sábado, 15 de diciembre de 2018

La Circularidad en las explicaciones psicológicas

En el libro The Hidden Agenda of the Political Mind, Jason Weeden y Robert Kurzban señalan el problema de que muchas veces las explicaciones de fenómenos psicológicos o sociales caen en una circularidad por la que creemos que estamos explicando algo de una manera causal cuando no es así. Dan a este error un nombre bastante raro y oscuro, lo que augura que esta idea no va a tener mucho éxito porque es muy importante poner a las cosas nombres sexys. El nombre es el de Síndrome Psicológico de Renombrar la Explicación Directa (en inglés: Direct Explanation Renaming Psychology Syndrome, o DERP syndrome). Vamos a ver lo que plantean.

Consideremos las fiestas o guateques donde la gente se junta, se relaciona, beben, escuchan música y demás. A alguna gente le gusta ir a fiestas pero a otros no les gusta tanto. ¿Por qué es esto así? Si preguntamos a un estudiante de psicología nos podría responder que esto es así porque hay gente introvertida y gente extrovertida. Pero entonces podríamos preguntar: ¿Y cómo sabemos que algunos son extrovertidos y otros introvertidos? Resulta que la respuesta es que a la gente se le hace una serie de preguntas…acerca de si les gusta ir a fiestas. Aquí tenéis algunas preguntas para medir extroversión e introversión de una de las escalas más populares que utilizan los psicólogos:

  • ¿Le gusta conocer gente nueva?
  • ¿Suele ir y disfruta en las fiestas?
  • ¿Puede insuflar vida a una fiesta aburrida?
  • ¿Le gusta mezclarse con la gente?
  • ¿Puede hacer que una fiesta funcione?


Los psicólogos llaman a la gente que responde “sí” a estas preguntas extrovertidos y a los que responden “no” introvertidos. Así que, ¿qué significa que alguien disfruta en las fiestas porque es extrovertido? Los psicólogos de personalidad a menudo piensan que la extroversión/introversión es un rasgo subyacente que es causal, pero Weeden y Kurzban creen que corremos el peligro de caer en la circularidad: “alguna gente disfruta de las fiestas porque son extrovertidos, que es algo que sabemos porque les gusta ir a las fiestas”. Si llamáramos a la gente que responde sí a este tipo de preguntas “gente a la que les gusta las fiestas” entonces la circularidad se nos haría más transparente: ¿Por qué va alguna gente a fiestas? Bien, esto es porque son “gente a la que les gusta las fiestas”.

Este patrón es muy común en las ciencias sociales: piensa en algo que queremos explicar (en este caso por qué alguna gente sale más que otra), pasa una encuesta con unas preguntas que miden la cosa que queremos explicar (en este caso preguntas acerca de la frecuencia con la que salen y lo que les gusta), dale a las respuestas a estas preguntas un nombre (en este caso extroversión) y ya puedes decir que has resuelto el problema. Según los autores, es un patrón tan común que merece un nombre propio y por eso le dan el nombre de Direct Explanation Renaming Psychology Syndrome o DERP syndrome.

Otro ejemplo. En un artículo de la revista Political Psychology de 2002 los autores quieren explicar por qué alguna gente se opone a políticas gubernamentales para ayudar a ciudadanos afroamericanos. Esta gente piensa que no es labor del gobierno garantizar una igualdad de oportunidades  para los diferentes grupos raciales y cree que cada grupo minoritario debe ayudarse a sí mismo y que no sea el gobierno quien lo haga; igualmente se oponen a políticas de discriminación positiva. ¿Y cuál es la respuesta? La respuesta, según los autores, de estas actitudes políticas es el “racismo simbólico”. Pero ahora vamos y preguntamos. ¿cómo sabemos si la gente sufre racismo simbólico? La respuesta es un clásico síndrome DERP. Uno sabe que alguien sufre racismo simbólico porque la persona ha respondido una serie de preguntas oponiéndose a políticas para ayudar a las minorías. En concreto, en este estudio la gente tenia que responder preguntas como éstas:

  • ¿Qué porcentaje de la tensión racial que existe en EEUU ha sido creada por los negros?
  • ¿Cuánta discriminación cree que existe contra los negros en los EEUU que les impida avanzar?
  • Es una cuestión de esforzarse duro y alguna gente no se esfuerza lo suficiente; si los negros se esforzaran estarían tan bien como los blancos
  • Los irlandeses, italianos y judíos y muchas otras minorías vencieron los prejuicios y salieron adelante. Los negros pueden hacer lo mismo
  • etc., etc.

¿Sorprende que el racismo simbólico sea una “explicación” profunda de las “preferencias políticas en cuestiones de raza? La traducción literal de esto sería: La razón por la que mucha gente se opone a los esfuerzos para avanzar en la igualdad entre razas es que piensan, por ejemplo, que las minorías deben esforzarse por salir adelante, que los negros no se esfuerzan lo suficiente…Resumiendo: la gente se opone a estos esfuerzos porque se opone a estos esfuerzos.

Hay muchos otros ejemplos que no voy a detallar. Por ejemplo, una explicación popular para el hecho de que algunos se oponen a la igualdad para las mujeres, gays, lesbianas y minorías religiosas es “el autoritarismo de derechas”. ¿Y cómo sabemos que alguien es un caso de autoritarismo de derechas? Pues porque ha respondido a una serie de preguntas del tipo:

  • ¿Deberían las mujeres prometer obediencia a su marido cuando se casan?
  • Los gays y lesbianas son tan sanos y morales como cualquier otra persona
  • etc, etc.

Lo cual resumido en versión Twitter sería algo como: “Alguna gente se opone a la igualdad para las mujeres, gays y minorías religiosas porque se opone a la igualdad para mujeres, gays y minorías religiosas”.#DERPSyndrome

Cuando los científicos sociales o políticos se refieren a rasgos de personalidad como predisposiciones “simbólicas” o “valores” como explicaciones es muy frecuente que exista por debajo un síndrome DERP que nos lleva al punto de partida. Uno pregunta por qué la gente favorece esas políticas. La respuesta es que es porque favorecen esas políticas, o porque creen que estaríamos mejor si esas políticas prevalecieran o porque apoyan a la gente que propone esas políticas…Y volvemos a estar en la casilla de salida.

Weeden y Kurzban no se oponen a que se utilicen conceptos como autoritarismo de derechas o igualitarismo o tradicionalismo o lo que sea, sino más bien con que se le atribuyan causalidad y se utilicen para predecir  opiniones políticas que son las mismas básicamente que están en los instrumentos de medida que han utilizado. Creen que no nos hace avanzar decir que la gente se opone a la redistribución de ingresos porque se opone a la redistribución de ingresos, o que apoyan la meritocracia porque apoyan la meritocracia, o que condena la promiscuidad porque condenan la promiscuidad. 

Señalan que cuando se trata de preferencias políticas se sueñe asumir que la gente va desde lo general a lo particular, desde compromisos políticos e identificaciones con el partido a las políticas individuales. Y esto es verdad, sobre todo cuando alguien se ha identificado ya con un partido o visión política. Pero lo contrario también puede ser verdad. Podría ser, por ejemplo, que mucha gente escoja llamarse “liberal” o “conservador” (o libertario, o lo que sea) basándose en una suma de sus puntos de vista políticos particulares. Podría ser que mucha gente prefiera los demócratas o a los republicanos porque les gustan o sintonizan con las políticas de uno u otro partido. Podría ser que mucha gente apoya determinados tipos de “valores” generales porque tienen en mente áreas concretas específicas (raza, orientación sexual, ingresos, etc.). No obstante, es claro que una vez que alguien toma partido ya usa la referencia del partido para interpretar todo tipo de informaciones y para definir su postura en muchos temas. 

Los autores no dudan de que preferir un partido y darse a sí mismo una etiqueta ejerce una influencia causal en las opiniones políticas pero la pregunta es qué causa esas preferencias por un partido político o por unas etiquetas ideológicas en primera instancia. En esta cuestión su punto de vista es que esto tiene que ver con las posiciones preexistentes de la gente en muchas materias políticas. Por ejemplo, alguien podría ser atraído al partido republicano principalmente por su política de impuestos y de gasto, un tema en el que esa persona tiene ideas y preferencias claras. Pero una vez ahí podría apoyar otras políticas de su partido  en otros temas que a la persona le importan menos o acerca de los cuales no sabe mucho. En este ejemplo la afiliación al partido sería un efecto (y no una causa) de sus opiniones en materia de gasto e impuestos.

Dejando cuestiones políticas al margen (que son lo que estudian Weeder y Kurzban en su libro) y volviendo a la cuestión metodológica, el problema de los autores es con mezclar correlación y causalidad. Caer en el DERP es como decir “los gemelos altos son más altos porque tienen hermanos gemelos altos y como ya sabemos esto podemos ignorar el hecho menos interesante de que los gemelos altos tienen padres altos”. No tenemos que confundir poner un nombre rimbombante a una cosa con haber explicado esa cosa (para una hipótesis de por qué los extrovertidos son extrovertidos ver esta entrada)

Referencia:









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