sábado, 19 de enero de 2019

La Esencia de la Moralidad

En esta entrada voy a comentar la Teoría diádica de la moralidad que, por simplificar, voy a atribuir a Kurt Gray, aunque la ha desarrollado trabajando con muchos otros autores. Cuando la conocí hace unos años, la verdad es que me pareció demasiado simple. Al volver sobre ella hace poco creo que tiene más miga de lo que me pareció y que nos puede ayudar a entender muchos aspectos de la moralidad que vemos a nuestro alrededor todos los días. La moralidad es compleja y es muy difícil pretender que una teoría pueda explicarla en su totalidad, pero esta teoría captura aspectos que son esenciales y puede ser complementada con otros enfoques, ya que no es incompatible con ellos.

Gray y colaboradores plantean que la mente humana hace plantillas o modelos de muchas cosas, de lo que es un perro o de lo que es un pájaro, por ejemplo. Un ave es un ser con plumas capaz de volar, aunque sabemos que hay aves que no vuelan. Pues bien, la mente humana tiene una plantilla también de las transgresiones morales, un modelo cognitivo de lo que es una transgresión moral y los elementos claves de este modelo son la intención y el dolor. La esencia de un juicio moral es la percepción de dos mentes complementarias, una díada, compuesta por un agente moral intencional y un paciente moral que sufre (la acción del agente). La díada o pareja moral es asimétrica y está compuesta por un agente intencional (perpetrador) y un paciente que sufre (víctima) y la esencia de la inmoralidad no es simplemente el daño sino daño causado intencionalmente. Hablaremos en general de que la díada está compuesta por individuos pero estas mentes percibidas pueden ser también grupos, corporaciones, robots o seres sobrenaturales.

Hay datos de que la gente percibe las mentes a lo largo de dos dimensiones complementarias. Una es la capacidad de sufrir, de tener sensaciones y sentimientos como miedo, dolor, placer, etc. La otra dimensión es agencia, la capacidad de tener intenciones y de actuar. Una entidad puede puntuar alto en ambas, como por ejemplo un ser humano adulto, otras entidades pueden tener poca capacidad de sufrir y mucha agencia (Dios, Google), otros seres pueden tener mucha capacidad de sufrir y poca agencia (niños, animales) y, por último, otros pueden puntuar bajo en ambas dimensiones (los muertos, objetos inanimados). Lo que se ha observado es que el reconocimiento de derechos correlaciona con la capacidad de sufrir y la responsabilidad (legal, moral) correlaciona con la percepción de agencia. La agencia hace que una entidad sea un agente moral y la capacidad de sufrir y de experimentar cualifica para ser paciente moral y tener derechos. La correspondencia entre los dos tipos de mente la veis en la figura.

Vamos a ver ahora dos fenómenos que fueron los que dieron origen a esta teoría. Los autores empezaron estudiándolos y eso les llevó luego a formular la teoría. Son muy interesantes:

Finalización de la díada

Dado que nuestra plantilla moral es diádica, nos vemos impelidos a completar la pareja moral cuando parece que está incompleta. Esta finalización o conclusión de la díada puede ocurrir de dos maneras:

1- Cuando vemos a un agente moral, a alguien culpable o a alguien que hace algo malo, deducimos la presencia de otra mente que sufre. Cuando alguien juzga que algo es inmoral, sea la homosexualidad, la pornografía, la masturbación o lo que sea, automáticamente tiende a pensar que produce daño y que hay alguien que sufre ese daño. Esto lo observó Jonathan Haidt cuando ponía a la gente ante situaciones hipotéticas como que alguien se come a su perro que se ha muerto por otras causas, o alguien compra un pollo en el supermercado pero antes de comerlo tiene relaciones con sexuales con él, o cuando plantea que un hermano y una hermana tienen relaciones sexuales consentidas. Las personas que consideran que estas cosas están mal moralmente tienden a fabricar un daño y unas consecuencias perjudiciales, como que comer un perro puede dar lugar a contraer enfermedades, o que los hijos de los hermanos pueden tener enfermedades, etc., aunque Haidt les explica que utilizan preservativo y no van a tener hijos.

Esto es algo instintivo o intuitivo y también inevitable. Es como el triángulo de Kanizsa, no podemos evitar percibir un triángulo en esa figura. O lo mismo pasa en esa pasarela de cristal sobre el Gran Cañón: aunque uno sepa que está seguro por el cristal no puede evitar sentirse aterrorizado y con miedo a caer al vacío.



2- Cuando vemos a alguien que sufre deducimos la presencia de otra mente, de un agente moral que es el responsable o culpable de ese dolor. Esto es tan curioso que cuando no se encuentran agentes humanos para explicar el daño, los seres humanos han recurrido históricamente a seres sobrenaturales, brujerías o dioses que serían los causantes de catástrofes naturales o enfermedades. Y esto sigue ocurriendo en la actualidad. En la imagen veis un esquema con los dos tipos de finalizaciones de la díada moral.



Encasillamiento Moral

El segundo fenómeno es el Encasillamiento Moral (Moral Typecasting) que consiste en que la gente es catalogada o bien como agentes morales o bien como pacientes morales, no se puede ser las dos cosas a la vez. El término typecasting tiene su origen en Hollywood y se refiere a cuando a un actor se le encasilla en un papel y ya no se le deja salir de ahí ni ser otra cosas, como Leonard Nimoy que fue toda su vida Mr. Spock. Cuando alguien es catalogado de agente moral automáticamente se le adjudica responsabilidad y agencia y no puede ser paciente. Cuando alguien es catalogado de paciente moral se le adjudica capacidad de sufrir y derechos y no se le adjudica agencia y responsabilidad. La categorización moral no se aplica a los actos sino a las personas y esta clasificación es permanente. 

Esto tiene implicaciones prácticas como que a alguien catalogado de víctima es muy difícil verlo como un villano cuando comete una transgresión moral. En un artículo sobre este tema, Gray y Wegner señalan que si queremos escapar de un castigo por algo malo que hemos hecho la mejor solución (y esto es importante para abogados que tengan que defender a un cliente) es presentarnos como víctimas. En este hipotético caso, una estrategia habitual sería señalar las cosas buenas que hemos hecho antes (que si hemos sido héroes de guerra, buen ciudadano, los que sea…). Eso está bien pero no impide que se nos siga viendo como agentes morales y por lo tanto como responsables y capaces de recibir culpa. Si, por el contrario, nos presentamos como víctimas (maltrato infantil, pobreza, circunstancias adversas externas, etc) esto nos convierte en pacientes morales y va a hacer que el juez o el jurado tenga más problemas para vernos como agentes morales, como villanos.



Esta percepción exclusiva de la mente moral humana es importante. Parece que, debido a esta percepción tipo “o esto o lo otro” vamos por la vida viendo agentes y pacientes morales y unos de ellos sólo son capaces de tener intención y agencia y los otros sólo sufren y sienten. Y este fenómeno se extiende más allá de los individuos ya que se puede percibir a grupos enteros (los hombres, los países…) en una parte de la díada moral o en la otra. 

A riesgo de resultar repetitivo voy a volver a exponer la idea central de esta teoría con unas imágenes por aquello de que una imagen vale más de mil palabras. Empezaríamos observando casos concretos de violaciones morales donde observamos la díada moral:



A partir de esos casos concretos se extrae un modelo, el modelo diádico:



Una vez que tenemos esa plantilla o modelo diádico la aplicamos a la hora de realizar juicios morales:



Las derivaciones y aplicaciones de esta teoría son enormes pero lo voy a dejar aquí por el momento para no resultar pesado.

@pitiklinov

Referencias:

Para los que queráis entrar a fondo en esta teoría os recomiendo el número 23 del año 2012 del Psychological Inquiry. 
Incluye el artículo diana de Gray, Waytz y Young Mind Perception is the essence of morality y 16 comentarios  de psicólogos morales de primera linea (Baumeister, Tage Rai, Kurzban, etc) y una contestación final a los comentarios.

Para el que quiera un resumen rápido recomiendo este artículo de The psychologist de 2015 de los propios autores:







sábado, 12 de enero de 2019

No es todo machismo


La ciencia está convencida de que debe buscar la verdad, la religión está convencida de que ya la tiene
-Jorge Wagensberg

“Un hombre debe ser excesivamente estúpido y poco caritativo para creer que no hay virtud más que en su propio lado, y que no hay hombres tan honestos como él mismo que pueden diferir de él en los principios políticos”
-Joseph Addison,1711

Para todo problema complejo hay una solución que es clara, simple y equivocada.
- H.L.Mencken


Esto es una locura. El tema de la violencia de pareja se nos ha ido de las manos a toda la sociedad. En los últimos tiempos estamos oyendo muchas cosas irracionales, una barbaridad detrás de otra. En esta entrada me voy a ocupar de una de ellas, de un argumento que se está usando con frecuencia en diferentes variantes y que, resumido, viene a ser algo así: “o comulgas con la ideología feminista (ver más abajo a qué feminismo me refiero) y su explicación de la violencia de pareja, o eres co-responsable de esa violencia. O aceptas nuestras creencias o eres un asesino”. Es un argumento no solamente falaz, manipulador y torticero que busca arrogarse una superioridad moral, sino que es también perjudicial para el objetivo final de reducir la violencia. La realidad es justo la contraria a la que presenta este argumento, como vamos a ver.

Antes de nada, cuando me refiero al feminismo me estoy refiriendo al feminismo hegemónico. Sé que hay, por ejemplo, un feminismos de igualdad y no victimista pero esos feminismos están marginados y se les oye poco. Todo sabemos cuál es el feminismo que habla y que lleva la voz cantante, y me refiero a ése. Creo que es por esto que cuando a la gente se le pregunta si cree que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades casi todo el mundo dice que sí pero si les preguntas si son feministas una mayoría dicen que no. En USA sólo el 38% de las mujeres se considera feminista. Para ver lo que es o no es el feminismo actualmente recomiendo esta entrada de Philippe Lemoine, traducida por Proyecto Karnayna, que es muy larga pero el problema de definiciones está al principio.

Para empezar, el argumento al que me refería al inicio mezcla valores y causas, no es un problema acerca de valores, es un problema acerca de causas. Por suerte, la realidad es que en los valores estamos la inmensa mayoría de la sociedad de acuerdo: todos rechazamos y condenamos la violencia y los homicidios, en esto no hay desacuerdo. El desacuerdo está en la valoración de las causas.

La desinformación y manipulación sobre la violencia de pareja en la sociedad española es clamorosa. Se ha impuesto como dogma absoluto que la causa de dicha violencia es el machismo, el género o el patriarcado, un modelo “todo machismo” y la mayoría de la población desconoce que hay una extensa literatura sobre esta cuestión que no corrobora esta afirmación. Nadie que estudie en serio la violencia de pareja defiende una explicación “todo machismo” de la misma. Existe un consenso entre los expertos en que la violencia de pareja es un problema multifactorial  y por ello se proponen modelos multifactoriales. La propia OMS , en su Informe sobre la Violencia y la Salud, defiende un modelo de ese tipo, el modelo ecológico, según el cual:


“Ningún factor por sí solo explica por qué algunos individuos tienen comportamientos violentos hacia otros o por qué la violencia es más prevalente en algunas comunidades que en otras. La violencia es el resultado de la acción recíproca y compleja de factores individuales, relacionales, sociales, culturales y ambientales. Comprender la forma en que estos factores están vinculados con la violencia es uno de los pasos importantes en el enfoque de salud pública para prevenir la violencia…El modelo explora la relación entre los factores individuales y contextuales y considera la violencia como el producto de muchos niveles de influencia sobre el comportamiento." 

Con respecto al primer nivel dice, por ejemplo:

“En el primer nivel se identifican los factores biológicos y de la historia personal que influyen en el comportamiento de los individuos y aumentan sus probabilidades de convertirse en víctimas o perpetradores de actos violentos. Entre los factores que pueden medirse o rastrearse se encuentran las características demográficas (edad, educación, ingresos), los trastornos psíquicos o de personalidad, las toxicomanías y los antecedentes de comportamientos agresivos o de haber sufrido maltrato.”

En las imágenes veis todos los niveles y algunos factores que corresponden a cada nivel. Y esto es muy importante, porque si no atendemos a todos los factores implicados no podremos hacer una buena prevención de la violencia y los homicidios de pareja. 


Voy a tratar de dos factores concretos que la investigación reconoce que son importantes pero que el feminismo se ha empeñado tradicionalmente en negar: el alcohol y los trastornos mentales. El primer ejemplo es el de la relación entre el alcohol y la violencia de pareja y voy a basarme también en un artículo de la OMS, precisamente: “Violencia infligida por la pareja y alcohol”, que está traducido al español y al que se puede acceder en esta web bajo el epígrafe Intimate Partner Violence, el PDF que dice Spanish. En su primer párrafo dice esto:

“El consumo de alcohol, sobre todo de carácter nocivo o peligroso, es uno de los principales factores de riesgo de violencia de pareja, y las relaciones entre ambos fenómenos son numerosas. Esta nota descriptiva detalla lo que se sabe acerca de cómo influye el alcohol en la magnitud y las consecuencias de la violencia de pareja, de los factores que incrementan el riesgo de convertirse en víctima o en agresor, y del papel de la salud pública en la prevención.”

No voy a extraer más cosas porque las podéis leer por vosotros mismos excepto una de las recomendaciones de prevención que aporta:

“Tratar los trastornos por consumo de alcohol: En los E.E.U.U., el tratamiento de la dependencia del alcohol en varones redujo significativamente la violencia física y psíquica de maridos contra esposas y la violencia conyugal de esposas contra maridos a los seis y a los 12 meses.”

Paso al segundo factor. Dice Lawrence Sherman: “el mejor predictor disponible del homicidio doméstico (se refiere al de pareja) es la anterior conducta suicida del ofensor”. Esto puede chocar a muchos pero, efectivamente, un predictor importante del homicidio de pareja es la suicidalidad del perpetrador (intentos de suicidio previos, amenazas suicidas, ideación suicida, autolesiones…). Es sabido que la depresión y la ideación suicida es especialmente importante en un tipo de homicidio que es el homicidio seguido de suicidio que ocurre aproximadamente en un 30% de los homicidios de pareja. Como ya he hablado de este tema de homicidio de pareja y trastornos mentales en otra entrada no voy a extenderme más. Sólo un argumento y una prueba más para defender mis afirmaciones. La Danger Assessment es una de las herramientas más utilizadas y con mejor reputación para la predicción del riesgo de homicidio de pareja. La podéis ver en la imagen. Como podéis apreciar los items 11 y 12 se refieren a abuso de drogas y de alcohol y el item 16 se refiere a la suicidalidad, a amenazas y/o intentos de suicidio. De modo que los expertos sí dan valor a estos factores, como no puede ser de otra manera, porque si ignoramos los intentos de suicidio o el alcoholismo de su pareja no estaríamos valorando bien el riesgo y protegiendo a la mujer (o a la persona porque la violencia de pareja ocurre en todo tipo de parejas).

¿Y por qué ignora el feminismo hegemónico cualquier otro factor que no sea el machismo? La respuesta seguramente es muy compleja pero en buena medida creo que es una cuestión de poder. Decía en otra entrada: “una probable explicación es que fueron las feministas de los años 60 y 70 del siglo pasado las que llamaron la atención y cambiaron la concepción de la sociedad sobre la violencia contra las mujeres, una violencia que ha sido ignorada durante siglos, y todavía lo es en muchos lugares del mundo. Esto les ha colocado en una posición de superioridad moral y se confunde criticar la posición científica del feminismo en el tema de la VPI con criticar su posición moral. También esta historia previa innegable otorga el papel de víctima a las mujeres lo cual confiere un mayor estatus moral.” Y esto se traduce en poder y en la capacidad de marcar la agenda. Es difícil renunciar a ello cuando tus ideas son ley y son la doctrina oficial.
Pero la única salida a esta situación es que el feminismo se dedique a los valores y deje la investigación a los investigadores sin marcar de antemano las conclusiones a las que tienen que llegar quienes estudian la agresión humana. Hemos vivido no hace mucho una situación que es absolutamente surrealista. El Ministerio del Interior anunció que se iban a estudiar uno a uno todos los homicidios por un grupo de trabajo -algo que se está haciendo en muchos otros lugares del mundo- en el que participan psicólogos, criminólogos, etc., para entender mejor las causas de estos homicidios… ¡y muchas voces del feminismo se enfadaron y criticaron la medida porque por lo visto no hacía falta investigar nada…ellos ya lo saben todo! Inaudito. Pero la realidad es que la agresión es un problema muy complejo, en el que influyen factores biológicos psicológicos y sociales, y no tenemos todas las respuestas y hay que seguir investigando y, como decía, hay que dejar a los investigadores que trabajen de una manera libre y sin coacciones. 
No soy optimista, no creo que veamos este cambio de  actitud del feminismo en mucho tiempo, así que seguiremos oyendo en los medios lo del machismo mientras los expertos policiales, por suerte, trabajan con otros modelos . Pero en ciencia no gana el que grita más alto sino el modelo que mejor se ajusta a la realidad y la batalla está decidida. La explicación “sólo machismo” es un pollo sin cabeza, políticamente puede correr mucho todavía pero científicamente está muerto. El enrocamiento del feminismo en la postura “sólo machismo” no sólo está dividiendo a la sociedad de una manera innecesaria -porque hay un acuerdo muy importante en los valores-, sino que no suma esfuerzos, es insostenible científicamente y es perjudicial para las mujeres. Tarde o temprano tendremos que elegir entra la religión y la ciencia.


@pitiklinov

sábado, 15 de diciembre de 2018

La Circularidad en las explicaciones psicológicas

En el libro The Hidden Agenda of the Political Mind, Jason Weeden y Robert Kurzban señalan el problema de que muchas veces las explicaciones de fenómenos psicológicos o sociales caen en una circularidad por la que creemos que estamos explicando algo de una manera causal cuando no es así. Dan a este error un nombre bastante raro y oscuro, lo que augura que esta idea no va a tener mucho éxito porque es muy importante poner a las cosas nombres sexys. El nombre es el de Síndrome Psicológico de Renombrar la Explicación Directa (en inglés: Direct Explanation Renaming Psychology Syndrome, o DERP syndrome). Vamos a ver lo que plantean.

Consideremos las fiestas o guateques donde la gente se junta, se relaciona, beben, escuchan música y demás. A alguna gente le gusta ir a fiestas pero a otros no les gusta tanto. ¿Por qué es esto así? Si preguntamos a un estudiante de psicología nos podría responder que esto es así porque hay gente introvertida y gente extrovertida. Pero entonces podríamos preguntar: ¿Y cómo sabemos que algunos son extrovertidos y otros introvertidos? Resulta que la respuesta es que a la gente se le hace una serie de preguntas…acerca de si les gusta ir a fiestas. Aquí tenéis algunas preguntas para medir extroversión e introversión de una de las escalas más populares que utilizan los psicólogos:

  • ¿Le gusta conocer gente nueva?
  • ¿Suele ir y disfruta en las fiestas?
  • ¿Puede insuflar vida a una fiesta aburrida?
  • ¿Le gusta mezclarse con la gente?
  • ¿Puede hacer que una fiesta funcione?


Los psicólogos llaman a la gente que responde “sí” a estas preguntas extrovertidos y a los que responden “no” introvertidos. Así que, ¿qué significa que alguien disfruta en las fiestas porque es extrovertido? Los psicólogos de personalidad a menudo piensan que la extroversión/introversión es un rasgo subyacente que es causal, pero Weeden y Kurzban creen que corremos el peligro de caer en la circularidad: “alguna gente disfruta de las fiestas porque son extrovertidos, que es algo que sabemos porque les gusta ir a las fiestas”. Si llamáramos a la gente que responde sí a este tipo de preguntas “gente a la que les gusta las fiestas” entonces la circularidad se nos haría más transparente: ¿Por qué va alguna gente a fiestas? Bien, esto es porque son “gente a la que les gusta las fiestas”.

Este patrón es muy común en las ciencias sociales: piensa en algo que queremos explicar (en este caso por qué alguna gente sale más que otra), pasa una encuesta con unas preguntas que miden la cosa que queremos explicar (en este caso preguntas acerca de la frecuencia con la que salen y lo que les gusta), dale a las respuestas a estas preguntas un nombre (en este caso extroversión) y ya puedes decir que has resuelto el problema. Según los autores, es un patrón tan común que merece un nombre propio y por eso le dan el nombre de Direct Explanation Renaming Psychology Syndrome o DERP syndrome.

Otro ejemplo. En un artículo de la revista Political Psychology de 2002 los autores quieren explicar por qué alguna gente se opone a políticas gubernamentales para ayudar a ciudadanos afroamericanos. Esta gente piensa que no es labor del gobierno garantizar una igualdad de oportunidades  para los diferentes grupos raciales y cree que cada grupo minoritario debe ayudarse a sí mismo y que no sea el gobierno quien lo haga; igualmente se oponen a políticas de discriminación positiva. ¿Y cuál es la respuesta? La respuesta, según los autores, de estas actitudes políticas es el “racismo simbólico”. Pero ahora vamos y preguntamos. ¿cómo sabemos si la gente sufre racismo simbólico? La respuesta es un clásico síndrome DERP. Uno sabe que alguien sufre racismo simbólico porque la persona ha respondido una serie de preguntas oponiéndose a políticas para ayudar a las minorías. En concreto, en este estudio la gente tenia que responder preguntas como éstas:

  • ¿Qué porcentaje de la tensión racial que existe en EEUU ha sido creada por los negros?
  • ¿Cuánta discriminación cree que existe contra los negros en los EEUU que les impida avanzar?
  • Es una cuestión de esforzarse duro y alguna gente no se esfuerza lo suficiente; si los negros se esforzaran estarían tan bien como los blancos
  • Los irlandeses, italianos y judíos y muchas otras minorías vencieron los prejuicios y salieron adelante. Los negros pueden hacer lo mismo
  • etc., etc.

¿Sorprende que el racismo simbólico sea una “explicación” profunda de las “preferencias políticas en cuestiones de raza? La traducción literal de esto sería: La razón por la que mucha gente se opone a los esfuerzos para avanzar en la igualdad entre razas es que piensan, por ejemplo, que las minorías deben esforzarse por salir adelante, que los negros no se esfuerzan lo suficiente…Resumiendo: la gente se opone a estos esfuerzos porque se opone a estos esfuerzos.

Hay muchos otros ejemplos que no voy a detallar. Por ejemplo, una explicación popular para el hecho de que algunos se oponen a la igualdad para las mujeres, gays, lesbianas y minorías religiosas es “el autoritarismo de derechas”. ¿Y cómo sabemos que alguien es un caso de autoritarismo de derechas? Pues porque ha respondido a una serie de preguntas del tipo:

  • ¿Deberían las mujeres prometer obediencia a su marido cuando se casan?
  • Los gays y lesbianas son tan sanos y morales como cualquier otra persona
  • etc, etc.

Lo cual resumido en versión Twitter sería algo como: “Alguna gente se opone a la igualdad para las mujeres, gays y minorías religiosas porque se opone a la igualdad para mujeres, gays y minorías religiosas”.#DERPSyndrome

Cuando los científicos sociales o políticos se refieren a rasgos de personalidad como predisposiciones “simbólicas” o “valores” como explicaciones es muy frecuente que exista por debajo un síndrome DERP que nos lleva al punto de partida. Uno pregunta por qué la gente favorece esas políticas. La respuesta es que es porque favorecen esas políticas, o porque creen que estaríamos mejor si esas políticas prevalecieran o porque apoyan a la gente que propone esas políticas…Y volvemos a estar en la casilla de salida.

Weeden y Kurzban no se oponen a que se utilicen conceptos como autoritarismo de derechas o igualitarismo o tradicionalismo o lo que sea, sino más bien con que se le atribuyan causalidad y se utilicen para predecir  opiniones políticas que son las mismas básicamente que están en los instrumentos de medida que han utilizado. Creen que no nos hace avanzar decir que la gente se opone a la redistribución de ingresos porque se opone a la redistribución de ingresos, o que apoyan la meritocracia porque apoyan la meritocracia, o que condena la promiscuidad porque condenan la promiscuidad. 

Señalan que cuando se trata de preferencias políticas se sueñe asumir que la gente va desde lo general a lo particular, desde compromisos políticos e identificaciones con el partido a las políticas individuales. Y esto es verdad, sobre todo cuando alguien se ha identificado ya con un partido o visión política. Pero lo contrario también puede ser verdad. Podría ser, por ejemplo, que mucha gente escoja llamarse “liberal” o “conservador” (o libertario, o lo que sea) basándose en una suma de sus puntos de vista políticos particulares. Podría ser que mucha gente prefiera los demócratas o a los republicanos porque les gustan o sintonizan con las políticas de uno u otro partido. Podría ser que mucha gente apoya determinados tipos de “valores” generales porque tienen en mente áreas concretas específicas (raza, orientación sexual, ingresos, etc.). No obstante, es claro que una vez que alguien toma partido ya usa la referencia del partido para interpretar todo tipo de informaciones y para definir su postura en muchos temas. 

Los autores no dudan de que preferir un partido y darse a sí mismo una etiqueta ejerce una influencia causal en las opiniones políticas pero la pregunta es qué causa esas preferencias por un partido político o por unas etiquetas ideológicas en primera instancia. En esta cuestión su punto de vista es que esto tiene que ver con las posiciones preexistentes de la gente en muchas materias políticas. Por ejemplo, alguien podría ser atraído al partido republicano principalmente por su política de impuestos y de gasto, un tema en el que esa persona tiene ideas y preferencias claras. Pero una vez ahí podría apoyar otras políticas de su partido  en otros temas que a la persona le importan menos o acerca de los cuales no sabe mucho. En este ejemplo la afiliación al partido sería un efecto (y no una causa) de sus opiniones en materia de gasto e impuestos.

Dejando cuestiones políticas al margen (que son lo que estudian Weeder y Kurzban en su libro) y volviendo a la cuestión metodológica, el problema de los autores es con mezclar correlación y causalidad. Caer en el DERP es como decir “los gemelos altos son más altos porque tienen hermanos gemelos altos y como ya sabemos esto podemos ignorar el hecho menos interesante de que los gemelos altos tienen padres altos”. No tenemos que confundir poner un nombre rimbombante a una cosa con haber explicado esa cosa (para una hipótesis de por qué los extrovertidos son extrovertidos ver esta entrada)

Referencia:









lunes, 10 de diciembre de 2018

¿Una ciencia de la naturaleza humana?

Hay una cuestión sobre la que los seres humanos no nos ponemos de acuerdo: si existe una naturaleza humana y en qué consiste. En esta entrada voy a decir algunas cosas sobre ello a propósito de un libro que acabo de leer titulado precisamente Why we disagree about human nature, que consiste básicamente en las presentaciones de una reunión celebrada en 2015 con ese mismo título. Ya de entrada voy adelantar mi posición que consiste en que creo que sí existe una naturaleza humana y que sería muy importante estudiarla -me convencen los argumentos de Pinker y de Cosmides y Tooby-  y ponernos de acuerdo acerca de ella, posición que, por lo que he podido observar en el libro, es minoritaria entre los filósofos de la ciencia en estos momentos.

Extracto algunos párrafos del libro de Robert Sapolsky Compórtate:

“Alrededor de 1900, el experto Luther Holt, de la Universidad de Columbia, advirtió del error de la “práctica maliciosa” de coger a un niño que llora o de atenderle demasiado a menudo. Era el mundo de los niños ricos, criados por niñeras y cuyos padres únicamente los veían un breve instante antes de llevarlos a la cama…

Esa forma de pensar produjo al menos un desastre. Cuando un niño era hospitalizado durante un tiempo, el dogma era que la madre era innecesaria -sólo añadía confusión emocional, y todo lo necesario era aportado por el equipo médico-. Normalmente, las madres podían visitar a sus hijos una vez a la semana durante unos pocos minutos. Y cuando los niños eran hospitalizados durante periodos largos, se iban consumiendo con el “hospitalismo”, muriendo a montones por infecciones inespecíficas y problemas gastrointestinales que no tenían relación alguna con su enfermedad original. Era una época en la que la teoría germinal había dado lugar a la creencia de que a los niños hospitalizados les iba mejor si no tenían contacto físico alguno, si se les mantenía en un aislamiento antiséptico. Sorprendentemente, el hospitalismo se disparó en los hospitales que tenían las innovadoras incubadoras (adaptadas de las granjas de aves de corral); los hospitales más seguros eran los pocos que confiaban en el acto primitivo de los humanos, tocando e interactuando con los bebés.”

Vemos aquí, a mi modo de ver, las consecuencias de un mal entendimiento de la naturaleza humana, de pensar que las madres no son importantes, que la relación materno-filial y el contacto y la interacción madre-hijo no son importantes para el desarrollo de un niño. Esto ocurría décadas antes de que John Bowlby publicara su teoría del apego humano basada también en estudios en primates. Creo que puede ser un ejemplo de la importancia de ponernos de acuerdo sobre la naturaleza humana. Básicamente, se trata a la hora de hacer una casa de saber si cuento con ladrillos, con piezas de Lego o con naipes. Si voy a construir una casa pensando en que tengo ladrillos y son naipes, la casa se me va a caer a la primera de cambio. Y la mejor herramienta que tenemos -con todas sus imperfecciones- para saber lo que hay, lo que es, lo que existe ahí afuera, no es otra que la ciencia. Por eso creo que sería importante una ciencia de la naturaleza humana; saber si existe o no una naturaleza humana y en qué consiste. 

Pero es muy importante antes de continuar dejar sentado que una cosa es “lo que es” y otra “lo que debe ser”, aunque hay puntos de contacto entre ambas. La ciencia no dice absolutamente nada sobre lo que debe ser, la ciencia trata de lo que es. Una cosa es el plano real, de los hechos, y otra muy diferente el plano moral o ético, el de las obligaciones, derechos y normas morales y éticas de convivencia. Pero es muy importante, como decía, saber lo que hay ahí afuera, lo que es, para así llegar mejor desde lo que es a lo que “debe ser”, a lo que queremos que sea, para llegar mejor desde los ladrillos (o las maderas o las hojalatas) a la casa que queremos construir.

En este conflicto entre lo que es y lo que debe ser hay dos errores clásicos, dos falacias:

-falacia naturalista: consiste en creer que “lo que es” es lo que “debe ser”, es decir, que lo que existe, o lo que ha llegado a ser como resultado de la selección natural y de la evolución, es lo que debe ser, que no hay que cambiarlo. Esto es un error porque confiere a la selección natural, o a la realidad, una autoridad moral que no le corresponde. Se basa en imponer el “es” sobre lo que “debe ser”.

-falacia moralista: consiste en creer que lo que “debe ser” es. Consiste en imponer el “debe ser” sobre el “es”. Por ejemplo, como consideramos que hombres y mujeres tienen los mismos derechos legales y morales pues concluimos que no hay diferencias biológicas o psicológicas entre ellos. Defender esta postura sería volver a los tiempos en los que la autoridad religiosa o moral dictaba lo que la ciencia podía o no estudiar y podía o no decir, a los tiempos de Galileo, por ejemplo. No es otra cosa que colocar la ideología por encima de la realidad.

Asentados estos principios básicos vamos a adentrarnos un poco en los temas que se trataron en esa conferencia.

                          I

Un primer asunto que se toca rápidamente en el libro y que lo impregna por completo es que se ha extendido entre los filósofos, especialmente entre los filósofos de la ciencia, la postura de que considerar que existe una naturaleza humana es contraria a la teoría de la evolución porque es caer en el esencialismo. La obra que parece haber convencido a todos los filósofos de que esto es así es el artículo de David Hull de 1986, On Human Nature. Creo que este es un tema importante a tratar y del que debemos ocuparnos con cierta profundidad.

En esta entrada me hacía eco de la opinión de Ernst Mayr de que el esencialismo es una de las razones para que la teoría de la evolución tiene problemas para ser aceptada. Lo intuitivo es pensar que las especies tienen esencias inmutables (lo hacen los niños de edad preescolar), que un caballo es un caballo, un perro es un perro, un chimpancé es un chimpancé y un ser humano es un ser humano. Sin embargo, la teoría de la evolución nos dice que no hay esencias inmutables sino que las especies evolucionan, cambian y se convierten en otras y que hay una continuidad del ancestro común a humanos y chimpancés al australopiteco y de éste al Homo habilis. Así que Hull utiliza esto para concluir que no existe una naturaleza humana, pero creo que corre demasiado. Voy a resumir mucho, necesariamente, la postura de Hull y creo que en el primer párrafo de su artículo está ya lo esencial de lo que nos quiere transmitir:

“En este artículo argumento que si “biología” se toma para referirse a los pronunciamientos técnicos de los biólogos profesionales, en particular los biólogos evolucionistas, simplemente no es verdad que todos los organismo que pertenecen a Homo sapiens como una especia biológica son esencialmente lo mismo. Si “caracteres” se toman como referencia a homologías evolutivas, entonces periódicamente una especie biológica podría estar caracterizada por uno o más caracteres que están tanto universalmente distribuidos como limitados a los organismos que pertenecen a esa especie, pero este estado de cosas es temporal, contingente, y relativamente raro. En la mayoría de los casos, cualquier carácter distribuido entre los organismos pertenecientes a una especie particular es también poseído por organismos pertenecientes a otras especies, y, al revés, cualquier carácter que está limitado a los organismos pertenecientes a una especie particular es improbable que sea poseído por todos ellos.”

Hull plantea también que los conjuntos de caracteres que posee una especie cambian con el tiempo, en definitiva que las especies evolucionan por medio de la selección natural y, por tanto, la variación genotípica y fenotípica es esencial. Tras una apariencia de conocimiento de la biología evolucionista, la posición de Hull creo que tiene muchos problemas y errores. Voy a comentar algunos.

El primero y más fundamental que le veo a la postura de Hull es confundir el tiempo evolutivo con el tiempo histórico o por decirlo de otra manera, el tiempo individual. Es evidente, por ejemplo, que, como decía más arriba, el mero hecho de que las especies evolucionen es una prueba de que no existe una esencia. Es decir, no existe una “leonidad” eterna que impida que los leones puedan evolucionar a una especie con unas características diferentes (sin melena o sin rabo), en esto estamos de acuerdo. Igual los leones pueden llegar en el futuro a desarrollar alas como lo hicieron los dinosaurios. Igualmente, es posible que los chimpancés puedan evolucionar a tener lenguaje, ya tienen tal vez ciertos rudimentos, o que la especie humana llegue a ser tan cortés que nadie insulte a nadie en el ciberTwitter del futuro. Es posible. Pero también es cierto que si nos ponemos a describir las características de los leones, chimpancés o humanos podemos hacer un buen trabajo al margen de evoluciones muy anteriores y evoluciones futuras. 

Podemos decir cosas que no son eternas pero que tienen una validez temporal suficiente para guiar nuestras actuaciones y nuestra política, si es eso lo que nos interesa. La mayoría estaríamos de acuerdo en que si pudiéramos coger a un niño cántabro de la época en la que se pintaron las cuevas de Altamira y lo educáramos en un hogar moderno utilizaría la Nintendo e Internet exactamente igual que los niños modernos y su conducta sería indistinguible. Lo que quiero decir es que podemos hablar de una naturaleza humana con validez para unos cuantos miles de años y esto no es una cosa banal que podamos subestimar fácilmente.

Otro error de Hull consiste en señalar que características  que tiene una especie se ven también en otras y utilizar eso como argumento para negar que se pueden considerar como parte de su naturaleza. Bien, nosotros tenemos dos ojos o nuestros bebés maman de los pechos de sus madres. Esto no es exclusivo de los humanos pero ello no invalida que tener dos ojos pueda perfectamente ser considerado como parte de la naturaleza humana. Porque la naturaleza humana es parte de la naturaleza primate y de la naturaleza mamífera y de la naturaleza vertebrada. Y vamos a heredar muchas características de nuestro árbol filogenético como tener dos ojos o pulgares oponibles. Que otras criaturas tengan ojos también no indica que no sean parte de nuestra naturaleza.

Un error más de Hull, y de mucha otra gente, es asumir que la evolución (lo digo así de manera coloquial por simplificar) produce cosas 100% perfectas. Primero, es evidente que la selección natural no hace que los organismo de una especie sean exactamente iguales, entre otras razones porque la selección natural necesita variación y sin variación no puede actuar. No todos tenemos la misma altura ni el mismo color de ojos, ni la misma cantidad de jugos gástricos ni metabolizamos un bocadillo de chorizo en el mismo tiempo, etc, etc. Tal vez algunas criaturas que se reproducen por clonación estén más cerca de algo así (y tampoco porque se ven afectadas por mutaciones, infecciones por fagos y otras circunstancias que las diferencian) pero ninguna de las que se reproduce por reproducción sexual desde luego lo es. Por otro lado, la selección natural produce rasgos y mecanismo que son mejores que las alternativas, pero tampoco  perfectos. Por ejemplo, sabemos que un pato recién nacido puede seguir a Konrad Lorenz en vez de a su madre pero el mecanismo programado por la naturaleza de seguir a la primera cosa que se mueva que se encuentre al nacer funciona correctamente la mayoría de las veces, porque lo primero que se va a encontrar un pato al nacer en circunstancias normales es a su madre y no a un etólogo. También hay personas que nacen con dos cabezas, o un riñón, o seis dedos en cada mano, etc. Eso no invalida que podamos decir que el ser humano tiene dos ojos, una cabeza, dos riñones y cinco dedos por mano.

Para acabar esta breve crítica a Hull copiaré la forma en la que cierra su artículo:

“Toda la ingenuidad que se ha ejercido intentando mostrar que todos los seres humanos son esencialmente el mismo, ¿podría usarse mejor para intentar explicar por qué debemos ser todos esencialmente lo mismo para tener cosas tales como derechos humanos? ¿Por qué tenemos que ser esencialmente lo mismo para tener derechos? ¿Por qué no puede gente que es esencialmente diferente tener, no obstante, los mismos derechos? Hasta que se responda esta pregunta , yo permanezco receloso de las continuas afirmaciones acerca de la existencia e importancia de la naturaleza humana”

¿Qué observamos aquí? Pues yo creo que la confusión que comentábamos más arriba entre el “es” y el “debe ser” entre hechos y derechos. Podemos dedicarnos a estudiar , describir y definir los seres humanos sin meternos en el tema de qué es lo que deben ser o tener los seres humanos, que es un tema totalmente diferente. Creo que aquí -y esto impregna la postura que inspira todo el artículo de Hull- se mezclan los dos planos. Y esto no quiere decir que no esté totalmente de acuerdo con él en que para tener los mismos derechos no es necesario que todos seamos exactamente iguales. Pero creo que conviene separar los dos planos y dejar que la ciencia se dedique a describir la biología y psicología de los seres humanos tal y como son en el tiempo presente y dejar el plano moral al resto de la sociedad.

Vamos a ver ahora algunas otras cosas que podemos aprender de la conferencia de la que trata el libro que hemos tomado como referencia.

                                 II


Una cuestión al margen que tal vez merezca la pena comentar antes de continuar con el problema de la naturaleza humana es una división que parece existir entre los humanos que puede influir en cómo valoramos los mismos hecho o datos. Me refiero a la división que en inglés se denomina lumpers y splitters y que en español podríamos traducir por agrupadores y desglosadores. Esta división ocurre en muchos aspectos de la vida pero desde luego es muy frecuente en cuestiones taxonómicas, cuando tenemos que clasificar o identificar grupos o subgrupos. Hay gente que se fija más -o da más valor- a lo común dentro de lo diferente (lumpers o agrupadores) y hay gente que da más valor a lo diferente dentro de lo común (splitters o separadores). Más o menos el eterno problema de ver la botella medio llena o medio vacía. Estoy convencido, aunque no tengo pruebas, de que esta dimensión es comparable a otros rasgos de personalidad como la dimensión extroversión-introversión y que tiene que tener hasta una influencia genética, como todos los rasgo de personalidad. Y es un problema para el tema que estamos tratando porque viendo la misma cosa, exactamente la misma cosa, unos le van a dar un valor y otros otro. 

Lo digo porque algunos de los autores del libro que estamos comentando reconocen rasgos universales en los seres humanos pero pasan de puntillas sobre ellos como irrelevantes. El propio Hull reconoce que si por naturaleza humana nos referimos a unas características que son prevalentes e importantes por el momento (no sé lo que entiende por momento) entonces seguro que la naturaleza humana existe. Y también reconoce que las especies tienen adaptaciones producto de la selección natural y que estas adaptaciones son importantes para la continuación de su existencia y son más o menos típicas de cada especie. 

Kim Sterelny concede también que podamos reconocer ciertas característica como típicas de humanos: a) el miedo a la muerte b) recordar hechos pasados e imaginarse a sí mismo en un escenario futuro c) razonar acerca de fuerzas, agentes o eventos que no son observables d) entender que otros tienen intenciones y emociones (Teoría de la Mente), e) hacer juicio morales acerca de los actos de los demás, es decir, identificar el bien y el mal desde el punto de vista moral, etc., etc. Podemos añadir la capacidad de sentir culpa y vergüenza, de que nos guste escuchar historias, que el cotilleo sea universal en todas las sociedades, en todas preocupa la reputación, todas las sociedades humanas tienen un lenguaje, todas tienen música …Pero según Sterelny esto no sirve de nada si no tenemos una teoría de qué papel jugaría el concepto de naturaleza humana, para qué una naturaleza humana…Bueno, me parece que describir una naturaleza humana ya sería un paso y que es independiente de la función que queramos que cumpla. Que resulte que como no sabemos qué hacer con el concepto de una naturaleza humana pues mejor que no exista…en fin, no me parece un argumento muy bueno. 

                          III

Comento algunas objeciones a la idea de una naturaleza humana que aparecen en el libro.

  • Karola Stotz y Paul Griffiths proponen que los organismos son fundamentalmente procesos y con ello quieren decir que son el resultado de un desarrollo en el que intervienen genes, epigenética y ambiente, que no todo está predeterminado en los genes y que el resultado final es variable. John Dupré habla también de que un ser humano no es una cosa con un conjunto fijo de propiedades sino un ciclo vital. Esto es correcto pero no hay que olvidar que los leones tienen descendencia que son también leones y los conejos descendencia que son también conejos. Es decir, el proceso de desarrollo está canalizado dentro de unos límites. Y los pájaros hacen nidos y las arañas telarañas. Y no ocurre que un conejo dé a luz un león o que una gallina fabrique telarañas. Volvemos al tema splitter/lumper…podemos ver lo común o podemos ver lo diferente…

  • John Dupré reconoce que los seres humanos no son tablas rasas y que tienen una herencia biológica determinada pero se apresura a añadir que eso no quiere decir que son máquinas con un programa predeterminado. Una parte crucial de su herencia es su capacidad para aprender y la inteligencia. Correcto. Pero cada especie sí trae predeterminado de fabrica el paisaje por el que se puede mover y las cosas que puede aprender, los organismos vienen a este mundo con el campo limitado de lo que pueden aprender (prepared learning). Si queremos enseñar a un lagarto el juego de lanzarle una pelota y que vaya a por ella y nos la traiga de vuelta lo vamos a tener más difícil que si lo intentamos con un perro. En el mismo ambiente, un lobo y un ratón van a aprender cosas diferentes, van a atender prioritariamente a unos estímulos u otros de su ambiente y eso se debe en buena medida a adaptaciones diferentes que son producto de su diferente historia evolutiva. Dupré llega a decir que la conducta humana es altamente plástica, sustancialmente no constreñida por la biología humana. Creo que esto no es correcto. Tal vez como dice E.O. Wilson los genes nos controlan con una correa más larga, pero la correa está ahí. Experimentos como la experiencia de los kibutz de Israel creo que demuestran que la correa existe. Volvemos a la botella medio vacía y medio llena. ¿Flexibilidad de la mente humana? Sí, pero dentro de unos límites marcados por la estructura innata de los mecanismo psicológicos adaptativos heredados por la especie humana.


                          IV

Pero va siendo hora ya de que dejemos de dar vueltas y cojamos el toro por los cuernos y abordemos la verdadera razón por la que no se acepta la idea de una naturaleza humana, y que no es ninguna de las que hemos tratado hasta ahora. El problema de aceptar que existe una naturaleza humana consiste fundamentalmente, a mi modo de ver y leyendo entre líneas, en que aceptarla supone separar Nature de Nurture, separar biología y cultura, aceptar que existe algo biológico/genético que está más allá de la cultura y de las influencias ambientales. Supone aceptar que la biología/genes pone límites a lo que pueden lograr las medidas sociales o políticas. Creo que éste es el meollo del asunto y los autores del libro lo dan a entender de una manera más o menos larvada.

Como dicen Laland y Brown, poner énfasis en la naturaleza humana supone acentuar el papel de los genes y hablar de conductas que pueden tener elementos “innatos”, “instintivos” o términos semejantes. Supone señalar que el desarrollo está canalizado y su flexibilidad no es absoluta, como decíamos. Supone decir que el aprendizaje y la cultura son menos importantes. Por contra, poner el énfasis en la cultura es hablar de la importancia de las claves externas, de los factores ambientales y sociales y restar papel a lo genético y lo “innato/instintivo”… Ésta es la madre del cordero, el problema Nature/Nurture y como telón de fondo las concepciones políticas, y ya se sabe que los científicos son también personas con preferencias políticas. 

Lo gracioso de Laland y Brown, por ejemplo, es que en su esfuerzo de refutar la utilidad del concepto de naturaleza humana especifican una serie de rasgos humanos como enseñar, la capacidad de imitar, la atención compartida, etc., que sería el tipo de rasgos que los psicólogos evolucionistas dirían que cumplen criterios para ser considerados parte de la naturaleza humana. Sin embargo, la conclusión de Laland y Brown es justo la contraria: que no es útil etiquetar eso de naturaleza humana y que es mejor librarnos de ese concepto. De nuevo, splitters y lumpers, dicen por ejemplo: “no vemos razón para que los rasgos evolucionados universales merezcan más atención que los variables”…botella medio llena, botella medio vacía y política…

Pero hay que tratar un tema muy importante que tanto los defensores de Nature como los de Nurture no tienen en cuenta y que en el libro es tratado por Peter Richerson aunque yo creo que de una manera sólo parcialmente acertada. Un error que cometemos todos en este eterno debate entre Nature y Nurture es considerar que son independientes, que por un lado van los genes y por otro la cultura cuando en realidad existe una Co-evolución Gen-Cultura. 

Como bien dice Richerson, los partidarios de Nature y los genes se olvidan de que por lo menos en los últimos miles de años, y puede que desde hace más tiempo, la evolución humana ha sido impulsada no sólo por la selección natural actuando sobre los genes sino también  por una selección social actuando también sobre los genes, y también de forma indirecta por la selección natural actuando en ambientes construidos por el ser humano (nichos culturales). Es decir, la cultura nos ha moldeado genéticamente, la cultura ha cambiado nuestros genes. La cultura crea ambientes que actúan como presiones selectivas que seleccionan unas variantes genéticas en lugar de otras o unas mutaciones en lugar de otras. 

El ejemplo clásico es la tolerancia a la lactosa pero voy a ilustrar la idea de que la cultura cambia la biología con un ejemplo un poco caricaturizado para que se vea mejor, el de la división sexual del trabajo en la especie humana (tema muy de moda actualmente). Supongamos que ponemos a hombres y mujeres a hacer cosas diferentes, cogemos y ponemos a las mujeres a cuidar a los niños y a los hombres a hacer guerras y mantenemos esta costumbre social durante, pongamos, 50.000 o 100.000 años. Ese plazo de tiempo es suficiente para que surjan mutaciones que hagan que las madres sean capaces de leer mejor la mente de sus hijos, de entender sus necesidades y por lo tanto de atenderlos mejor y de hacer que sobrevivan mejor que los hijos de madres que no son capaces de darse cuenta de si sus hijos tienen frío o hambre o cualquier otra necesidad. Lo mismo ocurriría con variantes genéticas que aumentaran la presencia de la madre por interactuar, atender y jugar con su bebé. Las madres que no tuvieran ningún interés en interactuar con sus hijos probablemente dejarían menos descendencia. Mientras tanto, los hombres van incorporando mutaciones que les hacen ser más fríos y menos empáticos a la hora de matar enemigos porque el guerrero que se pusiera a llorar a la hora de matar a un soldado enemigo y sintiera pena y empatía no iba a dejar mucha descendencia tampoco, probablemente. Con el paso de los milenios las mujeres serían más empáticas, de media, que los hombres. Esto es el efecto Baldwin o coevolución gen-cultura.

De modo que Richerson tiene razón, la cultura cambia los genes pero no existe ningún problema, a mi modo de ver, para considerar esos cambios genéticos como parte de la naturaleza humana. Si la tolerancia a la lactosa fuera universal, podríamos decir que -actualmente- forma parte de la naturaleza humana. El mecanismo por el que esa característica ha llegado a ser parte de la naturaleza humana es indiferente, da igual si ha sido por selección natural en sentido estricto, por selección sexual, o por selección social o coevolución gen-cultura, el caso es que ya sería una característica universal de la especie humana. 

Lo que los partidarios de la cultura no entienden es, de nuevo, el problema del tiempo evolucionista. Un cambio cultural de un siglo o dos no cambia la naturaleza humana a nivel genético pero un cambio de 50.000 años sí puede cambiarla y esos cambios tienen una inercia y no van a desaparecer inmediatamente si yo hago un nuevo cambio cultural. Lo cual no quiere decir para nada que la sociedad no pueda decidir iniciar un nuevo rumbo cultural y desterrar por ejemplo la división sexual del trabajo como ha existido hasta ahora. De hecho, lo estamos haciendo.

                         V


Voy a terminar con una intuición personal: pienso que nadie se cree realmente que no exista una naturaleza humana. Porque lo mismo que si no creemos en una naturaleza humana no tiene sentido estudiar la anatomía humana y hacer un atlas del cuerpo humano tampoco lo tendría estudiar, por ejemplo, la psicología humana, o la economía, o prácticamente nada. Porque si cada humano es diferente y el número y ubicación de órganos, arterias, nervios, etc va a ser diferente en cada uno pues entonces no tiene ningún sentido estudiar anatomía. Y si a nivel psicológico ocurre lo mismo, no entiendo a qué se dedica la psicología que intenta estudiar fenómenos psicológicos que se supone que son comunes a los humanos aunque con las lógicas variaciones individuales. Los resultados de un estudio psicológico serían sólo útiles para la muestra en la que se ha llevado a cabo porque en otra muestra nos podría salir algo totalmente diferente. Igual resulta que en una muestra los padres prefieren criar a los hijos de los vecinos más que los suyos propios…

Se supone que estudiamos la psicología para poder hacer predicciones sobre el comportamiento de la gente en determinadas situaciones pero si no existe una naturaleza común en la gente ¿qué sentido tiene eso? Creo que es razonable decir que forma parte de la naturaleza humana que cuando se nos muere un ser querido nos sentimos tristes y pasamos por un proceso de duelo. Es posible que algunos psicópatas no reaccionen así y otras personas tampoco porque se llevaban mal con sus seres queridos (en cuyo caso no serían ya seres queridos, sino odiados, pero bueno…) o por la razón que fuera. Pero no tendría sentido estudiar la psicología del duelo ni prácticamente ninguna otra cosa si no existiera la naturaleza humana.

En definitiva, probablemente sí existe una naturaleza humana entendida como el “conjunto de propiedades que los humanos tienden a poseer como resultado de la evolución de su especie”, y que, aunque no es eterna, es lo suficientemente real y robusta para ser objeto de estudio. Conocerla nos permitiría acercarnos mejor a los objetivos que como sociedad nos planteemos en cada momento y evitar errores como el que describía al principio en el trato a los bebés en los hospitales . Pero como estamos ante un tema radioactivo políticamente ya que una naturaleza humana supone un límite a lo que la cultura y las medidas ambientales pueden conseguir, existen razones políticas de peso para intentar obviarla, ocultarla y no tenerla en cuenta. Por lo tanto, la conclusión que creo que podemos sacar de todo lo hablado es que va a ser difícil que exista alguna vez una ciencia de la conducta humana y que vamos a seguir durante muchos años sin ponernos de acuerdo acerca de la naturaleza humana. Y me parece que eso es perjudicial para la sociedad en su conjunto.

@pitiklinov

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