domingo, 22 de noviembre de 2015

Tabaco y Terrorismo suicida


Richard Doll
Hemos sido testigos recientemente de unos atentados terribles en París con consecuencias de todo tipo. Una de ellas es el debate que se ha desatado con respecto al tema de si estos atentados tienen o no algo que ver con la religión musulmana. Como los autores de estos atentados son (o se autodeclaran) musulmanes existe el riesgo de que se produzcan represalias contra miembros de la comunidad musulmana en su conjunto lo cual sería totalmente injusto e indeseable.

A un lado del debate tenemos a los nuevos ateos, como Richard Dawkins o Jerry Coyne que insisten en el papel que la religión juega en este fenómeno. Al otro lado de la mesa tenemos a las autoridades, personas de izquierda y académicos, además de los propios musulmanes, que señalan con razón que la mayoría de los musulmanes es gente pacífica que quiere vivir en paz su vida y ocuparse de las cosas de la vida diaria, como hacemos todos, y concluyen a partir de ello que la religión no tiene nada que ver con lo que hacen estos terroristas. No hay que olvidar, sin embargo, que porque esto se diga con muy buenas intenciones y por las mejores de las razones eso no hace que, desde un punto de vista lógico, el argumento sea verdadero.

Este planteamiento se parece al descubrimiento de la relación causal entre el tabaco y el cáncer en los años 50. Cuando Richard Doll planteó dicha relación nadie le creyó (ahora nos parece raro pero hay que entender que esa relación causal no fue fácil de ver y que el mismo Doll pensaba en otros posibles factores causales como los humos de los coches). Nadie le creyó porque en aquella época, en los años 50 del siglo pasado, casi todo el mundo fumaba  y sólo algunos sufrían cáncer, así que estaba claro que no podía ser el tabaco la causa. Es como si alguien dijera algo tan absurdo como que el cáncer ocurría por sentarse en sillas, todo el mundo se sentaba en sillas, pero sólo algunos sufrían cáncer. Lo que Doll y Bradford Hill observaron es que no todo el mundo que fumaba sufría cáncer pero sí que lo que los pacientes de cáncer tenían en común era el hábito de fumar. Así que dándole la vuelta al argumento las cosas empezaron a verse con más claridad: no todo el que fuma sufre cáncer pero la gran mayoría de los que tienen cáncer fuman. Y así se descubrió la relación causal y el propio Doll dejó de fumar.

Y aquí es donde vienen los problemas para el argumento de los que defienden que la religión musulmana no tiene nada que ver con el terrorismo suicida como el que ha causado los atentados de París. Porque si le damos la vuelta al argumento observamos que es verdad que la mayoría de los musulmanes no son terroristas suicidas pero también lo es que la gran mayoría de los terroristas suicidas son musulmanes.

De todos modos, en Occidente tenemos un problema cuando hablamos continuamente de “la causa de”. Nos interesa mucho conocer la “causa de” esto, lo otro y lo de más allá. Pero las cosas no tienen nunca una causa. Cualquier fenómeno o acontecimiento se debe a un conjunto de “causas”, de fenómenos y acontecimiento previos. ¿Es el tabaco la causa del cáncer de pulmón? Pues no, porque como acabamos de decir hay gente que fuma y no tiene cancer de pulmón. Por lo tanto, tiene que haber otros factores genéticos y de otro tipo que entran en el cóctel causal. Pero hablar de conjuntos de causas es un lío y muy complicado. Es más fácil decir que “la causa de la tuberculosis” es el bacilo de Koch y “la causa de la úlcera” el Helicobacter pilorii. Pero hay mucha gente que tiene el bacilo tuberculoso en su cuerpo, o el Helicobacter, y no sufren ni tuberculosis ni úlcera( o gente que es inmune al VIH o al ébola). Lo que quiere decir que hay otros factores inmunes y  genéticos que tienen que estar implicados (sobre todo esto de la causalidad os recomiendo la historia del borracho del puente de esta entrada).

Mucha gente hace una lectura del terrorismo suicida que estamos comentando desde la política y la geopolítica y hablan de factores como la pobreza, los malos gobiernos, las barbaridades que han cometido los occidentales persiguiendo sus intereses (el petróleo), y de intervenciones históricas desastrosas en siglos pasados. Creo que sin estos factores no podemos dar una explicación satisfactoria y completa de lo que está ocurriendo con ISIS, pero eso no implica descartar el factor religioso.
Scott Atran

Scott Atran es uno de los académicos que no está de acuerdo con los nuevos ateos y que no pone el énfasis en la religión. Atran ha estudiado el fenómeno del terrorismo suicida y ha entrevistado a familiares, amigos y personas relacionadas con los terroristas, y concluye que los suicidas hacen lo que hacen por un sentimiento de hermandad y de unión con el grupo: se unen a una banda de “hermanos y hermanas”. Aquí tenéis lo último que ha escrito como divulgación en The Guardian y en la propia noticia tenéis un enlace a su intervención como experto sobre el tema en la ONU. Pero esto que dice Atran no está reñido con la importancia de la religión porque es precisamente la religión la que genera esa cohesión y ese sentimiento de hermandad. Son muchos los testimonios de combatientes en la Primera y Segunda Guerra Mundial en los que estos hombres dicen que su preocupación principal eran sus compañeros y que muchos actos heroicos se deben a ese profundo sentimiento de lealtad y de unión con el grupo. Cuando arriesgaban su vida no estaban pensando en acabar con Hitler o en cualquier otra idea abstracta elevada sino en no dejar tirado a su compañero en manos del enemigo. Todo eso es verdad.

Pero aparte de todo lo anterior está lo que dicen los propios autores de los atentados. Si leemos el comunicado de ISIS en el que reivindica los atentados, vemos que empieza con una cita del Corán, que luego habla de la “capital de la prostitución y la obscenidad” de que los franceses son portadores de la cruz, de que estos jóvenes suicidas han actuado en defensa de la religión, del profeta y de Alá, y habla de los occidentales como cruzados, etc. Es decir, los propios interesados dicen que actúan por razones religiosas. Creo que decirles que no, que están equivocados y que nosotros sabemos mejor que ellos por qué actúan es bastante arriesgado desde un punto de vista lógico.

De lo comentado creo que podemos concluir de una forma bastante segura que lo mismo que el tabaco juega un papel en el cáncer la religión musulmana juega también un papel en el fenómeno del terrorismo suicida. No es la “causa de” de una forma exclusiva y tenemos que tener en cuenta muchos otros factores. Pero ninguna explicación puede estar tampoco completa sin el papel de la religión.


@pitiklinov

5 comentarios:

  1. No se puede culpar a una religión concreta, la musulmana. Atentados suicidas cometieron también miembros de los ejércitos secretos de la OTAN, conocida como red Gladio. Por ejemplo el atentado en la Oktober Fest en Munich en 1980. Allí Gundolf Koler se inmoló, resultado 13 muertes y más de 200 heridos.
    Sobre Gladio: http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2015/04/gladio-parte-ii.html

    En relación al ISIS, Estado Islámico o Daesh, hay que recordar que es una organización derivada de Al Qaeda y, como ella, una organización mercenaria. Fue creada a propósito por los servicios de inteligencia de Estados Unidos tras la invaSión de Irak. Participando expertos en la creación de escuadrones de la muerte como John Negroponte; que ya había hecho esa labor en países de América Central (El Salvador, Nicaragua, Guatemala...). Vemos de nuevo que no es algo intrínseco a la cultura musulmana, sino más bien algo externo impuesto por la fuerza, ya que matan muchos más sirios, sin importar mucho su credo, que europeos, sin importar aquí tampoco su confesión.
    Sobre el ISIS dejo este informe: http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2015/06/como-se-origino-como-se-mantiene-y-para.html

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  2. "podemos concluir de una forma bastante segura que lo mismo que el tabaco juega un papel en el cáncer la religión musulmana juega también un papel en el fenómeno del terrorismo suicida. "

    La diferencia estriba en que, aparte de cierto rol estimulante, el tabaco no genera beneficio alguno al fumador, mientras que la religión (incluso la musulmana) sí genera beneficios sociales, o por lo menos los generó en el pasado, hasta el punto de que nuestra sociedad humanista laica no hubiera podido llegar a existir de no haber existido una previa evolución cultural con base religiosa (en la cual el Islam jugó su papel).

    Por otra parte, tenemos que determinar con exactitud qué es "religión", como comunidad ideológica que crea vínculos emocionales mediante el uso de símbolos y determinadas estrategias psicológicas. Los comunistas soviéticos no hubieran ganado la guerra mundial a los nazis sin que una fuerte vinculación emocional con origen ideológica no hubiese jugado también su papel. Muchos soldados del Ejército Rojo se lanzaron también a misiones suicidas siendo ateos, basándose su comportamiento, como bien escribe Pitiklinov, en la fuerte vinculación al grupo. Vinculación que no hubiera sido posible sin ideología ética simbólicamente expresada. Es cierto que el patriotismo, que no es religión (porque no implica ideal ético compartido), también logra a veces ese efecto.

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  3. Creo que juega un papel más importante la religión que cualquier otro, para ellos es su forma de vida y como han aprendido, decirle a los 30 años que olvide todo lo que ha hecho en su vida es difícil y ellos no se lo creen

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