martes, 9 de septiembre de 2014

La Ilusión de la voluntad consciente


El sentimiento que llamamos volición no es la causa del acto voluntario, sino simplemente el símbolo en la conciencia del estado del cerebro que es la causa inmediata del acto
-T. H. Huxley, On the hypothesis that animals are automata (1874)

Los hombres se equivocan al pensar que son libres; su opinión se forma a partir de la conciencia de sus propias acciones y de la ignorancia de las causas que las determinan. Su idea de libertad, por lo tanto, es simplemente su ignorancia de las causas de sus acciones.
-Spinoza

A ninguno de nosotros le gusta el pensamiento de que lo que hacemos depende de procesos que no conocemos; preferimos atribuir nuestras elecciones a la voluntad, el libre albedrío, el autocontrol…Quizás sería más honesto decir: “Mi decisión fue determinada por fuerzas internas que desconozco”
- Marvin Minsky

El tema del libre albedrío es el problema clave y eterno de la filosofía y no nos vamos a meter en ese laberinto, pero es evidente que está estrechamente ligado con el problema del Yo (si existe un Yo) y el de la conciencia. En esta entrada simplemente voy a intentar explicar la Teoría de la Causalidad Mental Aparente, de Daniel Wegner, un psicólogo social fallecido el año pasado que ha trabajado  mucho en el tema de la conciencia (también es famoso por lo de que intentes no pensar en un oso blanco). Esta idea creo que es el eje central de su libro The Illusion of Conscious Will.

Es evidente que todos tenemos la sensación de que causamos conscientemente nuestros actos. Pero Wegner dice que esa sensación puede ser una ilusión, una cosa es que nosotros sintamos fuertemente que causamos nuestros actos y otra que eso sea verdad. Nuestra voluntad consciente es la causa aparente de nuestros actos, pero cualquier mago sabe que el truco para crear una ilusión exitosa es hacer que la “magia” sea la manera más fácil e inmediata de explicar una realidad que es un suceso totalmente mundano y nada mágico. El mago lo que hace es crear una secuencia causal percibida o aparente (unos sucesos que parecen haber ocurrido) ocultando con ellos la secuencia causal real (los sucesos que el mago ha mantenido ocultos entre bambalinas). Lo que la audiencia ve es una ilusión. 

Wegner nos propone que la mente es un mago que produce unas apariencias para su dueño pero no sabe en realidad lo que causa sus propias acciones. Lo que podría estar ocurriendo en realidad lo vemos en la imagen más abajo, que resume visualmente el planteamiento de Wegner, y lo podemos resumir de la siguiente manera:

  • Nosotros percibimos una relación causal entre nuestro pensamiento (que suele preceder a la acción) y la acción. Pero que B siga a A no quiere decir que A sea la causa de B. La noche sigue al día pero el día no es la causa de la noche, sino que ambos están causados por C, la rotación de la Tierra. Es por lo tanto posible que tanto pensamiento como acción sean causados por algo que no observamos. 
  • Procesos mentales inconscientes dan lugar al pensamiento consciente acerca de la acción.
  • Procesos mentales inconscientes dan lugar a la acción.
  • Puede haber , o no haber, una relación entre los procesos mentales inconscientes que dan lugar al pensamiento y los que dan lugar a la acción.
  • Pensamientos y actos co-ocurren  porque los pensamientos se lanzan a la conciencia como “previews” de lo que ocurrirá. El pensamiento es una señal, algo similar al velocímetro del coche, es un indicador pero no es la causa del movimiento del coche, lo que mueve el coche es el motor, no el velocímetro.
  • Las causas reales de las acciones humanas son inconscientes y nunca aparecen en la conciencia.
A lo largo del libro, Wegner revisa patologías neurológicas y psiquiátricas, fenómenos como la hipnosis y diversos tipos de experimentos donde se demuestra que se nos puede hacer creer que hemos realizado una acción que en realidad no hemos realizado, lo que apoya su tesis de que la ilusión de control, de que hay una voluntad consciente es precisamente eso, una ilusión.

@pitiklinov

Referencia:




6 comentarios:

  1. Yo también creo que el libre albedrío es el tema clave de la filosofía, y me gustaría que te metieras a menudo en ese laberinto porque estoy de acuerdo contigo y con la teoría de Wegner. En mi blog tengo varias entradas sobre el tema del libre albedrío, y creo que sus implicaciones sobre la responsabilidad moral deberían ser tenidas en cuenta por la ciencia y la filosofía del futuro. Leo lo que cae en mis manos sobre el tema pero pocas veces comparto las opiniones de lo que leo, el último ejemplo, las ideas de Searle.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. sí, ya he visto alguna de tus entradas y estoy de acuerdo con tus planteamientos. De todos modos, alguien que no recuerdo ahora dijo que estamos a 5 Darwins de solucionar el tema de la conciencia, y el del free will está muy relacionado. Creo que hemos de tener paciencia y dejar que la ciencia siga avanzando.
    Pero intuyo que si la neurociencia, como hasta ahora, sigue dando resultados en la vía de que es muy difícil mantener la ilusión del free will la resistencia a todos los niveles va a ser muy grande. Es todavía más grave que que no exista Dios, pone toda la sociedad patas arriba
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Miquel, he escrito hoy en mi blog, a partir de estas entradas de Pitiklinov, un artículo donde intento ver qué ocurre si sometemos la idea de libre albedrío a una reducción al absurdo. Y, como conclusión, creo que de este modo se puede comprobar que no tiene sentido hablar de una plena libertad de volición en el hombre.

    En resumen propongo lo siguiente: Cualquier decisión, debe ir precedida del descarte de otras posibles alternativas. Si existe un libre albedrío; entonces decidir voluntariamente hacer algo, significa descartar voluntariamente hacer cualquier otra cosa en su lugar.

    Sin embargo, siempre existen infinitas posibilidades de actuación, por lo que habría que realizar un descarte de infinitas alternativas (grados de libertad) en un tiempo finito (el que tarda el cerebro en procesar), lo que es un absurdo, puesto que descartar una infinidad de elementos requiere un tiempo infinito y quedaríamos atascados en un bucle.

    Sin embargo, nadie se queda atascado en un bucle repasando todas esas posibilidades de acción, y se termina descartando (involuntariamente) toda esa infinidad a excepción de unas pocas posibilidades (se reduce el grado de libertad, a un grado manejable por la mente).

    Y ahí está la cosa, ese descarte o la acotación se realiza INVOLUNTARIAMENTE por algún heurístico en el cerebro, lo que elimina cualquier posibilidad de libre voluntad ya que, si se descartan inconscientemente posibles elecciones, no tengo la voluntad de poder hacer cualquier cosa.

    Ese heurístico evolutivo es el encargado de decidir qué opciones se tienen en cuenta de entre la multidud, y sólo sobre esas pocas opciones (en el mejor de los casos) se puede elegir "libremente" actuar.

    Y digo en el mejor de los casos, porque por otra parte está el asunto de si finalmente la toma final de la decisión (una vez hecha la acotación) la realiza la consciencia, o si la decisión también la toma un heurístico (y a la consciencia llega sólo una falsa ilusión de volición), pero eso es ya otro asunto.

    Lo fundamental, es que la idea de libre albedrío es lógicamente inconsistente, y que se puede demostrar dicha inconsistencia por reducción al absurdo.

    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  4. A mí me interesa el tema del elemento subconsciente y el consciente, y ayer escribiendo una entrada para el blog, descubría que el inconsciente maneja unos 11 megabits de información por segundo, mientras que el consciente maneja unos 40 bits.
    La analogía del ilusionista me parece muy adecuada.
    Parece que lo que hace el elemento consciente es justificar tan solo lo que el subconsciente ha decidido, o como mucho, en alguna ocasión vetarlo.
    Por eso V.S, Ramachandran dice que en lugar de "free will" tenemos a lo sumo un "free won´t".

    ResponderEliminar