sábado, 30 de julio de 2016

El Mito de Thomas Szasz

Si hay una figura que se pueda considerar una referencia en el mundo de la antipsiquiatría ese es Thomas Szasz y su libro clave sería probablemente El mito de la enfermedad mental, título que ya expresa en sí mismo la esencia del pensamiento antipsiquiatrico: que la enfermedad mental no existe y es una invención. Si la enfermedad mental no existe, la consecuencia lógica es que no está justificado nada de lo que hacen los psiquiatras, ni siquiera su propia existencia.

Thomas Szasz fue profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de Siracusa y todos dábamos por supuesto que sabía de lo que estaba hablando y de que tendría experiencia clínica con enfermos graves. Pero ayer James Coyne publica el tuit que veis en la Fig. 1. Le pregunto a ver si sabe si Szasz trató paciente psicóticos y me dice que cree que no pero que le pregunte a Allen Frances. Es lo que hago, como veis en la Fig.2 y Allen Frances me remite a este artículo suyo. En dicho artículo podéis leer este párrafo:
Figura 1

“La aversión de toda la vida de Szasz a la “psiquiatría coercitiva” le llevó a evitar cualquier experiencia práctica o de formación en situaciones que pudieran forzarle a violar (o reconsiderar) sus principios. El Dr. Szasz nunca ha estado frente a frente con un paciente que necesite desesperadamente protección ante el riesgo de autoagresión o de hacer daño a otra persona. Yo he evaluado pacientes así cientos de veces. Aunque nunca es agradable obligar a nadie a someterse a tratamiento, a veces es la única opción responsable y segura, y puede salvar vidas. El ingreso involuntario nunca debe hacerse a la ligera pero tampoco debería rechazarse a la ligera en base a cuestionables principios teóricos, por idealistas que no entienden la realidad clínica. La “psiquiatria coercitiva”, aunque desagradable, debe existir como un necesario último recurso cuando ninguna otra cosa funciona”.

Si no he contado mal en su página de Wikipedia, Szasz ha publicado 33 libros, a veces más de uno por año, pero parece que nunca trató a ningún psicótico ni paciente suicida grave. Veo muy bien que en su práctica privada elija dedicarse a pacientes neuróticos o a los que le gusten más, pero lo que ya no me parece honesto es no dejar que la realidad clínica te estropee unos bonitos principios. Es muy fácil decir que la enfermedad mental es una alucinación colectiva de los pacientes, sus familias y de los psiquiatras pero, por si acaso, mirar donde no te la puedas encontrar. Evitar el trastorno mental grave pero, a la vez, pontificar sobre él es sencillamente hacer trampa. Y también hacer daño. Hay una parte positiva en el trabajo de Szasz y de la antipsiquiatría que es la de criticar excesos y puntos débiles, la autocrítica es positiva y necesaria. Pero distorsionar la realidad para que encaje en unos principios asumidos previamente es sencillamente un fraude. Parece que nos ha estado hablando de Bali un señor que nunca estuvo allí. 


@pitiklinov

Posdata: C. González-Blanch me pasa por Twitter esta entrevista a Thomas Szasz de 2.000 donde dice que algunos de sus pacientes sí habrían sido diagnosticados de psicóticos. Pero también dice que nunca vio a ningún paciente que no quisiera verlo a él. El paciente que no sólo quiere ir a la consulta  sino encima pagar por ello no es precisamente el prototipo de paciente al que hay que aplicar "psiquiatría coercitiva".

11 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, el mal hábito de criticar lo desconocido o lo que se teme

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  2. - Pero distorsionar la realidad para que encaje en unos principios asumidos previamente es sencillamente un fraude. Parece que nos ha estado hablando de Bali un señor que nunca estuvo allí.

    Seguramente se le puede llamar fraude a esa actividad. Pero entonces el humano sería un animal esencialmente fraude, porque ese es el esquema con el que opera la mayor parte de las cosas importantes que creemos. Exactamente ese.

    1. Una idea genial con buenas vibraciones.
    2. Evitar cualquier contacto con la realidad que pueda poner en cuestión la idea genial. Y cuando no se puede, se reinterpreta la realidad.
    3. De 1 + 2 se deduce que la idea genial es una verdad incuestionable.

    Ahora mira alrededor, y verás eso por todas partes. No es nada original lo de Szasz. ;)

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  3. Debería al menos corregirse la afirmación de que Szasz representa el epígono de la antipsiquiatría, cuando él mismo rechazó esta asociación e incluso escribió un libro al respecto. Su postura ante lo que el llama "el mito de la enfermedad mental" es más compleja que "la enfermedad mental no existe y es una invención".

    Si queremos matizar las cosas --y el matiz que añade Pablo es muy interesante-- habrá que reconocerle los matices al lado contario también.

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    1. Le esta entrevista con sus propias palabras, sino dice exactamente lo que yo he dicho dice algo muy, muy cercano:
      https://www.psychotherapy.net/interview/thomas-szasz

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  4. La leí hace tiempo. En lo que incide Szasz es en reconocer lo que tiene de metafórico --que no irreal-- lo que se llama "enfermedad mental". Por ejemplo, en esa misma entrevista: «I don't deny the existence of brain diseases; on the contrary, my point is that if mental illnesses are brain diseases, we ought to call them brain diseases and treat them as brain diseases — and not call them mental illnesses and treat them as such».

    Lo que sigo sin ver es que se le califique como antipsiquiatra. Él mismo rechazó ese término y escribió un libro criticando al movimiento.

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  5. Pues te acepto que no se considere antipsiquiatra (desde luego psiquiatra no se considera, lo dice en esta entrevista); intentaré leer ese libro a ver qué crítica le hace a la antipsiquiatria
    Gracias por la referencia

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  6. Te felicito por tu blog, muy informativo, cuando tengo tiempo leo las entradas y siempre los estoy mirando. Te invito a visitar mi blog, que si bien no es sobre temas de tu preferencia, puedes mirarlo en tus ratos de ocio o descanso. saludos

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  7. La crítica de Szasz es importante porque cuestiona el dualismo que subyace a la psiquiatría aunque no lo resuelve.

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  8. Esta es una falacia ad hominem, que nos lleva al absurdo -siguiendo tu lógica-, de qué como alguien que no vió "pacientes de verdad graves" puede opinar, así como tampoco soy político y puedo opinar de la política.

    Básicamente no atacas las ideas de Szasz, sino por la vida profesional que llevó.

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  9. Hola Pablo

    Los argumentos ad hominem no son siempre falaces. Te extraigo un párrafo de este artículo:
    https://medium.com/@JAGascon/la-falacia-de-las-falacias-2dbc1a105916#.7ytdhjcap

    “Por otro lado, como señala Govier, existe una relación interesante entre los argumentos ad hominem y los argumentos de autoridad: los argumentos ad hominem que son legítimos son a menudo respuestas a un argumento de autoridad (Walton, 1998, p. 8). Imagine usted que su primo (el mal ejemplo no tiene por qué ser siempre el pobre cuñado), que se las da siempre de gran conocedor de la ciencia, suelta en una cena familiar lo siguiente: “La teoría de cuerdas nunca podrá ser comprobada experimentalmente.” Ustedes, que ni creen ni dejan de creer que la teoría de cuerdas pueda ser comprobada experimentalmente, saben en cambio que su primo suele presumir de un conocimiento que no tiene, y en esta ocasión ya no pueden seguir callados y le contestan: “Pero si no eres científico, solo lees alguna revista de vez en cuando.” Esa contestación no es otra cosa que un argumento ad hominem que pretende quitar credibilidad a la afirmación de su primo. ¿Es falaz? Pues claro que no. Su primo no respalda su afirmación más que con su propia autoridad, y por tanto eso hace que las respuestas dirigidas a socavar su credibilidad sean pertinentes. El hecho de que una persona no sea suficientemente competente o no sea suficientemente sincera es una buena razón para no confiar en lo que diga (Eemeren and Grootendorst, 1992, pp. 113–114; Govier, 2010, p. 125). Así lo señala Govier (Govier, 2010, p. 159):
    Si usted está decidiendo si aceptar o no una afirmación sobre la base de la autoridad de alguien, entonces los aspectos del contexto y del carácter de esa persona son genuinamente pertinentes para su decisión.”

    La gente ha prestado atención y credibilidad a Szasz por un argumento de autoridad, porque Szasz era psiquiatra. Si Szasz hubiera sido vendedor de fruta sus ideas no habrían tenido la misma repercusión. La gente se dice: “aquí tenemos a un psiquiatra que sabe de lo que habla y nos está diciendo que no es necesario nunca ingresar a un paciente”.

    Por lo tanto, si yo demuestro que Szasz evitó ver pacientes del tipo de los que a veces es necesario someter a tratamiento involuntario lo que dice no tiene valor. Lo que él dice tiene valor para pacientes leves, neuróticos que no suponen un riesgo para los demás o para ellos mismos. En esos casos nadie hacemos ingreso involuntario. No es competente para hablar de ello y es un manipulador.

    Es como si alguien me está explicando cómo llevar un avión y se presenta como piloto de avión y resulta que no ha visto un avión en su vida. A mí me parece bastante motivo para descalificarlo sin necesidad de entrar siquiera a refutar sus argumentos, no se lo merece por tramposo intelectual.



    Saludos

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