sábado, 25 de noviembre de 2017

Maldad y Deshumanización


Nuestros enemigos son humanos. Por eso queremos matarlos
-Tage Rai

Tage Rai
Uno de los procesos que se ha utilizado tradicionalmente para explicar la maldad humana es el de la deshumanización que consiste en privar a las personas de sus características humanas. Hablamos de él al explicar cómo la gente normal se convierte en genocida y comentamos que se manifiesta por ejemplo en el lenguaje. Los genocidas tachan a sus víctimas muchas veces de parásitos, gérmenes, plagas, ratas u otro tipo de epítetos que dejan claramente a la vista que no los consideran humanos al mismo nivel que ellos mismos. La razón por la que habría que deshumanizar a las víctimas sería que los seres humanos tenemos una fuerte inhibición para matar a otros seres humanos. Si los consideramos menos que humanos entonces no entraría en acción esa inhibición o rechazo a asesinar y nos sería más fácil pasar a la acción. Sin embargo, esta postura ha empezado a recibir ataques de varios autores, el último de los cuales ha sido Paul Bloom en este artículo en el New Yorker titulado La Raíz de toda crueldad.

La visión tradicional la tenemos en libros como el de David Livingstone Smith titulado Less than human: why we demean, slave and exterminate others, cuya idea central es que el genocidio ocurre cuando no apreciamos la humanidad de los otros, y pone como ejemplo el caso de los esclavistas norteamericanos que no consideraban a los negros verdaderos seres humanos. El antropólogo Claude Levi-Strauss también pensaba que la humanidad llega hasta los límites de la tribu, del grupo lingüístico o incluso de la tribu, y los que están más allá de ese límite ya no son humanos.

Sin embargo, hay razones para pensar que la verdad no es que matemos a los semejantes porque no son humanos sino precisamente porque lo son. En muchos campos de fútbol se ha insultado a jugadores de color tratándoles como a monos con insultos o gestos como lanzarles plátanos. Pero los fans no piensan realmente que lo sean sino que tratan de humillarles y herirles. Para pensar que estas pullas van a hacerles daño hay que anticipar que van a entender su significado y creer que se van a sentir avergonzados. Después de todo, lanzar un plátano a un mono no es ninguna humillación, por lo que hay que asumir que la gente no cree realmente lo que dice. De la misma manera, cuando Hitler anexionó Austria en 1938 puso a los judíos de rodillas en las calles a limpiar el suelo con cepillos. Pero la gente que iba a verlo no pensaba tampoco que los judíos no tuvieran emociones humanas. Si consideraran que los judíos no tienen sentimientos, la multitud que presenciaba el espectáculo no habría tenido mucho que ver. Se habían juntado allí para verles sufrir.

Por otro lado, la deshumanización no tiene que llevar necesariamente a la crueldad. No hay nada malo por ejemplo en que un cirujano vea al ser humano que está operando como un mero cuerpo. Puede ser importante que los médicos no tengan ciertas reacciones humanas como ira, asco o deseo sexual cuando examinan a su pacientes y, en cierta manera, los traten como objetos (esto no quiere decir que los médicos deban perder su humanidad ni mucho menos). 

Uno de los libros que menciona Paul Bloom es el de la Violencia Virtuosa, de Alan Fiske y Tage Rai, del que ya hemos hablado aquí. Y precisamente Tage Rai, que es psicólogo, acaba de publicar un artículo en Agosto de este año donde trata este tema. La mayoría de teorías, como  hemos comentado, asumen que la violencia es motivada por razones instrumentales (un beneficio) o por impulsividad y que las inhibiciones morales contrarrestan la violencia. Sin embargo, Rai plantea que la violencia es motivada por sentimientos morales y que los autores de violencia moral desean herir a otros seres humanos. Rai diferencia entre violencia instrumental (el autor no desea herir a la víctima sino conseguir un objetivo, como quitarle el dinero) y violencia moral en la que los autores buscan precisamente hacer daño a las víctimas porque piensan que se lo merecen. En la violencia motivada moralmente se busca herir a seres humanos completos, seres humanos que son capaces de pensar, sufrir vergüenza, dolor, de tener emociones morales y de entender su significado. En una serie de experimentos Rai demuestra que la deshumanización aumenta la violencia instrumental pero no la violencia moral. 

Pero Tai sí acepta un papel para la deshumanización en este fenómeno. Dice que la deshumanización lleva a indiferencia y esto puede conducir a que los espectadores de la violencia no intervengan, como plantea que ocurrió con el pueblo alemán cuando no reaccionó ante la violencia nazi contra los judíos. La deshumanización favorecería la violencia diaria al hacer que los observadores no intervengan por provocar indiferencia, apatía al sufrimiento y mirar para otro lado.


¿Significa todo esto que no tenemos una inhibición  para matar otros seres humanos? No creo. Tenemos inhibición para matar pero sólo si no hay una buena razón para hacerlo y la moral es la mejor de las razones para poder hacerlo con la conciencia tranquila porque estamos matando a los malos, a los que impiden que tengamos un mundo mejor y feliz. Si reforzamos los motivos morales podemos superar cualquier aversión a la violencia. Es más, los autores de violencia moral pueden llegar a… ¡humanizar incluso a la víctima! , si es necesario, para generar el sentido moral que la violencia necesita para ser llevada a cabo.

La moraleja es algo a lo que ya nos hemos referido anteriormente en este blog: la moral -nuestro sentido del bien y del mal- es un arma de doble filo porque es la causa de todo lo bueno que hay en nosotros, pero también de todo lo malo. Lo mejor y lo peor de nosotros proviene de ver a los demás como humanos. Tenemos que seguir estudiando los motivos morales que nos llevan a agredir a los demás porque es algo que estamos viviendo a diario en la calle y en las redes sociales.


@pitiklinov

9 comentarios:

  1. Interesante, y al final todo se conecta con la ideología o la idea, sea de carácter religioso, político, o el que sea. Idea como modo de concebir el entorno y actuar a su respecto. La idea es la que nos dota de una moral, esto es bueno y esto es malo, y con ello actuamos. Las ideas salvan o matan.

    En cuanto a quienes no intervienen ante la violencia, más que deshumanización sería esa complicidad pasiva que da la idea o, de no compartirse ésta, simplemente miedo a los violentos.

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    1. totalmente de acuerdo. El ser humano es el único animal que mata por ideas. Las ideas nos han permito hacer grandes cosas pero también son la fuente de todo lo malo que hay en nosotros. Es un kms de doble filo, las necesitamos pero nos pueden llevar al al perdición. Y nunca podemos saber si son acertadas o no... Lo trágico es que se han matado millones de personas por ideas y creencias que eran erróneas...

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  2. Yo creo que puede haber un problema un poco tonto. Que el término "deshumanización" sea muy inadecuado. Yo creo que es un error inducido por el humanismo, que es una buena idea pero a menudo resulta ingenua.

    El ejemplo clásico sería el nazi del campo de concentración que adora a su perro y en general a los animales. Pero odia a los judios. Y no puede ser por no ser humanos; ama a los animales, que, son precisamente, no humanos. Si odia los judíos es por ser humanos. Pero tampoco odia a todos los humanos, sino a unos humanos. ¿A cuáles? Los judíos pare él son un caso extremo de "no-nosotros". Y en todos los racismos y xenofobias se da el mismo caso. No se trata de deshumanización, sino de "des-nosotrización" (a falta de un término mejor). Y es el caso que lo primero que hace la moral (en general) es identidad; marcar un nosotros y un ellos.

    Pero este proceso, que es muy claro y muy innegable, nos avisa de problemas. Cuánto más fuerte sea el "nosotros", más fuerte va a ser el "no-nosotros". Y ese es el primer paso para convertirnos en perfectas bestias. No es el único paso necesario, pero sí es el primero.

    La conclusión sería que mucho cuidado con la identititis. Es más o menos inevitable, pero tiene grados y es francamente peligrosa. Incluso asquerosa en niveles altos.

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    1. bien expresado. Creo que Levi-Strauss lo clava ahí.

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    2. Bueno, yo lo he hecho sin Levi-Strauss. Vasquilandia Tremebunda es de los mejores campos experimentales que se puedan soñar pera entender la "des-nosotrización". Aunque las políticas "de identidad" llevan buen camino para parecerse.

      Las categorías habituales no son muy útiles. No podemos entender "tribu" en el contexto moderno. Y "grupo lingüístico" puede ser, pero ni mucho menos siempre es. Hay quien se apunta, por ejemplo, al grupo lingüístico al que cree que debería pertenecer - pero no pertenece. O sea, "grupo lingüístico" no dice nada. Sólo interviene en la medida en que crea un nosotros / ellos fuerte. Pero ocurre con muchas más estructuras que con lenguas. Y no hay que fijarse tanto en lo que produce la bestia Nosotros, que hay muchas formas, como en la bestia: N o s o t r o s. Esa es la alarma.

      La guasa es intentar exlicarle eso a la chiquillería cuando les están metiendo en la cabeza todo lo contrario.

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    3. Totalmente de acuerdo con plazaeme. Hace unos días hice un comentario crítico a un animalista q rescata perros abandonados, pero del cual sospechaba q quizás estaba haciendo negocio con las donaciones que pedía por las redes sociales. Y el resultado que obtuve es que muchos animalistas se pusieron a su favor y empezaron los ataques furibundos contra mi persona. Parecia eso como una secta.
      Eso me hizo pensar como por un comentario crítico hacia una persona, despertaba la bestia que llevaban dentro los seguidores de esa persona. Nadie me dió un argumento razonado o me aportó una prueba legal de q sus actividades eran lícitas. Nadie.

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  3. "la moral -nuestro sentido del bien y del mal- es un arma de doble filo porque es la causa de todo lo bueno que hay en nosotros, pero también de todo lo malo. Lo mejor y lo peor de nosotros proviene de ver a los demás como humanos. "

    No.Lo "malo" (el daño hecho a voluntad a otros y la irracionalidad) es previo a la moral; los animales son muy malvados con los otros animales (y otras veces también son bondadosos, según) y no conocen la moralidad. La moralidad es invención humana pues requiere memoria y capacidad de abstracción y los animales no poseen nada de esto.

    La moralidad siempre es buena en el sentido de que implica un proceso de moralización -un proceso de civilización- y este proceso, mediante prueba y error, a trancas y barrancas, siempre permite, al final de todo, expandir el entorno de confianza entre los individuos que componen una sociedad humana. Por supuesto que, eventualmente, en nombre de la moralidad se puede hacer mucho mal, pero lo mismo sucede con la tecnología, con la ciencia, con el arte y con casi cualquier peculiaridad humana.

    En lo que sí estoy de acuerdo es en lo de la "deshumanización". En muchos casos, más nos valdría que los otros nos trataran como objetos y no como a personas... a las que se odia y desprecia.

    http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2016/06/tribus-morales-2013-joshua-greene.html

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  4. Para entender el término "deshumanización" hay que contextualizarlo porque la crueldad se puede ejercer, como así ha sido en la historia de la humanidad, sin recurrir a la razón. Por eso, se suele aplicar a cierto enfoque de la ciencia hacia los humanos en el cual se apela a la racionalidad sin tener en cuenta las emociones humanas y sobre todo se evita la empatía. En general, se priorizan los beneficios finales sobre los medios que se utilizan (experimentos, esterilizaciones, etc).

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  5. En el olvido permanece el valor absoluto del bien y se impuso la ley del más fuerte de la naturaleza en el ser humano. El bien se dejó de estimar como algo real por la imposibilidad de hallar su origen inmutable y perfecto. Para poder participar del mismo, se debe usar el entendimiento y así poder mantener de forma equilibrada las pasiones, llegando a concebir la vida bajo una perspectiva más cósmica.

    El bien se considera en la época contemporánea (y en otras por supuesto) como una mera convención de los débiles para poner limitaciones a los más fuertes violentando la ley de la naturaleza (sofistas; Trasímaco y Caliclés). Todo gira en torno a una sumisión o dominancia en cualquier aspecto en la sociedad de nuestros días. Se educa según este patrón de intercambio de valores predisponiendo la conducta a ser lo uno u lo otro, dependiendo de la circunstancia. Se simplifica a lo básico o instintivo el juicio propio y del papel representativo en la vida privada y pública, es más, el proceso cognitivo encontrará satisfacción de forma sumisa o dominante en relación a la capacidad de discernir los hechos que acontecen en la sociedad.

    Es un error ser sumiso o dominante, la clave está es en ser alguien que piensa por sí mismo sin condicionamiento de ningún tipo, es decir, hallando las respuestas a los problemas que acechan a nuestra sociedad en una amplitud máxima de perspectivas posibles y, que por supuesto el ser humano es culpable por incorporar una de las dos opciones que nos ofrecen en la educación desde muy temprano. No nos enseñan a entender en profundidad los males de nuestra sociedad, ni a mantenernos en una situación con criterio propio de justicia y de buscar la verdad, para poder obrar el bien en base al entender propio.

    El ser humano vaga por el planeta entre depredadores y víctimas y el sistema económico actúa sobre éste, sin importarle que es, ya que, es un método para seguir como puede abasteciendo al ser humano de los productos tecnológicos y alimentos, el sistema en sí es absurdo, pero funcional y un claro ejemplo de la desigualdad que está instaurada en lo más profundo del pensamiento del ser humano como creencia propia, el valor ético moral humano está monetizado hoy en día. El capital es quien ofrece la felicidad en vez de la polis.

    Es como si en un incendio estuviésemos, la gente aterrada corre para salvar su vida pisando sin piedad a los que tropiezan y caen, habrá quien se pare e intente salvar a algunas personas, pero con el riesgo de ser abrasado por la llamas. Habría que ver con exactitud las causas del incendio y, saber si hay alguna intención ilícita, porque incendios hay provocados y otros fortuitos.

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