sábado, 9 de julio de 2016

El Segundo Sexismo


Las mujeres han sido siempre las víctimas principales de la guerra. Las mujeres pierden maridos, padres e hijos en combate.
-Hillary Clinton

David Benatar es un filósofo conocido principalmente por su postura antinatalista, por pensar que la vida no es mejor que la muerte y que es un daño para los hijos traerlos al mundo. Pero también ha escrito otros libros y uno de ellos es The Second Sexism. Discrimination against men and boys, que es el que voy a comentar en esta entrada.

El sexismo no solo afecta negativamente a mujeres y niñas sino que también afecta a hombres y niños. Mientras que el primer sexismo, el de las mujeres, es ampliamente reconocido poca gente reconoce el hecho de que los hombres sufren muchas formas graves de discriminación sexual. El propósito del libro es llamar la atención sobre el segundo sexismo y responder a las críticas de los que dicen que este sexismo contra los hombres no existe. El segundo sexismo es invisible y el objetivo del libro es hacerlo visible.

Como buen filósofo, el libro empieza con una serie de definiciones. Hay que diferenciar desventajas de discriminación y hay que diferenciar discriminación de discriminación injusta. Discriminar es distinguir, reconocer una  diferencia. En ese sentido ciertas discriminaciones son necesarias y deseables. Por ejemplo, un maestro tiene que discriminar entre un buen examen y un mal examen y no dar la misma nota a todos. Otra cosa es la discriminación injusta, que por definición es moralmente problemática. Una discriminación es injusta, según Benatar, cuando la gente es tratada de forma diferente sin que exista una diferencia relevante entre la gente que justifique ese tratamiento diferente. Volviendo al maestro, si un maestro da una diferente nota a un examen según el sexo, la raza o la religión del alumno, entonces sí sería un caso de discriminación injusta.

No sería discriminación injusta que los hombres de mediana edad se quejen de que la seguridad social no cubre las mamografías en su caso igual que en el de las mujeres. Es mucho más probable que las mujeres sufran cáncer de mama y la realización de las mamografías está justificado en su caso y no así en el de los hombres (hablo filosóficamente y no científicamente porque ya sabéis que este es un tema muy discutido). Tal vez estaría justificado realizarlas en algún subgrupo de hombres que tuvieran por una razón médica un riesgo mayor.

Luego tendríamos que definir discriminación sexual o sexismo. Janet Radcliffe Richards dice que hay sexismo cuando “el sexo es relevante en contextos en los que no lo es”. Mary Ann Warren dice que sexismo es “discriminación injusta en base al sexo” y que “la discriminación basada en el sexo puede estar mal bien porque se usa en creencias falsas y envidiosas acerca de las personas de un sexo u otro, o porque injustamente daña a los que se discrimina”.

Hay otros que piensan que definiciones de sexismo como las anteriores son inadecuadas porque falta un elemento, que se suele describir como la subordinación de un sexo al otro o la dominación u opresión de un sexo por el otro. Los que piensan de esta manera creen que debe existir un elemento adicional para que se trate de sexismo: que sea un fenómeno sistemático, porque la subordinación, dominación u opresión no existen sin discriminación sistemática. Benatar niega que la discriminación deba alcanzar un nivel sistemático para constituir sexismo. Para empezar, no es eso lo que entiende la gente normal. Si un profesor suspende a un alumno solamente porque es blanco o varón la gente habla de racismo o sexismo, es tratar a alguien de forma diferente en base a diferencias arbitrarias o irrelevantes. Pero por supuesto la gente normal puede estar equivocada. Imaginemos insultos racistas a un miembro del gobierno de Kenia o contra un judío norteamericano. Aunque los judíos, al contrario de lo que dicen las teorías conspiranoicas, no dominen el mundo tampoco se puede decir que sean subordinados u oprimidos en los Estados Unidos, y el insulto al líder keniata tampoco supone desempoderamiento o subordinación. Sin embargo, los casos anteriores se considerarían insultos racistas y antisemitas. 

Como respuesta a estos argumentos de Benatar se puede sugerir que estos ejemplos anteriores son racismo y antisemitismo porque hay una historia de discriminación contra los negros y los judíos, aunque ya no la haya. Pero este criterio de pedigree tiene muchos problemas. Está el problema adicional de que si pensamos que sólo las personas subordinadas y oprimidas pueden ser víctimas de sexismo puede ocurrir que las mujeres ya no sean subordinadas u oprimidas sistemáticamente en los países desarrollados con lo que no habría sexismo contra ellas. Algunas  feministas para poder seguir diciendo que las mujeres siguen oprimidas en los países desarrollados han cambiado la definición de “opresión” con lo que volvemos a tener problemas de definiciones…

Pero lo importante es lo siguiente: aunque aceptemos, como dicen algunas feministas, que la discriminación injusta contra los hombres no se puede llamar sexismo, sigue siendo discriminación injusta, es inmoral y se debe hacer algo al respecto. Lo llamemos como lo llamemos es algo a lo que hay que oponerse y que debe preocuparnos. Benatar lo único que necesita demostrar es que los hombres son víctimas de discriminación injusta  en base a su sexo. Y la forma de proceder en el libro es la siguiente. En el capitulo 2 señala una serie de desventajas que sufren los hombres, simplemente desventajas. Después en los siguientes capítulos (3,4) demuestra que la mayoría de estas desventajas son fruto de discriminación injusta. ¿Por qué hace esto Benatar? Por lo siguiente. Cuando describe desventajas que no son discriminación lo hace porque las feministas también describen desventajas que las presentan como discriminación. Con ese procedimiento Benatar obliga a las feministas a lo siguiente: o aceptan que las desventajas de los hombres también son discriminación como hacen con las suyas, o tienen que aceptar que ciertas desventajas de las mujeres no son discriminación. En el capitulo 5 rebate las posibles objeciones a sus argumentos. En el capitulo 6 habla de la discriminación positiva y en el 7 resume sus conclusiones.

Voy a enumerar los ejemplos de desventajas que Benatar describe en el capitulo 2 y luego me voy a centrar en el capitulo 6, el de la discriminación positiva, así que no repasaré el grueso de su argumentación. Las desventajas serían:

1- Millones de hombres han sido llamados a filas y obligados a combatir. Ha sido así históricamente y todavía lo es en muchos lugares del mundo. A muchos jóvenes y hombres se les ha inculcado que no valían nada como hombres si no se enrolaban, que eran unos cobardes. Lo interesante es que las propias mujeres, ignorando su privilegio al verse exentas de estas presiones, han sido las que han avergonzado y culpado a los hombres que no se presentaban voluntarios a filas. Un ejemplo de esta actitud es la campaña, durante la primera guerra mundial, de las mujeres británicas distribuyendo plumas blancas (un símbolo de cobardía) a los hombres jóvenes que iban sin uniforme. Estas plumas se distribuían incluso a adolescentes por debajo de la edad para combatir. La opresión de los hombres, para estas mujeres igual que para Hillary Clinton, ha sido totalmente invisible. No voy a abundar en el número de víctimas y lisiados, en el tratamiento a los desertores, etc.

2- Los hombres, con dos excepciones, es más probable que sean las víctimas de agresión y violencia. La primera excepción es la agresión sexual. Aunque se subestima y se ignoran las agresiones sexuales a hombres, la realidad es que las mujeres son con más frecuencia las víctimas de asaltos sexuales (que son un pequeño porcentaje de toda la violencia). La segunda excepción es la violencia doméstica o violencia íntima de pareja donde ambos sexos tienen un riesgo comparable o similar de sufrirla. Ya sé que esto no es admitido generalmente y es un tema muy debatido pero Benatar cita la bibliografía que encuentra  una violencia similar de maridos contra mujeres que de mujeres contra maridos.  

Salvo estas excepciones, los hombres son víctimas de la violencia con más frecuencia que las mujeres. En estudios experimentales se ha comprobado repetidamente que tanto hombres como mujeres se comportan de forma más agresiva contra hombres que contra mujeres. En la vida real, los hombres tienen el doble de riesgo de ser víctimas de violencia y el triple de ser asesinados. Los hombres jóvenes de 16-24 años son los que tienen más riesgo, 13% de ellos han sido víctimas de un delito violento frente a 3% de todos los adultos. Incluso en conflictos globales y genocidios (donde los hombres no son combatientes) los hombres son las víctimas con más frecuencia. Benatar cita datos de Kosovo, de las purgas estalinistas, del apartheid de Sudáfrica, etc. En todos ellos la gran mayoría de violaciones de derechos humanos (tortura, asesinatos, secuestros…) se realizaron contra hombres. Las mujeres y niñas fueron las principales víctimas de violaciones mientras que los hombres eran torturados y asesinados en mayor número.

3- El castigo corporal se ha aplicado y se aplica todavía en muchos lugares a los hombres con mayor frecuencia que a las mujeres. 

4- Aunque las mujeres sufren más agresiones sexuales, los hombres también las sufren y la mayoría de las veces no se toman en serio y se ridiculiza a los hombres afectados. Apenas hay servicios y recursos para ellos. El problema de las violaciones en las cárceles es de unas dimensiones enormes (tal es así que según algunos si se incluyen las violaciones en las cárceles los hombres son más víctima de violaciones en USA que las mujeres) pero, sin embargo, es sistemáticamente ignorado por las autoridades y no se toman medidas para erradicar esa lacra, parece que se considera que los reclusos se lo tienen merecido. 

5- Circuncisión. De nuevo, las lesiones en los genitales de niñas y mujeres, en los lugares en los que se practica, son normalmente de mayor gravedad que la circuncisión masculina pero no hay que subestimar los problemas de la circuncisión. En muchos lugares del mundo se practica sin anestesia y sin medidas higiénicas lo que provoca la muerte de muchos niños en el mundo. Un autor que está batallando por la eliminación de toda mutilación sexual en niños y niñas es el filósofo Brian Earp, que tiene una cuenta muy activa en Twitter.

6- Educación. Actualmente en los países desarrollados los niños sufren más fracaso escolar que las niñas y sufren mayor expulsión de la escuela. En la Universidad las mujeres están consiguiendo licenciaturas y masters en mayor número que los hombres.

7- Relaciones familiares y de otro tipo. En todos los temas relacionados con custodia de los hijos, licencias por paternidad, etc., los jueces y las normas favorecen sistemáticamente a las mujeres. En las cárceles USA se respeta más la intimidad corporal de las mujeres que la de los hombres.
Incluso en el tema de la homosexualidad los hombres homosexuales sufren más victimización que las lesbianas. En 2002 había 30 países donde la homosexualidad masculina era ilegal para los hombres pero no estaba explícitamente criminalizada para las mujeres. Cuando se permite la adopción a las parejas del mismo sexo se pone más pegas a las de hombres que a las de mujeres. Los hombres homosexuales sufren más ataques de odio y agresiones que las lesbianas.

8- Esperanza de vida. Las mujeres viven más que los hombres prácticamente en todos los lugares del mundo. Los hombres se suicidan más que las mujeres en todos los lugares excepto en China. La mayoría de los accidentes laborales y las muertes en el lugar de trabajo ocurren en hombres (9 de cada 10). 

9- Encarcelamiento y pena capital. Los hombres son la mayoría de los presos del mundo. A nivel mundial la media es que el 92% de los presos son hombres y el 8% son mujeres. En USA el 98,9% de los ejecutados por pena de muerte han sido hombres. Algunos países excluyen sistemáticamente a las mujeres de la pena de muerte. Por si eso fuera poco, actualmente se está pidiendo que no se encarcele a las mujeres y que se cierren las cárceles de mujeres (a pesar de que reciben condenas más leves que los hombres por el mismo delito)
Figura 1

Para concluir quería tratar el tema de la discriminación positiva, que Benatar aborda en el capitulo 6. Al contrario que muchas feministas y otras personas, Benatar no es partidario de ninguna medida de discriminación positiva favorable a los hombres en los temas en los que sufren discriminación y se opone a la discriminación positiva en general. Se ha propuesto la discriminación positiva sexual por tres razones: 1) porque hay pocas mujeres en algunas disciplinas y profesiones (matemáticas , filosofía , las llamadas STEM: science, technology, engineering, mathematics) 2) incluso en las profesiones que tienen buena representación de mujeres, en los puestos directivos no hay mujeres y 3) las mujeres cobran menos que los hombres. Lo de la diferencia de sueldo es algo que se sigue repitiendo hasta la saciedad aunque está demostrado que las mujeres no cobran menos realizando el mismo trabajo, sino que cobran menos porque realizan trabajos menos pagados, trabajan menos horas, asumen menos riesgos, etc. Con respecto al punto 1 esas diferencias no indican discriminación. Las mujeres están representadas en mayor número en otras carreras y ahí no se piensa que haya discriminación contra los hombres. Ver por ejemplo la Figura 1 con la distribución de carreras en Princeton. Y con respecto al punto 2 está muy ligado al tema de los sueldos: hay menos mujeres que quieran sacrificar su vida personal y familiar para subir a los puestos directivos.

Pero vamos a los argumentos a favor de la discriminación positiva. Uno de ellos sería el de rectificar o corregir una injusticia pasada. Pero este argumento falla estrepitosamente. Las injusticias deben ser rectificadas y la forma de hacerlo es compensar a la persona afectada (pero no compensar a otros individuos) y castigar a la persona que cometió la injusticia ( y no a personas que no han  cometido ninguna injusticia).  Si Maria no pudo estudiar Medicina hace 100 años por discriminación contra las mujeres no tiene sentido dar ventaja a las mujeres ahora para estudiar Medicina porque entonces Pedro, que cumple todos los requisitos para estudiar Medicina, será discriminado hoy por razón de su sexo. Haciendo esto no estamos reparando la injusticia contra María sino que la estamos recreándola en la forma de una nueva injusticia contra Pedro.

La Universidad de Melbourne ha sacado unas plazas de matemáticas sólo para mujeres porque las mujeres son sólo un cuarto de los matemáticos en Australia. Personalmente me parece una injusticia. Si aplicamos esa lógica habría que sacar plazas sólo para hombres en carreras donde los hombres son minoría, como en Psicología o Medicina. Lo grave es que organismos oficiales e instituciones amparan estas injusticias. Creo que se confunden aquí los derechos individuales y los colectivos. Yo no tengo derechos por pertenecer al grupo de los negros o al grupo de las mujeres, yo tengo derechos como ser humano. Veo muy dudoso que las mujeres tenga derecho, como pertenecientes al grupo del sexo femenino, a un número de plazas determinado. Lo que cualquier mujer tiene derecho es a tener las mismas oportunidades que los hombres de estudiar Medicina, Filosofía, o lo que quiera y que no exista ninguna discriminación contra ella por razones de sexo. En esto totalmente de acuerdo. Un número mayor de personas de un sexo u otro en una profesión no indica necesariamente discriminación y si lo indica, entonces es que hay discriminación contra los hombres en muchas carreras.También es absurdo pedir 50/50 en todo. ¿Tiene que haber el mismo número de neurocirujanos hombres y mujeres en los hospitales? Pues tendrá que trabajar en ese puesto el que se lo merezca y lo haya ganado siempre que no haya discriminación alguna por razón de sexo, raza, religión o la que sea. Habrá  que respetar también las preferencias de las personas. Resumiendo, las injusticias deben ser rectificadas al nivel del individuo, no del grupo. Y si no se puede rectificar una injusticia pasada pues es absurdo pretender que sí puede ser rectificada.

Hay otros argumentos para defender la discriminación positiva pero mucho más débiles así que no voy a entrar en ellos. El primer paso para oponerse al segundo sexismo sería empezar por reconocer que existe. Estamos muy lejos de ello. He encontrado en Benatar la repetición de algunos datos y planteamientos que ya hacía Warren Farrell en el Mito del Poder Masculino, que es del año 1993. Han pasado más de 20 años y las cosas no han cambiado un ápice. La discriminación contra los hombres sigue siendo invisible. Pero hay que abrir la boca y decir que existe, que el emperador está desnudo.

Referencia:








3 comentarios:

  1. El problema es que dentro del mismo género masculino hay quienes no reconocen esto y están profundamente convencidos de que las mujeres son víctimas a quienes hay que resarcirles el daño.

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    1. Pues así es, de momento ese discurso es el imperante y creo que, desgraciadamente, lo va a ser por mucho tiempo
      Un saludo

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  2. El privilegio masculino nunca fue tanto dado la cantidad de hombres muertos en las guerras. Pero la cultura de la misoginia es innegable y horrible.

    Digamos que algunos hombres no aceptan que se les baje del pedestal de creerse el centro del universo. Pero esos tiempos están quedando atrás.

    La teoría de la evolución y el acceso de la mujer a la educación han cambiado las cosas .

    Las mujeres soportaron miles de años de misoginia, ahora no se puede olvidar y borrar de un plumazo porque no interesa .

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