viernes, 22 de agosto de 2014

El Suicidio como escape del Yo. Los 6 pasos hacia el suicidio

Jesse Bering
El suicidio de Robin Williams ha aumentado la preocupación por el tratamiento de la depresión y la prevención del suicidio. Al hilo de este acontecimiento, Jesse Bering, en un artículo del Scientific American, intenta entender el deseo de acabar con la vida propia y dice que, a su juicio, la teoría que mejor captura la mente de un suicida es la de Roy Baumeister, que considera el suicidio como un escape del Yo. Según Baumeister, hay seis pasos que conducen al suicidio y si alguno de ellos no ocurre, no se producirá el suicidio; pero si los seis están presentes intentar evitar un suicidio es tan inútil como pretender que una persona en el punto más alto de la excitación sexual se frene de llegar al orgasmo. Los seis pasos son los siguientes:

1- Un fracaso, un desengaño, no se cumplen las expectativas. Conviene señalar que la tasa de suicidio es más alta en las naciones más prósperas, en los estados de USA con más calidad de vida, en sociedades avanzadas que defienden las libertades individuales, en áreas con mejor tiempo y en estudiantes que tienen buenas notas y padres con altas expectativas. La pobreza por sí misma, por ejemplo, no es un factor de riesgo para el suicidio. Pero sí lo es pasar de un relativa prosperidad a la pobreza. Es decir, que es la discrepancia entre las expectativas y la realidad percibida la que pone en marcha el suicidio y que, como suele decirse, cuanto más alto, mayor es la caída.

2- Atribuciones internas: uno se culpa a sí mismo del fracaso. Si uno culpa a sucesos externos del fracaso, uno no se suicida. También señala Baumeister que una autoestima baja crónica no es el mayor factor de riesgo  sino una reciente demonización del yo en respuesta a una serie de eventos negativos.

3- Un estado aversivo de autoconciencia. Uno se ve a sí mismo como no atractivo, incompetente, malo y culpable. Pero la esencia de este estado es la comparación de uno mismo con unos estándares. Esta referencia puede ser uno mismo en una época mejor o personas exitosas del entorno. Un dato interesante es que en los textos de las notas de suicidio predomina la primera persona del singular (yo) y rara vez aparecen los pronombres en plural (nosotros). Para un suicida, la familia y los amigos están a millas de distancia.

4- Un afecto negativo, un malestar emocional. Esto parece obvio. El suicida que percibe que pasa algo malo con él experimenta ansiedad, depresión, culpa y vergüenza. Como decíamos, el Yo se percibe como negativo, surge un gran malestar  y el sujeto lo que busca es el olvido, la pérdida de la conciencia. Para ello sólo hay tres caminos: las drogas, el sueño o la muerte, siendo la muerte, la gran anestesia de la naturaleza, la más definitiva.

5- Deconstrucción cognitiva. El suicida intenta escapar huyendo hacia un estado de adormecimiento por medio de una deconstrucción cognitiva, un concepto propuesto por Robin Wallacher y Daniel Wegner. Se rompen las cosas cognitivamente en sus elementos básicos. Por ejemplo, la perspectiva del tiempo del suicida cambia de manera que el momento presente parece interminable: el presente es doloroso y  cuando, al de un tiempo,  mira el reloj se sorprende de que ha pasado muy poco tiempo. También hay evidencia de que no pueden pensar bien acerca del futuro. Es por eso que amenazar, por ejemplo, con que irán al Infierno no tiene mucho efecto porque el futuro no les importa. Baumeister cree que este estrechamiento temporal es en realidad un mecanismo defensivo para no pensar en los fallos del pasado ni en el futuro sin esperanza. 
Otro aspecto de esta deconstrucción cognitiva es el aumento en el pensamiento concreto. En las notas del suicida hay pocas palabras abstractas y sobre pensamientos. Por contra, hay instrucciones muy concretas como “ no olvidéis dar de comer al gato” y referencias a objetos concretos del entorno.
Roy Baumeister

6- Desinhibición. La mayoría de la gente tiene un inhibición y miedo a hacerse daño a uno mismo. Baumeister cree que la deconstrucción cognitiva que hemos comentado tiene como consecuencia una desinhibición conductual y ya no se piensa ni en el propio dolor, ni en el de los seres queridos, ni en otras consideraciones. También es verdad que en esta última fase muchos suicidas recurren al alcohol u otras drogas para favorecer esta desinhibición.

Estos son los seis pasos. La motivación, según Baumeister, es escapar del Yo, de la autoconciencia, el olvido. En la fase de deconstrucción cognitiva, el sujeto tiene distorsiones cognitivas y creencias irracionales. La fantasía más extrema es la de escapar del Yo convirtiéndose en otra persona. Si se pregunta a los suicidas si les gustaría ser otra persona el 20% responden que sí, comparado con un 0% de los controles. 

Es muy difícil, por la propia dinámica que hemos comentado, pero tal vez esta información pueda servir para que , si observas cambios en ti mismo o en otra persona que indican que estos patrones de pensamiento pueden estar ocurriendo, intentes buscar ayuda.

@pitiklinov

Referencia


1 comentario:

  1. Realmente las altas expectativas son el principal desencadenante. No creo que en el Neolítico se suicidara mucha gente, estaban demasiado preocupados con sobrevivir. Creo que hoy día hemos perdido esa concepción del mundo como un lugar hostil y damos la felicidad por sentada, como un derecho en vez de un privilegio y luego claro, como es natural, suele venir el tortazo. A mí la vida me ha enseñado a no bajar la guardia nunca, ni cuando estoy feliz ni cuando estoy muy mal, porque sé que, probablemente, puede ponerse peor. Pero comprendo que aunque se quiera estar en control nunca se está completamente, y cuando te hundes, no hay Dios que te levante, depende de nosotros mismos y el paso dell tiempo.

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