domingo, 28 de mayo de 2017

Importancia de la Evolución en Psicología y Psiquiatría


En el futuro lejano veo mucho campo para investigaciones mucho más interesantes.
La Psicología se basará seguramente sobre los cimientos de la necesaria adquisición gradual de cada una de las facultades y aptitudes mentales. Se proyectará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia.
(Darwin-El origen de las Especies.1859)

Esta entrada es un resumen de mi charla del pasado viernes 26 de Mayo en la I Jornada de Evolución y Neurociencia, que tuvo lugar en Bilbao. Esperamos un poco más adelante colgar aquí en el blog las presentaciones de todos los ponentes con un pequeño sumario de cada una. Teníamos a muchos estudiantes de Psicología y Mires de Psiquiatría  inscritos por lo que me pareció oportuno dirigir la charla especialmente a ellos. Mi intención no fue tratar ningún tema en concreto en profundidad sino que lo que busqué fue generar una inquietud o interés en ellos, que pensaran que había algo interesante en la evolución y que si pasan de largo se lo están perdiendo.

La charla tenía tres ideas esenciales:

1- La evolución es historia, la madre de todas las historias. El mundo no empieza con la especie humana y las cosas importantes en la vida de cada uno de nosotros no son solo las que ocurren desde el nacimiento. Venimos al mundo con un bagaje producto de esa historia previa. No somos tablas rasas. El contador no empieza a correr en el momento de nacer. Lo prenatal y la historia previa de la especie también nos influye y nos conforma.

2- Cuando se plantea lo anterior, automáticamente se genera un rechazo y surge el fantasma del determinismo genético…no queremos estar determinados, y mucho menos por los genes. Para intentar mitigar ese rechazo a lo genético como influencia en la conducta intenté hacer ver que los genes no pueden actuar de forma determinista porque hacerlo supondría su propia desaparición. Frente a esa visión intenté presentar una comprensión de los genes como opciones, como posibilidades, como aplicaciones o un software que nos permite hacer muchas cosas diferentes.

3- En la tercera parte puse ejemplos de cosas que no podemos entender en su globalidad si no estudiamos evolución y puse un ejemplo de evolución de conducta, la evolución del amor.

La evolución como historia

Si tuviéramos que explicar en qué consiste la Psicología Evolucionista, probablemente el mejor resumen sería la frase de Darwin que encabeza la entrada: las facultades mentales tienen una historia, han llegado a ser y han llegado a ser lo que son por unas razones, por unas presiones evolutivas, como se dice en biología evolucionista. Conocer la historia de nuestra mente nos puede ayudar a comprenderla mejor y a guiar nuestras intervenciones cuando queramos ayudar a personas que sufren problemas o trastornos mentales. El enfoque evolucionista nos puede servir para:

  • conocer el funcionamiento normal de la mente humana y las predisposiciones que tenemos para enfermar de una cierta manera y no de otras
  • Ayudar a encajar la Psicología y la Psiquiatría en el resto de ciencias de la Vida
  • Ayudar en la definición de lo que es enfermedad y lo que es una defensa; diferenciar causas próximas y causas últimas
  • Establecer un marco de referencia conceptual para el resto de disciplinas de la Psicología.

La Psicología no está viviendo precisamente una buena época y según algunos no es una verdadera ciencia porque no ha sido capaz de crear un saber acumulativo único al estar dividida en áreas o feudos sin aparente relación entre ellas. Un enfoque evolucionista puede ofrecer un marco de referencia o unos cimientos comunes sobre el que el resto del edifico de la Psicología pueda asentarse. Pero quiero dejar muy claro que tampoco considero que la evolución sea la respuesta a todas las preguntas o que sólo hay que estudiar evolución. La evolución trata de las causas últimas, no sólo de las causas próximas de los fenómenos. Dentro de las cuatro preguntas de Tinbergen nos responde a las dos preguntas sobre el origen adaptativo de un fenómeno (en este caso las conductas humanas) y acerca de cuál es la historia evolutiva de esas conductas en especies relacionadas. Pero sigue siendo necesario estudiar las causas próximas y el resto de las preguntas a las que no responde un enfoque evolucionista, el resto de la Psicología sigue siendo necesaria, obviamente.

Determinismo Genético. Los genes como memoria y opciones.

La memoria es el medio por el que el pasado comunica con el futuro. La función de la memoria es llevar información del pasado al futuro, donde nos será útil. Pues bien, cuando los seres vivos llegan al mundo esperan encontrar un mundo ahí fuera y cada especie espera encontrar un determinado mundo ahí fuera, y la selección natural ha dotado a cada especie de una información recopilada a lo largo de millones de años que les va a ser útil en ese mundo en el que van a vivir. Y esa información está almacenada en el ADN, en los genes. Cada ser vivo llega al mundo con unas predisposiciones para aprender ciertas cosas de manera específica, con un aprendizaje preparado (prepared learning), es decir, les va a resultar más fácil aprender unas cosas que otras.Cada ser vivo llega al mundo con su espacio de búsqueda predefinido. Por ejemplo, nosotros tenemos una visión diferente a la de otros seres vivos y la visión que nosotros tenemos es la que nos viene bien para nuestra supervivencia y reproducción, para el nicho dentro del mundo que vamos a habitar. Hay muchos mundos y todos están en este, pero cada especie vive en el suyo propio.

Cuando un pez llega al mundo tiene aletas y branquias porque la selección natural ha ido acumulando un conjunto de adaptaciones que han funcionado en el pasado para vivir en un medio acuático. Y un caballo viene con pezuñas porque en la estepa funcionan mejor las pezuñas que las aletas y las branquias. Pero esto mismo ocurre con las características psicológicas. Un caballo necesita una psicología diferente a la de un pez. Un tigre y un conejo no tienen la misma conducta, cada uno tiene la conducta que es la más adecuada para hacer copias de sus genes. 
Y aquí es donde viene el problema. En hablar de que hay una relación entre genes y conducta. Para mucha gente hablar de esto es pecado, sencillamente inadmisible que los genes tengan que ver con la conducta. Pues bien, la realidad es que los genes influyen en gran medida en la conducta. Los genes existen, no están de adorno e influyen en la conducta, tenemos que aprender a vivir con ello.

Pero tenemos que entender los genes como una orquesta que interpreta una melodía que ha compuesto el ambiente. Los genes no son los que cortan el bacalao. El que tiene la sartén por el mango, el que manda, es el ambiente. Si el ambiente cambia, si el ambiente dice que ahora hay que tocar otra canción, los genes u organismos que no la sepan interpretar van a desaparecer, como ha ocurrido con el 99% de las especies. Cada gen sería un instrumento de la orquesta y cada gen tiene que intervenir cuando es necesario. Si el trombón se pone a tocar todo el rato, incluido cuando no debe, le echarán de la orquesta. Un gen que se ponga de forma determinista a expresarse desaparecerá. Hablando con mi amigo Xavi Alonso me lo expresaba de forma muy acertada de la siguiente manera:

“El ejemplo típico  de todo esto es el de las células de nuestro cuerpo, todas tienen el mismo ADN pero cada tejido celular expresa un fenotipo diferente (célula de la piel o hepatocito,..) porque el ambiente extracelular es diferente y activa diferentes OPCIONES GENETICAS. Por tanto esto evidencia el papel del ambiente (de la epigenética) pero no invalida el determinismo genético visto desde una visión flexible. Ningún ambiente podrá jamas activar una OPCIÓN GENÉTICA que no esté disponible de algún modo en nuestro ADN (ese es el determinismo flexible). Por simplificarlo, el ambiente puede decidir entre las opciones propuestas por la memoria genética. Sólo captamos, por ejemplo, una pequeña parte de la realidad del espectro electromagnético por que sólo tenemos OPCIONES GENÉTICAS para esa pequeña franja del espectro electromagnético. El ambiente puede ayudarme a perfeccionar una de esas opciones y a perjudicar otras pero jamás me permitirá ver esas partes de la realidad sobre las que no tengo ninguna OPCIÓN GENÉTICA. Es decir jamas, en ningún ambiente posible veré las luces infrarrojas con mis ojos, pero hay animales que si lo harán (porque si tienen esa OPCIÓN GENÉTICA de una realidad que es tan real como lo que ven mis ojos en mi OPCIÓN GENÉTICA de colores. Aquí está el determinismo. El ambiente puede ayudarme a mejorar mi visión sobre mis opciones genéticas pero no me ayudará a mejorar mi visión sobre aquello que no es una OPCIÓN GENÉTICA mía, como es por ejemplo la luz ultravioleta.”

Por tanto, hay una parte negativa efectivamente en que los genes sean memoria: que si yo no tengo un violín en la orquesta nunca podré interpretar la parte del violín. Pero la parte positiva es que  tenemos una opción muy importante de actuar sobre el genoma para que se expresen o no ciertas opciones genéticas:  cambiar el ambiente, actuar sobre el ambiente. La mayoría de nosotros tenemos la opción de expresar ciertos genes cuando nos exponemos al sol y producir melanina y ponernos morenos. Pero si yo utilizo un sombrero o una sombrilla cuando me pongo al sol, pues entonces no se expresarán esos genes. De la misma manera, todos tenemos la posibilidad de ser agresivos cuando hay un conflicto de intereses por unos recursos y no hay suficientes para todos. Pero si creamos una sociedad justa e igualitaria donde ser agresivo no tenga ningún sentido, la mayoría de la gente no sería agresiva de forma gratuita. Por ilustrarlo de una manera muy simple. Si yo diseño una autopista y hago que cuatro enlaces a la misma confluyan en un solo carril vamos a tener problemas porque todos querrán pasar a la vez y lucharán entre ellos, pero si a cada enlace le doy un ramal y luego permito que más adelante los diferente carriles vayan confluyendo, cada uno utilizará su carril y no habrá ningún problema. Tenemos que componer un ambiente (una sociedad) en la que los genes más destructivos de nuestra naturaleza (pero útiles en determinadas circunstancias, por eso están ahí) no necesiten actuar.

Evolución de la conducta

En la tercera parte puse ejemplos de cosas que no podemos entender del todo sin estudiar evolución. Aquí voy a citar sólo un ejemplo. La tasa de homicidios en todo el mundo sigue el patrón que veis en la figura. El número de homicidios que se cometen en diferentes países y ciudades es diferente, lo cual atestigua la gran influencia del ambiente. Pero si nos fijamos vemos que el grupo humano que comete esos homicidios es el de los varones jóvenes. Y eso es así en todo el mundo. En ninguna sociedad del planeta el grupo que comete el mayor número de homicidios es el de las mujeres post-menopáusicas. Esto atestigua la gran importancia de los genes y de la historia evolutiva como llevo defendiendo en esta entrada. Para entender por qué esto es así hay que  estudiar evolución.

Otro ejemplo donde la evolución importa son las emociones. Casi todos los trastornos mentales son trastornos emocionales, y las emociones están ya presentes en animales inferiores. Las emociones, en la psicología tradicional, han sido consideradas como unos estados disruptivos que alteran el organismo y que debían ser dominadas y controladas por el pensamiento racional. Los evolucionistas, por el contrario, plantean que las emociones cumplen unas funciones que permiten al individuo responder de modo efectivo tanto a los desafíos como a las oportunidades que le plantea el entorno. La ira es un conjunto de respuestas coordinadas que ayuda a restaurar una relaciones justas. La vergüenza, además de conllevar rubor y un deseo de esconderse, es una forma de apaciguamiento de una persona superior en estatus. Las emociones muestran todos los ingredientes de lo que en términos evolucionistas se denomina una adaptación, es decir, un conjunto de respuestas eficaces y coordinadas que ayudan al organismo a reproducirse, proteger su prole, mantener alianzas y evitar amenazas físicas. Podemos decir entonces que las emociones son el software o los programas de la mente. De la misma manera que diferentes programas permiten que un ordenador realice diferentes tareas como escribir, calcular o dibujar, las diversas emociones ajustan el cuerpo y la mente para enfrentarse a las correspondientes situaciones. La mayoría de los trastornos mentales son trastornos emocionales y el enfoque evolucionista de las emociones ha permitido el inicio del estudio científico de las emociones, camino en el que nos queda todavía mucho por recorrer. Para una introducción a la evolución de las emociones ver esa entrada.


Por último, basándome en el libro Love and Hate, de Irenaus Eibl-Eibesfeldt hablé de la evolución del amor. Irenaus trata en este libro de la evolución de la conducta amorosa desde el punto de vista de la etología. Fue el propio Darwin el que especula en el Origen del Hombre con que todos los sentimientos sociales positivos (prosociales) tienen su origen filogenético y ontogenético en el vínculo entre las madres y los hijos. Irenaus explica que el amor romántico desciende filogenéticamente del amor maternal y que no hay conducta de grupo prosociales ni amistad en animales inferiores (reptiles o anfibios) que no tienen cuidado materno de los hijos. En su libro, Irenaus es muy crítico de Freud porque, según Eibl-Eibesfeldt, Freud entendió todo al revés. Cuando Freud atribuye deseo sexual a un niño que acaricia y besa a su madre está interpretando conductas parentales como sexuales. Aquí vemos un ejemplo de cómo el estudio de la filogenia, es decir, de la historia de una conducta puede tener utilidad para ayudar a saber si nuestra teorías psicológicas tienen un fundamento sólido o no.

Pero lo que Irenaus observa desde la etología lo observamos también en estudios de imagen cerebral como este, que estudia los correlatos neuronales del amor romántico y maternal. Observamos ahí que las áreas cerebrales relacionadas con el amor maternal y romántico son prácticamente las mismas. Son las mismas, casi, las áreas que se activan y curiosamente las mismas, también, las áreas que se desactivan, como ciertas zonas de la corteza orbitofrontal, responsables probablemente de la perdida de juicio acerca de la realidad y de la visión idealizada del sujeto amado. Así que podemos decir que el amor romántico es amor materno-filiar “tuneado” y esto es algo que la selección natural hace constantemente: utilizar algo previo y modificarlo para otra función. La amistad sería una evolución posterior.

No sé si mi charla consiguió realmente su objetivo y alguno de esos estudiantes de Psicología se acercará a la evolución gracias a ella pero, en cualquier caso, si queremos entender el mundo a nuestro alrededor y la naturaleza humana, leer sobre evolución es absolutamente imprescindible. Sin una perspectiva evolucionista nuestro entendimiento de la mente humana nunca será completo.

@pitiklinov


domingo, 21 de mayo de 2017

El engaño de Sokal, replicado

Peter Boghossian
En 1996 el físico Alan Sokal envió a la revista postmoderna Social Text un pseudoartículo científico que era un popurrí de incoherencias sacadas de la mecánica cuántica y de la jerga de los filósofos franceses como Derrida, Lacan o Irigaray concluyendo que la gravedad cuántica era un construcción social. El artículo se publicó con todos los parabienes. Los detalles los podéis leer en este artículo de Naukas.

Pues bien, se acaba de publicar en la revista Cogent Social Science un artículo titulado: “El Pene conceptual como una construcción social” que es también un engaño (está disponible en abierto). Los autores reales del artículo son el físico James Lindsay y el filósofo Peter Boghossian y explican en este artículo de Skeptic cómo lo escribieron. Han utilizado la típica jerga de los estudios de genero, la “toxicidad masculina”, cosas que se sacan de la manga como la sociedad pre-post patriarcal, culpan al pene conceptual del cambio climático, dicen que el manspreading es una violación del espacio vacío alrededor, y se inventan parte de las referencias con el generador postmoderno, disponible en Internet. Lo que pretendían demostrar es el bajo nivel de estos estudios de genero y que se publica en estas revistas cualquier cosa que encaja con las ideas postmodernas sobre el género. Evidentemente lo han conseguido.

La explicación que dan los autores del artículo para que pueda ocurrir una cosa así es doble. Por un lado está el problema de que la revista en la que han publicado es una revista “pay-to-publish”, es decir que el dinero que los autores pagan para que se publiquen los artículos es la fuente de ingresos de la revista, lo cual supone un evidente conflicto de intereses (sin embargo Lindsey y Boghossian dicen que no han pagado un duro). Para evitar este conflicto estaría la revisión por pares, y serían éstos los que decían si el artículo tiene la calidad necesaria para ser publicado. La segunda razón para la publicación es que los criterios que se siguen no son, por supuesto, “científicos” (hablar de ciencia en este campo no tiene mucho sentido) sino morales: se apoya cualquier sinsentido que sea compatible con las convicciones morales de los editores. La ortodoxia moral, el deseo de un determinado mundo moral es determinante para la publicación en el campo de los estudios de género. Y una de las creencias casi-religiosas en este campo es la idea de que la masculinidad es la raíz de todo mal.

James Lindsey
Podéis ver aquí algunas de las reacciones de la gente de la ideología de genero ante el engaño. Algunas son muy curiosas como que los autores han acertado aunque han intentado con todo su esfuerzo hacer algo absolutamente incoherente y sin sentido, que todo es porque se paga por publicar (lo cual debería hacer desaparecer todas estas revistas por falta de credibilidad), que es un caso aislado, que no representa a los estudios de genero. Sobre este último punto tenéis en ese mismo artículo referencias de la cuenta The New Real Peer Review de Twitter donde veréis ejemplos de estudios reales con revisión por pares publicados en esta disciplina.

¿Y qué repercusión va a tener esto? Pues si el engaño Sokal no ha tenido prácticamente ninguna después de 20 años, no creo que “el pene conceptual como construcción social” haga reflexionar a nadie. Los estudios de género están adaptados al ecosistema moral de moda y no creo que el hecho de que un artículo incoherente sea indistinguible de los artículos reales que se publican en este campo vaya a hacer cambiar la opinión de nadie. El tiempo dirá.

@pitiklinov


Las mujeres también son personas

Recientemente, leía con sorpresa esta noticia en la que se critica el acto de Carlos Mullet, de Compromís de romper una foto de Susana Diaz como un acto de machismo. Al parecer, el acto fue acompañado de la expresión “¡qué asco de señora!”.
No sé, podemos calificar este acto de muchas maneras, entre ellas incluso de un acto de magia simpática, emparentado con esa creencia supersticiosa en que lo que se hace a una imagen o muñeco de una persona le va a ocurrir en realidad a la persona. ¿Pero considerar este acto  machismo?

Elena Horrillo le da aquí varios consejos a Dani Rovira para no caer en el machismo y uno de ellos es éste:

“Juguemos al mundo al revés
Se trata casi de la forma más evidente de comprobar si una frase o una actuación es machista y consiste, simplemente, en darle la vuelta y que se refiera a un hombre. “La regla de la inversión o el mundo al revés es muy útil. Como recurso rápido nos puede llevar a entender que si algo suena ridículo, absurdo o pintoresco es que ahí hay sexismo”, asegura June Fernández.”

Creo que este consejo es realmente bueno y es aplicable a muchas cosas en la vida. Por ejemplo, a la hora de juzgar una declaración o idea política es muy interesante pararnos a pensar cómo la juzgaríamos si el que plantea esa idea fuera un adversario político o ideológico en vez de alguien de nuestro bando y viceversa.

Así que vamos a jugar al mundo al revés, vamos a imaginar que Carlos Mullet coge una foto de Rajoy y la rompe mientras dice “¡qué asco de señor!”…¿Pensaríamos que es un acto de sexismo? A mí no me lo parece. Yo entiendo que el señor Mullet está criticando a la señora Susana Diaz como política,  por sus ideas y conductas, las cuales rechaza. No la está juzgando por su condición de mujer. Si hiciera lo mismo con Rajoy también lo estaría criticando por su ideología, no por su condición de ser humano perteneciente al sexo masculino.
Pienso que hemos hipertrofiado el significado de machismo hasta abarcar cualquier actuación o comentario de un varón que afecte a una mujer, incluso las que deben afectarla, y no creo que eso sea correcto. Se nos olvida que un hombre puede tener un problema con una mujer por su condición de persona, de ser humano, y no por su condición de mujer, por su sexo. Puede que esa mujer sea su jefa y el problema lo tendría con ella igual que lo tendría con un jefe varón que se comportara de la misma manera. Y un jefe puede tener un problema con una empleada no porque sea mujer sino porque es una mala trabajadora y llega tarde todos los días, por poner un ejemplo, o por cualquier otra razón.

Creo, además, que reducir toda la identidad de una mujer a su sexo es algo totalmente opuesto a lo que defiende, o ha defendido,  la ideología feminista  ya que se supone que la aspiración de las mujeres ha sido que no se las juzgue o considere únicamente por su sexo sino por sus valores y capacidades como persona. Así que, bien mirado, utilizar esta definición hipertrofiada de machismo, constituiría en sí mismo un acto de machismo. Me parece paradójico que tengamos que recordar al feminismo -mejor dicho a cierto feminismo- que las mujeres también son personas.

@pitiklinov




sábado, 13 de mayo de 2017

Mujeres , carreras técnicas y discriminación

La igualdad entre los sexos es una preocupación de primer orden en nuestra sociedad lo que hace que cuando no la observamos nos llame mucho la atención. En esta entrada voy a hablar de las diferencias que se observan en las llamadas carreras STEM (ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas) donde el porcentaje de mujeres no aumenta con el paso de los años a diferencia de lo que ha ocurrido en otras carreras. La explicación que se da siempre que las mujeres están poco representadas en un campo es que existe discriminación. También se recurre a la educación o la socialización como origen de estas diferencias. Lo que voy a argumentar es que estas diferencias en resultados no tienen por qué deberse necesariamente a discriminación sino a los diferentes intereses y preferencias de cada sexo. Si mi argumento es bueno no existe nada negativo en esta desigualdad de resultados siempre y cuando garanticemos una igualad de oportunidades para todo el mundo, independientemente de su sexo, raza o religión.

Quiero mencionar, aunque no va a ser el objeto de esta entrada, que también puede haber una diferencia en capacidades entre los sexos. Por ejemplo, es un hallazgo muy replicado que los hombres puntúan más alto que las mujeres en capacidades visuo-espaciales  y en matemáticas (por ejemplo, en la prueba SAT para entrar en las universidades americanas los chicos puntúan 30-40 puntos más alto que las chicas desde 50 años) mientras que las mujeres puntúan más alto en habilidades verbales y de escritura. Estas diferencias serían relevantes para el tema que nos ocupa.

Pero voy a comentar un estudio que es especialmente interesante porque hace un seguimiento de chicos y chicas con un alto rendimiento en matemáticas, todos ellos se encuentran en el tope 1% de rendimiento. Se trata del estudio SMPY donde se incluyen a chicos y chicas especialmente dotados en matemáticas a la edad de 13 años y se les sigue durante 40 años. En los artículos que tenéis en las referencias el primero son los resultados a los 20 años y el segundo a los 40 (tenéis el .pdf de ambos en abierto).

Lo primero que hay que decir es que estos chicos y chicas consiguieron unos éxitos importantes en la vida. El porcentaje de licenciaturas, masters y doctorados que consiguen tanto chicos como chicas está muy por encima del de la población general. No os voy a aburrir con cifras. Como grupo escriben 85 libros, 7.572 artículos, registran 681 patentes y reciben 358 millones de dólares en becas. Así que lo que se puntúa en test de habilidades matemáticas a los 13 años (y también en los test de Cociente Intelectual) sí predice resultados en la vida.

Pero lo que también observamos es que hombres y mujeres siguen caminos ligeramente diferentes. En la primera imagen tenéis las ocupaciones a las que se dedican. Hay dos cohortes según los años en que se recluta los participantes. En la primera cohorte la ocupación principal es la de ejecutivos y administradores pero los hombres se dedican más a ingenierías, ordenadores, medicina y leyes. Las mujeres prefieren medicina y ciencias de la salud, ingenierías y leyes. Se observa que las mujeres son más eclécticas en sus elecciones de carrera. En la segunda cohorte los hombres se dedican sobre todo a matemáticas y ordenadores seguido de gestión, ingenierías, enseñanza post-secundaria y medicina. Las mujeres se dedican sobre todo a gestión matemáticas, ordenadores, leyes, medicina y enseñanza post-secundaria.

En cuanto a prioridades en la vida o estilo de vida hay diferencias significativas entre hombres y mujeres en algunos ítems (ver segunda imagen). Los hombres dan más prioridad a “ser exitoso en mi línea de trabajo” “inventar o crear algo que tenga un impacto” (si os fijáis en los datos del segundo artículo los hombres registran más patentes que las mujeres) y tener “un montón de dinero”. Las mujeres consideran más importante “tener buenas amistades”, “mantener contacto personal con los padres”, “vivir cerca de padres y familiares”, “tener hijos” y “tener una vida espiritual significativa”. Podemos decir que los hombres están más centrados en su trabajo y carrera mientras que las mujeres tienen unas prioridades más equilibradas entre carrera, familia y amigos.

Los hombres acaban ganando más que las mujeres. Pero  tenemos que tener en cuenta las prioridades que acabo de señalar y otras como que el porcentaje de los que no quieren trabajar más de 40 horas es mucho mayor en mujeres, que más mujeres prefieren jornadas parciales, que las mujeres con hijos trabajan menos horas, que los hombres pasan más días fuera de casa por razones laborales, etc. Este tema de las diferencias de ingresos ya lo hemos tratado en el blog anteriormente.

Pero hay una cosa que creo que es esencial del estudio. Que tanto hombres como mujeres se consideran especiales, exitosos, de primer nivel, poseedores de grandes cualidades, con igual autoestima y con igual satisfacción en cuanto a lo que han conseguido en la vida. Lo que observamos es que hombres y mujeres con un nivel de estudios similar han construido unas vidas satisfactorias y con sentido siguiendo caminos ligeramente diferentes. Existen diferencias en cómo los hombres y las mujeres estructuran sus vidas e invierten su tiempo pero no en cómo ven sus logros y sus relaciones o en su visión positiva de la vida. 

Si tomáramos como única medida de justicia social la igualdad en resultados esto significaría que tendríamos que impedir que muchos hombres y muchas mujeres hagan aquello que les gusta y empujarles a hacer lo que no les gusta. Pero eso sería si esas políticas funcionaran y hay datos de que no funcionan. Acaba de publicarse una investigación que encuentra que un programa de actividades de enriquecimiento y de estímulos para interesar a los alumnos en las carreras STEM no ha conseguido que luego elijan esas carreras.

El estudio que hemos comentado nos indica que existen múltiples maneras de construir una vida satisfactoria, productiva y con sentido; demos a todos las mismas oportunidades y dejemos luego que cada uno busque la suya y su propio camino. Como dicen los anglosajones: “si no está roto, no lo arregles”.

Referencias:






viernes, 5 de mayo de 2017

La Sequía y la Muerte de las Vacas

Esta entrada va a ser un poco diferente a las habituales porque en realidad es una petición de ayuda a ver si algún lector me puede decir de dónde he sacado la idea que voy a comentar a continuación. Es una idea que se ha quedado conmigo desde que la leí, yo creo que en algún libro de Alan Watts o Abraham Maslow cuando era residente, pero no he podido localizarla. Como algún lector conozca la historia nos puede servir también para saber hasta qué punto mi memoria es fiable y lo que yo voy a contar se parece a la realidad o si, por el contrario, mis recuerdos tienen un gran componente de confabulación. Espero no salir muy mal librado :).

La historia es la siguiente. Imaginemos unas  verdes praderas al pie de unas montañas donde pastan unas vacas cerca de un río que recoge el agua que llega de las cumbres. De repente, ocurre una pertinaz sequía como nunca se había conocido en la zona y no llueve durante mucho tiempo. El río se seca , la hierba no crece y las vacas, al no tener comida, se van muriendo una tras otra. A la hora de interpretar este hecho, el autor del libro en el que lo leí plantea que es muy diferente la forma de verlo en Occidente de la forma de verlo en Oriente (uno de los libros que he mirado es Psicoterapia del Este Psicoterapia, del Oeste de Watts, pero no lo he encontrado). En Occidente el suceso completo se contempla más como una cadena causal, algo del estilo: la ausencia de lluvia es la causa de que no haya agua; al no haber agua no crece la hierba; la falta de hierba es la causa de que las vacas no puedan comer; la ausencia de alimento da lugar a una falta de la energía para mantener los procesos vitales y esto lleva a la muerte. Es decir: causa> causa> causa> causa. Por supuesto podemos descomponer el proceso en más o menos pasos pero lo importante es quedarnos con la idea.

Sin embargo, en Oriente no lo verían así. En Oriente verían todo el suceso como algo único, como se suele decir, de una manera holística o global. Ellos no lo descompondrían en una cadena de sucesos sino que para ellos LA AUSENCIA DE LLUVIA ES IGUAL A QUE SE MUEREN LAS VACAS. Solo hay un suceso, que no hay lluvia y eso es igual a que se mueren las vacas: 
sequía = muerte de las vacas

Imaginemos ahora que en esos mismos prados se ha construido un pantano. Ocurre la misma sequía pero las reservas de agua del pantano permiten que el agua siga fluyendo, la hierba creciendo y las vacas sobreviviendo. En este caso tampoco el pantano sería causa de nada. Simplemente tenemos otra realidad diferente: AUSENCIA DE LLUVIA + PANTANO NO ES IGUAL A QUE SE MUEREN LAS VACAS. Si ampliamos un poco esta visión oriental  nos encontramos con que sólo existe un suceso único: un Universo que se está expandiendo. Las cosas que ocurren antes no son la causa de las que ocurren después, como tampoco el niño es la causa del viejo, simplemente hay una persona en desarrollo y el niño viene antes que el viejo, pero no es su causa. 

Todo esto es el problema de la causalidad que se trata en filosofía y dentro de él es famosa la postura de Hume que pone en duda esa conexión de causa y efecto. Pero sin meternos en grandes profundidades y complicaciones creo que la idea es interesante y que, probablemente, esta diferencia de enfoque entre Oriente y Occidente explique por qué Occidente ha dominado el mundo. Creo que la postura occidental está más enfocada a la intervención, a la acción, y la oriental a la aceptación, aunque estoy generalizando. Dividir las cosas en trocitos puede ser el primer paso para intervenir en alguno de los puntos y cambiarlas. Si investigo, por poner un ejemplo, la fenilcetonuria puedo observar que el cuerpo no metaboliza un aminoácido, la fenilalanina, y puedo intervenir retirando la fenilalanina de la dieta. Analizar cadenas sirve para introducir pantanos, por así decirlo. Este es el enfoque científico.

Yo no he llegado nunca a una conclusión sobre cuál de las dos visiones es más correcta. Me pasa como con la ilusión del pato y el conejo, que unas veces veo el pato y otras veo el conejo y me parece que ambas pueden ser ciertas. No sé qué pensareis vosotros, si lo veis como pato o como conejo, pero siempre me ha parecido un tema interesante para darle una vuelta. En cualquier caso, si alguien me puede decir la fuente de esta historia le estaré enormemente agradecido.


@pitiklinov





lunes, 1 de mayo de 2017

Influencia Genética en la Conducta

Ayer compartíamos en Twitter un artículo que ha despertado bastante interés y por eso he decidido traerlo también al blog. Es un artículo sobre la influencia de los genes en muchos rasgos psicológicos tanto normales como anormales y va acompañado de una tabla muy interesante donde aparecen todos esos rasgos. Tenemos ahí dominios como la inteligencia, la personalidad, los intereses o preferencias, las enfermedades psiquiátricas e incluso las actitudes sociales. 

La heredabilidad es el grado en que la variación de un rasgo en una población se debe a los genes. Podemos ver que la influencia genética en la personalidad esta en el rango de 40-50%, que la heredabilidad de la inteligencia aumenta con la edad mientras que la influencia ambiental disminuye.  Vemos que los intereses psicológicos o preferencias, los llamados intereses vocacionales, tienen una heredabilidad del 36%. En las enfermedades psiquiátricas la heredabilidad varía desde un 80% en la esquizofrenia a un nivel más bajo en la depresión (40%) o en los trastornos de ansiedad (20-40% en las fobias). La heredabilidad del alcoholismo es del 50-60%. Por último, otros factores como la religiosidad o las actitudes políticas son también parcialmente heredables. Aunque el .PDF del artículo está disponible en abierto, la tabla es ésta:




Hablar de genes y de conducta en la misma frase era anatema en los años 60 del siglo pasado cuando William D. Hamilton desarrolló su teoría de la inclusive fitness y sigue siéndolo hoy en día casi 60 años después. Pero la psicología tiene pendiente hacer una revolución genética que según algunos puede ser más importante que la revolución cognitiva. Todavía son la norma los estudios en psicología que no controlan los factores genéticos por lo que su valor es sencillamente nulo. Se atribuyen resultados a la educación, socialización, clase social, etc. cuando todos esos factores tienen una heredabilidad importante. Los factores ambientales compartidos con frecuencia son menos importantes que los genéticos y su influencia pasa a ser cero en la adolescencia, en la mayoría de los casos. Decir estas cosas hoy en día sigue siendo visto como transgresor a pesar de que los hallazgos de genética de conducta son de los que mejor se replican en psicología y están siendo confirmados por la genética molecular.

Es verdad que hay pocos ejemplos concretos de los mecanismo moleculares por los que los genes moldean la conducta, hay muchos misterios sin aclarar y por eso es necesaria la investigación. Pero esta heredabilidad moderada de los rasgos psicológicos parece ser un rasgo biológico general porque es similar a la heredabilidad de los rasgos físicos y hallazgos similares ocurren en la mayoría de organismos.

@pitiklinov

Referencia:





viernes, 21 de abril de 2017

La creencia en el libre albedrío y su influencia en Psiquiatria

Participación en la mesa El libre albedrío y la responsabilidad: implicaciones en el ámbito de la salud mental. Debate con el psicólogo Xavier Etxeberria moderado por Fernando Santander en las VII Jornadas de la Red de Salud Mental de Bizkaia. Publicadas las ponencias en la Revista Norte de Salud Mental nº 56.

En modo alguno creo en el libre albedrío en sentido filosófico. Todo el mundo actúa no solo bajo compulsión externa sino también de acuerdo a una necesidad interna. Lo que Schopenhauer decía “un hombre puede hacer lo que desee pero no puede desear lo que quiera” ha sido para mí una verdadera inspiración desde mi juventud, un consuelo constante frente a las dificultades de mi vida tanto como la de los otros, ha sido una fuente incalculable de tolerancia.
-Albert Einstein

Antes de entrar en materia creo que conviene hacer una mínima justificación de por qué este milenario problema filosófico tiene interés para la Psiquiatria. Existe un discurso ampliamente aceptado, tanto en Psiquiatría como en el Derecho, la que podemos considerar la hipótesis por defecto, que plantea que los seres humanos somos libres pero que en determinadas circunstancias perdemos esa libertad (1). Las enfermedades mentales, desde este enfoque,  son reconocidas como enfermedades de la libertad, especialmente las psicosis porque ocurre en ellas una distorsión de la realidad. Sin embargo, este discurso ha sido fuertemente cuestionado por los descubrimientos en neurociencia en los últimos años (2,3) y también por poderosos planteamientos filosóficos(4,5).

En este artículo yo voy a defender que ni los pacientes ni los terapeutas (psiquiatras o psicólogos) somos libres y que nuestra creencia en el libre albedrío influye en la forma en que entendemos y tratamos las enfermedades mentales. Mi postura es que creer en el libre albedrío es erróneo y tiene inconvenientes sociales e individuales y que no creer en el libre albedrío tendría ventajas a nivel social y también en la concepción y tratamiento de las enfermedades mentales.

La definición de libre albedrío que voy a usar es la capacidad de poder hacer otra cosa (dado un estado del mundo determinado). Se le llama en filosofía la definición contrafactual. Para la mayoría de autores, una voluntad libre implica también: 1) que hablamos de un poder racional, es decir que el sujeto usa la razón para valorar un curso de acción y decide racionalmente. Si alguien decide sin razones se supone que no es una elección libre. Habitualmente, se acepta que los animales no tienen libre albedrío porque no son racionales; y 2)una voluntad libre implica control, si las cosas ocurren por razones sobre las que yo no tengo control, no son mis actos y no se me pude pedir responsabilidad.

El libre albedrío está muy unido a la responsabilidad moral. De hecho existe otra definición de libre albedrío que dice que el libre albedrío es el poder que tiene un agente moral por el que se le puede considerar digno de alabanza o castigo, es decir, responsable moral. Los sistemas judiciales de todos los países del mundo se basan en la creencia en el libre albedrío, se considera que la persona que ha actuado mal o ha cometido un delito podía haber hecho otra cosa, y por lo tanto es responsable de sus acciones

Antes de seguir, una matización porque toda definición es imperfecta. Se ha discutido en filosofía si realmente la posibilidad de poder hacer otra cosa es necesaria para la existencia del libre albedrío. En concreto, el filósofo Harry Frankfurt (6) ha presentado unos casos hipotéticos a modo de experimento mental en los que defiende que disponer de alternativas no es necesario para considerar que una persona tiene libre albedrío y que es responsable. Estos casos siguen el siguiente esquema: Un científico malo, Jack, le ha puesto a una persona, Jones, un chip en el cerebro de manera que cuando Jones va a tomar una decisión, pongamos votar demócrata o republicano, el chip puede detectar lo que va a hacer. Entonces, si Jones quiere votar demócrata le deja continuar pero si quiere votar republicano el chip cambia la acción de Jones y le haría votar demócrata. En este escenario, supongamos que Jones quiere realmente votar demócrata. Aunque no puede hacer otra cosa porque el chip no le permitiría la otra alternativa, Frankfurt plantea que Jones es responsable de su acto.

Estos ejemplos de Frankfurt son en realidad variaciones de un ejemplo anterior de John Locke, que es el caso del hombre en la habitación. Locke pone el ejemplo de un hombre que es sedado y llevado a una habitación. El hombre se despierta y no sabe que la puerta de la habitación está cerrada. A pesar de ello, el hombre desea continuar en la habitación por sus propias razones. Para Locke el hombre sería responsable de su decisión, aunque en realidad no podría haber hecho otra cosa. Lo que hace Frankfurt en sus ejemplos es pasar la limitación o coerción situada en el mundo exterior (la puerta cerrada) al mundo interior (un chip en el cerebro).

Creo que las personas escépticas del libre albedrío podemos rebatir de una manera bastante contundente estos ejemplos porque el problema de la libertad es anterior a que la puerta esté abierta o cerrada o el chip entre en acción o no. Lo que tenemos que preguntarnos es por el origen de la decisión inicial del hombre de quedarse en la habitación o de votar demócrata. La intuición de los escépticos del libre albedrío es que si seguimos la historia causal de esa decisión de estar en la habitación siempre nos va a remitir a causas de esa acción que no están bajo el control de la persona y por lo tanto esa decisión (independientemente de chips y puertas) no es libre. Veremos esto a continuación.

A pesar de que no voy a tratar el tema de una manera filosófica, sino más bien desde la fenomenología psicológica y psiquiátrica creo que conviene resumir brevemente las principales posiciones filosóficas ante el problema del libre albedrío. El tema es muy complejo y hay casi tantas posturas como filósofos, los tres grandes grupos serían:

1-    Libertarios: creen que las leyes del Universo no son deterministas (no reconocen el determinismo causal que implica que toda causa tiene una causa previa y así hasta el origen del Universo) y que tenemos libre albedrío.
2-    Compatibilistas: reconocen que el determinismo causal es cierto (o puede serlo) pero creen que el libre albedrío es compatible con un Universo donde las leyes son deterministas.
3-    Escépticos del libre albedrío o incompatibilistas duros (Pereboom): son los que creen que no existe el libre albedrío. Consideran que las leyes del universo son deterministas y que el determinismo es incompatible con el libre albedrío. Tanto los libertarios como los escépticos del libre albedríos son incompatibilistas, es decir creen que determinismo y libre albedrío no pueden existir a la vez. La diferencia es que los libertarios creen que lo que no existe es el determinismo mientras que los escépticos del libre albedrío creen que lo que no existe es el libre albedrío.

Según encuestas, la mayoría de la gente de la calle en todo el mundo piensa a) que nuestro universo es indeterminista y b) que la responsabilidad moral no es compatible con el determinismo (7). Por el contrario, la postura mayoritaria entre los filósofos es el compatibilismo(8). Según el estudio de Bourget y Chambers el 59,1% son compatibilistas, 13,7% libertarios, 12,2% no creen en el libre albedrío y 14,9% quedarían en la categoría “Otros”.

Decía Borges que el futuro es un jardín de caminos que se bifurcan. Esa es la intuición que todos tenemos, que en muchos puntos de nuestra vida llegamos a bifurcaciones donde podemos elegir un camino u otro, que reflexionamos y, tras esa reflexión, de una manera racional optamos. A partir de este punto voy a intentar convencer al lector de que esas bifurcaciones que vemos tan claras son en realidad ilusorias, que no existen más que en nuestra imaginación, y que el hecho de que podamos imaginar opciones no quiere decir que realmente las tengamos a nuestro alcance. Sé que dicho así el lector va a pensar que mi objetivo es imposible y que estoy fuera de la realidad pero espero que, si tiene la paciencia de seguir conmigo, no llegue al final con la misma certeza de que estoy equivocado de la que tiene ahora. Por todas estas razones que ahora voy a analizar creo que no es posible sostener la idea de que la voluntad es libre. Al final plantearé los inconvenientes de la creencia en el libre albedrío para la sociedad y para la Psiquiatría.

Origen y control de nuestras acciones

"Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales". "No hay en la mente un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito."
-Baruch Spinoza

Los seres humanos no elegimos cosas tan importantes como nuestra inteligencia, nuestra orientación sexual, nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestras creencias, nuestra personalidad, nuestra emociones (de quién nos enamoramos, p.ej.),etc. Dado que a la hora de elegir elegimos en base a nuestras creencias, deseos, preferencias, carácter, etc., es evidente que no se nos puede pedir responsabilidad por actuar con facultades que no hemos elegido nosotros y de las que no hemos tenido el control. Esto en terminología del filósofo Bernard Williams se llama constitutive luck (9). Básicamente que no somos responsables de ser lo que somos.

Quiero hacer hincapié en dos  de las cosas que he dicho que no elegimos porque son bastante contrarias al sentido común (el lector interesado puede estudiar el tema en más profundidad en 4). Una de ellas es que no elegimos nuestros deseos, nuestras preferencias, las cosas que nos gustan. Cuando yo como cerezas porque me gustan más que las naranjas yo no he decidido racionalmente que me gustaran las cerezas y no las naranjas. Recordad que en la definición de libre albedrío he dicho que era un poder racional. Yo no me encuentro en ningún momento en una bifurcación en la que racionalmente elijo entre que me guste Honky Tonk Women o me guste La Macarena. Hay una música o una fruta que me gusta y eso no es en ningún momento una elección racional. De igual manera, yo no decido de quién me enamoro. Para verlo más claro fijaos en que los niños pequeños, de meses incluso, tienen preferencias y les gusta más una comida que otra y no son todavía capaces de elegir racionalmente. Lo mismo ocurre con los animales. Si le doy a elegir a mi perra entre un trozo de carne o una manzana es claro que tiene preferencias.

Vamos ahora con algo mucho más interesante: no elegimos nuestras creencias. Imaginemos que yo me enfrento por primera vez a la homeopatía, no sé nada de ella y quiero saber qué es, en qué consiste, es decir, conocerla y por lo tanto forjarme una creencia acerca de ella. Entonces me pongo a leer y me voy enterando de que dice que si diluimos un supuesto medicamento va ganando en potencia, que en cierto momento no queda ni una molécula del producto original pero que el agua tiene el recuerdo de la sustancia que estuvo en contacto con ella, etc. Dada mi naturaleza escéptica y mis conocimientos de medicina y de física (tampoco muchos), automáticamente se va formando en mí la idea de que eso no tiene ni pies de cabeza y que no hay un mecanismo científico conocido que pueda sustentar las afirmaciones de la homeopatía. Si lo que dice la homeopatía es cierto se merecen varios premisos Nobel, los de Medicina, Física y Química, por lo menos. Entonces, si analizamos fenomenológicamente lo que ocurre en mi mente cuando estoy formando una creencia acerca de la homeopatía es que en ningún momento se produce una bifurcación en la que tengo dos opciones: 1) creer que la homeopatía es un tratamiento con base científica 2) creer que la homeopatía no es un tratamiento con base científica, y que entonces con mi voluntad libre elijo una u otra. En mi mente sólo hay una posibilidad, yo sólo puedo pensar que la homeopatía no tiene base científica.

Cuando formo una creencia yo trato de encontrar la verdad sobre el estado del mundo en ese momento. Lo que hago se parece más a una percepción que a otra cosa. Es como si veo que el cielo es azul, yo no puedo elegir entre verlo azul o verlo verde. Con la homeopatía me ocurre lo mismo: yo no elijo entre creer que tiene base científica y creer que no. Para mí el cielo es azul y la homeopatía no es más que efecto placebo.

Pero esto que estoy comentando vale para todas las creencias. Si intento saber la verdad acerca de la existencia de Dios vuelve a ocurrir lo mismo. No tengo la opción de creer en Dios o no creer y entonces decido, con mi voluntad libre, que voy a creer. Y si hablamos de ser de derechas o de izquierdas, o nacionalista o no-nacionalista, etc., ocurre exactamente lo mismo. Si el lector cree que no tengo razón y cree que él sí puede elegir sus creencias, le desafío a que cambie sus creencias con su voluntad, a que elija otra cosa. Si por ejemplo es creyente, le desafío a que cambie sus creencias y se convierta en ateo; o si es de izquierdas le desafío a que cambie sus creencias y pase a tener las creencias de la derecha… Sencillamente no se puede. Bifurcaciones ilusorias.

Así que estamos muy orgullosos de nuestra ideas y vamos por ahí presumiendo de nuestras creencias pero presumir de nuestras creencias  es como presumir de nuestra altura o del color de nuestros ojos y discriminar a los demás por sus ideas tiene la misma lógica que hacerlo por el color de su piel o por su sexo, es decir, por algo que no está bajo su control.

Así que resumo el punto principal de este apartado: si mis acciones se deben a mi carácter, motivaciones, deseos, preferencias y creencias y yo no he elegido nada de todo ello, ¿cómo puedo decir que soy libre y responsable de mis actos? Imaginaos que en vez de ser la naturaleza la que me ha otorgado mi carácter, mi inteligencia, mis creencias, etc., hubiera sido un científico loco quien hubiera programado todas esas cosas, como ocurre con los replicantes en la película Blade Runner. Programa todas esas facultades en mi mente y me suelta en el mundo. Si yo actúo según una programación sea artificial o natural que yo no he elegido ¿se puede decir que soy libre? A mi modo de ver, no. En cualquier caso, creo que la respuesta que demos para esos androides replicantes vale para nosotros.

La existencia del inconsciente.

"Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza."
-Baruch Spinoza

Si nuestros actos se deben en una medida mayor de la que creemos a razones que no conocemos, a factores inconscientes que no controlamos, esto mina las condiciones de racionalidad y de control que forman parte del concepto de libre albedrío. Sólo voy a dar un dato: se calcula que el cerebro humano maneja 11 millones de bits de información por segundo y que de esos 11 millones sólo 16-50 bits de información son conscientes. Creo que el dato es lo suficientemente elocuente. Hay toda una literatura en psicología sobre el implicit bias y la que se llama situacional (10) en la que se ve que por ejemplo los jueces dictan condenas más leves a personas guapas y a mujeres o que no dan libertad condicional antes de la comida y la dan en un 60 por ciento después de comer con el estómago lleno (11). Los jueces creen que están decidiendo en base a los datos del expediente pero está influyendo un factor, que ellos desconocen y no controlan, y están decidiendo influidos por esos factores inconscientes. Hay miles de ejemplos  de estos sesgos y no abundaré en ellos, creo que mi punto está suficientemente argumentado.


La suerte.  La hipótesis del mundo justo.

La suerte es un factor del que nuestra cultura  no quiere hablar. Existe la llamada “hipótesis del mundo justo” (para una revisión ver 12) que plantea que el mundo es justo y que a la gente buena le pasan cosas buenas y a la gente mala le pasan cosas malas. Y que si te pasa algo malo pues será porque algo malo habrás hecho. Es la filosofía del “si quieres puedes”, de que todo el mundo puede llegar a presidente de Estados Unidos y de que si te esfuerzas triunfas, y si eres pobre es porque eres un vago. Evidentemente esto es absolutamente falso. Es verdad que la gente que triunfa se ha esforzado pero también lo es que la mayoría de los que se esfuerzan no triunfan. Pero no podemos dar ese mensaje a la gente porque cundiría el pánico. No podemos decir a la gente que la pobreza se hereda, que tus ingresos y riqueza dependerán del país del mundo en el que hayas nacido y de la clase social en la que hayas nacido.

Hay estudios que demuestran que existe una relación entre ambientes pobres e inestables y la delincuencia (13). La precariedad da lugar a estrategias vitales cortoplacistas: conductas antisociales, experiencias sexuales tempranas, consumo de drogas, más promiscuidad sexual y menos inversión parental, y mortalidad temprana. La pobreza da lugar  a impulsividad, falta de autocontrol y delincuencia pero también a una alteración del desarrollo del cerebro y de sus funciones cognitivas que algunos han estimado equivalente a una pérdida de 13 puntos en el Cociente Intelectual(14).

Auto-control.
Puedo hacer lo que deseo: Si puedo, si lo deseo, dar todo lo que tengo a los pobres y por lo tanto hacerme pobre yo mismo -si lo deseo. Pero yo no puedo desear esto, porque los motivos opuestos tienen demasiado poder sobre mí para poder hacerlo. Por otro lado, si tuviera un carácter distinto, al extremo de que yo fuera un santo, podría desearlo. Pero entonces no podría dejar de desearlo por lo que tendría que hacerlo... tampoco como una bola en una mesa de billar no se puede mover antes de recibir un impacto, tampoco puede un hombre levantarse de su silla antes de ser jalado o impulsado por un motivo. Pero el pararse es tan necesario e inevitable como el rodar de una bola después del golpe. Y esperar que alguien haga algo a lo que absolutamente ningún interés lo impulsa... Es lo mismo que esperar que un trozo de madera se mueva hacia mí sin ser jalado por una cuerda...
-Schopenhauer

Quiero tocar este punto porque para muchos autores (el eminente psicólogo Roy Baumeister, por ejemplo) libre albedrío es equivalente a autocontrol o “fuerza de voluntad”. Los animales actúan por instinto, hacen sus necesidades sin ninguna reflexión, o sin tener en cuenta otras consideraciones, pero nosotros no, nosotros controlamos nuestros instintos. En mi opinión, lo que llamamos auto-control es en realidad hetero-control y es muy dudoso que implique libertad. Cuando yo no hago algo que quiero hacer y aplico un veto (algunos llaman free won´t a esta capacidad de veto que supuestamente implica libertad) nunca lo hago desde una voluntad libre sino que lo hago por fuerzas y razones que actúan sobre esa libertad como contrapeso , inclinándola a frenar una acción que quería realizar en primera instancia. Por ejemplo, si no me como un trozo de tarta de chocolate porque tengo miedo a engordar y a que mi novia me deje o a que la gente se ría de mí y me llame gordo, no creo que a eso se le pueda llamar libertad. Si no robo un reloj por miedo a ir a la cárcel o si no le robo 50 euros a mi abuela por miedo a lo mal que me voy a sentir luego y a los dolorosos sentimientos de culpa que me asaltarán, tampoco creo que eso sea la actuación de una voluntad no determinada por nada. En estos casos la voluntad no es libre sino que actúa por unas razones que muchas veces son los intereses de los demás más que los míos. Sin embargo, consideramos habitualmente que mi verdadero yo es el que se pliega ante  lo aceptado como “bueno o moral”. Un ejemplo: hace calor y me gustaría ir al trabajo en pantalón corto y chanclas. Pero como eso no está aceptado voy con traje y corbata. En teoría, estoy ejerciendo mi autocontrol y mi voluntad libre. Según mi visión estoy siendo hetero-controlado por los intereses del grupo y es muy dudoso llamar a eso libertad.

En moral siempre lo bueno es lo que beneficia al grupo. Si existe la moral es porque somos criaturas sociales, no existe ninguna necesidad de moral en seres no sociales porque no existe el daño al otro. La moral son, simplificando mucho, las normas de tráfico para vivir en sociedad. Podríamos decir que la moral es una aplicación que el grupo instala en nuestro polo prefrontal para que nos sujetemos a los intereses del grupo y no trastornemos la convivencia social. Los psicópatas serían, según esta visión, personas que no tienen esta aplicación instalada en su polo frontal. Voy a poner para cerrar este apartado lo que le dice un psicópata a Kevin Dutton , autor del libro The Wisdom of Psycopaths. Dutton se dedicó a entrevistar a psicópatas encarcelados y uno de ellos le hace esta inquietante pregunta:

“No dejes que te engañe tu cerebro, Kev, con todos esos exámenes que no te dejan ver la realidad. Solo hay una diferencia entre tú y yo: Yo lo quiero y voy a por ello, tú lo quieres y no vas a por ello. Estás asustado Kev, tienes miedo. Tienes miedo de todo, lo veo en tus ojos. Miedo de las consecuencias. Miedo de que te cojan. Miedo de lo que pensarán. Miedo de lo que te harán cuando vengan a llamar a tu puerta. Tienes miedo de mí. Mírate. Tienes razón, tú estás fuera y yo estoy aquí dentro. Pero...¿quién es libre, Kev? Libre de verdad, quiero decir. ¿Tú o yo? Piensa en ello esta noche. ¿Dónde están los barrotes de verdad Kev? ¿Ahí afuera ?( señala la ventana). ¿O aquí dentro?” (y se toca la sien)”



Dualismo.
El cuadro que emerge del análisis científico no es el de un cuerpo con una persona dentro, sino el de un cuerpo que es una persona.
-BF Skinner

Creer en el libre albedrío implica seguir manteniendo un dualismo, es seguir creyendo que hay algo “espiritual” “mental”, etc., que está al margen del cuerpo. Todo tiene causas previas pero si creemos en el libre albedrío pensamos que hay algo que no es afectado por genes, ambiente y azar; algo que está ahí “flotando” valorando todo fría y racionalmente y decidiendo al margen de la historia causal previa que tienen los actos. Esto es científicamente imposible, la neurociencia no ha encontrado ningún homúnculo en el cerebro, ningún núcleo que no este conectado con todos los demás y que por lo tanto no se vea influido por todas las causas previas.

Meseta Moral, diferencias y limitaciones psicológicas.

Creer que tenemos free will es juzgar a todas las personas por igual. Es creer que a partir de cierta edad todos alcanzamos un grado de desarrollo moral en el que somos iguales, es decir, subimos a una meseta moral (es un concepto de Bruce Waller, ver 15) donde todos tenemos las misma capacidades de hacer lo moralmente correcto. La realidad es que no todos tenemos las mismas capacidades y condiciones que sabemos que influyen en la conducta moral como el autocontrol o “fuerza de voluntad”, control de impulsos, intensidad del deseo sexual,  etc. Esto no se hace en otras esferas de la vida. Si Ronaldo mete 50 goles o Usain Bolt corre los 100m en menos de 10´ no pensamos que todos lo podemos hacer. Pero si yo no robo me creo que alguien nacido en Vallecas o en las favelas de Río de Janeiro, hijo de unos padres traficantes y drogadictos, también puede no robar.

Existen datos para pensar que existe un cerebro moral o, por lo menos, que muchas cualidades que tienen que ver con nuestra capacidad moral (control de impulsos, disposición al riesgo, gusto por la novedad, fuerza de voluntad o capacidad de esfuerzo, etc.) pueden variar de forma natural y por lo tanto dar lugar a capacidades morales que no son iguales en todas las personas. Esto lo podemos demostrar en casos extremos. Es un clásico el caso de Phineas Gage que tras sufrir un accidente que afectó a su polo prefrontal cambió de ser una persona formal y cumplidora a ser un informal incapaz de mantener un trabajo. Antonio Damasio ha estudiado casos de personas con tumores o accidentes cerebrovasculares en la región ventromedial del polo prefrontal y se puede apreciar en ellos que aunque la inteligencia es normal y no se ve afectada, su conducta se psicopatiza: juego patológico, inconstancia en el trabajo, violaciones de normas, incapacidad de asumir sus responsabilidades como padres o maridos, la mayoría se divorcian, pierden el trabajo, etc.  Si esto ocurre por alteraciones posteriores al nacimiento es lógico pensar que esas mismas variaciones pueden venir implementadas de “fábrica” y que lo mismo que hay  una variación en la altura también la hay en la capacidad de cumplir las normas sociales.

La evolución.

Aunque nos resulta profundamente antipático, la teoría de la evolución nos dice que somos vehículos diseñados por nuestros genes para hacer copias de sí mismos. El cerebro lo crean los genes para hacer copias de sí mismos. El cerebro no es libre, no es una tabla rasa y nacemos con una serie de reglas, programas, y algoritmos implementados. No voy a extenderme porque el tema es vastísimo pero voy a poner un ejemplo simple: nosotros no elegimos querer vivir, la decisión de querer vivir no es fruto de una decisión razonada y libre. Existe el llamado sesgo optimista(16), como todo ser vivo queremos vivir y eso no es una decisión racional. Otro ejemplo: las chicas quieren estar delgadas, aparentar juventud, una cintura estrecha… Todo ello son signos de fertilidad y es precisamente lo que atrae a los hombres. Ellas dirán que quieren estar delgadas porque se les ha ocurrido a ellas pero qué casualidad que sea lo que los genes de una mujer necesitan que haga esa mujer para hacer más copias de sí mismos. Y a las chicas les gustan los chicos fuertes, listos y guapos. Y esto también indica buenos genes y un individuo del otro sexo con el que es buena idea intercambiar genes porque tiene las condiciones necesarias para que sus hijos sobrevivan mejor y se reproduzcan.. De nuevo qué casualidad que les guste lo que sus genes precisan…En todas las culturas el grupo más violento de la población son los hombres jóvenes, nuca las mujeres postmenopáusicas…es decir, hay leyes biológicas que determinan nuestros deseos
y las cosas que podemos incluso pensar o no pensar. Somos marionetas manejadas por los genes (y por el ambiente, somos gentes y ambiente pero no elegimos ninguno de los dos)

Lo Posible Adyacente.

Tú puedes hacer lo que siempre haces, pero en algún momento de tu vida sólo podrás hacer una actividad definida, y no podrás hacer absolutamente nada que no sea esta actividad.
-Schopenhauer

A mi modo de ver, si existiera el libre albedrío la sociedad sería muy diferente. Por ejemplo, no habría obesidad, no habría drogadictos, no habría jugadores patológicos , ni personas que no pueden dejar de fumar, ni habría depresiones. La persona obesa usaría su libre albedrío para hacer ejercicio y cuidar la dieta y así quedaría solucionado el problema de su obesidad. Y lo mismo en muchos otros casos y situaciones. Pero no es esto lo que vemos, lo que vemos es que en cada momento la gente no puede querer otra cosa que lo que quiere y que, como dice Schopenhauer, sólo hay una posibilidad a su alcance.

El físico Stuart Kauffman ha puesto en circulación la idea de lo Posible Adyacente. En cada momento, la biosfera, el Universo y cada uno de nosotros, se expande hacia lo posible adyacente. Un reptil no puede desarrollar alas de golpe o en la Edad Media no era posible inventar un iPhone. Todo debe seguir una evolución: primero se descubre la electricidad, luego los transistores, luego los ordenadores y luego el iPhone. Esto explica el hecho de que muchos descubrimientos se han realizado a la vez por diferentes personas, los ejemplos son miles. La explicación sería que ese descubrimiento ya estaba en el posible adyacente. La propia selección natural es un ejemplo. Tanto Darwin como Wallace la descubrieron casi a la vez y podemos estar seguros de que si no hubieran sido ellos algún otro científico la habría descubierto, pero el mundo no se habría quedado sin conocer la teoría de la selección natural.

Los cambios en la vida de las personas siguen también esta regla. Ocurren cuando son posibles, no cuando quiere la voluntad. Voy a poner un ejemplo. El psicólogo Walter Mischel, autor del famoso experimento del test de la golosina, era un empedernido fumador que no conseguía dejar de fumar. En los años 50 se publicó el informe del Cirujano General de USA confirmando la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón, pero Mischel no dejó de fumar. Sin embargo, un día que estaba de visita en un hospital vio a un enfermo pintado de verde al que iban a radiar por un cáncer de pulmón y el impacto de esta visión hizo que dejara de fumar. ¿Dejó Mischel de fumar por un acto libre de su voluntad? A mi modo de ver, desde luego que no. Dejó de fumar por una razón que antes no se había presentado en su vida. Si todo dependiera de una voluntad libre su voluntad podría haber conseguido dejar de fumar 5 o 10 años antes pero, según el concepto de Kauffman, en aquel entonces dejar de fumar no se  encontraba en el posible adyacente de Mischel. Creo que este es un concepto que psicólogos y psiquiatras deberían entender y aplicar en su práctica. Sería muy importante conocer si los cambios que queremos conseguir en los pacientes están o no en su posible adyacente (desgraciadamente, no existe un método científico para hacerlo). Empeñarnos en conseguir algo que no está al alcance de los pacientes sólo va a provocar frustración y desesperanza.

A  un nivel filosófico el concepto de Posible Adyacente nos transmite una idea del Universo como un todo, como un único suceso. Creo que cuestiona el concepto de causalidad como tal, la propia existencia de causas y efectos. Entendido de esta manera, sólo existe un único suceso en el Universo, el propio Universo que se va “desplegando” y va cambiando y evolucionando. Nada es causa de nada.


Consecuencias negativas de la creencia en el libre albedrío

Los del norte no debemos sentirnos demasiado moralmente superiores a los esclavistas del sur porque si estuviéramos situados donde ellos están actuaríamos y sentiríamos como ellos; y si ellos estuvieran situados como estamos nosotros actuarían y sentirían como nosotros; y no debemos perder de vista este hecho al tratar este asunto 
-Abraham Lincoln


Una vez expuestas todas estas razones, creo que la creencia en el libre albedrío es no sólo errónea sino perjudicial para la sociedad por su asociación con la hipótesis del mundo justo, entre otras razones. Creer en el libre albedrío ayuda a mantener el statu quo y a que las élites sigan disfrutando de su privilegios. Según esta visión, la causa de los problemas y desigualdades son individuales, no sociales. Ayuda a que las mayorías sean dominadas por las minorías, encima con su beneplácito haciendo creer a los más desfavorecidos que ellos tienen la culpa de su situación. Una sociedad sin la creencia en el libre albedrío sería más solidaria y se esforzaría más en repartir la mala suerte y en no ab andonar a su suerte a los más pobres y desfavorecidos, tanto económica como psicológicamente.

No creer en el libre albedrío promovería un sentido mayor de solidaridad, igualdad y empatía con los menos favorecidos así como un sentido de gratitud por la posición de uno en la vida. A la hora de resolver los problemas y las diferencias partiríamos de una posición totalmente diferente, mucho más tolerante y abierta de la que partimos ahora, como vemos en la cita de Lincoln, conocido por su determinismo. Los problemas derivados de un choque de ideologías seguirían siendo muy difíciles de resolver, pero sería un avance partir desde otra visión del mundo totalmente diferente.

Consecuencias negativas de la creencia en el libre albedrío en Psiquiatría

Algunas consecuencias derivadas de la creencia en el libre albedrío que afectan al campo de la Psiquiatría y Psicología serían las siguientes:

1-    Impide que se reconozcan las enfermedades mentales como enfermedades. Si yo soy libre puedo cambiar mi conducta, esforzarme, poner de mi parte y salir de la depresión o de la adicción. Desde la visión de la creencia en el libre albedrío estas  situaciones no son enfermedades sino debilidades morales. Los enfermos y familias no buscarán ayuda si no creen que esto es una enfermedad
2-    Aumenta el estigma de la enfermedad mental, o de otras enfermedades en general. Ahora estamos viendo el estigma de la Obesidad: son unos vagos y perezosos que no se esfuerzan y se ponen morados a chocolate. Se lo merecen y les vamos a cobrar más en los aviones y van a pagar una parte de la atención sanitaria porque ese gasto es evitable si cambian su conducta y es evidente que pueden cambiarla
3-    Aumenta la culpa y la vergüenza de los enfermos mentales. Les hace sufrir doblemente: por su enfermedad y por ser los causantes de su enfermedad. Esto puede dificultar su atención y su búsqueda de ayuda también.
4-    Entorpece la relación médico-enfermo: Si creemos en el libre albedrío es más fácil que juzguemos a los pacientes, y que les juzguemos negativamente por sus conductas inadecuadas y por no corregirlas. No creer en el libre albedrío ayudaría a aceptar al paciente, a darnos cuenta de que está haciendo todo lo que puede hacer. Se sentiría más escuchado y atendido. Veríamos sus limitaciones psicológicas, que normalmente no se ven y esto disminuiría el sufrimiento de los pacientes.

Conclusiones
Toda la teoría está en contra del libre albedrío; toda la experiencia a favor
-Samuel Johnson

Creo que el debate acerca de la existencia o no del libre albedrío sigue sin resolverse porque  diferentes sistemas psicológicos dan diferentes respuestas al mismo problema; chocan dos intuiciones profundas e incompatibles de la mente humana. Escojamos la respuesta que escojamos una mitad de nosotros no queda satisfecha, por lo que básicamente el dilema no tiene solución. Una parte lógica, abstracta o “fría” nos dice que todo efecto tiene causas previas y que el universo es determinista, pero cuando hay un daño y alguien comete un asesinato, por ejemplo, el sistema “caliente” se dispara y nos dice que el sujeto es responsable y se merece el castigo.

Estos sistemas psicológicos tienen su origen en la selección natural y es lógico pensar que la creencia en el libre albedrío es adaptativa para el ser humano y está cableada por tanto en nuestra mente. Tenemos unos instintos retributivos que nos llevan a castigar las acciones que causan un daño; estas acciones despiertan en nosotros unas “emociones reactivas”, como las llamaba el filósofo P. F. Strawson padre de Galen Strawson, como la ira y el deseo de castigo y de reparación, y en estas emociones podemos trazar el origen de nuestra creencia en el libre albedrío. En este sentido es significativo que atribuyamos más libre albedrío a las acciones malas que a las buenas(17), algo que demuestra también el llamado efecto Knobe(18).

A pesar de ello, creo que la pérdida de la. de la justiciaer repercusiones en el sistema legal y en la aplicacibe y algunos estudios.
umana de esta manera, so hubieran si creencia en el libre albedrío es la próxima frontera en la evolución moral humana. Las neurociencias la están poniendo en cuestión y este cambio en la forma de pensar ya está empezando a tener repercusiones en el sistema legal y en la aplicación de la justicia. Cambiar la creencia en el libre albedrío supone una reestructuración de la sociedad en muchos sentidos y es de esperar que las resistencias van a a ser muy fuertes. También se decía que si dejábamos de creer en Dios no existiría la moral y nos comeríamos los unos a los otros. Vemos que esta profecía no se ha cumplido. Podemos construir un mundo sin la creencia en el libre albedrío, un mundo mejor y más habitable para todos, y en especial para los enfermos mentales.



Bibliografía:

1-    Gerben Meynen. Free Will and mental disorder: Exploring the relationship. Theor Med Bioeth (2010) 31: 429-443
2-    David Eagleman. Incógnito. Las vidas secretas del cerebro. Editorial Anagrama. 2013
3-    David Eagleman. The Brain on Trial. The Atlantic July/August 2011 Issue. http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2011/07/the-brain-on-trial/308520/. Accedido 13-06-2016
4-    Galen Strawson. Freedom and Belief Oxford University Press. 2010
5-    Derk Pereboom. Living without free will. Cambridge UNiversity Press 2010.
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