martes, 10 de mayo de 2016

La Ciencia de la orientación sexual

Acaba de publicarse recientemente un artículo que recopila el estado actual de la ciencia con respecto a la orientación sexual: sus causas, su medición, las diferencias sexuales en su expresión, su desarrollo y su expresión en el tiempo y el espacio. El origen de este artículo es curioso porque busca informar el debate político, inicialmente en Uganda. Allí el presidente Museveni rehusó en un principio  firmar el Acta Anti-Homosexualidad porque quería saber si la evidencia científica decía si la homosexualidad era innata o adquirida, ya que solo en el segundo caso tenia sentido el acta. Entonces reclamó un resumen de la evidencia científica y varias personas se pusieron en contacto con los autores del artículo, expertos en este campo, para realizarlo. Pero el presidente decidió firmar el acta sin esperar a los investigadores y ésta fue rechazada por el Tribunal Constitucional. A pesar de ello, los autores decidieron acabar y publicar el trabajo con el objetivo de informar los debates políticos acerca de la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que actualmente 75 países prohiben la conducta homosexual y en 11 países es posible una condena a muerte por actos homosexuales.

El artículo es muy largo así que es imposible resumirlo en una entrada pero voy a intentar extraer algunas de las cosas más interesantes. Por supuesto, recomiendo su lectura a todas las personas interesadas en el tema. El eje del artículo es determinar si la orientación sexual tiene una causa social o no social (biológica) y el resultado es que hay considerablemente mucha más evidencia que dice  que el origen de la orientación sexual es no social, es decir, biológico (genético, hormonal y otros factores todavía desconocidos). Tendríamos en este debate dos bandos: un bando con actitudes positivas hacia la homosexualidad, que considera que tiene su origen en la biología y un bando con actitudes negativas frente a la homosexualidad que cree que la homosexualidad se contagia por la relajación de las normas morales y que hay que prohibirla. La evidencia científica apoya al primer grupo. Vamos a ver esas pruebas (como siempre la homosexualidad masculina ha sido más estudiada que la femenina).

  • Los niños/as que luego van a ser homosexuales a menudo (tenéis los estudios que lo prueban en el artículo) difieren de formas apreciables de los niños/as que van a ser heterosexuales y estas diferencias aparecen claramente antes de que los niños tengan nada que se parezca a una orientación sexual, en edad preescolar (a menudo es evidente para los 2 años de edad). En el caso de los chicos aparecen conectas propias del otro sexo como vestirse de chica, desear un pelo largo, jugar con muñecas y desear ser una chica. En el caso de las chicas prefieren jugar con niños muestran interés en deportes competitivos y juegos más rudos y no tienen interés por las muñecas y prefieren ser un chico. Además estas diferencias en la niñez, conductas propias del otro sexo, emergen a pesar de la socialización que intenta forzar precisamente esa conformidad. 

  • La atracción homosexual emerge antes (hacia los 10 años tanto en gays como lesbianas) que la conducta homosexual (unos 3 años más tarde) en la mayoría de no heterosexuales, lo mismo que ocurre en heterosexuales.

  • La prevalencia de no-heterosexualidad es similar en todas las culturas, inferior al 5% (1,5-5%, según los estudios) y no se ha demostrado que aumente por su permisividad social aunque la tolerancia sí pude aumentar su expresión. No hay evidencia de que esta tasa de atracción por el mismo sexo haya variado mucho según tiempo y lugar.

  • Hay pruebas de que las hormonas sexuales tienen una influencia determinante durante el desarrollo fetal en la orientación sexual posterior del individuo. Parece haber un periodo sensible (no está probado del todo) en el que la exposición o no a las hormonas sexuales (andrógenos) organiza el cerebro de una determinada manera de forma que luego se muestra una orientación hacia las mujeres o hacia los hombres. Esto está demostrado en animales inferiores como ratones pero lógicamente no hay experimentos en seres humanos. Sin embargo, hay una enfermedad, la Hiperplasia Adrenal Congénita (HAC) en el que las chicas están expuestas en el útero a elevados niveles de andrógenos y estas chicas muestran mayor frecuencia de intereses masculinos (jugar a deportes y no con muñecas, etc), masculinización de los genitales (clítoris más grandes) y también una tasa más alta de homosexualidad. Sin embargo, hay que señalar que la mayoría de las mujeres con HAC son heterosexuales, lo que apoya que además de factores hormonales tiene que haber otros factores implicados (genéticos u otros).

  • La prueba más contundente a favor de la biología (prueba que sólo tenemos para el caso de los hombres) es que se han realizado unos casi-experimentos  naturales que han consistido en criar a niños como su fueran niñas tanto físicamente como socialmente, es decir, que se les ha operado para tener unos genitales femeninos, incluso se les ha hormonado y se les ha socializado como niñas. A pesar de ello eso no ha alterado su orientación sexual y todos ellos, al crecer, se han sentido atraídos por las mujeres (esto demuestra que en este caso entre nature y nurture gana nature). Estoy hablando del famoso caso de  David Reimer y de la casuística que disponemos de una enfermedad llamada extrofia vesical o cloacal. Son pocos casos (7 según los autores) pero el resultado es congruente en todos. Si cortando el pene a un chico, hormonándole y educándole como chica no podemos hacer que se sienta atraído hacia los chicos, no esta claro qué otra intervención psicosocial puede lograrlo.

  • No hay pruebas de que la llamada “terapia de conversión”, es decir, terapias para cambiar la orientación sexual de una persona funcione. La gente que sale seguir estas terapias lo suele hacer por motivos religiosos y están muy motivados para hacerlas y también para decir que funciona. Spitzer hizo un estudio en 2003 donde dijo que se había conseguido un cambio de 10 puntos sobre 100 en la orientación pero luego dijo que no eran creíbles sino más bien fruto del engaño, bien intencional o del autoengaño. La tecnología para medir estas terapias existe, sobre todo par los hombres, en mujeres sería más difícil. Por medio de la pletismografía peneana que mide la respuesta genital a un estímulo se podría ver si la respuesta disminuye hacia el estímulo inicial, los hombres (algo teóricamente más factible), pero también habría que demostrar un aumento de la respuesta hacia el estímulo que inicialmente no provocaba respuesta, las mujeres ( y esto se antoja mucho más difícil de conseguir). Hasta la fecha nadie ha presentado un estudio con esta metodología y los autores dudan seriamente de que pueda haberlos. No hay pruebas de que los individuos puedan cambiar conscientemente su respuesta genital para adecuarla a una determinada identidad. La mayoría de las personas que proponen estas terapias han cambiado sus objetivos hacia ayudar a que los homosexuales que así lo desean, se mantengan célibes o no ejerzan su homosexualidad, pero no se plantean cambiar su orientación sexual.

  • Con los datos que tenemos, la conclusión evidente es que no elegimos nuestra orientación sexual, ni homosexuales, ni heterosexuales, (ni pedófilos, aunque ese es otro tema).

Otros datos o resultados comentados en el estudio son:

  • Las personas que creen que la orientación sexual es “innata”, “biológica” o similares, es más favorable a una igualdad de derechos para homosexuales y bisexuales. 
Figura 1

  • Hay diferencias entre los sexos a la hora de expresar la orientación sexual. En una revisión reciente se encuentra que la mayoría de las personas de los dos sexos se consideran a sí mismos “totalmente heterosexuales”, pero esto ocurre más en los hombres(93,2%) que en las mujeres (86,8%). Y, como puede verse en la figura 1, los hombres están más polarizados hacia la heterosexualidad o la homosexualidad con menos bisexualidad que las mujeres. Esta distribución bimodal es la esperable si la causa de la diferencia entre los dos grupos fuera única, mientras que si las causas fueran múltiples se esperaría una distribución continua. Las causas de esta diferencias entre hombres y mujeres no se conocen. También se ha observado en estudios en los que se mide la respuesta genital de mujeres ante diferentes estímulos (por pletismografía vaginal) que las mujeres heterosexuales responden a diferentes categorías (responden igual a hombres, mujeres, o incluso bonobos). Las mujeres homosexuales son más específicas para categorías, es decir, responden más a mujeres que hombres. Todo esto sugiere que en humanos las mujeres es “el sexo más bisexual” mientras que los hombres es más probable que sean homosexuales o hetorosexuales. También hay datos de que la “fluidez sexual”, la capacidad de mostrar deseo sexual tanto hacia hombres o mujeres dependiendo de las circunstancias, es mayor en las mujeres. En entrevistas con varios años de diferencia entre ellas es más probable que las mujeres cambien de categoría, por ejemplo, de considerarse heterosexual a considerarse bisexual (no suele haber cambios drásticos como de considerarse heterosexual a considerarse  lesbiana). L.M. Diamond ha teorizado que el amor romántico y el deseo sexual se basan en dos sistemas diferentes (el primero en el sistema del apego y el segundo en el de búsqueda de pareja sexual) pero que se influyen mutuamente y que por ello es posible que una fuerte relación emocional de lugar a deseo sexual.


En resumen, hay mucho más que leer en este artículo pero ya es bastante larga la entrada. Para concluir, la orientación sexual parece deberse más a causas que no son sociales sino biológicas y, además, tan tempranas como que probablemente ya está fijada en buena medida desde antes de nacer. Por otro lado, toda la evidencia que revisa este artículo no apoya para nada el mantra tantas veces repetido de que el sexo (perdón, género) es una construcción social. Si lo fuera, la socialización y la “terapia de conversión” deberían ser más eficaces, y los datos dicen que no lo son. Este artículo quiere informar el debate político y creo que tiene que tomar nota de él tanto la derecha como la izquierda.



@pitiklinov

Referencia:


J Michael Bailey y cols. Sexual Orientation, Controversy and Science. Association for Psychological Science 2016 vol 17 (2) 45-101 (disponible en abierto)

7 comentarios:

  1. El asunto es que la orientación sexual no depende de un solo gen sino de múltiples polimorfismos la mayor parte de los cuales son desconocidos. Lo que significa que no se es homosexual o heterosexual "si o no", sino que muy probablemente existe un espectro de posibilidades en la orientación sexual, lo cual explica que en las sociedades mas permisivas haya más homosexuales (que duda cabe!). Solo en los caos extremos respondemos a ese si o no, aunque en los hombres está demostrado que existe una impronta sexual que perdura toda la vida mientras que las mujeres son más plásticas, lo que traducido a algo practico significa que ciertos eventos infantiles pueden conducir a reforzar unas expectativas sobre la identidad/orientacion sexual concretas.

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  2. Yo creo que Es bastante evidente que la orientación sexual no es una elección.

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  3. Neurociencia,

    lo que dice el artículo y los datos es que los hombres están polarizados entre heterosexuales y homosexuales y muy pocos en medio, no hay espectro o gradiente. Las mujeres es verdad que son más plásticas
    No hay datos que demuestren que la permisividad haga aumentar la homosexualidad

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  4. A mí el dato de la bisexualidad femenina que aparece en el cuadro estadístico me parece muy conservador. Los informes sobre la plasticidad erótica hacen pensar que el gusto innato de las mujeres por las hombres -equivalente al de los hombres por las mujeres- es todavía menor.

    Fijaos en esta relación de fantasías sexuales masculinas y femeninas: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-05-10/el-top-5-de-fantasias-sexuales-femeninas-y-masculinas_787544/

    De las tres primeras fantasías femeninas, ninguna implica tener contacto físico con un hombre...

    La atracción de la mujer por el hombre parece depender mucho del entorno cultural. Esto va a más...

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  5. "En el caso de los chicos aparecen conectas propias del otro sexo como vestirse de chica, desear un pelo largo, jugar con muñecas y desear ser una chica."

    Yo creía que eso de que el homosexual quiere ser del otro sexo era un mito. O que necesariamente tenga actitudes del otro sexo.

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  6. Creo que no están tomando en cuenta el hecho de que una relación de apego puede migrar a una de deseo sexual.Pienso en un gran número de adolescentes que sin considerarse homosexuales "se dieron la oportunidad" de relacionarse físicamente con compañeros y ello deriva en grandes confusiones en su orientación sexual.

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  7. Creo que no están tomando en cuenta el hecho de que una relación de apego puede migrar a una de deseo sexual.Pienso en un gran número de adolescentes que sin considerarse homosexuales "se dieron la oportunidad" de relacionarse físicamente con compañeros y ello deriva en grandes confusiones en su orientación sexual.

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