domingo, 30 de marzo de 2014

Disonancia Cognitiva, Millgram, e inspectores médicos

No quiero generalizar pero algunos inspectores médicos están maltratando psíquicamente a los pacientes que pasan por los tribunales de valoración médica de incapacidades.  Soy psiquiatra y varios de mis pacientes han  salido llorando de estas entrevistas y lo que describen es muy preocupante. Como digo, no pretendo generalizar ni extender esta crítica a profesionales que no se estén comportando de esa manera, pero otros compañeros psiquiatras han visto casos parecidos con sus pacientes, y hay una alta concordancia entre los testimonios de todos los pacientes. Todo ello permite concluir que no se trata de un fenómeno falso o inventado por los pacientes.

Creo que el conocido fenómeno de la disonancia cognitiva (unido a otras características de funcionamiento de nuestra psicología) puede ayudar a comprender por qué está pasando esto y por qué algunos inspectores se comportan como lo están haciendo. Primero hay que partir de un hecho determinante: la concesión de incapacidades se ha endurecido, se ha hecho mucho más difícil desde que estamos inmersos en la crisis económica y está claro que esto responde a directrices de las autoridades que han sido transmitidas a las inspecciones médicas. Y la disonancia cognitiva dice que no podemos hacer una cosa y pensar otra. Esta disonancia cognitiva necesita ser resuelta y al final conduce a que acabemos haciendo lo que pensamos, o a que acabemos pensando de acuerdo con lo que hacemos.

Lo que no entienden los pacientes no es tanto que no les concedan la incapacidad, sino la falta de educación que en ocasiones llega a la brutalidad y el maltrato. En teoría, les podrían tratar bien pero negarles la incapacidad. Si estoy en lo cierto, la explicación para este maltrato es que si los inspectores se ven obligados por las circunstancias a negar incapacidades, supongo que les resultará difícil negarlas cuando piensen en su fuero interno que el paciente cumple los requisitos para que se la concedan. Por tanto, la vía para evitar esta disonancia es creer que el paciente es un aprovechado, está fingiendo, que no está en realidad tan grave, o cualquier otra cosa que les permita quedarse tranquilos con su decisión de negar la incapacidad (que les viene impuesta). Experimentos clásicos como los de Millgram permiten entender también cómo es la respuesta de la mayoría a las órdenes de una autoridad reconocida como legítima.


Entiendo que es un tema delicado y con muchos matices, pero creo que es importante criticar y dejar constancia de esta situación. Personas que soportan un gran sufrimiento están siendo tratadas de forma injusta. Animo a los inspectores médicos a tener en cuenta estos mecanismos psicológicos que comento porque pueden ayudarles a comprender su comportamiento, a criticarlo y, si lo consideran adecuado, a cambiarlo.

1 comentario:

  1. Estoy empezando a leer tu blog y la verdad que esta genial

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