domingo, 17 de marzo de 2019

Guerreros y Preocuponas

Esta entrada es un comentario del libro Warriors and Worriers, de Joyce Benenson. Benenson es una psicóloga del desarrollo que ha trabajado con niños durante más de 30 años y también con primates, con autores como Richard Wrangham o Anne Campbell y conoce la psicología evolucionista. El libro trata la eterna cuestión de las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres y cuál puede ser su origen, la naturaleza o la crianza. 

La tesis fundamental de Benenson es que la evolución genética ha programado a cada sexo para sobrevivir a diferentes tipos de muertes. Los hombres están programados para desarrollar características asociadas a convertirse en un guerrero mientras que las mujeres están programadas para desarrollar características relacionadas con convertirse en unas preocuponas. Las niñas necesitan crecer para ser capaces de depender de otros para que les asistan en el cuidado de los niños. Una madre que no tiene ayuda de nadie más es mucho menos probable que sobreviva y que mantenga a sus hijos con vida.  Esta especialización en prevenir muertes de diferentes causas beneficia a sus hijos ya que éstos tienen dos padres que cubren más formas de peligros y son más capaces de mantenerlos con vida. 

Estos dos patrones sexuales deberían producir diferentes tipos de miedos, intereses, elecciones de compañeros sociales, organización de las relaciones, preferencias por determinados ambientes y, en definitiva, diferentes decisiones orientadas a prevenir la muerte temprana, diferencias todas ellas que se ven en diferentes culturas y desde edades muy tempranas. Cuanto más temprano aparece una conducta en niños más probable es que esta conducta tenga una base biológica. Y lo que Benenson ha encontrado a lo largo de su carrera es que niños y niñas se comportan de manera muy diferente (en sus juegos, en clase, etc.)  desde la infancia temprana mucho antes de que las niñas tengan hijos y de que los niños se conviertan en el sexo más fuerte físicamente.

A lo largo del libro desfilan las típicas diferencias de que las mujeres están más interesadas en las personas, en hablar con los demás y en criaturas vulnerables, especialmente los bebés, y los hombres en solucionar problemas y en centrarse más en las tareas así como en las competiciones. También refuta la creencia de que las mujeres son más sociales y que no son competitivas. Su argumentación está muy bien apoyada en estudios en niños y en primates aunque queda mucho margen para la discusión lógicamente. Vamos a ver lo que ella considera los instintos básicos del hombre y de la mujer.

Combatir al enemigo: el instinto básico masculino

Una diferencia de los humanos con respecto a otras especies es que su principal enemigo son otros humanos. La mayoría de especies tienen otros depredadores pero en nuestro caso mantener a nuestros hijos con vida ha supuesto a lo largo de nuestra historia evolutiva luchar contra otros grupos.

“Consecuentemente, a menudo tiene sentido luchar contra otros grupos. Por supuesto, implicarse en batallas físicas contra otro grupo puede poner en peligro las vidas de todos los miembros de la comunidad. Los genes de absolutamente nadie serían capaces de sobrevivir a esto. El problema puede ser resuelto delegando la tarea de combatir al enemigo en un grupo específico: los hombres jóvenes. Las mujeres pueden así protegerse a sí mismas y sus hijos. Los hombres mayores pueden supervisar desde la distancia. Los hombres jóvenes deberían luchar contra el enemigo lo más lejos posible de los demás. Así, entre ambos, hombres y mujeres son capaces de maximizar las probabilidades de que sus hijos sobrevivan.”

“Creo que hombres y mujeres tienen genes diseñados para afrontar diferentes problemas. Estos problemas se reflejan en los miedos de niños y niñas. Los niños y hombres tienen menos miedo a la muerte que las niñas y las mujeres y toman riesgos mayores y con más frecuencia. Los padres que tienen tanto niños como niñas aprenden a menudo que es mucho más difícil conseguir que sus hijos se preocupen por cosas como la salud o la higiene, preocupaciones que son extremadamente útiles para proteger sus vidas.

¿Qué temen los niños? Basándome en mis años de estudios de niños y, más recientemente, adultos, creo que la especialidad de niños y hombres es preocuparse acerca de los enemigos. El enemigo es su problema y es su responsabilidad derrotarlo. Como el enemigo no está siempre presente, los niños y hombres no se preocupan todo el rato. No obstante, creo que confrontar el problema del enemigo ha permitido a los hombres evolucionar un conjunto de reacciones instintivas que existen todavía hoy en día.

La preocupación intuitiva con los enemigos es tan fuerte que cuando el hombre moderno se enfrenta a otras formas de peligros acaban reformulándolos como un enemigo. Por ejemplo, los hombres luchan la guerra contra las drogas; batallan el cáncer; atacan el analfabetismo; combaten las infecciones; derrotan las malas actitudes; asaltan creencias políticas o estereotipos, etc. Chicas y mujeres usan estos términos menos espontáneamente. Es el enemigo el que capta la atención y los recursos de hombres y niños”

A los niños les encanta jugar de una manera ruda y violenta (rough-and-tumble play) en forma de jugar a peleas: luchar, juegos con arcos y flechas y otras armas, etc. Las niñas raramente se enfrascan en este tipo de juegos. Benenson ha observado estos juegos en Africa y en diversos estudios al menos el 70% de los niños se implican en juegos que incluyen ataque, defensa, cazar a otros, escapar y capturar. Por contra, las niñas casi nunca se implican o imaginan jugar a pelear.

“Los Hadza, una de las comunidades de cazadores recolectores que persisten actualmente en Tanzania, dan a los niños su primer arco y flechas a los 2-3 años. Todo niño en toda comunidad Hadza tiene su arco y flechas para los 5 años. Mientras que esto muestra una clara evidencia del efecto de la socialización, no explica por qué se les da arcos a los niños y no a las niñas. Los hombres cazan grandes animales pero las mujeres cazan también. Ambos sexos requieren protección. Creo que parte de la razón de que se les dé arcos a los niños es que les gustan más que a las niñas.

Para los 3 años de edad, los niños pueden lanzar más lejos, más rápido y con más puntería que las niñas. No hay otra actividad física en esa edad temprana en la que los niños superen tanto a las niñas. Para la mitad de la infancia, en diversas culturas, los chicos practican esa habilidad lanzando palos, piedras y cualquier cosa que tengan. En la adolescencia, los chicos han aumentado en tres veces su mayor habilidad de lanzar con respecto a las chicas”.

“Es sorprendente lo rápido que los enemigos se convierten en la diana del juego de los niños. Por supuesto, cuando un enemigo aparece se convierte en el protagonista de la vida de todos. Pero nada muestra mejor la fuerte atracción de los niños por los enemigos que cuando no hay enemigos. Cuando no hay enemigos reales, los niños los inventan. Para los 3 años de edad, los niños de nuestras sociedades modernas y pacíficas juegan a ser superhéroes que combaten enemigos mientras que las niñas juegan a casitas. Por supuesto, la sociedad pone nombre a los enemigos y los niños a menudo se apropian del contenido que oyen en los medios. Las chicas no. A las chicas los enemigos no les atraen de la misma manera que a los chicos. De manera informal, he preguntado a padres de niños y niñas si animan a los hijos y no a las hijas a convertirse en superhéroes que combaten enemigos. Ni un padre era consciente de hacer eso. Al contrario, decían que nunca lo habían hecho.

Los enemigos de los chicos a menudo consisten en figuras del mal cuyo único fin es destruir la humanidad. A menudo, estas figuras se toman prestadas de otras fuentes pero se inventan al momento por los propios niños. Cuando los niños crean enemigos, sus imaginaciones son comparables a las de los mejores magnates de Hollywood. Además, cuando los enemigos están tramando algo las armas son imprescindibles. La fascinación de los niños por los enemigos va de la mano de su atracción por las armas.

Me parece a mí que los niños se ven atraídos intuitivamente por los enemigos. Los niños y las niñas no pueden identificar su propio sexo hasta los 2-3 años de edad. Incluso entonces, no entienden lo que significa el género. De hecho, al rededor de los 6-7 años, en las culturas occidentales con sus códigos de vestimenta, los niños creen que pueden cambiar de sexo  simplemente cortándose el pelo o cambiándose de ropa. Sin embargo, mucho antes de esa edad, los niños ya prefieren jugar con armas y vehículos de transporte mientras que las niñas no…Es altamente improbable que en todo el mundo los padres hayan socializado sólo a los niños para que ls gusten los enemigos y hayan tenido éxito en conseguirlo cuando los niños son todavía infantes.

Además, los juegos de guerra contra el enemigo empiezan al mismo tiempo que la atracción de los niños por las armas. Peter Smith entrevistó a padres de niños en Inglaterra e Italia acerca de los juegos de los niños. Los padres informaban que la mayor atracción de sus hijos eran las armas; después de esto, les gustaba jugar con figuras de combate, como soldados, transformers y jugar a superhéroes.  En ambos países los padres informan que lo empiezan a hacer con 2-3 años. Incluso en Alemania, donde hablar de guerra es políticamente incorrecto, los niños muestran los mismos intereses. Por tanto, los niños parecen nacer con un sistema especializado de monitorización de enemigos…

Como la mayoría de la gente conoce, la construcción también fascina a los niños. Este magnetismo con la construcción también puede estar relacionado con jugar a la guerra. Estudios tanto en sociedades de cazadores recolectores como en sociedades modernas muestran que mientras que las niñas disfrutan de construir figuras, tejer cestos y construir casas y muebles, los niños disfrutan construyendo armas, fuertes y ferrocarriles. La conexión entre la construcción y la guerra es más clara cuando miramos lo que ocurre cuando los niños terminan una construcción. El placer que obtienen de destruir sus creaciones. La destrucción depende de la construcción.

Personalmente, nunca he encontrado un niño que no se sienta atraído por un arma o algo que se le parezca. De hecho, en un estudio norteamericano reciente el 93% de los niños de 2-14 años que accidentalmente matan a alguien con un arma son niños. Los coches y camiones van luego en segundo lugar. La excitación que las armas y vehículos genera en los niños hace que los creen de materiales que no tienen nada que ver. En muchas escuelas de preescolar de EEUU, por ejemplo, para disminuir el desarrollo de la agresión la política es no permitir que los niños jueguen con ningún tipo de arma. La idea es que los adultos son la causa de que los niños aprendan a ser agresivos, no que la agresión es algo que ocurre en todas las especies, incluida la humana.  A pesar de las mejores intenciones de padres y profesores, cada uno de los 50 profesores de preescolar con los que he hablado describen a los niños disparando balas de la cabeza de las muñecas, transportando municiones en coches de niños y atando enemigos con ropas de gimnasia.  Si los materiales adecuados no están disponibles, entonces el niño usa su imaginación para cumplir con su deber…

Ageliki Nicolopoulou ha estudiado el juego en su clase de Massachussets y encontró que más del 90% de las historias de niños incluyen violencia contra una diana enemiga. Para los 4 años de edad toda historia de niños consiste en combatir a un enemigo violento…Dada la temprana edad en la que empieza esta fascinación de los niños por el enemigo es aparente que la biología juega un papel”.

Protegerse a sí misma: el instinto básico femenino

Como decíamos más arriba, las mujeres deben resolver problemas diferentes a los hombres. Las mujeres tienen hijos. Deben encontrar una manera de mantenerse a sí mismas y a sus hijos con vida. Deben asegurarse de que sus hijos sobreviven para reproducirse. Deben seleccionar cuidadosamente a a otras personas que les proveerán una ayuda crítica. Incluso aunque una mujer nunca tenga hijos, ve el mundo a través de una lente diferente a la del hombre.

“Los hombres ponen su vida en riesgo junto con otros hombres que no son familiares para derrotar al enemigo. Las mujeres no se pueden permitir hacer lo mismo. No se trata de que algunas mujeres no sean voluntarias para las fuerzas armadas, sino que esto ocurre muy raramente.

Sugiero que los genes de las mujeres las han programado para que se mantengan con vida y para que mantengan con vida y sanos a sus hijos y a sus familiares cercanos. La razón es simple.

La supervivencia y buena salud general de una mujer individual es mucho más importante que la de un hombre. La contribución básica de un hombre a la procreación requiere unos minutos de actividad. Además, si él no esta disponible, otro hombre puede sustituirle fácilmente. No es así para la mujer. El cuerpo de la mujer es responsable de llevar el feto a término y de asegurar que se mantiene sano. Luego tiene que dar a luz con éxito a su niño lo que supone un riesgo en humanos. Tras el parto, tiene que alimentar al hijo lo que en muchos períodos de nuestra historia ha supuesto producir leche para mantenerlo durante un par de años como mínimo. Después de esto, la mujer sigue siendo la principal responsable de mantener la salud y seguridad de sus hijos durante muchos más años antes de que los niños puedan sobrevivir de forma independiente. Incluso después de que los hijos tengan su propia descendencia, ayudan con mucha frecuencia a sus nietos.

Seguir viva y con salud es por tanto absolutamente crítico. Las mujeres deben mantener este problema y sus soluciones a la vista a todas horas a lo largo de sus vidas, incluso cuando son mayores. Un error y su salud, y la de todos sus hijos vivos actualmente y sus posibles hijos futuros, se verá comprometida. Es una enorme carga. 

Los niños y hombres no se preocupan continuamente, segundo a segundo. Si un hombre consigue impregnar a una o más mujeres que cuidarán de los hijos que resulten, sus genes sobrevivirán, incluso aunque él no sobreviva. Él es libre de luchar, de ir a explorar o de correr cualquier riesgo que le lleve a encontrar más mujeres con las que tener sexo…

Merece la pena repetir lo crítico que ha sido siempre la supervivencia de la madre. Teóricamente, el niño de una madre fallecida podría ser cuidado por otra mujer. Pero esto implicaría que esa mujer diera la lecha destinada a su propio hijo al hijo de otra mujer. Incluso aunque una hermana quisiera dar su leche a un sobrino esto requiere un gran número de calorías lo que puede agotar a la madre. ¿Por qué iba una madre a poner en peligro a sus propios hijos? Históricamente la mayoría de hijos huérfanos destetados morían…Cuando una mujer enferma o muere joven, no es sólo su supervivencia la que está en riesgo sino la de todos sus hijos vivos y todos sus hijos potenciales. Si esto ocurre, los genes de la mujer desaparecen.

Esto no es así en el caso de los hombres. Las mujeres que no se preocuparon de su salud y supervivencia tuvieron menos hijos. Una mujer no podía tener sexo con un hombre atractivo  y marcharse a ayudar a conquistar un reino o construir una empresa y regresar para ver a su hijo por primera vez, bien cuidado por su atenta pareja. Sencillamente, sus genes no se habrían transmitido a la siguiente generación. Nadie más está disponible para gestar, dar pecho y criar los hijos de una mujer. Así que las mujeres que produjeron y cuidaron a sus hijos con cuidado fueron las que intuitivamente se preocupaban de su salud y supervivencia y de mantener la proximidad con sus hijos. Con pocas excepciones, incluso las mujeres que eligen no tener hijos tienen, no obstante, genes que las preparan para tener hijos….

Cuando una mujer con buenos recursos que está criando unos hijos perfectos se obsesiona con asuntos triviales como si ser exigente con ellos o no, qué horario es mejor para ellos, quién tiene más amigos, qué ropas ponerles, etc., puede parecer ridículo. Creo, sin embargo, que las mujeres son guiadas por los genes para preocuparse, incluso cuando no hay nada serio de lo que preocuparse. No es cómodo admitir que todo va bien a menos que un gran desastre haya sido evitado. El empuje a preocuparse es fuerte y persistente. La ansiedad es parte de ser mujer.

¿Cuáles son las preocupaciones específicas de las mujeres? Las mujeres piensan acerca de ellas mismas continuamente: ¿por qué parecen divertidos mis ojos hoy? ¿por qué no me siento bien? ¿estoy enferma? ¿por qué cancelé la cita con el médico? ¿por qué soy siempre la última? ¿por qué estoy siempre cansada? ¿por qué me sonrió esa persona de esa manera tan torcida? ¿quién se cree que es haciendo eso sin consultarme primero? ¿por qué me mira como si fuera idiota? Una mujer parece mantener un dialogo constante consigo misma acerca de su propio estado. Muchos investigadores piensan que ese auto-foco constante de las mujeres tiene consecuencias negativas, como la depresión o la ansiedad. Mientras que este diálogo constante parece contraproductivo, probablemente refleja el interés básico de la mujer de mantenerse con vida y sana. Es probable que la ansiedad tanto preceda como siga a estos pensamientos.

En particular, las mujeres están más preocupadas que los hombres acerca de sus cuerpos. Por ejemplo, cuando se preguntó a más de 10.000 mujeres finlandesas de todas las edades lo satisfechas que estaban con sus cuerpos los resultados fueron llamativos: las mujeres estaban mucho menos satisfechas que los hombres con todos los detalles de sus cuerpos.

Las mujeres, por supuesto, se preocupan por sus cuerpos por más de una razón. Una es la salud; otra es el atractivo para los hombres. Nadie cuestiona que las mujeres usan sus cuerpos para competir por los hombres y los recursos que vienen de la mano de un hombre. Muchos hombres están más que dispuestos a compartir sus recursos con una mujer físicamente atractiva. Así que las mujeres están muy atentas a la capacidad de atracción de sus cuerpos sobre los hombres. Usan productos químicos para que su piel y su pelo luzcan mejor, usan joyas y ropas costosas y están dispuestas a utilizar la cirugía para lucir mejor. Sin embargo, el deseo de ser atractiva para los hombres se relaciona con su salud. La riqueza de un hombre puede mejorar la salud de una mujer. Cómo protege su salud es lo más importante. El mejor amigo de la mujer es el miedo.

Las niñas muestran más miedo que los niños desde el nacimiento…Las madres informan que sus hijas muestran miedo antes que los niños…En la infancia las niñas son diagnosticadas de trastornos de ansiedad con el doble de frecuencia que los niño. Esto empieza tan temprano que es muy probable que sea innato. Si necesitas estar viva para que tus hijos lo estén también, una de las consecuencias es que hay que star continuamente pendiesen de potenciales peligros… 

El Trastorno por Estrés Post-Traumático es el doble de frecuente en mujeres que en hombres. Los sucesos vitales negativos son más traumáticos para las mujeres que para los hombres a todas las edades…En cuanto empieza la pubertad, la ansiedad y depresión aumentan el doble en chicas que en chicos. Nadie ha ofrecido una explicación convincente para esto. ¿Por qué deberían las chicas ser más ansiosas? Sugiero que cuando las chicas llegan a la edad de ser capaz de tener hijos necesitan tener más cuidado. La ansiedad y la depresión le mantienen a uno cerca de casa y de los niños, focalizado en los detalles, esperando y preparándose para el desastre…

Las mujeres tienen tasas más altas de formas específicas de ansiedad y fobias que los hombres. La mayoría de estas formas de ansiedad son inútiles en las sociedades modernas. ¿Por qué deberían las mujeres desarrollar estas fobias? Yo sugiero que estas fobias habrían sido protectoras en los ambientes más peligrosos en los que los humanos han vivido. Por poner un ejemplo, las mujeres tiene más riesgo de sufrir agorafobia, un miedo a espacios con gente. Esto las habría mantenido alejadas de lugares llenos de depredadores u hombres potencialmente agresivos…La biología de las mujeres las mantiene en un estado de alta alerta pero sin llegar al punto en que sea contraproductivo.

Además, la ansiedad y la depresión se van haciendo menos graves cuando las mujeres pasan su época reproductiva, justo cuando estas emociones ya no son necesarias. Si una mujer vive lo suficiente, el fin de sus años reproductivos trae cierta serenidad… Excluyendo las visitas debidas al embarazo y el parto, durante sus años reproductivos las mujeres visitan al médico con más frecuencia que los hombres. Las mujeres y los hombres usan por igual los servicios sanitarios, sin embargo, antes de la pubertad y después de los 50 años.

@pitiklinov















4 comentarios:

Emilio Prieto dijo...

En los tiempos duros de la reconversión industrial de los 80 Golpes Bajos pusieron de moda el Malos tiempos para la lírica. Hoy la metáfora iría más en la dirección de malos tiempos para la verdad, los hechos, lo factual, porque al menos en el terreno del género lo que prima es el oscurantismo, la ocultación, el silencio, en la confianza de que nada mejor que la invisibilidad cuando no se tiene ni una sola razón para contrastar.

anónimo dijo...

No parece que las tendencias impulsadas por la genética sean fundamentales, aunque sean importantes, para entender el comportamiento humano en las sociedades modernas. Es lo que sucede, por ejemplo, en la alimentación porque ya no hace falta cazar ni recolectar directamente para comer. En el caso de las mujeres, en nuestras sociedades, una mayoría de ellas salen fuera de casa a ganarse la vida sin la protección masculina, con mayor o menor éxito. En términos de historia de la humanidad, los cambios en los roles de género son muy recientes por lo que es normal que perduren todavía los antiguos roles.
Por otra parte, hay una ciencia muy actual, denominada epigenética, que explica los pequeños cambios genéticos y de comportamiento más allá de la exclusiva replicación genética.

Anónimo dijo...

Donde dice: "Nadie cuestiona que las mujeres usan sus cuerpos para---" tendría que decir: "Nadie debería cuestionar que las mujeres usan sus cuerpos para..." porque desde luego que cuestionar se cuestiona y mucho, de hecho negarlo es lo políticamente correcto

Arturo

Anónimo dijo...

Que algo ya no sea útil o no se use no significa que desaparezca.