martes, 19 de febrero de 2013

La Polémica del Priming (Primado) en Psicología


El mundo de la Psicología Social lleva un tiempo revuelto con una polémica desatada en el área concreta del Priming (Primado), a raíz de que el trabajo seminal de John Bargh, en el que los sujetos experimentales andaban más despacio después de ser primados con palabras relacionadas con la vejez, no ha podido ser replicado (hablé de esos experimentos en esta entrada sobre el Nuevo Inconsciente). Voy a resumir en este post la cuestión así como plantear algunas reflexiones que la misma me sugiere. Un buen resumen de la misma lo tenéis en este artículo de Tom Bartlett del Chronicle
John Bargh

Como decía, todo se desata cuando este trabajo de Doyen y cols. de PLoS ONE  no replica los hallazgos de Bargh ( luego hablaré de él). Ed Yong publica en su blog un comentario que cabrea especialmente a Bargh porque compara su caso con el del famoso caballo Clever Hans. Según su dueño, este caballo sabía sumar, restar y multiplicar y una comisión de expertos llegó a afirmar que no había truco y que era verdad. Lo que en realidad ocurría , según demostró el Dr. Pfungst, era que el caballo captaba el lenguaje no verbal y otras claves de su dueño para saber cuándo tenía que dejar de patear, y si su dueño no estaba delante era incapaz de acertar las respuestas. El caso es que Bargh responde en su blog Psychology Today citando toda una serie de estudios en que se han replicado los hallazgos del priming. Pero hay otro frente abierto, por lo menos, ya que el Dr. Brian Nosek encabeza un proyecto, llamado the Reproducibility Project, que se va a dedicar a replicar los artículos del año 2008 de estas tres revistas: Psychological Science, the Journal of Personality and Social Paychology y the Journal of Experimental Psychology:Learning, Memory, and Cognition. Hay que añadir a todo lo anterior episodios como la publicación precisamente en el Journal of Personality and Social Psychology de un trabajo de Daryl J Bem diciendo que la percepción extrasensorial es real y que sus sujetos podían predecir el futuro. Este trabajo,por supuesto, no pudo ser replicado y se puso además muchas pegas a los autores que lo habían refutado para publicar sus resultados, cosa que tuvieron que hacer en otra revista. El caso es que la sombra de la duda se extiende a toda la Psicología Social y a la seriedad de la Psicología en general...
Daniel Kahneman

El asunto toma tales proporciones que el premio Nobel Daniel Kanehman interviene con una carta abierta en la que pide a los investigadores del campo del Priming que hagan algo. Les propone que monten un anillo de replicación con cinco grupos de investigación y que cada equipo se dedique a replicar los principales trabajos del otro. Dice que se avecina un choque de trenes  y les urge a actuar rápido, si no quieren que ese área de investigación se desacredite y se abandone, y que los alumnos y profesionales del campo se conviertan en parias sospechosos que no encuentren trabajo en ningún sitio.

He leído el artículo que lo empezó todo (Behavioral Priming: It´s all in the mind, but whose mind?) que consiste en realidad en dos trabajos. El primer trabajo es claro, repiten el procedimiento de Bargh -sustituyendo los relojes manuales para medir el tiempo que los participantes en el estudio tardan en andar un pasillo por células fotoeléctricas- y los sujetos primados con palabras relacionadas con la vejez no andan más despacio que los no primados. Pero el segundo trabajo ya es más difícil de interpretar. Como Doyen y cols. piensan que en realidad todo se debe a las expectativas de los investigadores, lo que hacen es dividir a los investigadores en dos grupos y a unos les dicen que los sujetos van a andar más rápido, y a otros que lo van a hacer más despacio. Y también les dicen que los sensores no son muy fiables y que midan ellos el tiempo manualmente. Conviene señalar que en el estudio inicial de Bargh los sujetos que medían el tiempo con el reloj eran totalmente ciegos al estado del participante en el estudio, es decir, que cuando veían venir al estudiante por el pasillo y le medían el tiempo no sabían si había sido primado con palabras sobre la vejez o no. En este segundo diseño nos encontramos con unos resultados interesantes. Por un lado las mediciones subjetivas no nos sorprenden: los experimentadores que habían sido sugestionados con que los participantes iban a andar más despacio encuentran que andan más despacio, y los que esperaban que iban a ir más rápido encuentran que van más rápido. Explicación: profecía que se  cumple a sí misma, poder de las expectativas..., ningún problema. Pero ¿qué dicen las mediciones objetivas de los sensores? Pues que los sujetos primados con las palabras sobre vejez si andan más despacio que los no primados cuando se les dice a los experimentadores que van a andar más despacio. Pero no hubo diferencia entre los primados y los no primados cuando se les dice a los experimentadores que van a ir más rápido.

Doye y cols. sostienen que lo que explica los resultados es el poder de las expectativas de los investigadores. De manera inconsciente, los experimentadores pueden transmitir sus expectativas a los participantes de la misma manera que el dueño de Clever Hans se las transmitía a su caballo. Los sujetos experimentales imitarían la conducta de los experimentadores basándose en sutiles claves automáticas. Es decir, al esperar que los sujetos andarían más despacio, los experimentadores expresarían en su cuerpo lentitud, esta lentitud sería captada por los participantes y al final andarían más despacio...No sé, pero creo que esto no explica que no funcionara cuando esperaban que andaran más rápido. Y por otro lado, es una demostración clara de la influencia de factores inconscientes en la conducta aunque el factor que influye no sean claves semánticas sino expresiones corporales ( lo cual concedo que es bastante diferente). Resumiendo, los resultados me parecen algo confusos y nada contundentes.
Clever Hans

Pero todo este debate me suscita dos reflexiones. La primera tiene que ver con el papel tremendamente importante  que juega la replicación en la ciencia, y la poca importancia que se le da. Ahora están surgiendo revistas que publican resultados nulos, y proyectos de replicación, pero hasta ahora nadie se ha preocupado de replicar. Los trabajos se citan y se citan durante años hasta que alguien los replica y se ve que son erróneos. Estamos hablando de psicología pero Glen Begley sólo pudo replicar 6 de 53 trabajos de referencia sobre el cáncer, y eso que habían sido publicados en revistas de máximo nivel y realizados por laboratorios prestigiosos. Así que no es extraño el desánimo y el escepticismo sobre la ciencia en general. El artículo más bajado en PLoS Medicine es uno de John Ioannidis , de 2005, donde dice que el 90% de los estudios son erróneos o exageran los resultados. Hay que asumir que, si bien el 90% puede ser exagerado, una gran parte de la investigación es errónea y no se va a sostener, pero como nadie hace el esfuerzo de replicarla podemos creer que es verdad durante décadas. Recomiendo este artículo sobre el problema de la replicación en ciencia a los que estéis interesados. Replicar no aporta nada a un investigador porque si replica los resultados está en realidad trabajando para el equipo investigador que realizo la investigación original, y puede que esté colaborando  a que les den el premio Nobel. Los investigadores están presionados para emprender su propia investigación y publicar resultados interesantes si quieren que les renueven el contrato, o subir en el escalafón. Pero, por otro lado, las revistas científicas no están interesadas en publicar resultados nulos, lo que ellas quieren son resultados “sexys”, que se comenten en prensa y de los que hable todo el mundo.

La otra reflexión tiene que ver con la forma en que funciona la ciencia y la investigación, algo que lleva encima la etiqueta de lo “objetivo” y de lo “desinteresado”, pero que la llevan a cabo personas con intereses propios. Publicar es un fin en sí mismo, en lugar de un medio. Se publica para engordar currículum y conseguir puntos en una oposición, para mantener o conseguir un puesto en una Universidad o departamento, por intereses de la Big Pharma , o de otros lobbies no necesariamente industriales... La mayoría de la gente que publica no tiene en realidad nada que decir, no tiene preguntas propias, y lo único que conseguimos es ahogarnos todos en un mar de información que nadie puede manejar, con más de dos millones de artículos de Medicina al año en más de 30.000 revistas médicas...una auténtica locura. Cada vez aparecen más metabuscadores de buscadores que nos intentan filtrar esa auténtica montaña de investigación basura de la que probablemente solo un 1% sea relevante. También habría que añadir , como dice un lector del Chronicle, el dominio que tanto de la Psicología Social , como de otras disciplinas, tienen determinadas élites. En USA está la llamada Liga de la Hiedra ( Ivy League), donde un grupo de individuos de las 8 principales universidades norteamericanas controlan las revistas, se revisan entre ellos, citan los artículos de los otros, entrenan a los estudiantes de los otros, y reparten los puestos universitarios y de investigación entre los mejores, es decir, entre los nuestros, los que son como nosotros...Y en todos los lugares ocurre algo parecido, o más grave que en USA.
John Ioannidis

Por último, señalar otro problema tan evidente que pasa desapercibido. Hemos hablado del poder de las expectativas y de los sesgos de la naturaleza humana, pero la realidad es que vivimos en un mundo donde dejamos a la Big Pharma que nos convenza con estudios de la utilidad de sus fármacos. Y los estudios les salen positivos...Y dejamos a los psicólogos cognitivos que nos convenzan de la utilidad de la terapia cognitiva...y curiosamente los resultados les salen también positivos... No nos damos cuenta del llamado sesgo de afiliación, de que esto es lo mismo que poner al lobo a cuidar las ovejas. Los estudios se montan para confirmar unos resultados y no para desafiarlos. Tal vez tendría más lógica que los estudios de fármacos los llevaran a cabo los psicólogos cognitivos, y los estudios de terapia cognitiva la Big Pharma. Pero esa es otra historia.

Referencia:

Bargh JA, Chen M, Burrows L (1996) Automaticity of social behavior: direct effects of trait construct and stereotype-activation on action. Journal of Personality and Social Psychology 71: 230–244.

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