sábado, 1 de julio de 2017

La Sobrevaloración del Apego

Hace unos meses, Elisabeth Meins iniciaba en la revista The Psychologist una serie donde psicólogos escogen y tratan un concepto que a su juicio había sido sobrevalorado y otro que había sido infravalorado en Psicología. Meins escogió como concepto sobrevalorado  la capacidad de predicción del Apego y como infravalorado la Resiliencia. Existe la creencia de que un apego seguro, fiable y  amoroso en la infancia tiene efectos beneficiosos no sólo a corto plazo sino también a largo plazo y que un apego inseguro predice todo tipo de cosas negativas en la vida: problemas de salud, problemas mentales, abuso de sustancias, criminalidad, etc. Ahora vamos a ver que esto no es así y vamos a ver también que la Teoría del Apego tiene otros problemas y puntos débiles. Pero antes de entrar en materia vamos a repasar brevemente la historia de la Teoría del Apego.

John Bowlby fue un psicoanalista británico que como muchos otros psicoanalistas creía que los vínculos tempranos entre las madres y los hijos tenían un impacto posterior a lo largo de la vida. Desarrolló el modelo del Apego para intentar explicar estas relaciones y hay que decir muchas cosas buenas de Bowlby. Por ejemplo, que promovía tests y pruebas empíricas de su teoría, que citaba no sólo casos clínicos, como otros psicoanalistas, sino también referencias de investigación. También estaba dispuesto a cambiar de opinión si los datos decían otra cosa y en su último libro rechazó muchas teoría psicoanalíticas clásicas. Y, algo muy importante para un blog con inspiración evolucionista como éste, Bowlby tuvo en cuenta la teoría de la evolución e hipotetizó que la evolución había creado unos módulos tanto en la madre como en el hijo destinados a promover los vínculos del apego siendo el objetivo biológico del mismo la supervivencia del niño. Se puede decir que la Teoría del Apego es el primer intento serio de hacer una teoría psicoanalítica científica, que se pudiera testar y refutar.

La principal hipótesis de Bowlby fue que la calidad del vínculo entre madre e hijo influencia todas las relaciones íntimas posteriores en la vida. Para él la calidad de la maternidad era el factor central del desarrollo psicológico y su cualidad, buena o mala, se generalizaría a otras relaciones tanto con niños como con adultos a lo largo de la vida. En sus primeros escritos propuso que la “deprivación maternal” (la ausencia física o emocional de la madre durante la infancia) causaba un gran número de psicopatologías. Ahora sabemos por estudios como los de Rutter que no hay una relación directa entre ausencia materna y psicopatología posterior: el efecto negativo de la deprivación materna sólo se mantiene si coexisten otros factores de riesgo pero es reversible si estos factores están ausentes.

La responsable de que la teoría del Apego sobreviviera a Bowlby fue probablemente Mary Ainsworth que estudió la conducta de los niños con una prueba llamada la Situación Extraña que consistía en que madre e hijo llegan a una habitación donde hay un extraño y entonces la madre se ausenta durante unos minutos y luego vuelve. Se valora la conducta del niño durante la ausencia y durante la reunión posterior al volver la madre. Según la reacción de los niños se habla de un apego seguro y un apego inseguro. A su vez el apego inseguro se subdivide en: inseguro-evitativo, inseguro-ambivalente  y el último que se añadió, inseguro-desorganizado. Aproximadamente el 60% de los niños muestran un apego seguro en esta situación y el resto un apego inseguro.

Y vamos ya con lo que dice Meins y con los problemas que no tiene resueltos la Teoría del Apego. Para empezar, nunca se ha probado que un apego seguro en la infancia prediga unas relaciones íntimas satisfactorias en la edad adulta, no hay evidencia de que el tipo de apego sirva para predecir realmente algo en la vida adulta, ni siquiera que el apego temprano prediga cómo va a ser el apego posterior.  Hay autores que no han encontrado consistencia entre el apego a 1 año de vida y el apego a los 18. En cuanto a la predicción de psicopatología, Doziwer, Storall y Albus concluyen: “es improbable que el apego inseguro sea una causa ni necesaria ni suficiente para un trastorno posterior y en algunos casos es más bien un efecto del trastorno mismo más que una causa”.

Por otro lado, se ha considerado que el apego se debe a la atención y a los cuidados que provee la madre y se ha ignorado que el apego es una relación interpersonal y no un rasgo individual. Esto se ilustra muy bien en estudios en los que se ha clasificado al mismo hijo en diferente tipo de apego según que la prueba se haga con el padre o con la madre. También, si todo depende de la madre, todos los hijos deberían tener el mismo tipo de apego pero esto no es así (acepto que se puede contra-argumentar que la madre ha cambiado entre un hijo y otro) y luego veremos la que creo que es la principal objeción a la Teoría del Apego.

También, se ha patologizado el apego inseguro pero si tenemos en cuenta que está presente en el 40% de los niños tiene poco sentido decir que es “anormal”. Diferentes tipos de apego pueden representar diferencias individuales que se dan también en otros aspectos del desarrollo de los niños. Cada niño es diferente en su capacidad para andar, en la altura, peso y no hacemos un mundo de ello. No hay razón para coger el tipo de apego seguro y convertirlo en el patrón oro que todo niño debe conseguir.

Desde el punto de vista evolucionista, la Teoría del Apego se centra en el papel de la madre y excluye otras figuras de la vida del niño, aspecto que probablemente se debe a las raíces psicoanalistas de la teoría. Pero si estudiamos otras culturas o vemos la historia evolutiva de nuestra especie observamos que los niños han tenido múltiples cuidadores porque las madres han tenido que estar pendientes de su propia supervivencia y de trabajar o hacer otras tareas. La norma ha sido la crianza cooperativa, aspecto en el que ha insistido la antropóloga Sara Hrdy. Que las madres críen los hijos en exclusiva es un invento moderno de la era industrial y es muy dudoso que los niños estén programados para vincularse a un solo cuidador. Este énfasis en el papel de la madre puede crear preocupación y angustia en las madres al poner en ellas la presión de que cualquier cosa que hagan va a tener unas consecuencias irreparables de por vida. 

Por último, la Teoría del Apego se olvida de los genes y de la personalidad del niño. Se ha visto en estudios que la personalidad o temperamento del niño es un gran predictor de su comportamiento en la Situación Extraña y también que la heredabilidad del estilo de apego en esta prueba es del 25% debiéndose el otro 75% al ambiente no compartido. Volvemos a lo que decíamos más arriba: el apego es interactivo, no es algo que la madre hace al niño y muchas conductas de la madre pueden ser reactivas a la personalidad y conducta del niño. Niños difíciles pueden tener más dificultades para hacer el apego o una predisposición determinada. Hay un 15% de niños que crecen en un ambiente óptimo y tienen un apego inseguro-desorganizado, ¿cómo integramos esto? Pues la explicación es que algunos niños son resilientes y resisten experiencias traumáticas mientras que otros son más vulnerables y no hacen un buen apego ni en circunstancias óptimas. La Teoría del Apego no ha prestado la suficiente atención a este aspecto.

Como veíamos en la entrada dedicada a los mitos de la Infancia hay historias y narraciones que son muy queridas en nuestra cultura y son inasequibles al desaliento. Llevan siglos con nosotros y parece que no nos las vamos a quitar de encima en mucho tiempo, tal vez porque nos dan una explicación simple y fácil de entender de causas y efectos. El apego seguro lleva a cosas buenas en la vida y el apego inseguro a cosas malas, sencillo. Meternos en complicaciones como que a pesar de experiencias traumáticas tempranas la mayoría de las personas tiene un desarrollo  prácticamente normal debido a la resiliencia y a la capacidad plástica y correctora de experiencias posteriores es meternos en complicaciones y algo más difícil de entender.

PS- Los experimentos de Harry Harlow son relevantes para el tema del Apego


@pitiklinov





Referencias:




9 comentarios:

  1. http://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-crianza-con-apego-no-funciona-como-predican-los-gurus

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  2. Sí, quizás haya sido sobrevalorado, entonces lo que tenemos que hacer es valorarlo.
    Si mucho de lo que experimenta el niño se debe a su "personalidad" , entonces estarías cambiando la importancia absoluta del apego al "temperamento" , pero es contradictorio porque tú mismo señalas que lo de fondo del asunto es interactivo, y concuerdo en que lo es.
    Creo que la crianza y los efectos posteriores de ésta, más que al apego o al temperamento , obedecen a la atmósfera que se generó en la infancia, y ésta ,como bien dices, se debe a la interacción entre los protagonistas de la crianza, que supera a ambos conceptos por sí solos.
    Es verdad que aspectos resilientes pueden darnos una etapa adulta calificada formalmente como "normal" pero cuando no ocurrieron infancias positivas (no digo felices) siempre quedan los lastres de esa época que le quitan algo de brillo a la normalidad de la que hablamos.
    Creo que son reales los modelos operativos internos de los que habla la teoría del apego como paradigmas de las relaciones interpersonales futuras del individuo, pero concuerdo en que quizás éstos no sean generados a exclusividad por la madre sino por la "función paterna(o materna)" es decir por cualquiera que haya asumido la crianza de ese niño , futuro adulto.

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  3. Hola, Efrain,
    yo no digo que tengamos que cambiar la importancia del apego al temperamento pero sí creo que hay que tener en cuenta el temperamento, entendido como la base biológica-genética que porta el niño.
    Volvemos al eterno tema de si somos tablas rasas o no y la teoría del apego se basa en que todo empieza en la infancia y en lo que Jerome Kagan llama el determinismo de la infancia, en que lo que ocurre en la infancia determina todo lo que le ocurre luego a la persona en la vida y lo que será.

    Como evolucionista que soy claro que reconozco la importancia del vínculo materno-filial que es la característica definitoria de los mamíferos, pero tenemos que complementarlo con el resto de cosas que menciono en el artículo y con muchos datos de experimentos que tenemos. Por ejemplo, están los experimentos de Harry Harlow con los monos Rhesus. Se conoce la primera parte de sus experimentos, lo grave que es la deprivación materna. Pero no se conoce la siguiente parte, que es que si a esos monos se les pone en contacto con otros compañeros los daños se revierten. Tenemos experiencias de orfanatos e incluso de supervivientes del Holocausto donde las víctimas se recuperan si se les cambia de ambiente, por ejemplo a una familia adoptiva.

    Todo esto indica que no es una sola experiencia traumática la que deja su huella imborrable sino sus suelen ser un cúmulo de experiencias y además, y esto es importante, que no ocurren sólo en la infancia, sino que son sostenidas en el tiempo. Si los traumas no se sostienen en el tiempo y si cambian las circunstancias, las posibilidades de recuperación son amplias (no digo ilimitadas, en casos extremos de abandono y negligencia, que es peor incluso que el trauma, quedan secuelas)

    Creo que nos confunde la sucesión temporal y como nuestra mente intuitivamente considera causa a lo que viene antes y consecuencia a lo que viene después creemos que como la infancia viene antes que la edad adulta, la infancia es causa de la edad adulta. La realidad es que el individuo empieza antes de nacer incluso, la etapa uterina cuenta y los genes cuentan y lo que viene despeñes de la infancia también cuenta. El niño ya es el adulto. El adulto empieza a ser en el niño.

    Creo que esta idea es el meollo del asunto, confundir sucesión temporal con sucesión causal. Se me ocurre poner el ejemplo del concepto de pródromo en Medicina como metáfora para entenderlo. Por ejemplo, en las fases iniciales de la esquizofrenia puede ocurrir un retraimiento social grave y más adelante aparece la psicosis. El retraimiento social es un pródromo pero no es la causa de la psicosis que viene después. El retraimiento ya es esquizofrenia…Traducido a la infancia sería: las experiencias infantiles no son la causa de la persona que será algún día el niño, las experiencias infantiles ya son la persona que será ese niño.

    Tú puedes asustar a un niño prácticamente recién nacido y unos lloran 5 minutos y otros media hora…o una madre puede dejar sólo a un hijo y éste puede quedarse tan tranquilo mientras que otro más tímido y ansiosos llorará desconsoladamente. Y la explicación no es que ese susto o abandono les hará ser de una manera o de otra, sino que reaccionaron de forma diferente a ese hecho porque ya eran personas con temperamentos diferentes que se manifiestan desde la infancia.
    Un saludo

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  4. los experimentos de Harry Harlow los traté aquí y creo que la segunda parte es muy interesante :
    https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2014/05/harry-harlow-y-la-naturaleza-del-amor.html

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  5. Lo que parece todavía más difícil de aceptar es la sobrevaloración de la influencia genética dada la enorme construcción teórica. Un artículo reciente:
    https://www.theatlantic.com/science/archive/2017/06/its-like-all-connected-man/530532/

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  6. Una entrada interesante sobre un tema de moda como es el apego. Totalmente de acuerdo con la mayoria de aseveraciones del articulo y tus aportaciones. Me gusta mucho una frase de Lourdes Fañanas respecto del largo periodo que es la infancia en el ser humano: "los niños son verdaderos fetos extrauterinos".

    Con respecto al tema del temperamento. Alguna vez he presentado una charla sobre apego, personalidad y adicciones a traves del sistema opioide endogeno y he recibido feedback interesante. Por ejemplo, una experta en psiquiatria infantil miembro de la Comision Nacional de la especialidad me comento que no se ha logrado demostrar que el temperamento del niño influya en las formas de apego. Es decir, que la biologia del crio tendria menor relevancia que otros aspectos en fases tan tempranas a la hora de modificar como se relacionan los padres contigo. Sin embargo,ella es psicoanalista como la mayoria de psiquiatras infantiles y si que recuerdo haber leido que el temperamento del niño condiciona en gran medida el trato por los padres y es una experiencia general de padres y madres (aunque les cueste reconocer que tratan diferente a cada hijo).

    El 40% de los niños pueden presentar formas de apego inseguro segun varios estudios y relacionar esto con patologia mental posterior resulta exagerado. Sin embargo, creo que para la mayor parte de areas de la salud mental general esto se cumple y es donde incide la psicologa autora del articulo. Sin embargo, si uno se centra en los trastornos adictivos, se encuentra que un apego inseguro se relaciona con trastorno por consumo de sustancias, particularmente alcohol y opioides. Un articulo de hace diez años pero con un enfoque interesante muestra esto. El apego inseguro se relaciona con alcoholismo mas alla de poseer antecedentes familiares de problemas con el alcohol.

    http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0376871604000390

    sin embargo una critica de entrada seria que la misma vulnerabilidad genetica de los progenitores a la adiccion es la que genera un patron de apego inseguro con la prole.

    Existen muchas publicaciones sobre la elevada proporcion de trastornos de la personalidad comorbidos con adicciones segun el modo de apego. Sobre todo con heroina. Al final, el sistema opioide endogeno se relaciona con el apego, rasgos de personalidad como impulsividad, neuroticismo, evitacion del daño o capacidad hedonica social (todos alterados en adicciones) y tambien de forma interesante, el sist opioide endogeno se relaciona con la resiliencia, un tema que me alegro de leer enfatizado en la entrada aunque tambien este de moda.

    Probablemente, de ese 40% de formas de apego inseguro (vulnerabilidad ambiental), solo un porcentaje pequeño (menos del 1% por ejemplo para adiccion a heroina) desarrollara un trastorno mental y quiza sean aquellos con mayor carga genetica, rasgos de personalidad mas disfuncionales o simple azar: aquellos que tengan un entorno de consumidores y contacto con diversas sustancias (totalmente de acuerdo contigo en lo importante que es el entorno de pares en todo esto como mencionas en la entrada)

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    1. Hola Gregorio,

      gracias por tu completo comentario. He mirado un poco los estudios que hay sobre apego y temperamento, los de genética de conducta, y el panorama que aparece es el siguiente. Cuando se estudia el apego en niños hasta dos años el papel de los genes es prácticamente cero y todo influencia ambiental. Esto en parte apoya a los teóricos del apego pero en buena parte no. Por lo siguiente. De forma sorprendente, el papel que corresponde al ambiente no compartido va del 50-75% y esto no casa con la teoría del apego. Es decir, gran parte de la influencia ambiental no es la sensibilidad y respuesta de la madre sino otros factores desconocidos que hacen que los niños sean diferentes.

      Pero, como decía yo en la entrada no hay evidencia de que haya continuidad en el tipo de apego a lo largo del desarrollo, en la adolescencia y en la edad adulta, es decir que el apego infantil no predice el del adulto, según algunos estudios. Y cuando estudias con genética de conducta el apego en la adolescencia el panorama ha cambiado totalmente. Los genes son el 38%, el ambiente no compartido el 62% y el ambiente compartido es cero…
      https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4366883/
      (Esta cita es buena porque es reciente y hace referencia a los trabajos anteriores)

      Esto se corresponde con los resultados de otros estudios de genética de conducta como los de inteligencia donde la heredabilidad va aumentando con la edad. Aún así, me sorprenden los resultados de que la influencia de los genes sea cero en temprana edad.

      Mira estos dos estudios para lo que te digo de cómo la influencia del ambiente no compartido en la infancia es un reto sin explicación para la teoría del apego.
      Fearon 2006: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17087539

      Roisman Y Fraley: https://www.researchgate.net/publication/5377251_A_Behavior-Genetic_Study_of_Parenting_Quality_Infant_Attachment_Security_and_Their_Covariation_in_a_Nationally_Representative_Sample

      Mira lo que comentan Roisman y Fraley:


      Finally, questions remain about what causal factors lead secure parents to have secure children, given that observations of parent-ing quality are only moderately correlated with ratings of infant attachment security (De Wolff & van IJzendoorn, 1997) as well as evidence documented here and elsewhere (Bakermans-Kranenburg et al., 2004; Bokhorst et al., 2003; Fearon et al., 2006; O’Connor & Croft, 2001) that nonshared environmental processes account for a substantial proportion of the variation in infant attachment security (as well as its covariation with parenting quality).5 We concur with Fearon et al. (2006) that this latter finding presents a serious challenge to attachment researchers who, until recently, have almost exclusively focused on identifying the antecedents of attachment security in variation in parenting experiences assumed to be largely shared within families. Thus, in a somewhat paradoxical twist of fate, genetically informed research may have provided one of the more useful pieces of evidence in the search to identify the precise environmental mechanisms governing the development of attachment security in the early life course.
      Con respecto a lo que planteas de apego y adicciones y el estudio que citas no controla para los genes por lo que poco podemos decir sin controlar los genes.



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  7. Encontré tu blog por el artículo sobre neuroparasitología (Sí, tiene sus añitos ya) y me alegró ver una visión diferente sobre la crianza con apego. Me quedo por aquí. Mejor que leer las pseudociencias de la prensa cada vez menos seria.

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