martes, 16 de junio de 2015

Los Trotamundos (La Extroversión)

Vamos a volver en esta entrada al estudio de la Personalidad, siguiendo a Nettle, con el que ya hemos repasado lo que es la dimensión de personalidad llamada Agradabilidad. Nettle llama empatizadores a esos sujetos. En este caso vamos a hablar de la Extroversión, y a los sujetos que puntúan alto en este rasgo Nettle les llama vagabundos, viajeros o trotamundos (wanderers). Vamos a ver que esta dimensión es algo bastante diferente a la idea que tenemos de ella.

Los Términos Extroversión e Introversión fueron introducidos por Jung hace mucho tiempo, hacia 1921. Jung quería describir dos orientaciones alternativas hacia el mundo. Su extravertido estaba focalizado hacia el exterior, ama la acción más que la reflexión y la compañía de los demás más que la de sus propios pensamientos, le gusta salir y es activo. El introvertido de Jung, por contra, está más orientado hacia sus propios pensamientos y sentimientos, es más distante y le gusta la soledad y la paz para reflexionar. Sin embargo, como vamos a ver, el concepto de Extroversión ha ido cambiando con los años y esta visión de Jung no encaja del todo con los conceptos actuales. Lo que es verdad es que todas las teorías de personalidad, y no sólo la de los Cinco Grandes que es la que estamos siguiendo, contienen una dimensión similar a la de la Extroversión.

En la conciencia popular, y en la de algunas teorías psicológicas antiguas, la parte central de la Extroversión es la sociabilidad. Es verdad que los que puntúan alto en Extroversión dedican más tiempo a actividades sociales, hablan más, van a más fiestas y les gusta más ser el centro de atención. También hacen nuevas relaciones sociales con más facilidad. Pero este no es el eje de la dimensión de Extroversión. Tenemos que tener cuidado de no igualar Extroversión con sociabilidad. En primer lugar, la timidez no es debida habitualmente a baja Extroversión sino a alto Neuroticismo y ansiedad. El que puntúa bajo en Extroversión no es necesariamente tímido. Simplemente no saca mucho de la actividad social y se apaña sin ella, por esta razón se perciben como distantes. Tampoco hay que confundir Extroversión con buenas relaciones sociales. La Extroversión predice bien conductas como ir a fiestas, el tiempo gastado en actividades sociales y la facilidad para hacer nuevos amigos, pero no es un predictor de lo buenas que son esas relaciones sociales. La armonía en las relaciones sociales se predice mejor por el rasgo que ya hemos estudiado, la Agradabilidad.

La Extroversión tiene otras facetas que nos van a ir ayudando a entender su naturaleza. Los extrovertidos disfrutan del sexo, del amor, tienden a ser ambiciosos, les gusta conseguir estatus y la novedad. También les gustan los deportes, viajar y la novedad, en conjunto son gente muy activa. Y son estas características las que nos van dando la clave para entenderla: los extrovertidos tienen un montón de emociones positivas. Estos sujetos informan continuamente de estados de alegría, deseo, entusiasmo y excitación. Todos estos estados tienen que ver con conseguir cosas o con moverse en la dirección de conseguirlas. ¿Qué cosas? La diana a la que apuntan las emociones positivas son el estatus, los recursos materiales, el sexo o una pareja, dominar una habilidad o un reto, o simplemente disfrutar de estar en un lugar. Todos estos sucesos u objetivos que hacen surgir las emociones positivas los podemos llamar incentivos. 

Las emociones positivas detectan los incentivos en el ambiente y organizan nuestra conducta para capturarlos. Hacen que nos despertemos, que tengamos interés, y que hagamos todo lo que es necesario para capturar esas recompensas. Estos mecanismos cerebrales de las emociones positivas no son únicos de humanos, por supuesto. Cuando una ameba sigue un gradiente químico  para llegar a una comida podemos decir que está actuando siguiendo sus emociones positivas. Todo organismo exitoso tiene un mecanismo para encontrar comida en el ambiente e ir tras ella y todo el sistema de emociones positivas humanas no es más que un sistema altamente desarrollado de este tipo. Según nos explica Nettle, unas emociones positivas muy reactivas es el corazón de la dimensión de Extroversión.

Vuelvo a señalar que lo opuesto a alegría y excitación no es miedo y tristeza, sino simplemente la ausencia de alegría y excitación, un aplanamiento afectivo, por así decirlo. Muchos estudios dicen también que la cantidad de emociones positivas que tenemos en nuestra vida no es un predictor de la cantidad de emociones negativas que tenemos. Lo que ocurre con las personas que puntúan bajo en Extroversión es que no obtienen el mismo “chute”, la misma excitación por el sexo, las fiestas y el estatus que un extrovertido, pero no necesariamente es una persona triste. Como no obtienen el mismo “subidón" que el extrovertido pues no se van a romper una pierna por conseguir esas cosas, no tienen la misma motivación para pelear por ellas. Alguien con esa baja respuesta a los incentivos no va a trabajar horas extras para conseguir dinero, estatus o fama.

Repito, por tanto, cuál es el corazón de la Extroversión. La Extroversión es variación en la respuesta a las emociones positivas. En la persona que puntúa alto, la respuesta es grande y por tanto la persona está dispuesta a trabajar duro para conseguir la excitación de la compañía, la adulación y el amor. El sistema de emociones positivas de la persona que puntúa bajo responde mucho menos a estos incentivos por lo que las ventajas psicológicas de conseguirlos es menor. Dado que los costes de conseguir estas cosas son iguales para introvertidos y extrovertidos, el introvertido no está tan motivado para ir tras ellas.

¿Y cuál es la base neurobiológica de la Extroversión? Pues, resumiendo, el sistema de recompensa del cerebro. Existen datos convergentes de que lo que hace que un extrovertido sea extrovertido es el alto grado de respuesta en las áreas relacionadas con la dopamina como el área ventral tegmental, el núcleo accumbens, y sus proyecciones, cuya función es disparar cuando hay señales de recompensa en el ambiente. Estos datos apuntan también a la relación de la dopamina más con la motivación que con el placer. Y esta mayor reactividad del sistema de dopamina del cerebro tiene que ver con los genes. Aproximadamente el 50% de la variación en Extroversión es genética. En cuanto a los genes implicados todavía no sabemos mucho. Un gen que se ha relacionado con variaciones en la Extroversión es el D4DR del que existen varias versiones. Se ha visto que las personas que tienen un o más copias de la versión “larga” del gen (la que tiene al menos seis repeticiones)  tienen puntuaciones más altas en Extroversión. La prevalencia de estas formas largas del D4DR es también más alta en poblaciones nómadas que en sedentarias.

Para finalizar, sólo comentar una cosa de la que ya hablaremos más adelante: no existe un nivel “bueno” o “malo” de Extroversión, como no lo existe de ningún otro rasgo de personalidad, todo depende del ambiente. En cualquier caso, creo que merece la pena conocer la naturaleza de la Extroversión, aunque sólo sea porque en algún momento de tu vida de vas a relacionar con alguien que puntuará más o menos alto que tú en ella. Si te casas por ejemplo con alguien que puntúa más alto que tú, te encontrarás con que quiere hacer cosas que a ti te parecen costosas y sin sentido, sea ir a fiestas, comprar un Porsche o practicar algún tipo de hobby loco. Si te casas con alguien que puntúa más bajo que tú, te sentirás decepcionado porque no quiere salir tanto como tú y no está tan entusiasmado por esas mismas cosas. Todo depende de la forma en que estamos cableados.

@pitiklinov

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