viernes, 20 de abril de 2018

Darwin ha muerto. Todo está permitido.

(Entrada publicada previamente el 15-05-2017 en la Nueva Ilustración Evolucionista)

Estamos asistiendo a una época en la que el ser humano está negando la realidad. Ideas relacionadas con el post-modernismo y el constructivismo social se han impuesto en todas las esferas de la vida. Todo es una construcción social y nada existe en realidad: no existe el sexo, no existen las razas, no existe la inteligencia, no existe la ciencia, que sólo es un discurso más al mismo nivel que muchos otros, y ahora ya no existen los genes. La cadena Netflix, por ejemplo, ha quitado la parte en la que se hablaba de los cromosomas de una explicación sobre el sexo en el programa de ciencia Bill Nye the science guy. No vaya a ser que la gente piense que el sexo tiene algo que ver con los cromosomas. Jerry Coyne antes escribía libros y artículos en los que defendía que existe la evolución, ahora tiene que escribir artículos defendiendo que existe el sexo. Cosas del progreso.

No es extraño tampoco que una de las dianas de este movimiento sea la biología. Hace un tiempo ya se mató a Dios pero ahora era necesario matar a Darwin. Un hombre que se atreve a decirnos que no somos el centro del Universo, que somos sólo un animal más que sigue las reglas de la selección natural. De qué sirve matar a Dios y dejar de ser obras de Dios si nos encontramos con que somos un producto de la selección natural. Nuestras ideas de grandeza no podían tolerar eso. No nos ha creado Dios y no nos ha creado la selección natural, nosotros nos hemos creado a nosotros mismos, nosotros somos los creadores, nosotros hemos escrito el texto y no hay nada fuera del texto (Derrida).

Lo de ser dioses es una vieja aspiración humana. Y la verdad es que hay mucha razón en que somos dioses y en que no existe la realidad. Fernando Savater dice en “Etica de Urgencia”: “La realidad es lo que no cambia simplemente por efecto de nuestro deseo (…). La realidad es lo que siempre está ahí, queramos o no, y tiene unas condiciones que nosotros no podemos modificar, o que podemos modificar pero no a voluntad”. Pues bien, cada vez hay menos cosas que no podamos modificar y en ese sentido cada vez hay menos realidad. Michael Jackson se convirtió en blanco, podemos cambiar el sexo de una persona con cirugía y hormonas, podemos editar los genes y curar enfermedades…Claro que no existe la raza, el sexo ni los genes, claro que no existe la realidad, sólo existen nuestros deseos.

Los clásicos proyectaron la megalomanía humana en dioses cuya principal característica era precisamente su "humanidad". Eran dioses concupiscentes, celosos e iracundos y tenían aquello a lo que aspiramos los humanos...poder. Estaban hechos a nuestra imagen y semejanza en sus deseos y gozaban del poder al que nosotros aspiramos para satisfacerlos. Ahora, trascendido Dios, el humano no necesita proyectar y se considera omnisciente, omnipotente, para todo hay respuesta.

Vivimos en la época de la subjetividad y de los sentimientos. La medida de todas las cosas son los sentimientos y si algo hiere nuestros sentimientos no sólo es que sea malo moralmente sino que está mal “científicamente”, es un error y una equivocación y hay que cambiarlo. El principio de realidad, que decía Freud, se ha ido por el desagüe. Sólo queda el principio del placer y nuestros deseos. Los deseos son ahora, automáticamente, derechos y, desde esta perspectiva, nuestros derechos se convierten en hacer, tener, probar, todo aquello que queramos. Antes, si mis deseos no encajaban con la realidad yo tenía un problema; ahora, es al revés: si mis deseos chocan con la realidad es la realidad la que tiene un problema. Es intolerable que una supuesta realidad me cause un daño o me haga sufrir. Si el hecho de que la Tierra sea redonda supone un problema para mí, la Tierra no puede ser redonda y si lo es, tenemos que ocultarlo. Somos víctimas del miedo, como niños consentidos hiper-reaccionamos ante cualquier cosa que choque con nuestros intereses. Como en las fases del duelo, por defecto, siempre empezamos por la negación. Ahora lo llaman post-verdad, pero lleva existiendo desde que decidimos creer en esos dioses plagados de contradicciones.

Otro aspecto interesante es que hay una fascinación por la técnica (o por la ciencia aplicada) frente a la ciencia cruda. La física, la cibernética... son respetables porque sirven para tener más cachivaches, para la comunicación instantánea… La Biología y la genética son respetables en tanto sirvan para cultivar células madre y resolver problemas… Pero no tanto cuando dan respuestas u ofrecen explicaciones no demandadas: la evolución, la influencia de los genes. La ciencia está muy bien siempre que no estorbe y no interfiera con nuestros sentimientos.

No obstante, eso de hacer que la realidad se pliegue a nuestros deseos saca a la luz esos mismos deseos que son, por lo general, derivados de instintos evolucionados...el pez que se muerde la cola. 

Pero lo dicho, Darwin ha muerto. Ahora sí que todo está permitido.


@pitiklinov

La misteriosa atrofia del cerebro humano

(Entrada publicada originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 04-06-2017)

Robert Bednarik
Se habla mucho del enorme aumento de tamaño del cerebro humano que era ya de 750 ml. al principio del Pleistoceno para llegar a doblarse después. En los últimos 800.000 años creció unos 7 ml. por cada 10.000 años. Pero se habla muy poco de que desde finales del Pleistoceno y durante el Holoceno el volumen endocraneal se ha ido reduciendo (y a una tasa 37 veces más grande que el aumento en la encefalización previo). Y se habla poco de ello porque esta reducción del volumen cerebral es un inconveniente ya que siempre se ha asociado mayor cerebro a mayor complejidad cognitiva y a mayor inteligencia y al éxito de nuestra especie, así que una atrofia del cerebro pone en entredicho los beneficios de la encefalización ya que no parece que la disminución de capacidad cerebral haya llevado aparejada una disminución en nuestras capacidades mentales, sino todo lo contrario. En esta entrada voy a comentar un artículo de Robert Bednarik que explica esta atrofia reciente (que tal vez empieza hace unos 40.000 años) del cerebro humano por un proceso de  domesticación de los humanos. La domesticación implica neotenización y la explicación de por qué esto no ha tenido un efecto negativo sería que el ser humano empezó a usar medios externos (exogramas lo llama Bednarik) para almacenar memoria, es decir que el cerebro humano habría descargado parte de su trabajo en recursos externos no biológicos. 

Algunos datos para empezar. Henneberg da las siguientes cifras en hombres tras el estudio de miles de cráneos:

Mesolítico: 1567 ml
Neolítico: 1496 ml
Edad de Bronce y de Hierro: 1468 ml
Época Romana: 1452 ml
Ala Edad Media: 1449 ml.
Baja Edad Media: 1418 ml.
Actualidad: 1391 ml.

En las mujeres se observa una reducción parecida desde 1502 ml. en el Holoceno temprano pasando por 1373 en el Neolítico hasta 1241 en la actualidad. También es sabido que los neandertales tenían grandes cerebros en el rango 1200-1900 ml. El comienzo de la reducción cerebral se sitúa aunque no es seguro hace 40.000-50.000 años. Hay que decir que esta atrofia cerebral no se ha detectado sólo en Europa sino que ha ocurrido también en Africa, China e incluso Australia. Hay que decir también que esta disminución de tamaño no se puede explicar por disminución del tamaño corporal, por deriva genética ni por cambios climáticos, ni por los cambios dietéticos subsiguientes a la agricultura porque la atrofia precede a la agricultura. 

No se sabe a ciencia cierta la causa de la atrofia pero Bednarik propone la hipótesis de la domesticación. En animales domesticados se produce también una disminución del cerebro. Por ejemplo los lobos tienen un cerebro un 10% más grande que los perros, las llamas y alpacas un 17% menos que los guanacos, un 16% menos el caballo domestico respecto al salvaje y un 34% en los cerdos. Otros cambios físicos debidos a la domesticación incluyen cambios en los ciclos reproductivos, menor número o acortamiento de vértebras, colas rizadas, pérdida de pelo, ojos más grandes, frente redonda y un hocico más corto. Parece también que se ha producido un proceso de gracilización ósea, disminución del aparato masticatorio y pérdida de robustez comparado con los ancestros. En conjunto, un proceso de mayor neotenia.

También se producen cambios psicológicos o conductuales: más conducta de juego, más plasticidad conductual (si comparamos la conducta juvenil de un perro con la de un lobo) y la reproducción deja de ser estacional. Incluso la homosexualidad exclusiva podría ser atribuida a la domesticación según el artículo. Durante milenios se habría ido seleccionando a los humanos más pro-sociales y se habría ido castigando a los más antisociales que por un proceso de selección sexual no habrían sido seleccionados y no habrían transmitido sus genes a la siguiente generación.

Vamos a ver ahora la segunda parte de la hipótesis. ¿Por qué no ha tenido consecuencias negativas esta atrofia cerebral? Imaginemos un ordenador. El tamaño de la memoria del ordenador puede ser reducido si parte de los contenidos pueden ser almacenado en el exterior, en discos duros externos u otros dispositivos. De la misma manera, Bednarik propone que si algunas funciones de almacenamiento cerebral se transfieren a dispositivos externos el tamaño del cerebro se puede reducir sin que disminuya su eficacia. Estos dispositivos externos es lo que Bednarik llama exogramas. El término exograma se construye por contraposición al de engrama, que fue propuesto por Richard Semon hace más de un siglo. Un engrama es un rastro de la memoria, una alteración plástica en el tejido neural que es donde se almacenarían los recuerdos (cosa que no se ha encontrado, dicho de paso).

La idea de almacenar recuerdos en dispositivos externos como “simbolismo”, la de utilizar una “corteza sustitutoria” se puede rastrear hasta Platón que ya se quejaba del efecto negativo que podía tener la escritura: “si los hombres aprenden a escribir se implantará el olvido en sus almas, dejarán de ejercitar la memoria porque se apoyarán en lo que está escrito recordando las cosas no por recuperación de los recuerdos desde dentro de ellos mismos sino a partir de marcas externas” (parece que Platón ya intuyó el concepto de neuroplasticidad). El caso es que las pinturas en las cuevas, uso de pigmentos en general, inscripciones, protoesculturas, cuentas y abalorios, petroglifos  y otros simbolismos  serían equivalentes a los engramas y fue Donald en 1991 el que los llamó exogramas. Unos exogramas especiales serían los que componen el lenguaje. 

En definitiva el uso de exogramas es la principal diferencia entre humanos y el resto de animales. El registro arqueológico indica que la utilización de exogramas aumenta a lo largo del Pleistoceno acelerándose hace unos 40.000 años y la utilización de exogramas coincide en el tiempo con la disminución del tamaño del cerebro. Si se usan exogramas la capacidad puramente biológica del cerebro ya no es la que dicta los límites de la cognición, memoria y comunicación. Ni hace falta decir que este proceso es autocatalítico y una vez que se pone en marcha se retroalimenta exponencialmente. Sea como sea, la hipótesis de que la atrofia cerebral, la neotenización y el aumento de los exogramas  están relacionados se puede testar y falsificar. Pero lo que no se puede es clarificar cuál es la causa y cuál es el efecto. ¿Es la autodomesticación humana o la necesidad cada vez menor de poder cerebral la responsable de la reducción del volumen craneal? Ambos factores serían atribuibles en última instancia al surgimiento y desarrollo de la cultura. La explicación por la que se inclina Bednarik es que los humanos fueron afortunados en que justo en el mismo momento en que la domesticación afectaba al tamaño cerebral su cultura llevara a una explosión de almacenamiento extracraneal. Para Bednarik la hipótesis de la domesticación es la explicación mas sencilla de cómo los humanos han llegado a ser lo que son.

@pitiklinov

Referencia:












El Origen de la Religión

(entrada publicada originalmenge el 10-08-2017 en la Nueva Ilustración Evolucionista)
Fig.1
La creencia en agentes supernaturales y prácticas religiosas de algún tipo ocurren en todas las culturas humanas y la universalidad de la religión sugiere un pasado evolucionista muy profundo. Teorías acerca del origen de la religión hay miles pero en las últimas décadas al tomar como base la teoría evolucionista nos hemos ido acercando a un enfoque más empírico en el que se pueden proponer y testar las hipótesis. Diversos psicólogos evolucionistas han identificado sesgos cognitivos que nos permiten aceptar los conceptos contraintuitivos de la religión  así como entender que  promueve la cooperación y la cohesión grupal. También se ha señalado cómo los grandes dioses permiten la prosocialidad y promueven el crecimiento y la estabilidad de las sociedades.

Pero, ¿cuáles fueron las características de las religiones más tempranas y cuál fue la secuencia en la que las diferentes características fueron apareciendo a lo largo de la historia? Esto es lo que trata de averiguar un estudio reciente que ha estudiado las religiones de 33 pueblos de cazadores recolectores (Fig 1), tras hacer un árbol filogenético de los pueblos que las sustentan lo que permite saber cuáles fueron las creencias más antiguas y cómo han ido evolucionando.

Las características que han estudiado y sus definiciones son las siguientes:

Animismo: la creencia de que todas las cosas “naturales” como plantas, animales o incluso fenómenos como el trueno, tienen intencionalidad (una fuerza vital) y pueden tener una influencia en las vidas humanas. 

Creencia en otra vida: creencia en la supervivencia de la personalidad individual más allá de la muerte.

Chamanismo: presencia en la sociedad de un chamán (hombre o mujer) un intercesor reconocido socialmente, un curador y solucionado de problemas. Los chamanes a menudo usan su poder sobre los espíritus buenos durante actuaciones que suelen implicar un estado alterado de conciencia.

Culto a los antepasados:  es la creencia de que los espíritus de los familiares muertos  siguen activos en otro ámbito desde el que pueden influenciar a los vivos y pueden ser influenciados por los vivos.

Grandes dioses (High gods): deidades únicas todopoderosas y creadoras que actúan sobre los asuntos humanos y soportan la moralidad. Habría cuatro grados: 1) ausentes 2) presentes pero inactivos en asuntos humanos 3) activos en asuntos humanos pero no apoyan una agenda moral 4) actos y castigan moralmente. 

Los resultados los tenéis en la Figura 2. El animismo es la característica religiosa más temprana y más básica (el último ancestro común de todos los cazadores recolectores era animista) porque es la que permite al ser humano pensar en términos de agentes sobrenaturales o espíritus. El animismo no es una religión o filosofía sino una característica de la mente humana, un subproducto de la capacidad humana de detectar intencionalidad, del mecanismos llamado Teoría de la Mente. Este rasgo cognitivo nos permite atribuir una fuerza vital a elementos animados e inanimados del ambiente y una vez que se le atribuye fuerza vital atribuirle otras características humanas es cuestión de tiempo. Estas creencias animistas son adaptativas en los ambientes en los que vivieron y viven los cazadores recolectores y el pensamiento animista habría estado presente en los primeros homininos casi con toda seguridad antes incluso de que hubiera lenguaje. 

Según el estudio, el animismo es universal y es anterior a la emergencia de creencias en la otra vida. Una vez que hay un pensamiento animista en la sociedad aparecería un interés por saber dónde están los espíritus de los muertos y eso llevaría de manera razonablemente lógica a suponer que hay un ámbito aparte donde viven los espíritus de los muertos. La otra vida puede ser un continuación a modo de recompensa de la vida terrena o un infierno para castigar a los que rompen las normas. La creencia en la otra vida puede haber generado una sensación de “ser observado” por los espíritus de los muertos dando lugar a normas arcaicas concretadas en el rol y la figura del chamán.

El chamanismo correlaciona con la creencia en la otra vida, que emergió primero. El chamanismo evolucionó en presencia de la creencia en el “reino” de los espíritus de los muertos. Si se pierde la creencia en la otra vida se suele perder el chamanismo. La única excepción es el pueblo Slave que tiene chamanismo sin creencia en la otra vida. El chamanismo no es una religión en sí misma sino un conjunto de creencias y costumbres que se centran en la comunicación con los espíritus ancestrales. Los chamanes son curadores, encargados de los rituales y miembros influyentes de la sociedad que ayudan a resolver problemas sociales, una especies de líderes espirituales y trabajadores sociales a la vez.

El chamanismo, a su vez, precedería y es más básico que el culto a los antepasados. Menos de la mitad de las sociedades estudiadas creen que los familiares muertos pueden influenciar a los vivos. El culto a los antepasados es una forma importante de control y de cohesión social así como un medio para mantener el control del poder por los sucesores así como la propiedad. Los Grandes dioses (high gods) no fueron por tanto las primera entidades en monitorizar la moralidad sino que habría sido el chamán por medio de las tradiciones apoyadas por los ancestros muertos .Los espíritus de algunos de estos ancestros también podían encargarse de castigar.

La creencia en los Grandes dioses, por último, sería un fenómeno aparte o independiente en la evolución de la religión de los cazadores recolectores, que no tenían mucha necesidad de grandes dioses dadas sus sociedades más igualitarias. La excepción podrían ser la sociedades de cazadores recolectores más complejas cuyos líderes necesitaran de algún poder coercitivo para sostener algún esfuerzo colectivo importante. Existen grandes dioses en 39% de la muestra y grandes dioses que son activos sólo en el 15%. La evolución de los grandes dioses no correlaciona con ninguna de las otras características religiosas lo que sugiere que si una sociedad adquiere la creencia en un dios creador omnisciente y castigador moralmente lo hará sin ninguna relación con los otros aspectos previos de la religión, sino más bien como un reflejo de su estructura social y política.

@pitiklinov

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sábado, 14 de abril de 2018

Sobre la historia de la esquizofrenia

En esta entrada voy a hablar de dos debates abiertos en la historia de la esquizofrenia - y que no están cerrados todavía- que probablemente están relacionados: el gran aumento de ingresos en los manicomios en el siglo XIX y la posibilidad de que la esquizofrenia sea una enfermedad reciente, entendiendo por reciente posterior a 1.800.

A lo largo del siglo XIX se produjo un enorme aumento del ingresos en todo Occidente de pacientes en las instituciones psiquiátricas de la época, los manicomios. El promedio anual de ingresos en un manicomio norteamericano típico pasó de 31 en 1820 a 182 en 1870 y el promedio de pacientes por manicomio de 57 a 473. Es interesante que este incremento de los números y la necesidad de más asilos fue apreciado por los ciudadanos de la época. Decía un banquero de Nueva York a un psiquiatra inglés en 1875: “no sé por qué es así. Cuestan mucho dinero pero nunca sabemos cómo se escapa el dinero. Siempre hay un grifo que gotea en alguna parte”. En Alemania el índice de confinamiento pasó de un paciente por cada 5.300 personas en 1852 a uno por cada 500 en 1911. Tan pronto como era construido un manicomio se necesitaba otro. La falta de camas era la preocupación constante de las autoridades. Decía un doctor en 1911: “es preocupante cómo aumentan las necesidades de cuidados de pacientes en instituciones, sin guardar relación con un aumento de la población”. En la alta Bavaria un bromista dijo en 1907 que si el aumento persistía en aquella proporción, en 222 años la población completa de la provincia estaría en un manicomio. Y lo mismo ocurría en Francia e Inglaterra aunque no voy a dar cifras.

El por qué ocurrió el aumento de los pacientes constituye una gran controversia dentro de la historia de la psiquiatría. Hay diversas hipótesis pero, siguiendo a Edward Shorter en su libro de Historia de la Psiquiatría, las causas serían dos: una redistribución de los pacientes y un aumento real de las enfermedades psiquiátricas. Algo del incremento en los ingresos en los manicomios pudo deberse a la redistribución de los pacientes que pasaron de ser cuidados por sus familias a ser internados. Las causas de esta redistribución probablemente hay que buscarlas en la industrialización y en el cambio en el estilo de vida que llevó acarreado. Llegó un momento en que las familias no podían atenderlos en casa. La otra explicación es que realmente aumentaron algunas enfermedades psiquiátricas. Hay datos de que esto ocurrió efectivamente con la neurosífilis que era el diagnóstico de una buena proporción de los pacientes ingresados en los manicomios, aunque es un misterio también por qué aumento tanto la neurosífilis precisamente en esa época porque la sífilis está documentada desde la Edad Media, y hubo un gran aumento especialmente en el cuarto final del siglo XIX. 

Otra causa del tremendo aumento de ingresos en los manicomios fueron las enfermedades relacionadas con el alcohol: psicosis, delirium tremens, etc. El aumento de la bebida fue muy sustancial en lo que un historiador ha llamado “la edad de oro de los borrachos”. En Inglaterra, el consumo de alcohol por persona aumentó un 57% entre 1801 y 1901, desde menos de medio galón por persona y año a más de tres cuartos. Mientras el adulto norteamericano bebía de promedio 1,8 galones de alcohol absoluto en 1845, esta cifra había crecido a 2,6 en 1910. Entre finales del siglo XVIII  y principios del XIX en Francia la producción total de alcohol se multiplicó por catorce. El consumo cerveza en las décadas centrales del siglo XIX en Baviera se duplicó. El aumento del nivel de vida y la producción barata de alcohol mediante el azúcar de remolacha fue lo que produjo ese aumento; el campesino francés medio empezó a beber vino a diario en las comidas y el artesano alemán cerveza, o lo que tuviera más a mano. Tanto en Francia como en Alemania o en Inglaterra un 20% de las admisiones (10% en mujeres) se debían a alcoholismo.

Así que juntando la neurosífilis, el alcoholismo y el cambio social debido a la industrialización explicamos una buena parte del aumento de los ingresos en el siglo XIX en los manicomios. Pero hay razones también para creer que hubo un aumento significativo de la esquizofrenia durante ese siglo. Las primeras descripciones de lo que ahora reconocemos como esquizofrenia aparecieron en 1809 con Pinel en Francia y Haslam en Inglaterra. Es entonces cuando se describe una enfermedad de aparición en jóvenes que cursa con psicosis y con un deterioro (Morel y luego Kraepelin la llamaron demencia precoz) de facultades mentales e intelectuales. Algunos lo llamaron “idiotismo” en jóvenes o “locura adolescente”, pero el caso es que estos autores describen una aparentemente nueva enfermedad que se presentaba como psicosis en adultos jóvenes y que progresaba a locura crónica. Antes de 1.800 no existe prácticamente ninguna descripción de este tipo de presentación de la enfermedad ni en la literatura médica ni en la literatura en general, es decir ni en novelas, biografías ni en otro tipo de textos. Esto es lo que llevó a Edward Hare a lanzar la “hipótesis reciente” de la esquizofrenia y a plantear que la principal causa del aumento de ingresos en asilos en el siglo XIX fue la esquizofrenia.

Otro autor partidario de la hipótesis reciente es Edwin Fuller Torrey que la defiende en su libro Schizophrenia and Civilization, de 1980. Describe Torrey en su libro cómo los primeros psiquiatras que se trasladaron a Africa encontraron psicosis reactivas breves que no se cronificaban pero que a medida que fue llegando la civilización empezaron a aparecer cuadros crónicos. Lo mismo describe en Nueva Guinea donde la colonización empezó por la costa  y empezaron a aparecer allí esquizofrenias mientras que en el interior de la isla la esquizofrenia era rara predominando cuadros psicóticos agudos. Tanto Hare como Torrey han defendido la hipótesis infecciosa de la esquizofrenia pensando que la causa de la misma podría ser algún parásito como el toxoplasma o algún virus, pero también podría ser cualquier otro factor ligado a la civilización: el consumo de azúcar, desinfectantes o tóxicos, componentes de la dieta, insecticidas, etc.

Puede ser interesante comentar que un factor de riesgo asociado a la esquizofrenia es la urbanicidad que, según algunos, podría explicar un tercio de las esquizofrenias. Es decir, la exposición a un ambiente urbano durante la infancia aumenta el riesgo de padecer esquizofrenia. Este factor es compatible con el infeccioso que proponen Hare y Torrey (es sabido que la urbanicidad favorece la difusión de enfermedades y la probabilidad de que los parásitos tengan un reservorio en el que acantonarse) y es también compatible con hipótesis sociales como la que proponen Cooper y Sartorius que plantean que la industrialización alteró la estructura de las comunidades y las familias. Estos autores sugieren que bien la enfermedad es nueva o que se hizo crónica con la industrialización. 

Hay que decir que hay autores opuestos a la hipótesis reciente de la esquizofrenia como Bark o Jeste y cols., que han rastreado en la literatura universal de todas las épocas y defienden que hay descripciones compatibles con lo que actualmente conocemos como esquizofrenia. Revisan textos babilónicos, hindúes y medievales y apuntan a descripciones creíbles de algo similar a la esquizofrenia. Señalan, por ejemplo, que Enrique VI de Inglaterra pudo ser esquizofrénico o el personaje Poor Mad Tom del rey Lear, de Shakespeare. Estos autores proponen que lo que ahora conocemos como esquizofrenia se corresponde con parte de los cuadros que en otros tiempos se catalogaban como mania o melancolía. Es imposible dar una respuesta definitiva pero es llamativo que siendo la esquizofrenia una enfermedad que afecta al uno por ciento de la población no existan descripciones de la esquizofrenia en textos psiquiátricos anteriores a 1.800 y que en la literatura laica haya que buscar con empeño para encontrar descripciones compatibles cuando sí las encontramos de la epilepsia, la meningitis o la difteria en textos babilonios, por ejemplo. 

Lo último que acabo de leer sobre este tema está en esta entrada de David Healy en su blog. Dice David Healy que la esquizofrenia está despareciendo actualmente. Comenta que en Gales los casos han disminuido y que desde 2005 apenas han visto casos nuevos y que lo que ahora se encuentran son psicosis inducidas por tóxicos, trastornos de personalidad, etc., pero no la esquizofrenia clásica. Hace referencia Healy al gran aumento que estamos comentando en el siglo XIX y él sugiere el papel que haya podido jugar el plomo en la etiología de la esquizofrenia.

¿Cómo podemos resumir todo lo tratado en esta entrada? Pues un relato de los hechos creíble con respecto a la historia de la esquizofrenia podría ser el siguiente. O bien la esquizofrenia es reciente o bien existían casos reales de esquizofrenia (psicosis de aparición en la adolescencia con deterioro) pero no eran muy frecuentes en la antigüedad. Por algún factor desconocido que aparece en el siglo XIX ligado a la industrialización, ese curso crónico de las psicosis -que antes solían ser breves- aumenta. Estos factores desconocidos se han mantenido durante el siglo XX y parece que ahora están dejando de actuar y la esquizofrenia está empezando a desaparecer. 

Una última cosa: ¿qué pasa con los factores genéticos -que sabemos que están implicados en la esquizofrenia- cuando estamos hablando todo el rato de factores ambientales como virus, urbanicidad o cambios sociales? Creo que no hay ninguna incompatibilidad. Lo ilustro con un ejemplo especulativo. Entre los genes que se han encontrado relacionados con la esquizofrenia algunos están en el cromosoma 6 y tienen que ver con la inmunidad y sabemos también que la exposición a influenza durante el embarazo aumenta el riesgo de padecer esquizofrenia. Sería teóricamente posible que sólo algunas personas que tuvieran una configuración genética determinada presentaran una reacción autoinmune a un virus (la gripe u otro)  y que la mayoría de las personas no tuviera problemas. Sabemos también que reaccione autoinmunes como las que se producen en las encefalitis límbicas dan cuadros psicóticos. Lo más probable es que la causa de la esquizofrenia haya que buscarla en una interacción gen-ambiente porque sea cual sea el factor relacionado con la industrialización implicado en la esquizofrenia (si es que existe) es probable que nos esté afectando a todos (por ejemplo, un virus, un insecticida o el plomo) pero que solo el uno por ciento de los afectados desarrolle la enfermedad.

@pitiklinov

Referencias:

Edward Shorter. Historia de la Psiquiatría. Desde la época del manicomio a la era de la fluoxetina. J&C Ediciones Médicas. 1997

Hare E (1979) Schizophrenia as an infectious disease. Br J Psychiatry 135: 468-470








domingo, 1 de abril de 2018

Análisis de 784 cartas dirigidas a un asesino múltiple

Colaboración de Juan Medrano

Hace escasos días se ha sabidoque Nikolas Cruz, el autor confeso de la masacre de la escuela de Parkland en Florida, en la que acabó con la vida de 17 personas, recibe en la cárcel cartas de mujeres en tono admirativo, con propuestas para mantener relaciones afectivas, fotos de las propias mujeres en bikini o apoyo económico. El fenómeno de los fans de presos violentos no es nuevo. El propio asesino múltiple noruego Anders B. Breivik recibía hace ya algunos añosunas 800 cartas al año, la mayoría de admiradoras (con peticiones de matrimonio incluidas).
El atractivo que estas personas ejercen sobre la población dio lugar a un estudio publicado por Johnson y Graham en Current Psychiatry. Los autores consideran partieron de que quienes escriben a convictos pueden verse atraídos por la imagen de “malo” de estas personas, se entiende que si los destinatarios de las cartas no comparten con quien las escribe lazos de sangre o ideas políticas o religiosas similares, en el caso de los delincuentes de base ideológica. También recuerdan el ejemplo de algunas mujeres maltratadas que se han mantenido en contacto por carta con sus victimarios. Johnson y Graham remarcan que la existencia de sitios web que comoWriteAPrisoner.comMeet-An-Inmate.comyPrisonPenPals.compromueven que se escriba a presos sugiere que existen personas dispuestas a emprender esa actividad. Así que reuniendo todos estos elementos y teniendo en cuenta que no hay antecedentes de estudios similares, se lanzan a analizar la correspondencia recibida por un conocido asesino en serie, un total de 784 cartas, contando para ello con el visto bueno de un comité de ética de la investigación.   
En realidad, llegaron a considerar 819 cartas, pero descartaron 35 por estar redactadas por familiares, niños u otros presos. Les quedaron así 784 que estaban escritas por 333 personas diferentes, mayoritariamente mujeres (260; 61 fueron escritas por varones, 2 por personas de ambos sexos y en otras 10 no pudo determinarse el sexo de quien las escribió). Las mujeres tendían también a volver a escribir más que los varones. La longitud promedio de las cartas fue de 3 cartas, aunque el rango fue amplio (1 a 16). Un total de 216 personas escribió una sola carta; 53 redactaron dos; 18 enviaron tres; 11 escribieron 4; 30 remitieron entre 5 y 10 cartas al asesino convicto; y otras 9 le remitieron entre 11 y 43. La tenacidad epistolar de estas 9 personas es especialmente llamativa dado que el asesino no contestó a una sola de las 784 misivas que recibió.
Los autores dividieron las cartas en cinco categorías. Ofrecen ejemplos de las cinco primeras en el texto del artículo. 
-Cartas de conocidos que querían mantener correspondencia con el preso. En este caso, el contenido de las cartas solía centrarse en el autor de la carta y no en el asesino. 
-Cartas de apoyo, también con el propósito de establecer una correspondencia duradera con el asesino, pero que en este caso centraban su contenido en el preso y no en quien las escribía. 
-Cartas románticas escritas en términos que indicaban un afecto “no platónico”.
-Cartas espirituales que aleccionaban al asesino en un tono religioso
-Cartas con consejos que carecían de un enfoque religioso
Las cartas de las tres primeras categorías eran más frecuentes entre mujeres, mientras que las cartas espirituales fueron más frecuentemente escritas por varones (Tabla 1)
Tabla 1

El propósito de las 568 cartas subsiguientes (Tabla 2) se correlacionaba con el de la primera carta. En estas cartas ulteriores las mujeres tendieron a escribir cartas de apoyo y románticas y los varones, cartas espirituales. Un 60% de estas 568 cartas fueron de conocidos y un 20%, románticas. La persona –una mujer- que escribió más cartas (43) se mudó a lo largo de su correspondencia al mismo estado en que estaba recluido el asesino, según indicó en sus cartas, para estar más cerca de él y asistir a las vistas por sus diversos crímenes. También se desplazaron para asistir a estas vistas cuatro personas que escribieron más de 5 cartas. 



En su discusión, Johnson y Graham señalan que dado que este asesino en masa era un varón joven, no les parece sorprendente que cerca del 80% de las personas que enviaron una primera carta fueran mujeres. En cambio, sí les sorprende que pese a la magnitud de sus crímenes solo una carta fuera con contenido de odio. De las cartas iniciales o únicas, solo 15% eran de contenido romántico. El contenido de las cartas de las personas más recalcitrantes (10 o más misivas) era generalmente “de conocidos” o “romántico”. Un aspecto que remarcan es que dado que el preso no contestó a una sola carta el goteo epistolar, en especial el de las personas más repetidoras (nueve enviaron más de 10 cartas y dos más de 20), tenía analogías con el acoso. Al igual que los acosadores, estas insistentes personas parecían buscar intimidad con el asesino a través de cartas de las categorías “romántica” o “de apoyo”, a la manera del acosador “deseoso de intimidad con la víctima” en la tipología de Mullen y colaboradores. En estos casos, la conducta de acoso surge de la soledad, con un fuerte deseo de relacionarse con la persona a la que se acosa, y es frecuente la presencia de un trastorno delirante en el acosador. Otro tipo descrito por Mullen y colaboradores, el llamado “pretendiente incompetente”, se asemeja al anterior, pero su interés se centra en mantener relaciones de duración breve y es menos persistente que tipo deseoso de intimidad, por lo que Johnson y Graham consideran que serían ubicables en esta categoría las personas que enviaron entre 1 y 10 cartas. 


Al margen de enunciar una serie de limitaciones metodológicas de su estudio, Johnson y Graham extienden sus hallazgos al tratamiento de las personas que desean mantener una relación afectiva con alguien que exhibe conductas violentas. En estos casos, proponen, debería ensayarse un abordaje psicoterápico para tratar una posible patología caracterial en quien desea entablar o conservar esa relación. En su estudio observaron que el deseo de entablar una relación romántica con un conocido criminal convicto fue mayor entre las personas que le enviaron más de una carta (20%) que entre los autores de cartas iniciales o únicas (15%), lo que les lleva a sugerir que las personas que tienen una fuerte tendencia a vincularse con un sujeto violento podrían beneficiarse de una terapia que explore sus sentimientos románticos. Aconsejan específicamente que los terapeutas exploren con estos pacientes los antecedentes de haber sufrido violencia o abuso verbal en la infancia o en la edad adulta. Si existen estos antecedentes, plantean, podría ser adecuado un diagnóstico de TEPT y en todo caso podría iniciarse un tratamiento específico para personas que hayan sido víctimas de abuso. 
El trabajo de Johnson y Graham sondea la fascinación que puede llegar a suscitar un asesino, lo que, aunque no lo desarrollan en su discusión, puede tener un paralelismo con la atracción que algunos varones violentos ejercen sobre sus parejas o las dificultades de estas para cortar la relación, tal como señalan los autores en su introducción. Sin embargo, la equivalencia de estas conductas con el acoso es lo que centra mayoritariamente la atención de los autores, así como los ribetes de psicopatología grave que este fenómeno entraña en unas ocasiones o las raíces que puede tener en una experiencia propia de victimización y abuso. El retrato, por tanto, es relativamente confuso y requiere una mayor profundización, para lo cual serán de utilizada las guías y sugerencias que el propio trabajo que comentamos ofrece a quienes tengan interés por avanzar en el estudio de la cuestión.

PS- Sobre el mismo tema:

Referencias:
Johnson RS, Graham DP. What do >700 letters to a mass murderer tell us about the people who wrote them?. Current Psychiatry 2015; 14(8):21, 22, 24-26
Mullen PE, Pathé M, Purcell R, Stuart GW. Study of stalkers. Am J Psychiatry. 1999; 156:1244-1249.

Colaboración de Juan Medrano

martes, 27 de marzo de 2018

El acoso en la escuela desde el punto de vista evolucionista


El acoso (bullying) en la escuela es un serio problema que afecta a millones de niños y adolescentes en el mundo. En los Estados Unidos se calcula que el 50% de los jóvenes adolescentes se ven implicados en alguna forma de acoso sea como acosador o como víctima en un periodo de dos meses. Los perpetradores de estas conductas de acoso tienen un riesgo aumentado de posterior conducta antisocial, uso de alcohol y drogas y de conducta delictiva. Y para las víctimas, el acoso se asocia a otros riesgos como problemas mentales y físicos. En esta entrada vamos a resumir un artículo que hace una revisión teórica del acoso desde el punto de vista evolucionista y propone un  programa de intervención basado en este punto de vista. Está dirigido a adolescentes pero lo que hablemos es aplicable en general a todos los tipos de acoso.

El acoso se definiría desde este marco teórico como una conducta agresiva que causa daño a otro individuo  en el contexto de un desequilibrio de poder, es decir, una agresión repetida contra un individuo más débil. Los objetivos materiales y sociales se pueden conseguir en los grupos de dos maneras, de una manera antisocial (robo, engaño, amenazas, agresión) o de una manera prosocial (cooperación, construyendo relaciones amistosas y con colaboración). El acoso pertenece al primer grupo. Para esta entrada nos interesa tener en cuenta que los objetivos que se consiguen con el acoso pueden ser también conseguidos por medios prosociales.

El acoso ha sido documentado en todas las culturas modernas estudiadas así como por antropólogos que han estudiado cazadores recolectores y por historiadores que han estudiado culturas pasadas. Ocurre también en animales sociales -desde peces a gallinas o chimpancés- donde promueve el acceso a recursos físicos, sexuales o sociales. Como dicen Christopher Boehm o Frans de Waal, cualquier especie que tiene una jerarquía de dominancia social tiene probablemente acosadores. Al igual que ocurre en estas especies, a los humanos nos mueve el estatus, conseguir nivel en la jerarquía  es acceder a mas recursos y se asocia a un mayor éxito reproductivo. En primates, por ejemplo, se ha encontrado que los acosadores que suben en la jerarquía tienen más descendencia. Cuanto más acosas, más subes en la jerarquía y más hijos tienes. 

En humanos, el acoso se asocia también a mayor control de recursos, a mayor sexo y reputación. Los acosadores empiezan a salir y a tener relaciones sexuales a una edad más temprana, es más probable que tengan pareja y tienen un mayor número de parejas sexuales. En total hay evidencia  de que es efectivo para conseguir parejas y recursos. Y también lo es para conseguir una mejor posición social y reputación. La reputación parece ser el mayor beneficio del acoso y se encuentra que los acosadores tienen más nivel de dominancia, son más centrales socialmente y tienen mayor popularidad, a pesar de que tienen bajos niveles de simpatía. En este punto conviene recordar las dos formas de ascender en la jerarquía: la dominancia y el prestigio. Los acosadores consiguen fundamentalmente dominancia, no prestigio. 

A nivel psicológico, los acosadores no parecen tener otros déficits cognitivos o de relación que el mayor riesgo de conductas delictivas y antisociales que hemos comentado. A nivel de salud mental parecen encontrarse en un nivel similar (o a veces por encima) del adolescente medio.  No se encuentran déficits de teoría de la mente, de empatía cognitiva ni de competencia social. Lo que sí se encuentran son diferencias en ciertos rasgos de personalidad. Por ejemplo, puntúan bajo en la dimensión Honestidad-Humildad del HEXACO, dimensión que se encuentra en el núcleo de la llamada tríada oscura (psicopatía, narcisismo y maquiavelismo). También tienen un mayor deseo para explotar a los demás lo que explica que puntúen bajo en empatía afectiva frente a cognitiva. Son conscientes del daño que producen a los demás pero no les importa. No hay culpa, les preocupa el éxito y no el dolor de los demás. 

Con respecto a las intervenciones para combatir el acoso, los programas existentes no son muy efectivos. La mayoría de estos programas usan una estrategia de tolerancia cero y el entrenamiento de la empatía. En algunos países escandinavos estos programas consiguen una reducción del acoso del 20% pero en EEUU los resultados son insignificantes. Si miramos el acoso desde un punto de vista del coste-beneficio, estas intervenciones buscan aumentar el coste del acoso, lo cual es razonable, pero se olvidan de que los adolescentes tienen muy pocas razones para abandonar una estrategia que les está dando resultados. Un programa más eficaz es el llamado KiVa en Finlandia que ha conseguido reducciones del acoso del 20-60% y busca, además de aumentar el coste, reducir los beneficios intentando que los compañeros no otorguen ventajas a los acosadores. Pero se ha visto que este programa es eficaz contra acosadores de baja o mediana popularidad y que los de más alta popularidad  son resistentes a los esfuerzos de los compañeros de reducir sus beneficios o imponerles sanciones sociales. Los compañeros no pueden alterar la conducta de los acosadores más poderosos.

Los autores del artículo que contamos proponen una estrategia algo diferente que vamos a resumir. El programa se llama Meaningful Roles (roles con sentido) y se basa en dos tipos de programas previos que ya están en marcha en las escuelas. Un programa es el de Responsabilidades de los alumnos y consiste en adjudicar roles similares a los de los adultos (capitán, monitor de tareas escolares…) a los alumnos, lo que aumenta su estatus. Parece que dar a los alumnos estos roles con sentido y estas responsabilidades funciona. El otro programa es el de utilizar notas de alabanza, que son notas anónimas o firmadas donde se alaban los logros de un alumno, se difunde las cosas que hace bien, etc. Se supone que es una manera de reforzar las conducta prosociales y de aumentar así su frecuencia. Parece que este tipo de programa también funciona y aumenta las conductas prosociales y disminuye la agresividad y la violencia. 

Pues bien, el programa Meaningful Roles lo que hace es combinar elementos de estos dos programas. Se adjudica roles a todos los alumnos pero cuando se detecta a un acosador se le adjudica uno de los mejores roles (en compañía de un alumno destacado) de manera que no tenga oportunidad de acosar y también con la intención de que si consigue sus objetivos por medios prosociales no tenga incentivos para recurrir a la vía antisocial. Por ejemplo, ser el especialista en tecnología y estar encargado de los ordenadores o ser tutor de matemáticas de otros alumnos da mucho prestigio y reforzaría la via prosocial frente a la antisocial. Leído en términos de dominancia y prestigio lo que se busca es ofrecer prestigio al acosador para que no tire por la vía de la dominancia.

La estrategia es difícil de montar a nivel de la escuela y se hace en teoría de forma opaca para los alumnos. Tanto profesores como alumnos pueden identificar a un acosador y entonces se les rota por estos roles pero ni el acosador sabe que ha sido identificado ni lo saben el resto de alumnos. Sólo lo sabe el profesor encargado del programa. Para que esto no se detecte se mantiene un nivel de aleatoridad en la adjudicación de los puestos ya que de otra manera en cuanto se nombrara a alguien encargado de los ordenadores, por ejemplo, todos sabrían que es un acosador. La aleatoridad se calcula que debe ser por lo menos de un 30%. Otro elemento de la estrategia es emparejar a los acosadores con estudiantes altamente competentes en estos roles, estudiantes muy bien adaptados y populares para que sirvan de modelos. En términos de teoría de conducta, se llama reforzamiento diferencial de conductas incompatibles a esta estrategia de hacer incompatible la conducta deseada con la indeseada y de reforzar la deseada. Un rol que se suele dar es el de saludador o recepcionista de los estudiantes cuando llegan al aula entre clase y clase. A la pareja acosador/ buen alumno se les deja salir antes, van al baño, tiene un rato de descanso y luego van a la próxima clase donde reciben a los demás alumnos dándoles la mano.

Bueno, esto es suficiente para hacernos una idea. Lo interesante de este programa es que utiliza un enfoque evolucionista no solo para entender las cosas sino para intentar cambiarlas. Al final , habrá que evaluar la idea en estudios controlados, que no se han llevado a cabo todavía. Los resultados preliminares son esperanzadores pero esto hay que confirmarlo en estudios bien diseñados. El programa tiene puntos fuertes y débiles, desde luego. Los adolescents suelen tener un cierto grado de reacción contra las intervenciones diseñadas por los adultos y pueden mostrarse resistentes a los intentos de los adultos de redefinir lo que es importante para la popularidad y el estatus. Lo que estigmatiza a los acosadores es identificarlos y que sen señalados para intervenciones determinadas. El programa Meaningful Roles evita esta estigmatización pero podría dar lugar a que los acosadores utilicen el poder que les da su nuevo rol (el de encargado de ordenadores o saludador) para cometer abusos de poder y acabar acosando de nuevo al limitar quién tiene acceso a un ordenador o a entrar en clase. En fin, que la idea es buena pero que la ejecución puede tener sus inconvenientes y requiere una gran habilidad y coordinación.

@pitiklinov

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