domingo, 16 de junio de 2013

Psicología del Tiempo


Esta entrada es un comentario del libro Time Paradox. Using the new psychology of time to your advantage de Philip Zimbardo y John Boyd. Vaya por delante que me ha decepcionado y no lo recomendaría salvo que estéis muy interesados en el tema del tiempo y lo queráis leer todo. Con este pequeño resumen y los vídeos que tenéis en esta web creo que os podéis hacer una idea. Los autores prometen presentarnos una nueva psicología del tiempo y su tesis es que las actitudes que tenemos ante el tiempo  tienen un profundo impacto en nuestra vida y en nuestro trabajo aunque casi nunca nos demos cuenta de ello. En el curso de su trabajo, ellos han identificado seis actitudes principales ante el tiempo, a las que denominan perspectivas temporales y la primera parte se dedica a describirlas, y a ayudarte a identificar tus propias perspectivas temporales. En la segunda parte del libro aplican sus ideas a diferentes temas y aconsejan también cómo aprovechar mejor nuestro tiempo.

Antes de nada, Zimbardo y Boyd intentan convencernos de que el tiempo importa y entre sus argumentos utilizan el estudio que vamos a llamar del buen samaritano. En este trabajo a unos seminaristas que tienen que ir a dar una charla en otro edificio se les dice que van tarde y que les están esperando ya, mientras que a otros se les dice que tienen muchísimo tiempo pero que vayan acercándose al lugar. En el camino, los investigadores han puesto un cebo, una persona tirada en el suelo y mal vestida, con toda la pinta de encontrarse mal. El resultado es que la mayoría de los que van con tiempo ayudan al supuesto herido mientras que el 90% de los que van tarde pasan de largo. Curiosamente unos de los seminaristas iban a dar la charla precisamente sobre la parábola del buen samaritano y eso no tiene ninguna influencia en el resultado. Zimbardo y Boyd plantean que es la manipulación del tiempo lo que causa la diferencia de comportamiento, los que van con prisa van orientados al futuro, con la mente centrada en que llegan tarde y no se detienen a ayudar, una conducta que a ellos mismos les parecería mal en circunstancias normales. Concluyen por tanto que nuestra perspectiva temporal puede afectar a nuestra conducta.

Antes de que describa las seis perspectivas temporales puedes ir a la página web del libro y pasar allí el Zimbardo Time Perspective Inventory (ZTPI) y el Trascendental-future Time Perspective Inventory (TTPI) para saber cuáles son tus perspectivas temporales. Las seis perspectivas temporales se denominan:
  • Pasado positivo
  • Pasado negativo
  • Presente hedonista
  • Presente fatalista
  • Futuro
  • Futuro trascendental

Vamos a ver brevemente las características de cada una de las perspectivas, con la ayuda de una persona que sería el ejemplo típico:

Pasado Positivo: Polly tiene 35 años. Cuando pasó el test estaba de acuerdo con afirmaciones como “los sonidos, olores y visiones de la niñez le traen recuerdos maravillosos” “ me da placer pensar en el pasado”. Para Polly el pasado está medio lleno. Vive en una casa de estilo victoriano con su marido y sus dos hijos y han llevado una relación estable desde la escuela. Le gusta estar en casa y quiere que sus hijos disfruten de las mismas experiencias familiares que ella disfrutó. Los amigos la describen como cálida, sentimental, amigable y autoconfiada. Casi nunca está ansiosa, deprimida o agresiva. La mayoría de los días cocina la cena y la comen todos juntos a la mesa y como hobbies le gustan las canciones “oldies” y las películas clásicas. Le encantan las reuniones familiares y los encuentros y celebraciones de grupo. Lleva las finanzas de la familia y es muy cuidadosa con el dinero. Luce un reloj de muñeca que heredó de su abuela.

Pasado Negativo: Ned tiene 40 años. Cuando pasó el test estaba de acuerdo con que “ pienso a menudo en lo que debería haber hecho de forma diferente en mi vida” “experiencias dolorosas se siguen reproduciendo en mi mente”. Para Ned el pasado está medio vacío. Ned espera que sus hijos puedan evitar las malas experiencias que él tuvo que soportar. No tiene muchos amigos y le describen como infeliz, deprimido, ansioso y tímido. A veces se frustra tanto que pierde el control y rompe cosas. No hace ejercicio ni nada divertido, controla mal los impulsos y le gusta jugar.

Según los autores, las actitudes negativas ante el pasado pueden ser fruto de verdaderas experiencias negativas o de una reconstrucción negativa actual de sucesos que pudieron ser benignos. También dicen que podemos cambiar nuestras perspectiva temporales y en capítulos posteriores dan consejos tipo libro de autoayuda para ello.

Presente Hedonista: Hedley tiene 25 años. Coincidía en los test con “creo que ir de fiesta con los amigos es una de los placeres más importantes de la vida” y “hago cosas impulsivamente”. Hedley es muy creativo y tiene muchos amigos y toneladas de energía. Es muy aventurero, hace reír a todo el mundo y es el alma de todas las fiestas. Se guía por el principio del placer de Freud. Su lema es “ si es placentero, hazlo”. Le gusta la masturbación el sexo no-seguro, el uso de drogas y alcohol y conducir rápido. Sus padres están divorciados, no usa reloj y viste de forma muy lanzada cuando tiene dinero para comprarla. Le gusta el jazz, juega a baloncesto y come comida rápida. Nunca ha mantenido un trabajo durante más de 6 meses pero conduce un deportivo. Su tarjeta de crédito está bajo mínimos pero no le importa porque confía en ganar la lotería.

Presente Fatalista: Fred tiene 20 años. Estuvo de acuerdo con “el destino determina mucho en mi vida” “como lo que tenga que ser será, no importa mucho lo que hagas”. Esta falta de confianza hace que suela estar deprimido y ansioso. es infeliz, siempre de bajón, nada animado. Aunque usa drogas y practica el sexo no seguro no cree que dejar las drogas o practicar sexo seguro va a afectar a los acontecimientos futuros. Lo que tenga que ser será. De hecho, los sujetos que puntúan alto en presente-fatalismo es más probable que compartan jeringuillas.

Futuro: Felicia tiene 32 años. Puntuó en “creo que el día de una persona debería estar planeado con anticipación cada mañana” y en “cuando quiero conseguir algo pongo objetivos y considero los medios específicos para conseguir esos objetivos”. Se guía por el principio de realidad de Freud, sopesa los beneficios de la gratificación instantánea frente a los costes futuros. Es capaz de diferir esta gratificación instantánea por una recompensa mayor en el futuro. Tiene muchos conocidos pero no muchos amigos. La describen como autoconsciente, consistente, preocupada por las consecuencias futuras. En el trabajo llega a tiempo a todas las reuniones y cumple de maravilla. No le gustan las novedades y la excitación, y le gusta planificar y hacer listas. Siempre lleva reloj y anda mal de tiempo. Se hace chequeos médicos anuales, se limpia los dientes regularmente y cuida lo que come porque tiene hipertensión y sufre de intestino irritable. No se plantea actividades de riesgo, ni tomar drogas, ni el sexo no seguro porque le impedirían conseguir sus sueños.

Futuro trascendental: Tiffany tiene 50 años. Marcó en los tests “la muertes es un nuevo comienzo” y “sólo mi cuerpo físico morirá alguna vez”. Convertida de nuevo al cristianismo cree que irá al cielo cuando muera, acude a servicios religiosos y hace sus ritos en casa. Tiene un buen control de impulsos, no es agresiva y le preocupan las consecuencias futuras

Personalmente encuentro esta clasificación y estos estereotipos poco rigurosos desde el punto de vista psicológico y la clasificación me parece un poco cajón de sastre; en palabras más llanas recopila a los que tienen buenos recuerdos del pasado, los que los tienen malos, los que tienen una estrategia cortoplacista, los que tienen una estrategia largoplacista, los pesimistas y los que creen en el más allá... vamos, un popurrí. También me parece un salto muy arriesgado deducir un montón de características de personalidad de una actitud hacia el pasado, el presente o el futuro, pero es solo una opinión.

A partir de ahí analizan el significado del pasado, del presente y del futuro y aplican la dimensión temporal a temas como el amor, la felicidad, los negocios o la política. En el tema de los negocios plantean que la perspectiva temporal de bancos y empresas, de centrarse solo en el presente y en los beneficios a corto plazo, ha sido una de las causas de la crisis que estamos viviendo. Estoy de acuerdo con ello pero creo que más que un problema de actitud ante el tiempo es un problema de avaricia y de egoísmo. También intenta hacer en cierto punto una psicopatología del tiempo, es decir, la visión del tiempo en las enfermedades mentales, que la tenéis resumida en la tabla 1. Tampoco aporta gran cosa: que el tiempo pasa rápido en la manía y lento en la depresión, o que en la paranoia hay un sesgo hacia el futuro, en los trastornos de personalidad hacia el presente y en los trastornos de ansiedad hacia el pasado.
Tabla1.Tiempo y enfermedades mentales

Como digo, el libro es bastante disperso y deslavazado pero siempre se puede sacar alguna enseñanza. Os voy a contar la más clara que he sacado yo de su lectura. Se refiere a la falta de utilidad de muchos programas educativos que intentan cambiar conductas de riesgo en adolescentes o en adultos (consumo de drogas, sexo no seguro, conductas de riesgo, etc). El problema de estos programas, en terminología de Zimbardo y Boyd, es que están hechos por “futuros” para “futuros”. Es decir, los hacen personas con una fuerte orientación a futuro- su perspectiva temporal es la de futuro- y se creen que las personas que los van a recibir tienen también una orientación a futuro. Pero no se dan cuenta de que las personas que realizan estas conductas de riesgo son “presentes”, es decir, tienen una orientación al presente, una perspectiva temporal de presente-hedonista.  Los “presentes”, para empezar, no identifican sus problemas ni quieren tratarlos y que les digamos que usen preservativo, no tomen drogas, o se pongan el cinturón porque se pueden quedar embarazadas dentro de 9 meses, o enfermarán de SIDA algún día, o pueden tener un accidente, es algo que no les afecta. Los “presentes” no se van a beneficiar de estos programas porque no tienen una perspectiva temporal de futuro, así que da igual lo que les digas acerca del futuro. 

Es decir, los programas que enfatizan las consecuencias negativas futuras de acciones presentes tienen un impacto mínimo en la conducta de los “presentes” porque pensar acerca del futuro  tiene un mínimo impacto en ellos. La solución a este problema podría ser doble: 
1- desarrollar programas que no dependan de que los participantes tengan una orientación de futuro, o bien:
2- enseñar a estas personas una orientación de futuro y entonces sí, aplicarles un programa para personas que sí tienen orientación a futuro. Zimbardo y Boyd tienen experiencia, y la cuentan en el libro, de trabajar con chicos problemáticos y cambiar sus perspectivas temporales.

Termino con unas ideas interesantes -y bastante filosóficas- sobre el sistema judicial, que están expresadas de una manera muy bonita, a mi modo de ver:

“Como sociedad, imponemos castigos orientados a futuro a criminales orientados al presente. Cuando la gente comete crímenes, les castigamos quitándoles sus futuros. Les mandamos a pasar tiempos muertos en prisión. Para los orientados a futuro la amenaza de quitrles su futuro y pasarlo mal en el futuro es disuasoria. Para “presentes”, sin embargo, la amenaza de la cárcel es poco probable que importe. Cuando una persona no tiene concepto de futuro, o piensa que no tiene futuro, no le puedes quitar su futuro. Nuestro sistema judicial está mal pertrechado para tratar con “presentes”. Casi todos los programas de modificación de conducta sufren del Síndrome de “hecho por futuros para futuros”. Vivimos en un mundo creado por “futuros” para “futuros”, y los que pierden son los presentes.”

@pitiklinov en Twitter

Referencia




No hay comentarios:

Publicar un comentario