domingo, 20 de octubre de 2019

Los peligros de la Moralidad

"Es mucho más fácil matar a un hombre si crees que es el mal, y que tú eres bueno."
-Hans Georg Moeller, The Moral Fool”


Los que seguís este blog ya sabéis que todo lo relativo a la moral, y a la evolución de la moral especialmente, es uno de sus hilos conductores. Y algo que ha ido apareciendo repetidamente es la idea de que la moral es un arma de doble filo, que tiene aspectos positivos y negativos, una idea que contrasta con la visión más extendida que consiste en pensar que ser moral es siempre algo bueno. Aquí voy a volver sobre el “lado oscuro” o los “efectos secundarios” de esa adaptación humana que es la moralidad.

La definición de moralidad que voy a manejar es la capacidad humana -instinto, incluso-  de ver valores en el mundo, en las acciones o en las personas, es decir, la capacidad de considerar que existen cosas que son buenas y cosas que son malas ahí fuera. Y voy a entender la moralidad humana desde el punto de vista de la psicología evolucionista como una tecnología social que sirve para favorecer la coordinación de los grupos humanos. Creo que hay un consenso bastante amplio entre los autores en esta visión de la moralidad como una tecnología para la cooperación aunque pueda haber diferencias y matices entre ellos. Si cualquiera hiciera lo que le da la gana la vida social no sería posible. El mayor representante de esta forma de entender la moralidad puede ser Oliver Scott Curry y su reciente trabajo en 60 culturas donde encuentra 7 normas básicas morales que se cumplen en toda ellas, pero otros autores como Jonathan Haidt o Josuah Greene  comparten en líneas generales el origen evolucionista de la moral.

Bien, después de las definiciones vamos al grano: ¿Por qué es mala la moralidad? Pues voy a dar algunas razones, por lo menos tres.

1- Cuando un problema o un conflicto se convierte en moral es más difícil resolverlo, llegar a acuerdos o compromisos. 

Hay un ingrediente de la moral que es la obligatoriedad, y la universalidad, que hace muy complicado ponernos de acuerdo en un problema moral. Si yo creo que llevar minifalda es malo moralmente, no me voy a limitar a no llevar minifalda yo sino que voy a impedir que tú lleves minifalda. Así que ya nos hacemos una idea de la gravedad del problema. Esto tiene toda la lógica del mundo. Si yo creo que matar es malo no puedo tomar la postura de que yo no voy a matar pero que el que quiera que mate…si yo creo que abortar es acabar con la vida de una persona pues no me voy a limitar a no abortar yo sino que voy a tratar de impedir que nadie aborte. Es precisamente por ser un problema moral que el problema del aborto sigue con nosotros.

Si yo creo que estoy en posesión de la verdad moral, me veo legitimado -es más, obligado, con el deber- de recortar las acciones de los demás…sus derechos y libertades. Desde el momento en que estoy en posesión de la verdad tengo la superioridad moral y la superioridad moral me autoriza a imponer cosas a los demás. El problema es que diferentes personas o grupos creen estar en posesión de la verdad y con el derecho y la autoridad para imponerse a los demás …

Esta característica de la moral es letal cuando se introduce en campos como la política o la ciencia. Vamos a verlo. Es letal para la democracia. Se supone que en un régimen democrático existen diferentes visiones de la realidad, todas ellas legítimas, y que votamos o elegimos entre ellas. La democracia implícitamente asume que yo puedo no tener razón y que otras personas tienen visiones o ideas que pueden aportar a la convivencia y la vida social. Pero si moralizamos la política (y no hace falta que diga que eso está ocurriendo en todo el mundo occidental) entonces ya estamos votando entre unas opciones que son las “buenas” moralmente y otras que son “malas” y es evidente, por la regla de la obligatoriedad que explicaba antes, que con las opciones malas no puedo entenderme ni llegar a acuerdos de ninguna manera. La acción política queda bloqueada. Pensar que hay una opción “buena” y otra “mala” es herir de muerte la democracia, es decir, si ya sabemos cuál es la opción buena y la que tiene que gobernar, pues nos sobra la democracia, sólo necesitamos un partido, el de los buenos…La democracia requiere una humildad epistemológica que no es compatible con la superioridad moral que genera la moralización de los asuntos.
A propósito de esto que estamos tratando, voy a citar al sociólogo Niklas Luhmann en su charla con motivo de la concesión del premio Hegel de 1988, Paradigm Lost: on the ethical reflection of morality:

“Sobre todo debe ser concedido que ninguno de los sistemas funcionales pueden ser integrados en el sistema social por medio de la moralidad. Los sistemas funcionales deben su autonomía a sus funciones individuales, pero también a su código binario individual, por ejemplo la distinción entre verdadero y falso en el sistema científico o la distinción entre gobierno y oposición en el sistema político democrático. En ningún caso los dos valores de estos códigos pueden hacerse congruentes con los dos valores del código de la moralidad. No queremos que el gobierno sea declarado bueno y la oposición estructuralmente mala o, peor, el mal. Esto seria la sentencia de muerte para la democracia”.

Si mi discurso es la verdad y el discurso de mi oponente es un discurso de odio, si mi oponente es Hitler, evidentemente, no hay acuerdo posible, y parece que últimamente todos los adversarios son Hitler o algo peor. Si con respecto al cambio climático dividimos las posturas en destructores del planeta y en protectores del planeta no hay acuerdo posible; si en el tema de la violencia de pareja dividimos las posturas en los que quieren que mueran mujeres y los protectores de las mujeres, etc., etc., no hay diálogo posible.  


Lo mismo ocurre con la ciencia. El código binario de la ciencia, como dice Luhmann, es verdad/error, de lo que se ocupa la ciencia es de ir acercándonos poco poco cada vez más a la verdad, de intentar descubrir la verdad. Si metemos el código binario bueno/malo en la ciencia nos la hemos cargado porque ya estamos anticipando lo que la ciencia puede o no investigar y a qué resultados y conclusiones debe llegar, las que previamente hemos acordado que son las buenas. Y así ya estamos cerrando los temas, estamos diciendo que ya lo sabemos todo y que no hay que seguir investigando. Dice Luhmann: “Los códigos funcionales (se refiere al de la ciencia, por ejemplo, el de verdad/falso) deben operar a un nivel más alto de amoralidad porque deben hacer sus dos valores disponibles para todas las operaciones del sistema”. Es decir, habría que limitar la esfera de aplicación de la moralidad. Pero actualmente estamos haciendo todo lo contrario, estamos metiendo la moralidad hasta en la sopa. La moralidad es una sustancia altamente contagiosa que lo está contaminando todo. Estamos viendo cómo científicos, académicos y filósofos piden que no no se deje hablar a otros científicos y académicos porque son el demonio, el mal, y así la ciencia no puede trabajar.

2- Las sociedades morales tienden al autoritarismo, la jerarquía, el elitismo y la desigualdad. 

Decíamos que la moralidad es una tecnología para la cooperación y coordinación de los grupos humanos. Pero filósofos como Ian Hinckfuss hacen hincapié en que, históricamente, hemos visto cómo la moralidad se ha utilizado para reforzar el poder de las élites y justificar el orden establecido. Las connotaciones morales de conceptos como lealtad o patriotismo se han utilizado para condenar como traidores/criminales a los reformadores y críticos. Los que han dicho qué es lo bueno y qué es lo malo han sido los que mandan y ese poder terrenal ha sido apoyado, por ejemplo en otros tiempos, por los valores morales aportados por el poder divino (la Iglesia). Lo bueno ha sido muchas veces lo que hacen las clases altas y lo malo lo que hacen las clases bajas. Igual es exagerado decir que la moralidad es la causa de estas desigualdades pero sí tiene un punto probablemente Hinckfuss en que la moralidad se ha usado para justificar el statu quo y mantener las estructuras jerárquicas. Como hemos dicho, la gente desea desesperadamente hacer lo que está bien y se siente mal si no lo hace. Por lo tanto, el que determina qué es lo bueno y qué es lo malo tiene un poder enorme, el poder de marcar el discurso y el rumbo de la sociedad en su conjunto.

3- La moralidad promueve las guerras y los genocidios.

Hemos hablado otras veces de que la mayoría de la violencia en el mundo es una violencia moralista, Violencia Virtuosa, es la violencia de la gente que cree que está haciendo el bien y en base a ello mata o comete genocidios. No es la única causa pero la moral colabora a que la gente normal se convierta en genocida. Decía Steven Weinberg: “La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión siempre habrá buena gente haciendo cosas buenas y mala gente haciendo cosas malas. Pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta la religión”. Creo que Weinberg se equivoca en parte porque se centra en la religión pero el problema es más amplio, ideologías laicas como el comunismo han cometido terribles barbaridades también. El problema es la moral, la fe en nuestra superioridad, creerse en posesión de la verdad y por tanto legitimado para acabar con el mal encarnado en los otros, en esos adversarios diabólicos que son un obstáculo para conseguir el mundo feliz y la utopía que buscamos.

Bien, hasta aquí algunos argumentos en defensa de la postura de que la moralidad es un peligro, de que por un lado es necesaria pero que por otro nos acerca al abismo. Suponiendo que os hayan convencido, la pregunta ahora sería: ¿Y deberíamos abolir la moralidad? ¿viviríamos mejor en un mundo sin moralidad? De eso hablaremos otro día, pero mientras tanto una sugerencia: tened cuidado ahí fuera con la moralidad, especialmente con la creencia de ser superior moralmente.

@pitiklinov 



13 comentarios:

Lalo dijo...

Teniendo en cuenta el marco teórico de Daniel Kahnemann, la moralidad sería ese instinto enraizado en el sistema 1, mientras que la reflexión ética estaría en el sistema 2. Siendo así, es vano plantear tanto la abolición de la moralidad como si sería mejor vivir sin ella. Además se trata de un instinto que sirve de partida para la reflexión ética, así como ésta para otras reflexiones cada vez más precisas. El punto entonces sería advertir, como tú lo haces, de los peligros que promueve el pensamiento sesgado y miope en este y otros ámbitos. Incentivar la reflexión.

¿Ya has leído la obra "Against empathy" de Paul Bloom? Básicamente se trata del mismo planteamiento aunque él hable de uno de los ingredientes de la moralidad; la empatía (la empatía emocional, sobre todo. Planteamineto que también se puede subsumir en el de Kahnemann.

antonioesquivias dijo...

Muy bueno, Pablo, me ha gustado mucho.

Anónimo dijo...

No es por la moral, es por la psicopatia, sociopatia y latrocionio (aunque la moral no existiese, ya se buscarian otra excusa los mismos para hacer los puntos 1, 2 y 3 [con el plus de que sin moral, no habria nada mal visto]).

Dani dijo...

Creo que el problema de la moralidad es la ceguera cognitiva que produce. Un atajo de razonamiento, una especie de simplificación adaptativa, más emocional que racional.

Tormento Malsano dijo...

Se que no sería bueno volver a aquello de que "somos todos pecadores", pero debería haber alguna línea de pensamiento que insista en que nadie es tan bueno como para sentirse superior a los demás. Un poco como decir que si estás orgulloso de ser el mejor, no lo eres porque pecas de orgullo. Pero adaptado a estos tiempos. No se si es posible.
Por otra parte, la sociedad actual tiene a desmoralizarse y eso no parece que produzca buenos efectos. El relativismo moral, que es lo que conviene al mundo actual, sólo puede ser caldo de cultivo para los campeones de la moral.
Más que eliminar la moralidad, habría que pensar en una nueva moralidad. Es posible, y muchos de los temas que tocas aportan mucho, una moral basada en la ciencia, en el evolucionismo, la conducta animal, etc. Pero no parece fácil.

J. Camilo dijo...

Comparto, como sabes, lo necesario que resulta reflexionar sobre los efectos de los sentimientos morales en nuestro conflictivo día a día. Sin embargo no tiene sentido imaginar una vida sin estos sesgos y directrices que nos impone. Como bien dices, la conducta moral tiene como objetivo organizar la convivencia, lo cual es fundamental para los animales humanos y lo seguirá siendo hasta que nos dominen las máquinas, momento que sin duda llegará a menos que la catástrofe climática nos extinga antes. Creo que uno de los focos de la problemática tiene que ver con que la diversidad de las poblaciones fruto de la mejora de los medios de transporte y comunicación han mezclado grupos poblacionales con tradiciones morales diferentes y probablemente irreconciliables. Esto se suma al clásico conflicto generacional: toda generación desprecia a la que le sucede por considerar que carece de valores (en realidad ninguna carece de valores, lo que ocurre es que no consideramos dignos de tal nombre a los nuevos valores).
Otro de los obstáculos a la concordia es creer que los valores son absolutos (aunque deben ser interpretados así para que funcionen). Si los valores morales son tecnología sociales uno debe preguntarse qué tipo de sociedad resulta de su aplicación. Esto permitiría preguntarnos: ¿qué sociedad queremos?, ¿una sociedad ilustrada?, ¿una sociedad longeva?, ¿una sociedad con un gran PIB?, ¿una sociedad guerrera como la espartana?. El verdadero problema político es que no se comienza por el objetivo de la tecnología moral. Y ante la ausencia de esta elección instrumental solo queda que las comunidades enfrentadas ganen o pierdan terreno en esta pugna.

Luis Tovar dijo...

Atención, Pablo pregunta: "¿es mala la moralidad?". Parece alguna clase de chiste. Está cuestionando la validez de la moral desde un punto de vista moral. Está incurriendo en una contradicción flagrante. Esto es como preguntar "¿es fea la estética?". Para determinar si algo es feo o bello necesitas un previo criterio estético. La moral no puede ser buena ni mala sino que es a partir de la moral que determinamos si algo es bueno o malo.

Lo que hace Pablo es adoptar un determinado criterio moral para luego criticar otros criterios morales distintos del suyo. Es una estrategia no poco habitual. Pretende hacernos creer que su posición no es una perspectiva moral sino que es la verdad, la ciencia, la objetividad pura. En realidad, todos pretendidos ataques contra la moral son siempre moralistas en tanto que sin un criterio moral no puedes juzgar nada como bueno o malo. Da la impresión de que Pablo se sitúa en ese púlpito de superioridad moral que supuestamente dice denunciar.

"El comunismo ha cometido terribles barbaridades". Claro, el capitalismo no ha cometido barbaridades terribles, ¿verdad? Lo que está sucediendo en Chile estos días es una mera disputa doméstica, claro. El discurso de Pablo no sólo es moralista sino que también es intencionadamente político. La pretensión es aparentar una racionalidad objetiva cuando en realidad sus prepuestos son profundamente parciales y sesgados. El comunismo es una doctrina política y no una doctrina moral. El punto de vista de Pablo es moral y es también político.

Por otra parte, quienes estudian la moralidad como una forma de organización social se están equivocando del todo. La mafia es un modo de organización social que no tiene nada que ver con la moralidad. Las estructuras sociales existen de manera independiente a la moralidad. Las hormigas se organizan socialmente pero no tenemos constancia de que tengan ningún sentido moral. Los académicos están confundiendo la moralidad con la sociabilidad. Confunden el modo en que los animales nos organizamos para mutuo beneficio con la capacidad de actuar en beneficio de otros individuos sin que haya ningún beneficio para nosotros.

La moralidad es la capacidad de comportarnos sabiendo que hay otros individuos aparte de nosotros que sienten y piensan, y el impulso de respetar y ayudar a otros individuos. La moralidad es la consideración de los intereses de todos los afectados desde una perspectiva de igualdad y que valora a los individuos como fines en sí mismos y no como medios para conseguir alguna finalidad. La moralidad la vemos cuando un oso ayuda a un ave que ha caído a una charca y lo salva de ahogarse. No hay organización social ni beneficio ni utilidad. La moralidad es la facultad que nos permite actuar para con los demás de la misma manera que querríamos para nosotros. La moralidad no es una "adaptación humana" sino que la encontramos también de manera evidente en otros mamíferos, aunque sólo entre humanos comprobemos que existe un desarrollo particular de la moralidad que denominamos agencia moral, y que nos permite exigir como responsables de sus actos a quienes son agentes morales.

Luis Tovar dijo...

Por supuesto, la moralidad se puede aplicar selectivamente motivada por los prejuicios. Quienes asumen prejuicios como el sexismo, el racismo, el especismo o el nacionalismo no carecen de moralidad ni de criterios morales, pero los aplican discriminatoriamente sobre determinados individuos en contra o a favor de otros. Esto no es un fallo de la moralidad sino una falta de moralidad.

Denuncia Pablo: "Estamos viendo cómo científicos, académicos y filósofos piden que no no se deje hablar a otros científicos y académicos porque son el demonio, el mal, y así la ciencia no puede trabajar." No estamos viendo nada de eso. No estamos viendo a otros científicos, académicos, filósofos diciendo que son "el demonio" ni "el mal". Aquí Pablo vuelve a confundir deliberadamente la moral con la religión; como hace habitualmente. Quienes matan a los médicos por practicar abortos son siempre fanáticos religiosos; no son personas que defiendan un sistema moral sino una doctrina religiosa. Pablo pretende hacernos creer que eso es culpa de la moral y no de la religión. Todos los defectos que achaca a la moral son reflejo de la conducta religiosa; no de la moralidad. También se lo podríamos achacar a determinados instintos agresivos y dominantes que encontramos ya en niños pequeños y que claramente son lo opuesto a la moralidad.

Pablo denuncia que supuestamente la moralidad impide llegar a acuerdos, que promueve la jerarquía, e incluso que promueve genocidios. Nada de eso es cierto. Pero, volviendo al primer punto de mi comentario, ¿en qué se basa Pablo para determinar que llegar a acuerdos es algo bueno o valioso? !Se basa en un punto de vista moral! Está determinando como algo bueno que lleguemos a acuerdos. Lo mismo sucede con su rechazo al autoritarismo o el genocidio. ¿Por qué se supone que todo eso lo considera malo? Es imposible juzgar tal cosa como mala sin un criterio moral en el que basar dicho juicio. Podemos ver claramente la contradicción en el discurso de Pablo y su intento por colarnos una determinada doctrina moral disfrazada de crítica a la moralidad, que en realidad se basa en confundir la religión con la moralidad y con instintos agresivos y dominantes que pertenecen a la biología innata.

Anónimo dijo...

La corteza insular y su relación con los acontecimientos dolorosos https://lamenteesmaravillosa.com/corteza-insular-relacion-acontecimientos-dolorosos/ Por favor Pablo, qué opinas de este artículo? Puede no sea la entrada de Blog adecuada para pedirte opinión...

Seres fugaces engreidos dijo...

Quisiera entroncarlo con el deseo de suicidio, autolisis... Qué ética o qué moralidad rigen este sentir?? Quién y por qué se atreve a hacer un juicio sin estar en el cerebro (amígdala, o lo que sea) a qué estamos sometidos los pacientes que no podemos funcionar de forma "normal" en nuestro día a día. A la teoría del evolucionismo? A las "leyes" de la ética y la moral?? Os leo y os siento a todos...taann...teóricos...Puede que esté muy equivocada, pero...dejad la filosofía y buscad caminos menos falaces y más efectivos en la medida de la limitación de todos. No quiero herir a nadie, mucho menos atacarlo...pero sí hacer una llamada de atención a tanta palabra vacua por muchas referencias loables y a tener en cuenta para tener perspectiva. Por favor, que nadie se sienta atacado...soy abogado de "mi propio diablo"

Pitiklinov dijo...

Hola Luis, te contesto a algunas cosas:

“Atención, Pablo pregunta: "¿es mala la moralidad?". Parece alguna clase de chiste”. Si definimos moralidad como la capacidad humana de distinguir entre el bien y el mal, nos podemos preguntar perfectamente cosas como: “¿es buena la capacidad humana de distinguir entre bien y mal, entre buenos y malos? o: “¿es malo no distinguir entre bien y mal?”, ¿como por ejemplo hacen los psicópatas? Todo ello desde un marco moral efectivamente, desde la creencia más extendida en nuestra sociedad de que existe el bien y el mal, de que existen cosas buenas y malas. Si yo negara que existe el bien y el mal, entonces no tendría sentido preguntarse si algo es bueno o malo, claro que esa pregunta se hace desde el marco moral, del que yo no me he salido en la entrada. En entradas futuras igual me salgo de ese marco y tu argumento puede ser muy interesante y aporta al debate y a la conversación, pero con respecto a esta entrada creo que no es el caso.
“Lo que hace Pablo es adoptar un determinado criterio moral para luego criticar otros criterios morales distintos del suyo”. Con respecto a muchas de las cosas que me atribuyes te aclaro algunas cosas. El origen de esta entrada está en mi lectura del libro The End of Morality. https://www.amazon.es/End-Morality-Taking-Eliminativism-Seriously/dp/0815358601/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=ÅMÅŽÕÑ&keywords=The+end+of+morality&qid=1572285522&sr=8-1
Las razones por las que podría ser mala la moralidad proceden de J.L. Mackie, The Invention of Wright and Wrong: https://www.amazon.es/Ethics-Inventing-Right-Wrong/dp/0140135588/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=ÅMÅŽÕÑ&keywords=ethics+inventing+right+and+wrong+mackie&qid=1572285773&sr=8-1 así como de Hinckfunss y de Moeller en el libro The End Of Morality. Yo no soy tan original o creativo así que todo lo que digas sobre mis supuestas intenciones es totalmente irrelevante para la discusión de este tema. Los argumentos de estos autores siguen ahí conmigo o sin mí y necesitan su propia respuesta. Todos los autores de ese libro coinciden en que la moralidad tiene una serie de peligros, un lado bueno y un lado malo. Todo ello nada tiene que ver conmigo.
continua...

Pitiklinov dijo...

"El comunismo ha cometido terribles barbaridades". Claro, el capitalismo no ha cometido barbaridades terribles, ¿verdad? “
Aquí me atribuyes intenciones políticas cuando eres tú el que hace una lectura política. Si miras mi texto lo que hago es responder a Weinberg que dice que para la gente haga el mal se necesita a la religión, (cosa con la que tú pareces estar de acuerdo por lo que dices más adelante). Yo le intento rebatir argumentando que una ideología laica como el comunismo o socialismo soviético, generó tremendas barbaridades. Y tú me respondes. ¿Y el capitalismo no?

Imagina que yo en vez de mencionar el comunismo como ejemplo de ideología laica que ha generado barbaridades me hubiera referido al nacionalsocialismo e imagina que alguien me responde: “Claro, y el capitalismo no ha cometido barbaridades terribles, ¿verdad?”…¿te parecería una buena respuesta? A mí no me lo parece además de ser algo del tipo “dónde vas, manzanas traigo…”

-“Todos los defectos que achaca a la moral son reflejo de la conducta religiosa; no de la moralidad.”.

Hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo de tu comentario y de tu visión de la moralidad, pero no voy a entrar en todas. Me quedo con la más esencial que es lo que dices más arriba. En esto mi visión es radicalmente contraria. Robespierre, Pol Por, Hitler, Stalin y tantos y tantos otros cometieron auténticas barbaridades y no eran religiosos. La causa de estas barbaridades es dividir el mundo en buenos y malos, en considerarte tú de los buenos y los otros de los malos. Esto para mí es muy claro. Sólo podría defenderse otra cosa si consideras que el comunismo o el nacionalismo, por ejemplo, son religiones. Ha habido autores que han propuesto algo en esa línea y desde ahí igual podríamos seguir debatiendo.

Por último, aquí tienes un par de enlaces sobre lo de la censura de los filósofos
https://www.feministcurrent.com/2017/05/25/open-letter-hypatia-controversy/
https://www.nytimes.com/2019/08/13/opinion/philosophers-petitions.html
sobre los problemas de libertad de expresión de científicos, filósofos y académicos en general por no pensar lo correcto tendríamos para horas.
Saludos

Maxx dijo...

Buenos dias/tardes.
Pablo mas que productivo el intercambio de opiniones con Luis. Abre una pequeña bisagra para analizar como dentro de la semiotica se generan formas de entender las cosas de manera distinta mas alla de compartir un mismo idioma. El lenguaje escrito tiene evidentemente su portal que posiciona al que lee segun sus interpretaciones mas alla de quien las escribe. Por otro lado como todo en la vida la escritura/oralidad tiene sus limites.
Dentro de la moralidad me gustaria en caso de tu interes que se busque un poco mas sobre otro "portal" que habilita este pensamiento en parte binario(de la moralidad) sobre TOLERANCIA-INTOLERANCIA. Es mas que enriquecedor lo planteado en el texto como busqueda hacia.
SALUDOS!