un artículo de la OMS, precisamente: “Violencia infligida por la pareja y alcohol”, que está traducido al español y al que se puede acceder en esta web bajo el epígrafe Intimate Partner Violence, el PDF que dice Spanish. En su primer párrafo dice esto:

“El consumo de alcohol, sobre todo de carácter nocivo o peligroso, es uno de los principales factores de riesgo de violencia de pareja, y las relaciones entre ambos fenómenos son numerosas. Esta nota descriptiva detalla lo que se sabe acerca de cómo influye el alcohol en la magnitud y las consecuencias de la violencia de pareja, de los factores que incrementan el riesgo de convertirse en víctima o en agresor, y del papel de la salud pública en la prevención.”

No voy a extraer más cosas porque las podéis leer por vosotros mismos excepto una de las recomendaciones de prevención que aporta:

“Tratar los trastornos por consumo de alcohol: En los E.E.U.U., el tratamiento de la dependencia del alcohol en varones redujo significativamente la violencia física y psíquica de maridos contra esposas y la violencia conyugal de esposas contra maridos a los seis y a los 12 meses.”

Paso al segundo factor. Dice Lawrence Sherman: “el mejor predictor disponible del homicidio doméstico (se refiere al de pareja) es la anterior conducta suicida del ofensor”. Esto puede chocar a muchos pero, efectivamente, un predictor importante del homicidio de pareja es la suicidalidad del perpetrador (intentos de suicidio previos, amenazas suicidas, ideación suicida, autolesiones…). Es sabido que la depresión y la ideación suicida es especialmente importante en un tipo de homicidio que es el homicidio seguido de suicidio que ocurre aproximadamente en un 30% de los homicidios de pareja. Como ya he hablado de este tema de homicidio de pareja y trastornos mentales en otra entrada no voy a extenderme más. Sólo un argumento y una prueba más para defender mis afirmaciones. La Danger Assessment es una de las herramientas más utilizadas y con mejor reputación para la predicción del riesgo de homicidio de pareja. La podéis ver en la imagen. Como podéis apreciar los items 11 y 12 se refieren a abuso de drogas y de alcohol y el item 16 se refiere a la suicidalidad, a amenazas y/o intentos de suicidio. De modo que los expertos sí dan valor a estos factores, como no puede ser de otra manera, porque si ignoramos los intentos de suicidio o el alcoholismo de su pareja no estaríamos valorando bien el riesgo y protegiendo a la mujer (o a la persona porque la violencia de pareja ocurre en todo tipo de parejas).

¿Y por qué ignora el feminismo hegemónico cualquier otro factor que no sea el machismo? La respuesta seguramente es muy compleja pero en buena medida creo que es una cuestión de poder. Decía en otra entrada: “una probable explicación es que fueron las feministas de los años 60 y 70 del siglo pasado las que llamaron la atención y cambiaron la concepción de la sociedad sobre la violencia contra las mujeres, una violencia que ha sido ignorada durante siglos, y todavía lo es en muchos lugares del mundo. Esto les ha colocado en una posición de superioridad moral y se confunde criticar la posición científica del feminismo en el tema de la VPI con criticar su posición moral. También esta historia previa innegable otorga el papel de víctima a las mujeres lo cual confiere un mayor estatus moral.” Y esto se traduce en poder y en la capacidad de marcar la agenda. Es difícil renunciar a ello cuando tus ideas son ley y son la doctrina oficial.
Pero la única salida a esta situación es que el feminismo se dedique a los valores y deje la investigación a los investigadores sin marcar de antemano las conclusiones a las que tienen que llegar quienes estudian la agresión humana. Hemos vivido no hace mucho una situación que es absolutamente surrealista. El Ministerio del Interior anunció que se iban a estudiar uno a uno todos los homicidios por un grupo de trabajo -algo que se está haciendo en muchos otros lugares del mundo- en el que participan psicólogos, criminólogos, etc., para entender mejor las causas de estos homicidios… ¡y muchas voces del feminismo se enfadaron y criticaron la medida porque por lo visto no hacía falta investigar nada…ellos ya lo saben todo! Inaudito. Pero la realidad es que la agresión es un problema muy complejo, en el que influyen factores biológicos psicológicos y sociales, y no tenemos todas las respuestas y hay que seguir investigando y, como decía, hay que dejar a los investigadores que trabajen de una manera libre y sin coacciones. 
No soy optimista, no creo que veamos este cambio de  actitud del feminismo en mucho tiempo, así que seguiremos oyendo en los medios lo del machismo mientras los expertos policiales, por suerte, trabajan con otros modelos . Pero en ciencia no gana el que grita más alto sino el modelo que mejor se ajusta a la realidad y la batalla está decidida. La explicación “sólo machismo” es un pollo sin cabeza, políticamente puede correr mucho todavía pero científicamente está muerto. El enrocamiento del feminismo en la postura “sólo machismo” no sólo está dividiendo a la sociedad de una manera innecesaria -porque hay un acuerdo muy importante en los valores-, sino que no suma esfuerzos, es insostenible científicamente y es perjudicial para las mujeres. Tarde o temprano tendremos que elegir entra la religión y la ciencia.


@pitiklinov