sábado, 17 de agosto de 2013

Vida espejo y Mundos espejo


George Church es un científico dedicado a la Biología Sintética del que se habló mucho en la prensa cuando propuso que se podría clonar un Neandertal a partir del genoma ya disponible, inyectándolo en un óvulo humano e implantándolo luego bien en un chimpancé hembra, o en el útero de una madre humana de alquiler. Hablaba de ello en su libro Regenesis, escrito con Ed Regis. En este libro plantea también un tema, todavía perteneciente a la ciencia-ficción, que me ha parecido muy interesante y curioso. Vamos primero con la ciencia.

La quiralidad es la propiedad que tiene un objeto de no ser superponible con su imagen  especular, lo mismo que la mano derecha e izquierda no son superponibles sino que son como imágenes en un espejo. Los compuestos químicos tanto orgánicos como inorgánicos existen en dos formas, como nuestras dos manos, que se llaman enantiómeros o isómeros ópticos. Lo interesante es que los dos enantiómeros no tienen las mismas propiedades físicas, por ejemplo desvían el plano de la luz polarizada en direcciones diferentes, la forma D (dextrógira) hacia la derecha y la forma L (levógira) hacia la izquierda. También se las llama forma R (de rectus en latín, derecho) y forma S (de sinister, izquierdo). La mezcla en cantidades iguales de ambos enantiómeros se llama mezcla racémica y es ópticamente inactiva.

Pero este hecho es importante por otras muchas razones. Por ejemplo, los medicamentos no son igual de eficaces en una forma que en otra, la R-Adrenalina es más potente que la S-Adrenalina, y hoy en día se comercializan ya fármacos que no son mezclas racémicas sino que se han purificado y llevan en su composición sólo el enantiómero activo. Si hubiéramos sabido en los años 50 del siglo pasado que cada enantiómero tiene efectos farmacológicos diferentes nos habríamos ahorrado el desastre de los efectos teratogénicos de la Talidomida. La Talidomida se utilizó entre 1957 y 1961 para los vómitos del embarazo en una mezcla de los dos enantiómeros. Pero resulta que la R-Talidomida es sedante y cura los vómitos pero la S-Talidomida es teratógena. Otro ejemplo de la influencia de la quiralidad es el del carbono orgánico disuelto en los océanos, ya que según sea de un tipo o de otro puede hacer que el carbono persista en los océanos por milenios.

Pero ahora vamos con la parte de ficción. La cuestión es que una célula espejo o un organismo espejo (es decir, un organismo compuesto de productos químicos que fueran la imagen especular de los naturales) podría ser resistente a prácticamente todos los parásitos, incluidos los virus, y esto son palabras mayores. Como decíamos, en la naturaleza, por razones desconocidas, las biomoléculas prefieren una de las dos formas. La vida no es ambidiestra sino que los azúcares del ADN y ARN son diestros y los aminoácidos y proteínas son zurdos. Si podemos hacer moléculas espejo de las moléculas naturales podríamos hacer una vida espejo. La vida espejo sería el resultado de cambiar la “mano”  de todo el organismo y de sus componentes, de manera que tendríamos una imagen especular de absolutamente todo desde el nivel atómico al macromolecular. Esta vida espejo sería exactamente igual que la normal en todos los sentidos pero sería radicalmente diferente  en su resistencia a los virus y patógenos. La vida espejo sería inmune a los virus porque las interacciones moleculares  de la vida son exquisitamente sensibles a la quiralidad de los átomos y moléculas. Los virus normales no reconocerían un organismo espejo como una forma auténtica de vida cuyas células pueden ser invadidas e infectadas.

Esta resistencia a los virus sería un logro enorme pero habría que pagar un precio. La vida espejo no podría digerir la comida normal con sus enzimas espejo, y habría que diseñar, desarrollar y cultivar todo tipo de comida espejo para los hombres espejo del futuro. Otro problema hipotético es que podrían aparecer biohackers que sintetizaran virus espejo, y otros patógenos espejo, y entonces se esfumarían todas las ventajas de diseñar hombres y vida espejo. Imaginemos que se produjera esa transición a seres humanos espejo en el futuro. Durante un tiempo convivirían seres humanos normales y espejo. Los humanos espejo olerían diferente. Miembros de las dos “especies” se podrían casar pero tener hijos sería extraordinariamente complicado, aunque es de suponer que si somos capaces de crear humanos espejo tendríamos ya la tecnología para hacer hijos de la “mano” que quisiéramos. Por último, nos enfrentaríamos a riesgos todavía imposibles de prever. No hay manera de predecir qué tipo de interacciones tendrían las biomoléculas entre sí según su quiralidad y podría haber sorpresas muy desagradables.
George Church

Lo mismo que la materia que vemos en el cosmos existe porque hay más materia que antimateria (una parte por billón más de materia que de antimateria), si hubiera cantidades iguales de moléculas D y L la vida no existiría. En el futuro podríamos cambiar la quiralidad de las moléculas, crear un mundo espejo libre de pestes e infecciones pero podría tener consecuencias medioambientales imprevisibles. También podrían proliferar enzimas capaces de atacar la vida espejo, enzimas que ahora son raras pero que tendrían su oportunidad si diéramos ese paso. Como comentábamos, podría aparecer bioterrorismo espejo y seguramente odio espejo, guerras espejo, crisis económicas espejo y políticos espejo con su corrupción espejo. No sé si la moralidad de este lado del espejo es dextrógira o levógira pero no creo que la del otro lado sea mejor. En definitiva, igual mejor quedarse de momento a este lado del espejo a pesar de los virus.

@pitiklinov

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