miércoles, 9 de marzo de 2011

El Origen de la Conciencia

Éste es otro tema sobre el que vamos a volver una y otra vez porque es la madre de todas las preguntas para algunos o la madre de todos los problemas, aunque puede que sea un tema al que se le ha dado una importancia exagerada. Hay una idea, que puede parecer humilde pero que a un servidor le parece que tiene mucha fuerza y nos indica con bastante seguridad por dónde pueden ir los tiros. La idea la he visto expresada en varios sitios y de diferentes maneras. Aquí voy a traducir un trozo del capítulo VII del libro de Sloman y Gilbert Subordination and Defeat. An evolutionary approach to Mood Disorders and their therapy. El capítulo está dedicado fundamentalmente a la autoestima y hacia el final, su autor, John Price, se pregunta:
"¿Por qué tener un autoconcepto?
Un autoconcepto cuantificado es necesario para lo que se ha llamado una estrategia dependiente del fenotipo. Se trata de una elección, entre dos o más posibles estrategias, que depende de alguna cualidad del individuo que toma la decisión. Por ejemplo, un mono macho que intenta decidir si atacar o no al poseedor de un harén, con la intención de quedarse con sus hembras, tiene que tener una idea de si es un buen luchador. De la misma manera, un chimpancé macho joven puede querer tener relaciones con una hembra del grupo; pero, al hacerlo, se arriesga a ser atacado por un macho más dominante, por lo que necesita saber si es probable o no que la hembra acepte su ofrecimiento; esto es, debe saber su valor como pareja.
Estrategias dependientes de Fenotipo
Aparte de en la competición y en el emparejamiento las características individuales no son importantes a la hora de tomar decisiones.Tomemos la búsqueda de comida, por ejemplo. A la hora de decidir si cazar o recolectar, o a dónde ir para encontrar frutas, la información relevante es la que se refiere a las condiciones del ambiente y no las condiciones de los buscadores de comida. Si las únicas decisiones que los seres humanos tuvieran que tomar se relacionaran con la búsqueda de comida no tendríamos un autoconcepto de ningún tipo. Hay un cierto número de opciones de estrategias de alimentación disponibles para la humanidad, pero la elección depende de las condiciones del ambiente más que del fenotipo de los individuos( aunque esto puede que no sea cierto en casos extremos; por ejemplo, un hombre casi ciego podría escoger recolectar en vez de cazar)
Aparte de la característica filogenética reciente del valor de emparejamiento, es con la competición social donde el autoconcepto surge con fuerza. El hombre necesita un autoconcepto para hacer los cálculos relativos al RHP ( resource-holding potential), y parece probable que esto viene ocurriendo desde hace unos 250 millones de años. Incluso con la evolutivamente más nueva competición por el prestigio, el hombre necesita una ida de su SAHP(social atenttion-holding potential) para regular el balance entre ser asertivo o ser evitativo en las situaciones sociales. Es curioso que si no existiera la competición social no tendríamos un autoconcepto de ningún tipo. Nuestra facultad para el autoconocimiento, la introspección, o incluso la conciencia serían a fin de cuentas un subproducto de adaptaciones dedicadas a la competición social. El yo, incluso, puede ser una consecuencia de la selección sexual"

En resumen, la conciencia y el yo no surgieron para reflexionar sobre el origen de la vida, o nuestro papel en el universo, sino para resolver situaciones sociales ( fundamentalmente competitivas) donde teníamos que compararnos con otros individuos y decidir si eran más fuertes que nosotros, y pelear supondría arriesgar la vida, o no pelear. Habría que recordar a los que son más fuertes que nosotros para no meternos en líos, etc. Todas estas necesidades sociales darían lugar al yo, a la identidad y a la conciencia. Faltan muchos detalles pero es un buen comienzo.

2 comentarios:

  1. Nuestro cerebro se ocupa casi continuamente en evaluar de forma bayesiana nuestras probabilidades, tenemos un matematico que sin saber de matematicas nos ofrece la mejor opcion

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  2. el YO surgió de la sensación de estar haciendo mejor las cosas que el resto.
    Saludos.

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