domingo, 10 de mayo de 2015

¿Qué fue de los memes?

El concepto de meme fue puesto en circulación por Richard Dawkins en su libro El Gen Egoista. Además del gen, Dawkins identificó un segundo replicante, una unidad de transmisión cultural que saltaba de cerebro en cerebro por medio de la imitación y que iba mutando en el proceso. La palabra meme era una variación de la griega mimeme, imitar. Dawkins consideraba meme a cosas tan variadas como una canción o una frase pegadiza, pero la quintaesencia de meme son las ideas. El caso es que todos ellos compiten por una cosa: nuestra atención. Los memes eran los virus de la mente, algo infeccioso, un parásito de la mente.

A partir de ahí el concepto de meme despegó. Dawkins siempre ha tenido un perfil bajo en este tema siendo otros, como su amigo el filósofo Daniel Dennett quien se entusiasmó con la idea y la empleó para explicar la religión. Susan Blackmore en su The Meme Machine fue la más lanzada explicando por medio de los memes el gran crecimiento del cerebro humano, el yo y la conciencia. En 1997 apareció una revista  científica, The Journal of memetics -Evolutionary Models of Information Transmission dedicada a esa nueva ciencia que se llamó Memética.

Pero la revista cerró en 2005 por falta de interés y por no recibir artículos de la suficiente calidad. En el último número uno de los editores, Bruce Edmonds, entonó el canto del cisne. Decía que había un enfoque ancho y un enfoque estrecho de la Memética y que lo que había fallado era el enfoque estrecho. El enfoque ancho es utilizar un enfoque evolucionista para entender la comunicación y otros fenómenos sociales. Este trabajo se sigue haciendo pero no requiere de la analogía meme-gen, de esa comparación con la genética. El enfoque estrecho es el que se basa en una analogía muy cerrada entre gen y meme, aunque no al 100% y es este enfoque el que ha fallado. Se sigue investigando la evolución cultural con enfoques evolucionistas (por ejemplo en la evolución de las lenguas) pero no se necesita de la existencia de genes culturales. Blackmore pone el dedo en la llaga cuando dice: “no hay un sólo ejemplo donde algún descubrimiento científico se haya llevado a cabo utilizando la teoría de los memes que no pudiera haberse realizado de otra manera”. Es decir, la memética no aporta un poder explicativo extra que no tuviéramos ya.

Lo curioso es que mientras que los memes serios han desaparecido del mundo académico la versión pop de los memes está triunfando en Internet y en las redes sociales (desde hace una década aproximadamente). La red es barrida a diario por fenómenos virales de todo tipo (videos, fotos, chistes, vestidos, correo viral, marketing viral…) y hay compañías, como Buzzfeed que se dedica a producir memes y tiene 85 millones de visitas diarias, mientras que la web del New York Times tiene 29 millones. Pero estos memes de Internet no le gustan a Dawkins, el hecho de que sean diseñados a propósito y con toda la intención , en vez de evolucionar por selección natural, no le convence, aunque nadie sabe en el fondo lo que determina el éxito de un meme.

¿Así que podemos concluir que la idea del meme y su analogía con el gen es sólo una metáfora improductiva que va a quedar en la cuneta de la ciencia? Pues no lo sé. La comprensión de que las ideas se transmiten como virus que tienen poder infeccioso y dan lugar a epidemias es muy vieja y ha sido señalada por muchos autores. Jacques Monod, premio Nobel de 1965 por su trabajo con el ARN mensajero escribía: “Las ideas tienen algunas de las propiedades de los organismos. Como ellos, tienden a perpetuar su estructura y reproducirse; se pueden fusionar, recombinar, o separar parte de su contenido; realmente pueden también evolucionar, y en esta evolución la selección debe seguramente jugar un papel importante”. 

Roger Sperry, otro premio Nobel (1981) decía: “Las ideas causan ideas y ayudan a evolucionar nuevas ideas. Interactúan entre sí y con otras fuerzas mentales en el mismo cerebro, y en cerebros vecinos, y gracias a la comunicación global, en cerebros lejanos. También interactúan con los ambientes externos para producir en conjunto un avance explosivo en la evolución que está mucho más allá de nada que se haya visto en evolución por ahora”.

Pero no disponemos todavía de una teoría de la selección de las ideas. Los memes no han encontrado todavía su Watson y Crick, como dijo Dawkins, ni siquiera su Mendel. No sabemos nada de la biología de las ideas y de sus efectos físicos, de ese misterioso código neural que todavía está por descubrir. Pero tal vez, si algún día se descubre, todo podría cambiar para los memes y otro futuro científico más serio podría ser posible para ellos.


@pitiklinov

Referencias:






1 comentario:

  1. Muy interesante. El que los memes no sean tan productivos científicamente como los genes me parece lógico si tenemos en cuenta que esta desigualdad se extiende a todas las ciencias sociales.

    Pero la gran contribución de las ciencias sociales me parece que no es su capacidad para diseñar fórmulas efectivas (¿de verdad curó a mucha gente el psicoanálisis?) sino su capacidad para incrementar, con ideas y conceptos, el lenguaje humano, para incrementar la capacidad del individuo de profundizar en sus relaciones sociales. O sea, lo mismo que ha hecho siempre la literatura y la "sabiduría" en general. Hoy no podríamos explicar socialmente nuestras vicisitudes internas sin hablar de "represión", "frustración", "libido", "autorrealización" y otras palabrejas por el estilo. Lo de los "memes" es otra gran idea en este sentido. A mí me tiene seducido últimamente el concepto de "deriva memética". Si no aprendemos a hablar, no aprendemos a pensar, y si no aprendemos a pensar, no aprendemos a existir...

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