sábado, 15 de agosto de 2015

Lo que los tests de inteligencia no miden

Esta entrada es un comentario del libro de Keith E. Stanovich What Intelligence Tests Miss.The Psychology of rational thought. (por el que ganó el Grawemeyer Award  en Educación de 2010). La tesis de Stanovich es que “pensar bien” requiere buen juicio y buena capacidad de tomar decisiones y que los tests de inteligencia no miden estas características. Según Stanovich hay que diferenciar inteligencia y racionalidad y, debido a ello, gente muy inteligente puede ser muy irracional a veces o comportarse de forma muy estúpida. 

Stanovich se basa mucho en el modelo de la mente humana de Kahneman, con algunas modificaciones. De hecho, la parte central del libro la dedica a los fallos en el juicio y en la capacidad de razonar que Kahenman estudia en su libro Pensar rápido , Pensar despacio, y nos dice que ese “pensar bien”, según Kahneman y Tversky no aparece en los tests de inteligencia y la relación de la inteligencia con el funcionamiento en estas tareas es baja-mediana. 

A esa capacidad de que alguien inteligente haga tonterías Stanovich le da un nombre: Disracionalidad (dysrationalia), que define como la incapacidad de pensar y comportarse racionalmente a pesar de tener una inteligencia adecuada. Creo que a todos se nos ocurrirán ejemplos o casos de este tipo pero por si quieres leer uno aquí tienes lo que nos cuenta Santiago Sanchez-Migallón en su blog la Máquina de Von Neumann nada menos que de Leibniz, de cuya inteligencia no podemos tener muchas dudas.

Pensar racionalmente significa adoptar los objetivos apropiados, realizar las acciones apropiadas a esos fines y objetivos y tener creencias que se correspondan con las pruebas disponibles. Pero aunque los tests de inteligencia miden la capacidad para centrarse en una tarea y no distraerse, no nos miden la capacidad de una persona para desarrollar objetivos que son racionales para empezar. De igual manera los tests de C.I. nos miden lo bien que una persona puede manejar creencias en la memoria a corto plazo y lo bien que las manipula pero no nos mide si una persona tiene tendencia formar creencias que son racionales cuando le presentamos unas pruebas. Por último, los tests de inteligencia miden lo bien que una persona procesa la información que se le da pero no nos miden si esa persona es buena para valorar de forma crítica la información proveniente del entorno.

Conviene señalar una cosa importante. Stanovich no está para nada en la misma liga que los autores que hablan de la inteligencia emocional, de la importancia de las emociones, o de la importancia de las capacidades sociales, o de la creatividad, etc. No nos está diciendo que en la vida de una persona hay cosas tan importantes o más que la inteligencia como puedan ser las capacidades emocionales, la motivación, la empatía, las capacidades para las relaciones interpersonales, etc. No, Stanovich no se sale del campo cognitivo, las cosas que los test de inteligencia no miden están dentro del campo cognitivo. Y tampoco descalifica Stanovich a los test de inteligencia ya que reconoce que miden cosas reales del mundo cognitivo que son muy importantes en la vida y que tienen capacidad predictiva. Lo que dice es que hay cosas en el campo cognitivo que se les escapan. Cosas como conductas adaptativas, una adecuada priorización de objetivos, reflexividad, una calibración adecuada de la evidencia…

Decía antes que Stanovich seguía el modelo de la mente de Kahneman con alguna variación. Kahneman habla de un modelo bipartito: sistema I (automático) y un sistema II (consciente). El de Stanovich es un modelo tripartito y lo explica con tres historias de una señora que camina por un acantilado (las tres historias son tristes porque la señora muere):

A- en la historia A la señora camina por el acantilado y viene una inesperada racha de viento que la arrastra y la hace caer
B- en la historia B la señora camina por el acantilado y en un determinado momento se quiere apoyar en una roca pero resulta que la roca es en realidad una hendedura y cae por ella y se muere.
C- en la historia C la señora realiza un intento de suicidio saltando por el acantilado y muere al caer sobre las rocas.

Estos tres ejemplos requieren diferentes niveles de explicación para explicar la causa de la muerte. En todos ellos la causa de la muerte son las leyes de la Física. En la historia A, de hecho, las leyes de la Física es lo único que necesitamos para explicar el resultado, pero en las historias B y C se necesita algo más. En la historia B un psicólogo diría que a la hora de procesar un estímulo, el sistema de procesamiento de la mujer funcionó mal y mandó la información equivocada llevando al desastroso resultado final. Ese nivel de procesamiento es llamado por los psicólogos cognitivos nivel algorítmico. En el caso C la mujer muere por sus objetivos y por cómo esos objetivos interactúan con sus creencias acerca del mundo en el que vive. En el caso B hay un problema con al mente algorítmica y en el caso C hay un problema con la mente reflexiva. Así que el modelo tripartito de Stanovich, como  vemos en la figura 1, habla de una mente autónoma, una mente algorítmica y una mente reflexiva.

Llegados a este punto del libro, uno espera que a continuación Stanovich nos diga cuáles son las partes de la racionalidad que los test de inteligencia no miden y que nos diga cómo hacer un “Cociente de Racionalidad” que complemente al Cociente de Inteligencia. Pero no es esto lo que hace Stanovich. En la parte central del libro nos presenta una serie de errores o de fallos de racionalidad que yo creo que son en su mayoría lo que se conoce como sesgos cognitivos, y muchos de ellos los estudia Kahneman: el efecto ancla, el efecto Framing, el procesamiento a mi favor (Myside Processing), el exceso de confianza en lo que sabemos, la influencia de las emociones sobre la razón, la fuerza de voluntad, lo malos que somos los humanos manejando las probabilidades (por ejemplo el problema de la tasa base), la búsqueda de hipótesis alternativas, etc. Y la conclusión que nos ofrece es que las personas inteligentes caen en todas estas “trampas cognitivas” casi igual que las normales. Es curiosa una cosa: cuando a los sujetos se les advierte del truco los inteligentes aprenden antes que los “normales”, pero ellos por sí mismos no son capaces de no caer en la trampa sin esas indicaciones.

En definitiva, hay muchas cosas en la mente humana que pueden ir mal y no las miden los test de inteligencia. Pero, personalmente, Stanovich no me convence de que a) todas ellas sean cognitivas y b) de que puedan medirse. Creo que muchas de esas cosas tiene más que ver con la personalidad que la inteligencia y otras con el diseño evolutivo de la mente humana. Hay muchas razones por las que no deberíamos esperar que la evolución garantizara una mente humana racional. Una de ellas es que la evolución trabaja con el principio “mejor que” y no con el de maximizar nada o llevarlo a la perfección. La evolución “diseña” para la ventaja reproductiva de un organismo con respecto al de al lado no para que una característica (ni siquiera la racionalidad) sea óptima (hay quien ha dicho que en vez del famoso término “survival of the fittest” habría que hablar de “survival of the fitter”). Por eso la evolución nos ha hecho “tacaños cognitivos” (cognitive misers), unos perezosos mentales que tomamos la ruta más corta y más cómoda que nos produzca un resultado suficiente.

Esto hace que por defecto de fábrica nuestra mente tenga una serie de sesgos y defectos. Stanovich es optimista y dice que la racionalidad se puede aprender…Yo soy más escéptico. Como prueba de lo que digo citaré este artículo donde se ve que filósofos entrenados al final caen en los mismos sesgos que las personas normales…así que lo de superar los sesgos de fábrica de la mente humana parece que no es tan fácil aunque acepto que algo siempre se puede hacer.

En cuanto a lo de medir la racionalidad y crear un hipotético “Cociente de Racionalidad” Stanovich se sale por la tangente y dice que es posible hoy en día pero que requeriría un enorme esfuerzo colectivo…No sé…si tan convencido está debería haberlo creado, validado y empezar a utilizarlo a ver la capacidad explicativa y predictiva que tiene…

Como conclusión, un libro con luces y sombras pero muy recomendable para las personas interesadas en la inteligencia. Para ellas pongo al final la taxonomía de los errores del pensamiento de la racionalidad que Stanovich propone:



@pitiklinov

Referencia:



4 comentarios:

  1. Magnífico. Pienso exactamente igual que tú. No es nada fácil librarse de sesgos cognitivos a pesar de estar entrenado en ello. El diseño biológico de nuestro cerebro pesa más que el aprendizaje en esos aspectos. Es como a un zurdo que se le enseña a ser diestro. Hay una frase de Michael Gazzaniga que me gusta mucho: "Es más fácil enseñar a un niño a tener miedo a las serpientes que a las flores".

    Tu artículo complementaría muy bien este mío reciente:

    http://www.xataka.com/robotica-e-ia/antes-de-hablar-de-inteligencia-artificial-que-es-la-inteligencia

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  2. excelente y completísimo ese artículo sobre la Inteligencia

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  3. Artículo que encuentra que los sesgos cognitivos son relativamente independientes de la inteligencia:
    http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160289615000380

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  4. Las habilidades cognitivas tampoco tienen nada que ver con ver al gorila en el famoso experimento:
    http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0134675

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