martes, 6 de septiembre de 2016

¿Cómo influye la ausencia de padre?

Volvemos en esta entrada al libro de Judith Rich Harris The Nurture Assumption para tratar la visión que ella nos da del tema de la ausencia del padre. Es conocido que en sociedades de cazadores-recolectores los hijos que pierden a sus padres tienen 10 veces más riesgo de fallecer que otros niños y que esa ausencia puede suponer una vida de menor estatus y menor calidad de vida. Pero, ¿qué ocurre en las sociedades desarrolladas? ¿les va a mejor a los hijos con padre que a los hijos sin padre? Y si es así, ¿es porque tienen un padre?

La mayoría de la gente piensa que es así. Por ejemplo en el libro Growing Up with a Single Parent los sociólogos Sara McLanahan y Gary Sandefur afirman ya desde la página 1:

“Los niños que crecen en un hogar con un solo padre biológico están peor de media que niños que crecen en hogares con ambos padres biológicos, independientemente de la raza y el nivel educativo”.

¿En qué se dice que les va peor a los niños? Pues se suelen citar tres indicadores: que abandonan más los estudios, que es más probable que sean unos vagos o “ninis” (ni estudiar ni trabajar) y que las chicas tienen más riesgo de quedar embarazadas siendo adolescentes. Los autores llegan a concluir que se debe informar a los padres de la consecuencias para los niños de tomar la decisión de vivir separados.

Pero los datos y las tablas del propio libro de McLanahan y Sandefur contienen hallazgos curiosos, un montón de cosas que todos pensamos que serían importantes y resulta que aparentemente no lo son. Por ejemplo, la presencia de un padrastro en el hogar no mejora las cosas para los niños, ni tampoco el contacto con el padre biológico fuera del hogar: estudios con muestras representativas a nivel nacional indican que el contacto frecuente con el padre no tiene beneficios detectables en los niños. Tampoco la presencia de un familiar biológico en casa; es decir, la presencia de la abuela en casa tampoco sirve de nada. En hogares donde vive la abuela a los niños no se les deja solos más tiempo que en casas con dos padres biológicos pero eso no impide que abandonen más la escuela y las chicas se queden embarazadas. En casas con padrastros los niños están tan vigilados probablemente como en casas con los dos padres biológicos y se les controla los deberes del colegio igual, etc. Pero, de nuevo, dejan el colegio y se embarazan. Tampoco influye el número de años que el niño pasa en una familia uniparental: los niños cuyo padre está en casa hasta el inicio de la adolescencia no evolucionan mejor que los niños cuyos padres se van de casa en la infancia o estando en el feto de la madre.

Los niños que evolucionan mejor -dentro de los que no tienen padre-, y es también curioso, son los niños huérfanos. Los niños que se crían con madres viudas evolucionan mejor que los que crecen en cualquier otra familia monoparental. De hecho, evolucionan tan bien como los que crecen con los dos padres biológicos. Y los investigadores no saben cómo explicar la diferencia entre padres ausentes y padres muertos. ¿Las viudas tienen una economía mejor que otras madres? ¿Es menos estresante la muerte de un padre que un divorcio? Entre las causas de la muerte de un padre pueden estar tumores, homicidios, suicidios, etc. y ninguna de esas cosas parece poco estresante. 

Así que vemos que los datos que manejan estos autores no encajan del todo con su hipótesis y, además son correlacionales, lo que nos dicen es que ciertas cosas tienden a ocurrir de forma conjunta con otras cosas. Por ejemplo, hay estudios que encuentran que las personas que comen broccoli  son más ricas que las que no. Pero sería equivocado asumir que si empiezas a comer broccoli van a aumentar tus ingresos o que si te toca la lotería vas a desarrollar una afición por el broccoli. Que la hija de una pareja casada es más probable, de media, que acabe los estudios y no se quede embarazada en la adolescencia es una correlación. Concluir de ahí que si sus padres se separan va a dejar la escuela y se va a embarazar es lo mismo que concluir que si dejas de comer broccoli te vas a arruinar. 

Cuando el padre biológico de unos niños está vivo pero no vive con sus hijos tenemos una situación que se asocia estadísticamente con resultados desfavorables para los hijos. Pero Harris nos propone que hay otras maneras de explicar estos malos resultados sin hacer referencia a las experiencias en el hogar de estos niños ni a la calidad de la crianza parental que reciben.

Para empezar, más de la mitad de los hogares encabezados por la madre están por debajo del nivel de la pobreza (Harris habla de USA). El divorcio conduce a un declive en el nivel de vida de la familia, de la madre y los hijos bajo su custodia (esto creo que ocurre en todas partes). La pérdida de ingresos afecta a los niños de múltiples maneras. Por un lado disminuye su estatus frente a sus compañeros (nada de ropa de marcas, ni dermatólogos, ni ortodoncistas…). El dinero juega también un papel en si van poder ir a la universidad y el hecho de ver que no lo van a poder hacer puede influir en que dejen el instituto y los estudios precozmente. Pero lo más importante que el dinero puede hacer por los niños es determinar el barrio en el que van a vivir y la escuela a que van a ir. Las madres con pocos ingresos acaban en barrios con altas tasas de desempleo, fracaso escolar, embarazos de adolescentes y delincuencia.

¿Por qué tantos niños de estos barrios pobres dejan los estudios se embarazan y delinquen? ¿Es porque no tienen padres? La respuesta es que no. Investigadores han recogido datos de 254 chicos afroamericanos de una ciudad americana y han comparado a los chicos con padre con los chicos sin padre. Los investigadores concluyen:

“los chicos adolescentes de la muestra que vivía con la madre en un hogar monoparental  no diferían de ninguna manera de los jóvenes viviendo en otras constelaciones familiares en su consumo de alcohol y drogas, en abandono escolar y en estrés psicológico”.

En un barrio desfavorecido los niños que viven con sus dos padres no están mejor que los que viven sólo con uno. Los mayores ingresos de una familia que incluye al padre hacen más probable que vivan en un barrio de clase media con normas de clase media. 

Pero, ¿por qué los mayores ingresos de una familia con un padrastro no ayudan a los niños que se crían en ellas? La explicación puede ser los cambios de domicilio que son duros para los niños. Los niños que han cambiado mucho de domicilio (tengan o no padre) es más probable que sean rechazados por sus iguales y tienen más problemas de conducta y académicos que los que no se han movido. Los propios McLanahan y Sandefur encuentran que los cambios de residencia explican la mitad del riesgo abandono escolar, embarazos adolescentes e indolencia. Juntando esto al descenso de ingresos podemos explicar prácticamente toda la diferencia entre niños con padres y niños sin ellos.

Ambas desventajas se pueden explicar por cosas que ocurren fuera del hogar. Los cambios de domicilio afectan al estatus del niño y a su socialización porque es difícil adaptarse a las normas cuando las normas del grupo están cambiando continuamente. El nivel de ingresos va a determinar el tipo de barrio en el que va a vivir y el tipo de normas que el grupo del niño va a tener. Demasiados traslados y bajos ingresos aumentan el riesgo de dejar la escuela y embarazarse.

Pero dejar la escuela y quedarse embarazada son cosas que ya sabíamos que son influenciables por el grupo así que para convenceros de que el problema no está en el hogar Harris tendría que hablar de otro tema: el divorcio. De los efectos que el divorcio supuestamente tiene en las personalidades de los niños, en su salud psicológica y en la estabilidad de su propios matrimonios. ¿Conlleva el divorcio un montón de cosas terribles para los hijos? Lo veremos en una próxima entrada.

@pitiklinov








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