sábado, 24 de diciembre de 2016

La Dificultad de cambiar de creencias

La incapacidad de cambiar las opiniones de la gente por medio de la evidencia y de la razón es un tema que debería ser más investigado por sus enormes implicaciones políticas y sociales. El progreso humano y la colaboración entre personas y entre naciones requiere compartir una visión del mundo. Las personas que van a cooperar (pensemos en cooperar frente al cambio climático, en temas sanitarios como las vacunas, etc.) necesitan tener las mismas ideas y creer en ellas. Por lo tanto, si no podemos cambiar con datos y razones las ideas de otras personas, ni ellas las nuestras, tenemos un problema social realmente grave.

Hay datos de que las personas se resisten a las evidencias que se presentan en contra de sus ideas y de que, paradójicamente, las evidencias en contra consiguen muchas veces que las personas se aferren con más fuerzas todavía a sus ideas previas. También sabemos que atacar las ideas de una persona hace que se sienta amenazada y que sea más difícil conseguir un cambio, así que investigar cómo funciona a nivel cerebral la resistencia a las argumentaciones contra nuestras ideas debería ser una prioridad.  

Acaba de publicarse un estudio que hace precisamente esto. Resumiendo, lo que el estudio hace es reclutar 40 personas con fuertes convicciones políticas liberales (en sentido norteamericano) y desafiar sus convicciones políticas con argumentos. A la vez, se desafían también creencias no políticas para ver las diferencias. Se les estudia con RM funcional y los sujetos puntúan la fuerza de sus convicciones antes y después de presentarles datos en contra de sus creencias y posteriormente se analiza las regiones cerebrales que se asocian a la resistencia a cambiar de opinión.

Lo que los investigadores encuentran es lo siguiente. Lo esencial, y previsible, es que se produce más cambio en ideas que no son políticas que en ideas políticas, las cuales apenas cambian. En cuanto a las regiones cerebrales implicadas hay varios hallazgos. Por un lado, hay dos estructuras cuya activación se asocia a más resistencia al cambio: la amigada y la corteza insular, si estas regiones se activan es indicación de que no va a haber cambio de ideas. La corteza insular se acepta que recibe proyecciones del estado interno del cuerpo y genera sentimientos y emociones. La amígdala, por su parte detecta estímulos amenazantes, así que hablamos de áreas relacionadas con las emociones, y su activación hace aumentar la desconfianza. Una interpretación de estos datos es que el ataque a nuestras creencias activa las mismas regiones cerebrales que las amenazas a nuestra integridad física y, también, que cambiar de creencias no es sólo un proceso cognitivo o racional sino que es en buena medida un proceso emocional. 

Otra estructura cerebral que se activa cuando desafían nuestras ideas es la red neuronal por defecto (RND), que en un estudio previo se había visto que también se activa cuando personas religiosas evalúan sus creencias religiosas, lo cual nos confirma algo que ya sabíamos que es el gran parecido entre las creencias religiosas y políticas. Las RND se activa cuando pensamos en creencias muy profundas para nosotros, aquellas que consideramos que no son negociables y se piensa que soporta procesos que tienen que ver con la identidad y con los modelos del propio yo. Todo ello subraya la relación entre creencias e identidad personal.

A nivel frontal hay también dos estructuras que tienen que ver con la capacidad de cambiar de creencias. Una es el tándem  corteza orbitofrontal y corteza prefrontal dorsolateral. Su activación se asocia a flexibilidad cognitiva, a posibilidad de cambio. La otra estructura es el cortex prefrontal dorsomedial y la activación de esta región indica justo lo contrario, resistencia al cambio.

¿Y cuáles son las conclusiones que podemos sacar de este estudio, con todas sus limitaciones y las dudas y precauciones que debemos tener ante una investigación de este tipo? Pues por un lado que las creencias políticas y religiosas son una parte muy importante de lo que somos y que son muy importantes para el círculo social al que pertenecemos. Como dice el autor del estudio Jonas Kaplan, para considerar una visión alternativa de nuestras creencias tendríamos que considerar una versión alternativa a nosotros mismos. Cambiar de creencias supondría cambiar de identidad y tener que romper con nuestro grupo, con nuestra tribu, y eso es algo realmente costoso.

Evolutivamente hablando, es lógico que no sea fácil cambiar de creencias porque estar cambiando continuamente de creencias tendría sus propios problemas y generaría inestabilidad e incapacidad de funcionar de forma coordinada en los grupos humanos. Demasiada flexibilidad, o demasiado poca, son igualmente peligrosas. El reto es encontrar la flexibilidad justa a la hora de cuestionar y cambiar nuestras creencias. Habrá que seguir buscando.

@pitiklinov


Referencia:



16 comentarios:

  1. Somos esclavos de nuestras creencias.
    Tendríamos que aprender a ser algo más flexibles, pero a nadie parece realmente importarle. La educación, la cultura, los medios de comunicación,la religión, los políticos.... solo pretenden meternos unas creencias determinadas y que les cuestionemos lo mínimo así no desarrollamos una mínima flexibilidad cognitiva (de pensamientos, ideas, creencias...)

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  2. Puesto que la política tal como hoy la conocemos es una creación cultural relativamente reciente, parece entonces que el origen evolutivo de este fenómeno tienen que ser las creencias religiosas, y ello probablemente refuerza la idea de que el pensamiento religioso es un factor esencial en el desarrollo humano.

    A este respecto tenemos que tener en cuenta que la religión del "hombre en estado de naturaleza" no era de tipo doctrinal como las que conocemos hoy. Ni siquiera consistía en "dioses" sino en elaboraciones narrativas -míticas- acerca de emanaciones imaginarias donde se confunden la naturaleza y el mundo psiquico humano. Pero lo importante es que al adherirse a determinadas narraciones específicas los humanos de estas pequeñas sociedades asentaban un particular estilo cultural, una especie de pauta de carácter -o temperamento- en torno al cual giraba la unidad del grupo. Ilustra mucho esto el relato de Margaret Mead sobre las tribus de Nueva Guinea http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/04/sexo-y-temperamento-1935-margaret-mead.html

    Evolutivamente tiene sentido que el individuo se identifique con el relato peculiar de su grupo (hoy, con su religión, con su ideología, con sus creencias), con ello se inserta en un grupo que lo fortalece y participa en la construcción de su propia personalidad, más cerca de la certeza, pues el estilo -el ethos- del grupo le proporciona una guía.

    Ello explicaría por qué el individuo se resiste tanto a renunciar a su afiliación. Integrarse en un grupo, y en un grupo con un estilo cognitivo en particular, parece beneficioso.

    Pero puede mejorarse. Y podría mejorarse mucho si el estilo cognitivo, la afiliación a la religión, ideología o relato mítico, no fuese una realidad distinta a la propia vivencia privada del individuo. Porque el problema de estas tendencias, desde el punto de vista humanista actual, es que suponen enfrentamiento entre grupos y, muchas veces, exigen el sacrificio de la vida privada del creyente en aras de la exigencia grupal "más elevada".

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  3. Yo tengo mis creencias, pero no tengo inconveniente en cambiarlas por otras mejores. Si me convencen,no lo dudaría.

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  4. Totalmente de acuerdo. Nuestras creencias provienen de los relatos míticos y religiosos antiguos. Estos han dado lugar no solo a unas creencias concretas sino tambien a un "modo o estilo de pensamiento" en cada cultura. Incluso los métodos científicos, aparentemente neutrales, tienen que ver con las creencias; por ejemplo, en "The Spiritual Quest: Transcendence in Myth, Religion, and Science", de Robert Mitchell Torrance estas relaciones son analizadas.
    El único método conocido para contrarrestar las posibles aberraciones a que den lugar las creencias inculcadas por el grupo es un sano escepticismo que nos permita distanciarnos. Lo que suele suceder entonces, es que el grupo rechaza a quien cuestiona y eso supone pérdidas, pero eso es otra historia...

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  5. Algo debe suceder en el paso de micro a macro, de individuos a grupos sociales amplios, porque de otro sería necesario negar uno de los rasgos más sobresalientes de nuestras sociedades en el momento actual: el cambio de parecer de mucha gente sobre cosas que se creían inamovibles.

    Para el caso francés, por ejemplo, el terremoto ha sido total porque barriadas enteras que votaban comunista o socialista votan ahora mayoritariamente a Le Pen. La crisis de la socialdemocracia es intensa y bastante generalizada y los cambios en amplias capas del electorado en temas como la inmigración y otros está siendo suficientemente intenso como para poder ignorarlos.

    Sin pretender que sea una operación sencilla o muy frecuente también me parece perfectamente posible el cambio de opinión en el plano personal e individual. El ateísmo crece donde antes solo había religión. La asunción de formas nuevas de pensamiento también. Estoy convencido de que Steven Pinker hizo cambiar a muchos de parecer sobre diversos temas.Creo que el análisis que presentas necesita ser ampliado y no olvidar la perspectiva sociológica.

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    1. Interesante tu comentario Emilio pero observa que en el estudio se habla de cambiar de opinión con argumentos...Los ejemplos que pones, como el de Francia creo que no se deben a que la gente se ponga a reflexionar o haya leído un libro o un artículo de prensa y ha cambiado de opinión. Creo que mucho del cambio se debe a atentados como los de Paris o Niza o a la difícil situación que muchos puedan estar viviendo en los barrios. Lo que quiero decir es que ese cambio es más emocional (vía amígdala y corteza insular ) que racional (vía corteza orbitofrontal).

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    2. Sigo pensando que se hace necesario combinar el enfoque individual y el colectivo.

      El cambio en la sociedad francesa no lo vinculo a los ataques terroristas recientes, sino mucho más atrás a cosas como La Ley de las 35 horas de 1998, que los obreros entendieron como ataque no como avance.

      Y la crisis de la socialdemocracia no es básicamente emocional sino la puesta en cuestión por los electores de si está sabiendo o no representar sus intereses y en eso hay mucho de racionalidad.

      El mundo está cambiando a marchas forzadas y sectores amplísimos de la población cuestionan una especie de "despotismo ilustrado" de unas élites que dicen representarlos pero lo cierto es que no es así y en consecuencia se mueven ideológica y políticamente.

      Lo demás me parece todo perfectamente lógico: que en aquello que afecte a nuestras convicciones más profundas la mudabilidad no sea ni lábil ni inmediata, sino que necesite de maduración, como normal me parece que algo que afecta de manera tan importante a nuestro ser implique razón y emoción.

      En asuntos como los que hablamos ese binomio siempre va a estar presente, la cuestión relevante a mi entender es cual termina prevaleciendo. Si lo es la emoción como sucede en asuntos como el nacionalismo o el feminismo de género, o bien somos capaces de hacer que prevalezcan la racionalidad y los valores ilustrados.

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    3. Me parecen muy razonables tus planteamientos

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  6. "en el estudio se habla de cambiar de opinión con argumentos."

    En el fondo, las creencias racionales, liberales, humanistas, también tienen una raíz emocional. Hay una relación entre determinada actitud emocional en las relaciones humanas -ethos- y la fe que se pone en las argumentaciones racionales. Tú no puedes defender la imparcialidad del proceso científico en cuestiones sociales ("argumentos") si antes no has asumido emocionalmente un posicionamiento empático y altruista. Al fin y al cabo, el egoísmo es racional... al mismo tiempo que es socialmente inviable (vease el "dilema del prisionero" https://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_prisionero ).

    Por eso, seguimos necesitando las creencias (religiones, ideologías, mitos), emocionalmente arraigadas, y los "argumentos" nunca podrán sustituirlos del todo. La mejor forma de que los argumentos tengan peso en cuestiones sociales es arraigando emocionalmente ideologías "humanistas"liberales (en el sentido de promover altruismo, empatía, benevolencia). El fracaso del marxismo, que presumía de ser lo más racional y materialista, es un buen ejemplo de que esto es así.

    Recordemos cómo en la historia el pensamiento científico y el humanismo (derechos humanos) marcharon al mismo tiempo.

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  7. Las creencias han servido, a lo largo de la evolución, para una mejor comunicación entre los miembros de la tribu, mejor adaptación y en definitiva favorecer la supervivencia del individuo y de la tribu. El problema lo tenemos ahora con un mundo globalizado, con creencias contrapuestas como los nacionalismos radicales (ej. nacionalismo radical y rancio tanto el español como el catalán) Las creencias religiosas (ej. el radicalismo islamico) Las creencias políticas de consumir más y más y tener más y mas a cualquier precio (ej. contaminación del planeta) En estos momentos ya no ayudan a la supervivencia, más bien al contrario, se estan convirtiendo en una verdadera amenaza para la supervivencia.

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  8. Las creencias han servido, a lo largo de la evolución, para una mejor comunicación entre los miembros de la tribu, mejor adaptación y en definitiva favorecer la supervivencia del individuo y de la tribu. El problema lo tenemos ahora con un mundo globalizado, con creencias contrapuestas como los nacionalismos radicales (ej. nacionalismo radical y rancio tanto el español como el catalán) Las creencias religiosas (ej. el radicalismo islamico) Las creencias políticas de consumir más y más y tener más y mas a cualquier precio (ej. contaminación del planeta) En estos momentos ya no ayudan a la supervivencia, más bien al contrario, se estan convirtiendo en una verdadera amenaza para la supervivencia.

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  9. Las "creencias", no son especialmente difíciles de cambiar. Lo que resulta especialmente dificil, son aquellos planteamientos que nosotros los manejamos como "convencimiento" o "saber". Yo "no creo" que el sol saldrá mañana, "sé" que el sol saldrá mañana. Si "yo sé que la izquierda es buenísima", será muy complicado modificar mi "saber", porque por el mundo iré buscando aquello que confirme mi "saber", y no atenderé a la evidencia que lo refuta.

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  10. A algunos, les cuesta más que a otros cambiar de opinión o de creencia, cierto. La verdad es que es un tema muy interesante, igual que todo lo relacionado con la neurociencia, pero al final, todo se puede trabjar. Muy buen artículo, ¡gracias!

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  11. Una sociedad más consciente, mejor informada es una sociedad más libre y más legitimada para tomar decisiones tanto de carácter individual como colectivas. Nuestra percepción sobre los problemas económicos sociales, medioambientales, muchas veces están fundamentados en creencias asociadas a paradigmas que damos por válidos y que se presentan como incuestionables. Muchos de los problemas que acontecen en nuestra sociedad tienen que ver con una falta de toma de conciencia del mundo en que vivimos. Disponemos de mucha información pero reflexionamos poco. La transformación social hacia un modelo orientado a valores como la dignidad humana, la cooperación, la justicia social, la solidaridad, la sostenibilidad y la democracia participativa resultaría más viable si generamos ciudadanos más comprometidos, y este compromiso nace de la toma de conciencia, de la información y de la reflexión, de tal forma que nos permita cuestionarnos y superar algunos mitos y falsas creencias (o al menos bastante cuestionables) que nos condicionan, nos oprimen, obstaculizan, frenan...para desarrollar una sociedad orientada al bien común.
    Si estamos motivados por conocer y entender mejor el mundo que nos rodea, sin complejos, sin prejuicios, lo normal es que nos hagamos preguntas, curioseemos con las respuestas, emprendamos un camino en busca de la verdad, sin tapujos. En definitiva es una búsqueda de nuestra identidad como personas, de conocimiento de uno mismo y de nuestro entorno . Si ya te has decidido a emprender este camino, desearás encontrar argumentos, explicaciones más o menos convincentes. Aunque partimos de la base de que la realidad es extralingüística, muda, nosotros le ponemos palabras y al ponérselas estamos incorporando una manera de entender el mundo, nuestros juicios de valor.
    Es como si tratáramos en este proceso de construir un puzle con piezas diversas que algunas veces encajan y otras no, donde a veces tenemos encajado una parte del puzle, en otras el encaje ha tenido que utilizar algún tipo de palanca y en otras simplemente, el encaje no existe, bien porque desconocemos aún las piezas o porque las conocemos de manera dispersa. Ese encaje es el discurso, el relato que hacemos de nuestro aprendizaje en la vida. Y vemos que este viaje está plagado de verdades que creíamos incuestionables porque así las habíamos asumido desde que las aprendimos o las adoptamos y que necesitamos pasarlas por el tamiz de la reflexión, desaprender muchas cosas y derrumbar algunos mitos que obstaculizan la transformación social hacia un mundo más justo, más humano, guiado con principios éticos y orientado hacia el bien común.

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  12. Sólo una cosa, esto explica un determinismo ideológico?

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  13. Excelente artículo. Mi enhorabuena.

    Echo en falta, al describir las creencias el componente inconsciente, además del emocional.

    Quiero decir, la creación de una creencia es totalmente inconsciente.

    Nos autoprogramamos sin darnos cuenta y después actuamos o reaccionamos sin darnos cuenta.
    La clave del éxito, en cuanto a creencias, es, como dice un comentario, ser conscientes de nuestra creencia y saber porqué la guardamos en su día.

    Una creencia es, por ejemplo, ser simpático, o ser agradecido, o ser antipático... un día decidimos que teníamos que reaccionar así,y así nos programamos.

    Ahora bien, todos tenemos creencias que entran en conflicto, unas antiguas con unas nuevas, por ejemplo, ser vago de niño con ser productivo de adulto, y es donde el ser consciente nos ayudará a evolucionar nuestro sistema de creencias.

    Sin embargo, hablar de política o religión contemporáneas es hablar de un plan secreto mundial, Los Protocolos de los Sabios de Sion.
    Ahí detallan, y publican gracias a una sustracción a masones en Francia por parte de la hija de un general ruso, en 1898, detallan como distraer a los gentiles con música, religión, drogas.
    Cómo crear guerras regionales, como hacer "creer" que hay democracia, pero dar, dice textualmente, charlatanería política.
    Nuestras creencias son el producto de ese poder en la sombra, en política, religión, valores (dice textualmente, adorar al oro, o dinero en nuestra época).

    Quizás, sin este poder invisible pero contundente, como lo es la gravedad, nuestras creencias nos harían mucho más coherentes con nuestra naturaleza humana.
    Ver esto es como salir de la cueva, hay un mundo de posibilidades que nos han robado al mundo entero.

    Espero no hacerles una vida más triste al conocer está verdad.

    Saludos

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