domingo, 17 de marzo de 2019

Guerreros y Preocuponas

Esta entrada es un comentario del libro Warriors and Worriers, de Joyce Benenson. Benenson es una psicóloga del desarrollo que ha trabajado con niños durante más de 30 años y también con primates, con autores como Richard Wrangham o Anne Campbell y conoce la psicología evolucionista. El libro trata la eterna cuestión de las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres y cuál puede ser su origen, la naturaleza o la crianza. 

La tesis fundamental de Benenson es que la evolución genética ha programado a cada sexo para sobrevivir a diferentes tipos de muertes. Los hombres están programados para desarrollar características asociadas a convertirse en un guerrero mientras que las mujeres están programadas para desarrollar características relacionadas con convertirse en unas preocuponas. Las niñas necesitan crecer para ser capaces de depender de otros para que les asistan en el cuidado de los niños. Una madre que no tiene ayuda de nadie más es mucho menos probable que sobreviva y que mantenga a sus hijos con vida.  Esta especialización en prevenir muertes de diferentes causas beneficia a sus hijos ya que éstos tienen dos padres que cubren más formas de peligros y son más capaces de mantenerlos con vida. 

Estos dos patrones sexuales deberían producir diferentes tipos de miedos, intereses, elecciones de compañeros sociales, organización de las relaciones, preferencias por determinados ambientes y, en definitiva, diferentes decisiones orientadas a prevenir la muerte temprana, diferencias todas ellas que se ven en diferentes culturas y desde edades muy tempranas. Cuanto más temprano aparece una conducta en niños más probable es que esta conducta tenga una base biológica. Y lo que Benenson ha encontrado a lo largo de su carrera es que niños y niñas se comportan de manera muy diferente (en sus juegos, en clase, etc.)  desde la infancia temprana mucho antes de que las niñas tengan hijos y de que los niños se conviertan en el sexo más fuerte físicamente.

A lo largo del libro desfilan las típicas diferencias de que las mujeres están más interesadas en las personas, en hablar con los demás y en criaturas vulnerables, especialmente los bebés, y los hombres en solucionar problemas y en centrarse más en las tareas así como en las competiciones. También refuta la creencia de que las mujeres son más sociales y que no son competitivas. Su argumentación está muy bien apoyada en estudios en niños y en primates aunque queda mucho margen para la discusión lógicamente. Vamos a ver lo que ella considera los instintos básicos del hombre y de la mujer.

Combatir al enemigo: el instinto básico masculino

Una diferencia de los humanos con respecto a otras especies es que su principal enemigo son otros humanos. La mayoría de especies tienen otros depredadores pero en nuestro caso mantener a nuestros hijos con vida ha supuesto a lo largo de nuestra historia evolutiva luchar contra otros grupos.

“Consecuentemente, a menudo tiene sentido luchar contra otros grupos. Por supuesto, implicarse en batallas físicas contra otro grupo puede poner en peligro las vidas de todos los miembros de la comunidad. Los genes de absolutamente nadie serían capaces de sobrevivir a esto. El problema puede ser resuelto delegando la tarea de combatir al enemigo en un grupo específico: los hombres jóvenes. Las mujeres pueden así protegerse a sí mismas y sus hijos. Los hombres mayores pueden supervisar desde la distancia. Los hombres jóvenes deberían luchar contra el enemigo lo más lejos posible de los demás. Así, entre ambos, hombres y mujeres son capaces de maximizar las probabilidades de que sus hijos sobrevivan.”

“Creo que hombres y mujeres tienen genes diseñados para afrontar diferentes problemas. Estos problemas se reflejan en los miedos de niños y niñas. Los niños y hombres tienen menos miedo a la muerte que las niñas y las mujeres y toman riesgos mayores y con más frecuencia. Los padres que tienen tanto niños como niñas aprenden a menudo que es mucho más difícil conseguir que sus hijos se preocupen por cosas como la salud o la higiene, preocupaciones que son extremadamente útiles para proteger sus vidas.

¿Qué temen los niños? Basándome en mis años de estudios de niños y, más recientemente, adultos, creo que la especialidad de niños y hombres es preocuparse acerca de los enemigos. El enemigo es su problema y es su responsabilidad derrotarlo. Como el enemigo no está siempre presente, los niños y hombres no se preocupan todo el rato. No obstante, creo que confrontar el problema del enemigo ha permitido a los hombres evolucionar un conjunto de reacciones instintivas que existen todavía hoy en día.

La preocupación intuitiva con los enemigos es tan fuerte que cuando el hombre moderno se enfrenta a otras formas de peligros acaban reformulándolos como un enemigo. Por ejemplo, los hombres luchan la guerra contra las drogas; batallan el cáncer; atacan el analfabetismo; combaten las infecciones; derrotan las malas actitudes; asaltan creencias políticas o estereotipos, etc. Chicas y mujeres usan estos términos menos espontáneamente. Es el enemigo el que capta la atención y los recursos de hombres y niños”

A los niños les encanta jugar de una manera ruda y violenta (rough-and-tumble play) en forma de jugar a peleas: luchar, juegos con arcos y flechas y otras armas, etc. Las niñas raramente se enfrascan en este tipo de juegos. Benenson ha observado estos juegos en Africa y en diversos estudios al menos el 70% de los niños se implican en juegos que incluyen ataque, defensa, cazar a otros, escapar y capturar. Por contra, las niñas casi nunca se implican o imaginan jugar a pelear.

“Los Hadza, una de las comunidades de cazadores recolectores que persisten actualmente en Tanzania, dan a los niños su primer arco y flechas a los 2-3 años. Todo niño en toda comunidad Hadza tiene su arco y flechas para los 5 años. Mientras que esto muestra una clara evidencia del efecto de la socialización, no explica por qué se les da arcos a los niños y no a las niñas. Los hombres cazan grandes animales pero las mujeres cazan también. Ambos sexos requieren protección. Creo que parte de la razón de que se les dé arcos a los niños es que les gustan más que a las niñas.

Para los 3 años de edad, los niños pueden lanzar más lejos, más rápido y con más puntería que las niñas. No hay otra actividad física en esa edad temprana en la que los niños superen tanto a las niñas. Para la mitad de la infancia, en diversas culturas, los chicos practican esa habilidad lanzando palos, piedras y cualquier cosa que tengan. En la adolescencia, los chicos han aumentado en tres veces su mayor habilidad de lanzar con respecto a las chicas”.

“Es sorprendente lo rápido que los enemigos se convierten en la diana del juego de los niños. Por supuesto, cuando un enemigo aparece se convierte en el protagonista de la vida de todos. Pero nada muestra mejor la fuerte atracción de los niños por los enemigos que cuando no hay enemigos. Cuando no hay enemigos reales, los niños los inventan. Para los 3 años de edad, los niños de nuestras sociedades modernas y pacíficas juegan a ser superhéroes que combaten enemigos mientras que las niñas juegan a casitas. Por supuesto, la sociedad pone nombre a los enemigos y los niños a menudo se apropian del contenido que oyen en los medios. Las chicas no. A las chicas los enemigos no les atraen de la misma manera que a los chicos. De manera informal, he preguntado a padres de niños y niñas si animan a los hijos y no a las hijas a convertirse en superhéroes que combaten enemigos. Ni un padre era consciente de hacer eso. Al contrario, decían que nunca lo habían hecho.

Los enemigos de los chicos a menudo consisten en figuras del mal cuyo único fin es destruir la humanidad. A menudo, estas figuras se toman prestadas de otras fuentes pero se inventan al momento por los propios niños. Cuando los niños crean enemigos, sus imaginaciones son comparables a las de los mejores magnates de Hollywood. Además, cuando los enemigos están tramando algo las armas son imprescindibles. La fascinación de los niños por los enemigos va de la mano de su atracción por las armas.

Me parece a mí que los niños se ven atraídos intuitivamente por los enemigos. Los niños y las niñas no pueden identificar su propio sexo hasta los 2-3 años de edad. Incluso entonces, no entienden lo que significa el género. De hecho, al rededor de los 6-7 años, en las culturas occidentales con sus códigos de vestimenta, los niños creen que pueden cambiar de sexo  simplemente cortándose el pelo o cambiándose de ropa. Sin embargo, mucho antes de esa edad, los niños ya prefieren jugar con armas y vehículos de transporte mientras que las niñas no…Es altamente improbable que en todo el mundo los padres hayan socializado sólo a los niños para que ls gusten los enemigos y hayan tenido éxito en conseguirlo cuando los niños son todavía infantes.

Además, los juegos de guerra contra el enemigo empiezan al mismo tiempo que la atracción de los niños por las armas. Peter Smith entrevistó a padres de niños en Inglaterra e Italia acerca de los juegos de los niños. Los padres informaban que la mayor atracción de sus hijos eran las armas; después de esto, les gustaba jugar con figuras de combate, como soldados, transformers y jugar a superhéroes.  En ambos países los padres informan que lo empiezan a hacer con 2-3 años. Incluso en Alemania, donde hablar de guerra es políticamente incorrecto, los niños muestran los mismos intereses. Por tanto, los niños parecen nacer con un sistema especializado de monitorización de enemigos…

Como la mayoría de la gente conoce, la construcción también fascina a los niños. Este magnetismo con la construcción también puede estar relacionado con jugar a la guerra. Estudios tanto en sociedades de cazadores recolectores como en sociedades modernas muestran que mientras que las niñas disfrutan de construir figuras, tejer cestos y construir casas y muebles, los niños disfrutan construyendo armas, fuertes y ferrocarriles. La conexión entre la construcción y la guerra es más clara cuando miramos lo que ocurre cuando los niños terminan una construcción. El placer que obtienen de destruir sus creaciones. La destrucción depende de la construcción.

Personalmente, nunca he encontrado un niño que no se sienta atraído por un arma o algo que se le parezca. De hecho, en un estudio norteamericano reciente el 93% de los niños de 2-14 años que accidentalmente matan a alguien con un arma son niños. Los coches y camiones van luego en segundo lugar. La excitación que las armas y vehículos genera en los niños hace que los creen de materiales que no tienen nada que ver. En muchas escuelas de preescolar de EEUU, por ejemplo, para disminuir el desarrollo de la agresión la política es no permitir que los niños jueguen con ningún tipo de arma. La idea es que los adultos son la causa de que los niños aprendan a ser agresivos, no que la agresión es algo que ocurre en todas las especies, incluida la humana.  A pesar de las mejores intenciones de padres y profesores, cada uno de los 50 profesores de preescolar con los que he hablado describen a los niños disparando balas de la cabeza de las muñecas, transportando municiones en coches de niños y atando enemigos con ropas de gimnasia.  Si los materiales adecuados no están disponibles, entonces el niño usa su imaginación para cumplir con su deber…

Ageliki Nicolopoulou ha estudiado el juego en su clase de Massachussets y encontró que más del 90% de las historias de niños incluyen violencia contra una diana enemiga. Para los 4 años de edad toda historia de niños consiste en combatir a un enemigo violento…Dada la temprana edad en la que empieza esta fascinación de los niños por el enemigo es aparente que la biología juega un papel”.

Protegerse a sí misma: el instinto básico femenino

Como decíamos más arriba, las mujeres deben resolver problemas diferentes a los hombres. Las mujeres tienen hijos. Deben encontrar una manera de mantenerse a sí mismas y a sus hijos con vida. Deben asegurarse de que sus hijos sobreviven para reproducirse. Deben seleccionar cuidadosamente a a otras personas que les proveerán una ayuda crítica. Incluso aunque una mujer nunca tenga hijos, ve el mundo a través de una lente diferente a la del hombre.

“Los hombres ponen su vida en riesgo junto con otros hombres que no son familiares para derrotar al enemigo. Las mujeres no se pueden permitir hacer lo mismo. No se trata de que algunas mujeres no sean voluntarias para las fuerzas armadas, sino que esto ocurre muy raramente.

Sugiero que los genes de las mujeres las han programado para que se mantengan con vida y para que mantengan con vida y sanos a sus hijos y a sus familiares cercanos. La razón es simple.

La supervivencia y buena salud general de una mujer individual es mucho más importante que la de un hombre. La contribución básica de un hombre a la procreación requiere unos minutos de actividad. Además, si él no esta disponible, otro hombre puede sustituirle fácilmente. No es así para la mujer. El cuerpo de la mujer es responsable de llevar el feto a término y de asegurar que se mantiene sano. Luego tiene que dar a luz con éxito a su niño lo que supone un riesgo en humanos. Tras el parto, tiene que alimentar al hijo lo que en muchos períodos de nuestra historia ha supuesto producir leche para mantenerlo durante un par de años como mínimo. Después de esto, la mujer sigue siendo la principal responsable de mantener la salud y seguridad de sus hijos durante muchos más años antes de que los niños puedan sobrevivir de forma independiente. Incluso después de que los hijos tengan su propia descendencia, ayudan con mucha frecuencia a sus nietos.

Seguir viva y con salud es por tanto absolutamente crítico. Las mujeres deben mantener este problema y sus soluciones a la vista a todas horas a lo largo de sus vidas, incluso cuando son mayores. Un error y su salud, y la de todos sus hijos vivos actualmente y sus posibles hijos futuros, se verá comprometida. Es una enorme carga. 

Los niños y hombres no se preocupan continuamente, segundo a segundo. Si un hombre consigue impregnar a una o más mujeres que cuidarán de los hijos que resulten, sus genes sobrevivirán, incluso aunque él no sobreviva. Él es libre de luchar, de ir a explorar o de correr cualquier riesgo que le lleve a encontrar más mujeres con las que tener sexo…

Merece la pena repetir lo crítico que ha sido siempre la supervivencia de la madre. Teóricamente, el niño de una madre fallecida podría ser cuidado por otra mujer. Pero esto implicaría que esa mujer diera la lecha destinada a su propio hijo al hijo de otra mujer. Incluso aunque una hermana quisiera dar su leche a un sobrino esto requiere un gran número de calorías lo que puede agotar a la madre. ¿Por qué iba una madre a poner en peligro a sus propios hijos? Históricamente la mayoría de hijos huérfanos destetados morían…Cuando una mujer enferma o muere joven, no es sólo su supervivencia la que está en riesgo sino la de todos sus hijos vivos y todos sus hijos potenciales. Si esto ocurre, los genes de la mujer desaparecen.

Esto no es así en el caso de los hombres. Las mujeres que no se preocuparon de su salud y supervivencia tuvieron menos hijos. Una mujer no podía tener sexo con un hombre atractivo  y marcharse a ayudar a conquistar un reino o construir una empresa y regresar para ver a su hijo por primera vez, bien cuidado por su atenta pareja. Sencillamente, sus genes no se habrían transmitido a la siguiente generación. Nadie más está disponible para gestar, dar pecho y criar los hijos de una mujer. Así que las mujeres que produjeron y cuidaron a sus hijos con cuidado fueron las que intuitivamente se preocupaban de su salud y supervivencia y de mantener la proximidad con sus hijos. Con pocas excepciones, incluso las mujeres que eligen no tener hijos tienen, no obstante, genes que las preparan para tener hijos….

Cuando una mujer con buenos recursos que está criando unos hijos perfectos se obsesiona con asuntos triviales como si ser exigente con ellos o no, qué horario es mejor para ellos, quién tiene más amigos, qué ropas ponerles, etc., puede parecer ridículo. Creo, sin embargo, que las mujeres son guiadas por los genes para preocuparse, incluso cuando no hay nada serio de lo que preocuparse. No es cómodo admitir que todo va bien a menos que un gran desastre haya sido evitado. El empuje a preocuparse es fuerte y persistente. La ansiedad es parte de ser mujer.

¿Cuáles son las preocupaciones específicas de las mujeres? Las mujeres piensan acerca de ellas mismas continuamente: ¿por qué parecen divertidos mis ojos hoy? ¿por qué no me siento bien? ¿estoy enferma? ¿por qué cancelé la cita con el médico? ¿por qué soy siempre la última? ¿por qué estoy siempre cansada? ¿por qué me sonrió esa persona de esa manera tan torcida? ¿quién se cree que es haciendo eso sin consultarme primero? ¿por qué me mira como si fuera idiota? Una mujer parece mantener un dialogo constante consigo misma acerca de su propio estado. Muchos investigadores piensan que ese auto-foco constante de las mujeres tiene consecuencias negativas, como la depresión o la ansiedad. Mientras que este diálogo constante parece contraproductivo, probablemente refleja el interés básico de la mujer de mantenerse con vida y sana. Es probable que la ansiedad tanto preceda como siga a estos pensamientos.

En particular, las mujeres están más preocupadas que los hombres acerca de sus cuerpos. Por ejemplo, cuando se preguntó a más de 10.000 mujeres finlandesas de todas las edades lo satisfechas que estaban con sus cuerpos los resultados fueron llamativos: las mujeres estaban mucho menos satisfechas que los hombres con todos los detalles de sus cuerpos.

Las mujeres, por supuesto, se preocupan por sus cuerpos por más de una razón. Una es la salud; otra es el atractivo para los hombres. Nadie cuestiona que las mujeres usan sus cuerpos para competir por los hombres y los recursos que vienen de la mano de un hombre. Muchos hombres están más que dispuestos a compartir sus recursos con una mujer físicamente atractiva. Así que las mujeres están muy atentas a la capacidad de atracción de sus cuerpos sobre los hombres. Usan productos químicos para que su piel y su pelo luzcan mejor, usan joyas y ropas costosas y están dispuestas a utilizar la cirugía para lucir mejor. Sin embargo, el deseo de ser atractiva para los hombres se relaciona con su salud. La riqueza de un hombre puede mejorar la salud de una mujer. Cómo protege su salud es lo más importante. El mejor amigo de la mujer es el miedo.

Las niñas muestran más miedo que los niños desde el nacimiento…Las madres informan que sus hijas muestran miedo antes que los niños…En la infancia las niñas son diagnosticadas de trastornos de ansiedad con el doble de frecuencia que los niño. Esto empieza tan temprano que es muy probable que sea innato. Si necesitas estar viva para que tus hijos lo estén también, una de las consecuencias es que hay que star continuamente pendiesen de potenciales peligros… 

El Trastorno por Estrés Post-Traumático es el doble de frecuente en mujeres que en hombres. Los sucesos vitales negativos son más traumáticos para las mujeres que para los hombres a todas las edades…En cuanto empieza la pubertad, la ansiedad y depresión aumentan el doble en chicas que en chicos. Nadie ha ofrecido una explicación convincente para esto. ¿Por qué deberían las chicas ser más ansiosas? Sugiero que cuando las chicas llegan a la edad de ser capaz de tener hijos necesitan tener más cuidado. La ansiedad y la depresión le mantienen a uno cerca de casa y de los niños, focalizado en los detalles, esperando y preparándose para el desastre…

Las mujeres tienen tasas más altas de formas específicas de ansiedad y fobias que los hombres. La mayoría de estas formas de ansiedad son inútiles en las sociedades modernas. ¿Por qué deberían las mujeres desarrollar estas fobias? Yo sugiero que estas fobias habrían sido protectoras en los ambientes más peligrosos en los que los humanos han vivido. Por poner un ejemplo, las mujeres tiene más riesgo de sufrir agorafobia, un miedo a espacios con gente. Esto las habría mantenido alejadas de lugares llenos de depredadores u hombres potencialmente agresivos…La biología de las mujeres las mantiene en un estado de alta alerta pero sin llegar al punto en que sea contraproductivo.

Además, la ansiedad y la depresión se van haciendo menos graves cuando las mujeres pasan su época reproductiva, justo cuando estas emociones ya no son necesarias. Si una mujer vive lo suficiente, el fin de sus años reproductivos trae cierta serenidad… Excluyendo las visitas debidas al embarazo y el parto, durante sus años reproductivos las mujeres visitan al médico con más frecuencia que los hombres. Las mujeres y los hombres usan por igual los servicios sanitarios, sin embargo, antes de la pubertad y después de los 50 años.

@pitiklinov















miércoles, 27 de febrero de 2019

Un final muy humano



“El hombre que en un ataque de melancolía se mata a sí mismo hoy habría deseado vivir si hubiera esperado una semana”
-Voltaire, Philosophical Dictionary (1764)

“Nunca te mates a ti mismo cuando estés suicida”
- Edwin Shneidman

A Very Human Ending es el último libro del psicólogo Jesse Bering y está dedicado al tema del suicidio. Bering es un psicólogo del desarrollo por formación pero se ha especializado en psicología evolucionista habiendo publicado en temas relacionados con el sexo o la religión. Creo que este libro es una buena aportación para las personas interesadas en el tema del suicidio ya que combina el plano personal o subjetivo con el plano científico o de revisión de la literatura consiguiendo un tono general muy adecuado y sensible en un tema tan complicado e incómodo como es el suicidio. Voy a comentar ligeramente algunos de los aspectos del suicidio que toca Bering en su libro.

Bering nos cuenta, por ejemplo, que ha tenido ideas de suicidio desde la adolescencia. En aquella época esas ideas tenían que ver con su homosexualidad y con que ésta se conociera en una pequeña ciudad del medio oeste pero eso ya no es lo que le afecta actualmente. Nos cuenta que en el momento en que empezó a escribir este libro se encontraba precisamente en una fase de ideación suicida relacionada con su falta de ideas para su nuevo libro y con la falta de dinero. En otros momentos las ideas de suicidio han tenido que ver con los altibajos en su carrera profesional. Refiere haber tomado medicación antidepresiva que para él sí ha sido una ayuda.

Tras un primer capítulo donde trata cuestiones personales, en el segundo aborda el tema del suicidio animal. Su conclusión es que si definimos el suicidio como un acto intencional de provocar la muerte dirigido contra uno mismo, no existen pruebas de que exista en otras especies. Ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia pero con los datos actuales habría que admitir, según Bering, que el suicidio es una conducta exclusivamente humana (de ahí el título del libro). 

Sobre esta premisa, se lanza en el tercer capítulo a investigar la evolución del suicidio, el problema de por qué existe el suicidio en la especie humana. Revisa algunas teorías evolucionistas sobre el suicido pero se centra especialmente en la teoría de Denys deCatanzaro que se basa principalmente en las ideas de Hamilton, la inclusive fitness, sobre la que podéis leer aquí. De hecho, se traslada a entrevistar personalmente a deCatanzaro y en esa entrevista vemos su interés por los aspectos personales como comentaba antes, además de los científicos. Ocurre que el hermano mayor de deCatazanzaro se suicidó y ese hecho tuvo mucha importancia en su dedicación a este tema. Bering se interesa especialmente por las circunstancias familiares y la experiencia emocional de deCatanzaro.

En el capítulo 4 Bering desarrolla la teoría de Baumeister sobre el suicidio como escape del yo, de la autoconciencia ya que cree que describe muy bien lo que él personalmente ha experimentado cuando ha tenido pensamientos suicidas. También entrevista a Baumeister e intenta indagar si esa teoría surge de experiencias personales pero en este caso Baumeister le responde que es simplemente su experiencia profesional y no refiere suicidios de personas cercanas que hayan podido influirle. En el siguiente capítulo, el capítulo más duro de leer, Bering describe el suicidio de una chica de 17 años, Victoria, que residía en Singapur. Resulta que después de su suicidio por salto desde un edificio los padres encontraron en su ordenador un diario en el que va describiendo sus pensamientos y sentimientos en los meses antes y Bering va mostrando cómo esos sentimientos se corresponden con las etapas que describe Baumeister.

El capítulo 6 está dedicado al tema del contagio del suicido, del llamado efecto Werther y del enorme cambio que supone Internet y las redes sociales en la dinámica del suicidio en adolescentes. Uno de los dilemas que surgen a la hora de la prevención del suicidio  es hasta qué punto desestigmatizar y normalizar el suicidio podría tener efectos perjudiciales y conducir a un aumento del mismo. Por un lado, disminuir el estigma y el tabú que rodea al suicidio podría facilitar que las personas que están considerando el suicidio hablaran con profesores o con familiares y amigos y buscaran la ayuda necesaria (Internet ha sido una ayuda para muchas personas). Pero también podría tal vez ser malinterpretado como que es una conducta aprobada o respaldada por la sociedad (y también hay páginas en Internet para la gente que busca métodos y formas de suicidarse, o incluso personas que han realizado pactos suicidas por este medio). 

En los últimos capítulos trata diferente temas como el papel de la religión y cuestiones éticas como hasta qué punto el suicidio es siempre un síntoma de un trastorno psiquiátrico o es más una conducta social que tiene que ver con las circunstancias vitales de la persona y de los que le rodean. No hay grandes respuestas en el libro pero sí reflexiones y un viaje por los desafíos y preguntas que nos plantea una conducta que por lo que sabemos afecta exclusivamente a nuestra especie. 

@pitiklinov






domingo, 3 de febrero de 2019

Teoría Diádica de la moral y el éxito del feminismo.

Para seguir esta entrada recomiendo leer la anterior titulada la Esencia de la Moralidad donde resumo someramente la Teoría Diádica de la Moral de Kurt Gray. Aquí voy a defender la hipótesis de que el llamado paradigma de género en el campo de la violencia de pareja y doméstica -y en general, el feminismo a un nivel más amplio en la sociedad- están utilizando (sin saberlo) nuestra predisposición a percibir la moralidad de una manera diádica para avanzar en sus objetivos. En concreto, están haciendo un uso extensivo de la díada “hombre/perpetrador- mujer/víctima”  de manera que ponen el foco en todo lo que encaja con esa narrativa y barren debajo de la alfombra todo lo que la desmiente. Creo que su estrategia está siendo exitosa en el sentido de que la teoría feminista se ha hecho ley y su discurso es el hegemónico en nuestra sociedad, pero creo que ese éxito esconde un fracaso si es que los objetivos últimos del feminismo eran la igualdad entre hombres y mujeres. 

Recuerdo brevemente de todos modos dos cosas de la Teoría diádica. La primera es que la esencia de un juicio moral es la percepción de dos mentes complementarias, una díada, compuesta por un agente moral intencional y un paciente moral que sufre (la acción del agente). La díada o pareja moral es asimétrica y está compuesta por un agente intencional (perpetrador) y un paciente que sufre (víctima) y la esencia de la inmoralidad no es simplemente el daño sino daño causado intencionalmente. Como decía, la teoría feminista promueve la díada “hombre perpetrador/mujer víctima” o en plural: “hombres perpetradores/mujeres víctimas”. 

Un segundo elemento teórico importante para entender todo lo que vamos a hablar es el concepto de “encasillamiento moral” que consiste en que la gente es catalogada o bien como agentes morales o bien como pacientes morales, y no se puede ser las dos cosas a la vez. Cuando alguien es catalogado de agente moral, automáticamente se le adjudica responsabilidad y agencia y no puede ser paciente. Cuando alguien es catalogado de paciente moral se le adjudica capacidad de sufrir y derechos y no se le adjudica agencia y responsabilidad. La categorización moral no se aplica a los actos sino a las personas y esta clasificación es permanente. Vamos ahora con las pruebas de que la estrategia del feminismo en general se basa en la plantilla moral “hombre perpetrador/mujer víctima”:

En España no tenemos datos oficiales sobre infanticidio. Estos actos violentos son cometidos frecuentemente por mujeres. Depende de las muestras pero tanto padres como madres cometen infanticidio y filicidio. En esta muestra española la mayoría de los agresores son mujeres; en este estudio del Bureau of Justice de EEUU de homicidios de 1980-2008, en los homicidios de niños de menos de 5 años el padre es el perpetrador en el 33% y la madre en el 30%; en esta revisión a nivel mundial con datos de perpetradores de 33 países, las proporciones varían por regiones pero en conjunto las madres son las perpetradoras en algo más de la mitad de los casos, el 54,7%. También depende de la edad de la víctima: el neonaticidio es cometido prácticamente en el 100% de los casos por las madres y a medida que los niños van siendo más mayores el porcentaje en el que los perpetradores son los padres aumenta. Pero dar datos  de las mujeres como perpetradoras de homicidio infantil rompería la díada “hombre perpetrador/mujer víctima”. Si una mujer entra en una díada con un niño no va a poder ser el paciente moral, necesariamente va a tener que ser el agente moral. Por definición, el niño es la inocencia, luego el perpetrador y el agente moral sería la mujer y esto la sacaría de su papel de víctima. Evidentemente, no interesa dar visibilidad a esta circunstancia.

Recientemente, Almudena Grandes escribía que “todos los asesinatos son criminales, pero sólo las mujeres mueren por el simple hecho de serlo”. Siguiendo su misma lógica -que no comparto- también se podría decir que “todos los asesinatos son criminales, pero sólo los niños mueren por el simple hecho de serlo”. Los homicidios infantiles en general no son reflejados en los medios de la misma manera que los de mujeres ni reciben la misma respuesta ni movilizaciones. Sólo lo son cuando los cometen hombres en el contexto de un homicidio de pareja. Creo que estos hechos apoyan que sólo se publicita lo que coincide con la díada que comentamos.

No hay datos y no se puede hablar de la violencia que sufren los hombres. Los hombres son también víctimas de la violencia de pareja y doméstica, y la bibliografía sobre ello no permite dudas. Con respecto a la forma más grave del homicidio, que yo sepa, no tenemos datos oficiales. En USA las mujeres son las víctimas en un 77,4% de los casos, lo que quiere decir que los hombres lo son en algo más del 20%. En el Global Study on Homicide de UNODC (Gender related killing of women and girls) a nivel mundial, el 82% de las víctimas de homicidio de pareja son mujeres y el 18% hombres (si incluimos a toda la familia y no solo a la pareja, es decir si nos referimos a las personas muertas a manos de un familiar o pareja, las mujeres son el 64% de las víctimas y los hombres el 36%). Esto quiere decir que la cifra de hombres muertos es diferente a 0 y eso debería tal vez suponer una atención diferente de 0. Pero no es así.

Recientemente se celebró una conferencia en el Parlamento Europeo en el que se habló de varias cosas y entre ellas de la violencia contra los hombres. Esto costó un linchamiento en Twitter a las personas que tomaron parte en dicho acto. El argumento era que hablar de eso cuestiona la dimensión de la violencia machista. Aquí vemos la díada de la que estamos hablando y el encasillamiento moral: no se puede hablar del hombre como víctima porque automáticamente es minimizar su rol de perpetrador y cuestionar el papel de víctima de la mujer. No se puede ser las dos cosas, agente moral unas veces y paciente moral otras, eso no es posible. Tampoco pueden ser unos hombres perpetradores y otros víctimas, todos los hombres son perpetradores, todas las mujeres son víctimas. La Teoría diádica nos ayuda a entender estas actitudes. Tema tabú.

No tenemos datos de la violencia y homicidios en parejas homosexuales. La violencia en parejas homosexuales es por lo menos tan frecuente como la violencia en parejas heterosexuales. Pero es una violencia incómoda para la teoría feminista porque rompe la díada hombre perpetrador/mujer víctima. Aquí observamos a mujeres perpetradoras frente a otras mujeres y a hombres víctimas de otros hombres y perpetradores de violencia contra hombres, y esto no encaja. Algunas voces han pedido que se registre esta violencia intragénero y dan datos de que en los últimos 10 años han muerto por lo menos 15 personas. Como refleja la noticia: la policía no tiene una herramienta para registrar esta violencia y "Sólo se recoge en la denuncia como un caso de violencia doméstica si te cuenta la víctima que la pelea es con su pareja, pero pocas lo cuentan y por tanto los casos pasan inadvertidos". Creo que esta propuesta no ha sido atendida ni parece existir intención de que lo sea.

De nuevo, el argumento vuelve a ser el de los números, es que son menos que las mujeres muertas a manos de sus maridos. Para empezar, no sabemos las cifras de esta violencia intragénero porque no hay datos pero es evidente que van a ser menores que la violencia en parejas heterosexuales porque el 95% de las personas son heterosexuales y las parejas de heterosexuales son la inmensa mayoría. Si la tasa base es mucho más baja las cifras totales serán más bajas, es evidente. Si el 95% de las personas fueran homosexuales, la violencia ocurriría principalmente en parejas homosexuales que serían la inmensa mayoría. 

Vamos a hablar algo de números. En este debate televisivo, por ejemplo, Raquel Castillejos argumenta que los números son importantes. Deberíamos hablar del bienestar, la seguridad y los derechos de todas las personas, y de abordar todo tipo de violencia pero ya que los números son importantes, vamos a hablar un poco de números.


Los homicidios de pareja son la única violencia letal en la que las principales víctimas son las mujeres. En cualquier otro tipo de homicidio los hombres son los principales perpetradores pero también las principales víctimas (80%). Los asesinatos de mujeres por sus parejas fueron aproximadamente el 15% del total de asesinatos cometidos en España en 2016. En el anteriormente citado Global Study on Homicide se recoge que de cada 8 homicidios, uno es de pareja. Es decir, estamos hablando de un subgrupo pequeño de todos los homicidios. Y eso hablando de asesinatos. Si hablamos de otra violencia letal como es el suicidio nos encontramos con 3.679 suicidios en España en el año 2017, 2718 hombres y 961 mujeres. Es decir, tanto hombres como mujeres se matan más a sí mismos que lo que matan a otras personas. Si dedicamos la atención que dedicamos a 47 mujeres muertas al año y los números son importantes, ¿cuánta atención deberíamos dedicar, por ejemplo a las 961 mujeres que se mataron a sí mismas o a los 2718 hombres que hicieron lo propio, sólo en un año? La respuesta es que hay números y números, hay números que encajan con la plantilla diádica que venimos comentando y números que no encajan y los números que reciben toda la atención son los que encajan. Y  la teoría diádica nos ayuda a entender el diferente efecto de unos números y otros.



Las discriminaciones y desventajas que sufren los hombres no son reconocidas. Es un hecho que no se puede discutir que los hombres son perjudicados en esta sociedad de diversas maneras: suicidio, accidentes laborales, servicio militar y guerras, fracaso escolar, personas sin techo, etc.  No debería ser ningún problema reconocer esto. El filósofo David Benatar, famoso por su postura antinatalista tiene un libro titulado el Segundo Sexismo donde defiende de una manera muy sólida que existe este segundo sexismo. Pero todos estos argumentos y datos no tienen ningún peso en el discurso más asumido en nuestra sociedad. De nuevo, creo que la Teoría diádica -y en concreto el encasillamiento moral- nos ayuda a entender el porqué. Si los hombres son agentes, los hombres no pueden sentir, experimentar, no pueden ser víctimas. Además, la teoría feminista del patriarcado mantiene que todos los hombres oprimen a todas las mujeres y, por lo tanto, ningún hombre puede estar oprimido o sufrir ningún tipo de desventaja en esta sociedad, sólo las mujeres. A los hombres, a todos por definición, les va de maravilla. Así que estas desventajas son suprimidas de la narrativa dominante. 

Benatar no niega el primer sexismo, para nada. No dice que las mujeres no sufran desventajas y discriminaciones. Respeta eso. Sólo dice que los hombres también sufren desventajas y discriminaciones, aunque sean menos, no se trata de una competición. Podemos decir que las desventajas de las mujeres son mayores, vale, pero es absurdo negar las que sufren los hombres. Y aunque evaluáramos que las discriminaciones de las mujeres tienen un nivel de 90 sobre 100 y las de los hombres un valor de 10 sobre 100, seguirían estando ahí y necesitando un pequeño porcentaje de atención. Pero no, el trasfondo es que hablar de las discriminaciones y desventajas que sufren los hombres es negar las que sufren las mujeres, por lo tanto, cero atención a los problemas de los hombres. 

Recientemente, apareció esta noticia sobre el fracaso escolar en Inglaterra, que es mayor en los chicos como en la mayor parte de Occidente. Las autoridades se habían propuesto hacer algo al respecto pero las feministas consideran este tema tabú y lo bloquearon. Por lo visto, hacer algo por los hombres es ayudar a los opresores, a los privilegiados, a los perpetradores de violencia. Pero, a la vez, se nos sigue diciendo que el feminismo busca la igualdad… Los chicos que son expulsados en mayor porcentaje de la escuela tienen mayor riesgo de caer en la delincuencia, en el consumo de drogas o en la violencia. Además, las mujeres van a tener menos hombres con estudios superiores a los que elegir como pareja. Es decir, el fracaso escolar perjudica a toda la sociedad, pero nadie hace nada al respecto. La Teoría diádica, de nuevo, nos ayuda a entenderlo. Esta realidad no encaja con la plantilla diádica de la agenda feminista.

Los hombres no hacen cosas buenas a las mujeres. La díada hombre “perpetrador/mujer víctima”, se refiere a actos inmorales. Pero también existen actos diádicos moralmente buenos en los que un agente hace algo bueno por un paciente moral. Y, por supuesto, existen en la díada hombre/mujer. Voy a poner un ejemplo reciente. En Noviembre del año pasado ocurrió un asesinato en masa en Thousand Oaks en un bar en el que unas chicas celebraban un cumpleaños. Pues bien, muchos hombres actuaron como escudos protegiendo con sus cuerpos a las mujeres. Es decir, en una situación de vida o muerte lo que hicieron muchos hombres de una manera instintiva fue correr el riesgo de dar su vida por la de las mujeres. No se ha hablado mucho de ello y es normal porque es algo que ocurrió en USA muy lejos de nosotros, pero del propio asesinato y de otras cosas también muy lejanas nos enteramos sin problema. Está claro que este tipo de hechos no encaja con la plantilla diádica que venimos comentando.

Bien, podría poner más ejemplos y argumentos pero creo que todo lo comentado es suficiente para apreciar el éxito de la narrativa feminista y algunas de las razones de su triunfo. La mente humana tiende  a ver los actos morales de una manera simple, diádica, con un agente y una víctima y tiende a generalizar de los actos morales a las personas y a juzgar a las personas de una manera permanente como agentes o como pacientes, como perpetradores o como víctimas. El feminismo refuerza esta plantilla presentando a la sociedad exclusivamente los datos que encajan con esa plantilla y ocultando los que no encajan. Nuestra mente moral hace el resto.

Pero quería acabar esta entrada reflejando que este éxito del feminismo es a la vez su fracaso. Al encasillar continuamente a los hombres como agentes y a las mujeres como pacientes lo que se consigue es que sea más difícil percibir a las mujeres como agentes capaces de planificar, de tener intenciones y no solo de sentir. En este sentido, el feminismo actual está de acuerdo con el llamado sexismo benevolente, que veía a las mujeres como seres necesitados de protección y que no pueden valerse por sí mismos. Y a los hombres como seres de piedra, que no lloran ni sienten ni padecen. Es lo que se llamaba la norma de caballería. Todo este planteamiento nos devuelve a un concepto de la mujer como víctima y ser desvalido que necesita la ayuda de caballeros andantes. El caballero andante ahora es el estado, pero estamos donde estábamos, muy lejos de la igualdad entre hombres y mujeres. Por supuesto, los seres humanos adultos somos agentes unas veces y pacientes otras, perpetradores en ocasiones y víctimas en otras. Tanto hombres como mujeres. Pero no hay que dejar que la realidad nos estropee una buena historia.

@pitiklinov















sábado, 19 de enero de 2019

La Esencia de la Moralidad

En esta entrada voy a comentar la Teoría diádica de la moralidad que, por simplificar, voy a atribuir a Kurt Gray, aunque la ha desarrollado trabajando con muchos otros autores. Cuando la conocí hace unos años, la verdad es que me pareció demasiado simple. Al volver sobre ella hace poco creo que tiene más miga de lo que me pareció y que nos puede ayudar a entender muchos aspectos de la moralidad que vemos a nuestro alrededor todos los días. La moralidad es compleja y es muy difícil pretender que una teoría pueda explicarla en su totalidad, pero esta teoría captura aspectos que son esenciales y puede ser complementada con otros enfoques, ya que no es incompatible con ellos.

Gray y colaboradores plantean que la mente humana hace plantillas o modelos de muchas cosas, de lo que es un perro o de lo que es un pájaro, por ejemplo. Un ave es un ser con plumas capaz de volar, aunque sabemos que hay aves que no vuelan. Pues bien, la mente humana tiene una plantilla también de las transgresiones morales, un modelo cognitivo de lo que es una transgresión moral y los elementos claves de este modelo son la intención y el dolor. La esencia de un juicio moral es la percepción de dos mentes complementarias, una díada, compuesta por un agente moral intencional y un paciente moral que sufre (la acción del agente). La díada o pareja moral es asimétrica y está compuesta por un agente intencional (perpetrador) y un paciente que sufre (víctima) y la esencia de la inmoralidad no es simplemente el daño sino daño causado intencionalmente. Hablaremos en general de que la díada está compuesta por individuos pero estas mentes percibidas pueden ser también grupos, corporaciones, robots o seres sobrenaturales.

Hay datos de que la gente percibe las mentes a lo largo de dos dimensiones complementarias. Una es la capacidad de sufrir, de tener sensaciones y sentimientos como miedo, dolor, placer, etc. La otra dimensión es agencia, la capacidad de tener intenciones y de actuar. Una entidad puede puntuar alto en ambas, como por ejemplo un ser humano adulto, otras entidades pueden tener poca capacidad de sufrir y mucha agencia (Dios, Google), otros seres pueden tener mucha capacidad de sufrir y poca agencia (niños, animales) y, por último, otros pueden puntuar bajo en ambas dimensiones (los muertos, objetos inanimados). Lo que se ha observado es que el reconocimiento de derechos correlaciona con la capacidad de sufrir y la responsabilidad (legal, moral) correlaciona con la percepción de agencia. La agencia hace que una entidad sea un agente moral y la capacidad de sufrir y de experimentar cualifica para ser paciente moral y tener derechos. La correspondencia entre los dos tipos de mente la veis en la figura.

Vamos a ver ahora dos fenómenos que fueron los que dieron origen a esta teoría. Los autores empezaron estudiándolos y eso les llevó luego a formular la teoría. Son muy interesantes:

Finalización de la díada

Dado que nuestra plantilla moral es diádica, nos vemos impelidos a completar la pareja moral cuando parece que está incompleta. Esta finalización o conclusión de la díada puede ocurrir de dos maneras:

1- Cuando vemos a un agente moral, a alguien culpable o a alguien que hace algo malo, deducimos la presencia de otra mente que sufre. Cuando alguien juzga que algo es inmoral, sea la homosexualidad, la pornografía, la masturbación o lo que sea, automáticamente tiende a pensar que produce daño y que hay alguien que sufre ese daño. Esto lo observó Jonathan Haidt cuando ponía a la gente ante situaciones hipotéticas como que alguien se come a su perro que se ha muerto por otras causas, o alguien compra un pollo en el supermercado pero antes de comerlo tiene relaciones con sexuales con él, o cuando plantea que un hermano y una hermana tienen relaciones sexuales consentidas. Las personas que consideran que estas cosas están mal moralmente tienden a fabricar un daño y unas consecuencias perjudiciales, como que comer un perro puede dar lugar a contraer enfermedades, o que los hijos de los hermanos pueden tener enfermedades, etc., aunque Haidt les explica que utilizan preservativo y no van a tener hijos.

Esto es algo instintivo o intuitivo y también inevitable. Es como el triángulo de Kanizsa, no podemos evitar percibir un triángulo en esa figura. O lo mismo pasa en esa pasarela de cristal sobre el Gran Cañón: aunque uno sepa que está seguro por el cristal no puede evitar sentirse aterrorizado y con miedo a caer al vacío.



2- Cuando vemos a alguien que sufre deducimos la presencia de otra mente, de un agente moral que es el responsable o culpable de ese dolor. Esto es tan curioso que cuando no se encuentran agentes humanos para explicar el daño, los seres humanos han recurrido históricamente a seres sobrenaturales, brujerías o dioses que serían los causantes de catástrofes naturales o enfermedades. Y esto sigue ocurriendo en la actualidad. En la imagen veis un esquema con los dos tipos de finalizaciones de la díada moral.



Encasillamiento Moral

El segundo fenómeno es el Encasillamiento Moral (Moral Typecasting) que consiste en que la gente es catalogada o bien como agentes morales o bien como pacientes morales, no se puede ser las dos cosas a la vez. El término typecasting tiene su origen en Hollywood y se refiere a cuando a un actor se le encasilla en un papel y ya no se le deja salir de ahí ni ser otra cosas, como Leonard Nimoy que fue toda su vida Mr. Spock. Cuando alguien es catalogado de agente moral automáticamente se le adjudica responsabilidad y agencia y no puede ser paciente. Cuando alguien es catalogado de paciente moral se le adjudica capacidad de sufrir y derechos y no se le adjudica agencia y responsabilidad. La categorización moral no se aplica a los actos sino a las personas y esta clasificación es permanente. 

Esto tiene implicaciones prácticas como que a alguien catalogado de víctima es muy difícil verlo como un villano cuando comete una transgresión moral. En un artículo sobre este tema, Gray y Wegner señalan que si queremos escapar de un castigo por algo malo que hemos hecho la mejor solución (y esto es importante para abogados que tengan que defender a un cliente) es presentarnos como víctimas. En este hipotético caso, una estrategia habitual sería señalar las cosas buenas que hemos hecho antes (que si hemos sido héroes de guerra, buen ciudadano, los que sea…). Eso está bien pero no impide que se nos siga viendo como agentes morales y por lo tanto como responsables y capaces de recibir culpa. Si, por el contrario, nos presentamos como víctimas (maltrato infantil, pobreza, circunstancias adversas externas, etc) esto nos convierte en pacientes morales y va a hacer que el juez o el jurado tenga más problemas para vernos como agentes morales, como villanos.



Esta percepción exclusiva de la mente moral humana es importante. Parece que, debido a esta percepción tipo “o esto o lo otro” vamos por la vida viendo agentes y pacientes morales y unos de ellos sólo son capaces de tener intención y agencia y los otros sólo sufren y sienten. Y este fenómeno se extiende más allá de los individuos ya que se puede percibir a grupos enteros (los hombres, los países…) en una parte de la díada moral o en la otra. 

A riesgo de resultar repetitivo voy a volver a exponer la idea central de esta teoría con unas imágenes por aquello de que una imagen vale más de mil palabras. Empezaríamos observando casos concretos de violaciones morales donde observamos la díada moral:



A partir de esos casos concretos se extrae un modelo, el modelo diádico:



Una vez que tenemos esa plantilla o modelo diádico la aplicamos a la hora de realizar juicios morales:



Las derivaciones y aplicaciones de esta teoría son enormes pero lo voy a dejar aquí por el momento para no resultar pesado.

@pitiklinov

Referencias:

Para los que queráis entrar a fondo en esta teoría os recomiendo el número 23 del año 2012 del Psychological Inquiry. 
Incluye el artículo diana de Gray, Waytz y Young Mind Perception is the essence of morality y 16 comentarios  de psicólogos morales de primera linea (Baumeister, Tage Rai, Kurzban, etc) y una contestación final a los comentarios.

Para el que quiera un resumen rápido recomiendo este artículo de The psychologist de 2015 de los propios autores: